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El detonante del enfado de ABC fue que el telediario de TVE aireara la polémica del diario con el departamento de Prensa del Vaticano por publicación de reflexiones del Papa Juan Pablo como si fueran artículos

Anson califica en la portada de ABC a los directivos de TVE de ‘Vergüenza Nacional’, Julio de Benito responde con una demanda

HECHOS

  • El 18,09.1985 el diario ABC dirigido por D. Luis María Anson publicó su portada y su editorial con el título ‘Vergüenza Nacional’. Bajo ese titular en portada figuraban las fotografías de D: José María Calviño (Director General de RTVE) y los periodistas D. Enric Sopena, D. Ramón Colom, D. José Antonio Martínez Soler, D. José Luis Martínez, D. Julio de Benito y D. Francisco Caparrós.

EL ORIGEN DE LA POLÉMICA

VerguenzaNacional0  El diario ABC publicó una serie de ‘columnas de opinión’ del Papa Juan Pablo II. En realidad era una recopilación de pensamientos del Papa distribuídos por la agencia de noticias de grupo mediático del australiano Sr. Rupert Murdoch. Desde El Vaticano el subjefe del a Jefatura de Prensa, Sr. Nicolini, reprochó a ABC y al resto de periódicos internacionales que habían publicado el artículo (como ‘La Nación’ de Argentina) de haber publicado una ‘columna de opinión’ no autorizada. El Grupo Murdoch se defendió asegurando que la publicación había sido autorizada por el arzobispo Foley.

TV_CampoVidal_papa El telediario de TVE que presentaba D. Manuel Campo Vidal reprodujo un reportaje del periodista D. Javier Pérez Pellón en la que presentaba las quejas del Sr. Nicolini como si fueran quejas directas del Papa Juan pablo II y concentrando las críticas sólo en el diario ABC, lo que el periódico de Prensa Española S. A. consideró una manipulación y un ataque contra ellos, llevándoles a publicar su portada de ‘Vergüenza Nacional’.

VerguenzaNacional2 El diario catalán EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, propiedad del Grupo Zeta de D. Antonio Asensio, salió en defensa de los profesionales de TVE y en contra del editorial y la portada de ABC publicando el siguiente editorial:

Maleantes (EL PERIÓDICO DE CATALUNYA) 19.09.1985)

El diario ABC se descolgó ayer con una portada dedicada al director general de RTVE, José María Calviño, y a sus hombres de confianza Enric Sopena, Ramón Colom, José Antonio Martínez Soler, José Luis Martínez, Julio de Benito y Francisco Caparrós, todos ellos periodistas profesionales como los del rotativo madrileño.

Pues bien, sus fotos bajo el epígrafe ‘Vergüenza Nacional’, parecían las de aquellos activistas a los que el dictador Francisco Franco les aplicaba la ley de vagos y maleantes.

Por mucho que se discrepe de unos compañeros como los aludidos nunca se ha de caer tan bajo como ha caído ABC. Es una portada que ni tan siquiera merecería un ex director general de RTVE tan nefasto como fue Carlos Robles Piquer.

JULIO DE BENITO DEMANDA A ANSON  POR ATENTAR CONTRA SU HONOR

  

Dos días  después el diario del Grupo Zeta publicó un artículo de réplica de uno de los profesionales de TVE calificados de ‘vergüenza nacional’ por ABC: D. José Antonio Martínez Soler, en el que atacaba a D. Luis María Anson usando la ironía. Otro de los periodistas calificados de ‘vergüenza nacional’, D. Luis de Benito preferiría en vez de usar la réplica irónica en otro periódico, recurrir a los tribunales y demandó a D. Luis María Anson por considerar que con esa portada en que lo calificaba de ‘vergüenza nacional’ estaba atentando contra su honor, pero su demanda fue desestimada por entender que era una crítica amparada en la libertad de expresión.

18 - Septiembre - 1985

Vergüenza Nacional

Editorial (Director: Luis María Anson)

a situación de la sociedad española con la televisión de don Felipe González (llamemos a las cosas por su nombre y dejemos de apellidar al escándalo televisivo por personas interpuestas), se aproxima a los modelos político que asociamos con la represión y la banana.

La transición democrática no podrá considerarse culminada en nuestro país mientras subsistan dos anomalías, dos deformaciones patológicas que separan el caso español de la normalidad de las democracias europeas. España padece un terrorismo incesante que mantiene amedrentadas a  regiones enteras de la nación. Los españoles soportan, de otra parte, una Televisión única, que el Gobierno administra en régimen de monopolio estatal. Lo grave de la situación no es que el Estado haya impedido hasta ahora el libre desarrollo de la información televisada: lo más grave es que la única Televisión existente se ha convertido de tres años a esta parte en un parcial y escandaloso mecanismo de adulación al Gobierno, de defensa de sus posiciones y de ataque a todos los discrepantes que, dicho sea de paso, contribuyen con sus impuestos al mantenimiento de ese oneroso servicio oficial.

La situación de la sociedad española con la televisión de don Felipe González (llamemos a las cosas por su nombre y dejemos de apellidar al escándalo televisivo por personas interpuestas), se aproxima a los modelos político que asociamos con la represión y la banana, mientras se aleja de la dignidad que caracteriza a las televisiones europeas administradas por los Estados. Mientras en España exista un colosal medio capaz de manipular ese instrumento, no podremos homologarnos con las democracias europeas.

