El Presidente del Barça, José Lluis Núñez, fue uno de los principales apoyos de Villar

Ángel María Villar elegido nuevo presidente de la Federación Española de Fútbol, derrotando a Eduardo Herrera

HECHOS

Las elecciones a la presidencia de la Real Federación Española de Fútbol del 29.07.1988 eligió a D. Ángel María Villar nuevo presidente reemplazando a D. José Luis Roca.

CANDIDATOS A LA PRESIDENCIA DE LA FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE FÚTBOL

  • AngelMariaVillar  D. Ángel María Villar – 216 votos
  • RivalVillar D. Eduardo Herrera – 182 votos
  • ManuelMeler D. Manuel Méler – (retiró su candidatura justo antes de la votación)

EL ‘OTRO’ GANADOR

Zap_JoseMªGarcia3 El locutor estrella de la cadena ANTENA 3 RADIO, D. José María García, había hecho campaña durante años contra los dos últimos presidentes de la Real Federación Española de Fútbol, D. Pablo Porta y D. José Luis Roca, con los que había mantenido pleitos judiciales. Durante todo aquel proceso, el Sr. García defendió a capa y espada a D. Ángel María Villar, presentándole como un hombre honrado que podía limpiar la Federación de Fútbol, el triunfo del Sr. Villar suponía la paz entre el influyente periodista radiofónico y la poderosa federación.

30 - Julio - 1988

En busca de la paz

Manuel Esteban

Ángel Villar es el nuevo presidente. La respuesta del fútbol ha sido clara. Apostó por el programa de trabajo elaborado por la mayoría de las federaciones territoriales y ganó.

El camino que tiene por andar es largo y sinuoso, pero nunca a este cargo llegó un hombre con la experiencia que puede atesorar el vizcaíno.

Aunque las promesas electorales se tienen que cumplir, la meta principal a realizar el consenso. Se debe lavar la cara de la poltrona de Alberto Bosch. Ya está bien que se asocie a la polémica o el escándalo. Son muchas las heridas que están abiertas y Villar, como buen cirujano, tiene que, usar el bisturí para ir cerrándola.

El bagaje que le acompaña es impresionante. A su lado estará siempre Juan Padrón que ha sido el verdadero ‘factotum’ de su desembarco federativo. Los dos fueron los contestatarios en los meses postreros de José Luis Roca. Siempre se opusieron a enfrentarse con la Administración. Sabían que el mejor sendero era el de las miradas amplias y la conciliación.

Al nuevo jefe del fútbol español se le recibe con los brazos abiertos. Nadie ha levantado una voz disonante contra su persona. Como persona inteligente que es, debe aprovechar todo lo bueno que su gran rival, Eduardo Herrera, plasmó en los días de la campaña electoral. Olvidarse de la oposición sería un error de proporciones inimaginables. Ha vivido en sus propias carnes el error que cometió su antecesor en el cargo que al coronarse como presidente aplicó la política de Luis XV, el clarísimo ‘aquí mando yo’

Ángel Villar ha ido creciendo desde la base. Nunca consiguió nada, que no fuera por medio de un trabajo arduo. Y ahora le ha llegado el momento de la gran responsabilidad. Sus decisiones serán analizadas milimétricamente. Nadie duda de su capacidad y tiene en sus manos el lograr pasar a la historia del fútbol español como el hombre de paz.

Y para ello, debe saber que muchos de los amigos que ahora le van a surgir, lo serán, únicamente, por el interés de los cargos. En la tranquilidad de sus tierras bilbaínas debe analizar quién es el que desea lo mejor del fútbol. Ya está bien del os que han venido a aprovecharse de este bello deporte.

En cuatro años se pueden conseguir grandes objetivos. Hasta ahora ha sido triste el espectáculo que se ha vivido, pero Villar cuenta con el apoyo de todo el fútbol. Su retrato es el idóneo para este cargo. Luego, los acontecimientos serán sus más fieles aliados o sus más severos jueces.

Manuel Esteban

30 - Julio - 1988

Tenacidad

Santiago Segurola

Ángel María Villar ha edificado una rápida y sólida carrera profesional sobre un permanente ejercicio de voluntad. Desde sus primeros días en el equipo juvenil del Athlétic, siempre ha logrado elevarse sobre sus carencias para jugar al fútbol, alcanzar la internacionalidad y conseguir la presidencia de la federación española.El carácter tenaz de Villar se resume en su etapa como futbolista. Ningún indicio permitía suponer que aquel jugador flaco, miope, lento y reiterativo en su juego lograría establecerse en el Athlétic y la selección durante la década de los setenta. Pero Villar sacó partido a lo que tenía: una innata habilidad para atarse el balón al pie y un espartano sentido de la disciplina.

Frente a jugadores tan dotados, aunque anárquicos, como Uriarte y Rojo, Villar se autoimpuso un severo cumplimiento de los mandatos de los entrenadores. Esta cualidad le ganó la estima de los técnicos. Así retornó al Athlétic, que le había desechado tras su etapa juvenil, y así se labró una meritoria carrera como centrocampista animoso y cumplidor.

Ningún entrenador apreció tanto el esfuerzo de Villar como Kubala. Él vio en Villar la aportación laboriosa y ordenada al fútbol. El seleccionador acabó por convertirle en la réplica duradera de Magriñán, aquel fugaz defensor que un día anuló a Di Stéfano.

Un sopapo a Cruyff

De talante discreto, la acción más célebre de Villar en los campos de fútbol fue, sin embargo, el sopapo que arreó a Cruyff en San Mamés. La retransmisión que ofrecía TVE de aquel partido contribuyó a aumentar la bocina de la acción, sorprendente en un jugador que siempre se mostró controlado y serio.

El rasgo de Villar que menos gustaba a los entrenadores era su propensión a concentrarse en los estudios de Derecho, que comenzó a los 23 años. Sus compañeros soportaron con estoicismo, al decir de algunos, las largas sesiones que les deparaba Villar, siempre dispuesto a comentar el último caso que había estudiado en la facultad de Deusto. Pese a las advertencias de los entrenadores, temerosos de su tozudez con sus estudios, acabó la carrera con 29, apenas unos meses después de haber ayudado a constituir la AFE.

Sin reservas físicas y atacado por las lesiones, Villar abandonó el fútbol a los 31 años e inició su carrera en los despachos federat 1 vos. En 1981 fue elegido presidente de la federación vizcaína. Desde entonces, su trayectoria ha sido fulgurante: directivo de la espanola y ahora presidente, a pesar de que un día fuera valedor de José Luis Roca y de que algunos le quieran ver afinidades políticas con el nacionalismo moderado vasco. Pero, al hilo de la experiencia, resulta muy dificil detener a Villar cuando se decide a lograr sus objetivos.

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