Don Felipe González sabe muy bien cuál es, por encima del paro, la delincuencia y la inflación, el problema clave para la consolidación de la democracia en España: los años terribles de la guerra civil y las cuatro décadas de privación de las libertades públicas impidieron  el desarrollo de la conciencia crítica y del pluralismo efectivo entre los españoles a lo largo del espacio vital de dos generaciones. El español medio es todavía hoy un ciudadano maleable, desinformado, poco exigente, desconfiado de todos los políticos y ajeno muchas veces a ese sentido colectivo de solidaridad que cimenta a las naciones libres.

Con su vergonzosa Televisión gubernamental, el PSOE está haciendo un terrible daño al cuerpo social. Quizá el presidente del Gobierno, llevado de su inmediatismo, no haya recapacitado sobre esta grave cuestión. Desde aquí le recordamos, respetuosamente, la necesidad de hacer frente a su responsabilidad. Una democracia industrial necesita inversiones extranjera, fábricas de microchips, creción de riqueza y facilidades al exportador. Pero necesita antes que todo eso, unos criterios claros sobre algunas cuestiones previas. Entre ellas, una nos parece en la España de hoy, fundamental: no puede haber elecciones libres, ni pluralismo político efectivo con una televisión única y estatal dedicada a la manipulación. No  puede extenderse, sino deteriorarse el clima de convivencia, en un país en el que el Gobierno manipula, disfraza y oculta la realidad a los ciudadanos. No hay, en suma, un régimen de libertades que resista la mentira electrónicamente difundida cada día desde el poder. Todos los días se producen casos, amás o menos intolerables, como el que ABC acaba de padecer y trae hoy a su portada. La cuestión de fondo tiene, a nuestro juicio, una gravedad insoslayable: don Felipe González propone una España europea pero utiliza, cuando puede, procedimientos políticos subsaharianos. Sin comprender que una democracia es el juego plural del poder y sus adversarios. Lo otro es el juego del más fuerte y se llama de modo diferente.

21 - Septiembre - 1985

¡Válgame Dios, mi hijo en ABC!

José Antonio Martínez Soler

Comisarios políticos, vergüenza nacional, todo se ha dicho en los últimos días de los responsables de los informativos de TVE. Irónicamente y sin las dramatizaciones de los que les señalan con el dedo, el autor sale al paso de estas acusaciones.

Desde el pasado miércoles, mis compañeros de Telediario me llaman ‘vergüenza nacional número cuatro”. No en vano ese día, tuve el dudoso honor de ver mi retrato en la portada del diario ABC, convertida en pasquín de caza y captura del periodista. Mi foto, bajo el aséptico título de ‘Vergüenza nacional’ iba precedida y seguida por la de mis jefes y colegas de redacción, todos ellos elevados ya a la categoría de vergüenzas nacionales con el rango que les concedía su orden de aparición: Calviño, Sopena, Colom, un servidor, José Luis Martínez, de Benito y Caparrós.

Mi anterior jefe, Enrique Vázquez, se apresuró a enviar su foto al diario delator de colegas, que en tiempo llegó a ser liberal-conservador, para solicitar su inmediata inclusión en el pasquín. Su rostro, descubierto al fin por Anson como agente del KGB, no podía faltar en aquel diabólico grupo de profesionales de la información hábilmente infiltrados en TVE, como instrumentos del totalitarismo.

Los males de España, según el editorial de ABC son dos: terrorismo y televisión. Por eso, consecuentemente, reproduce en su portada nuestras caras en formato policial, fáciles de recortar y guardar para nuestra eventual identificación y captura. Manuel Fraga, de cuyo amor a los periodistas que luchábamos contra la dictadura han quedado numerosas pruebas y algunas cicatrices., fue más generoso con nosotros; nos acusó gene´´ericamente de ser ‘comisarios políticos sin carnét del PSOE’. Sin embargo, consciente de que nuestra independencia y credibilidad profesional constituyen nuestro único patrimonio y, por tanto, son el pan de nuestros hijos, el ex ministro franquista se apiado de nuestro incierto futuro y silenció los nombres, apellidos, DNI, huellas dactilares y fotografías de todos nosotros. El martes pasado respiré aliviado al comprobar que mi nombre no había sido aún descubierto como comisario político del PSOE, partido al que debí incorporarme con las mejores recomendaciones del ex ministro de Economía, a cuyo servicio escribía hasta tan sólo unos meses, como redactor jefe del diario EL PAÍS.

La piedad de Manuel Fraga no fue respetada por ABC. El miércoles enarbolando la bandera de la cristiandad – “contra las campañas democristianizadoras de TVE” – la España negra asomó su apatía por la portada de ABC para arengar a sus feligreses con los escalofríos de la Semana Trágica y de la II República, y denunciar con valentía a todos los culpables, la lista que el líder de la oposición no se atrevió a delatar. Allí estamos todos, excepto nuestra colega Asunción Valdés, tan redactora jefa como un servidor que fue salvada de la hoguera por ser mujer. Luis María Anson puede no ser demócrata, pero sigue siendo un caballero con las damas. Mi subdirector, Xavier Vidal-Folch i de Balanzo, quien, me consta puede lucir muchos más méritos que yo en la ardua e inconclusa tarea de descristianizar España, también ha sido salvado de la quema de herejes auspiciada por el diario monárquico, gracias quizás, a sus raíces de alta alcurnia.

Ya haciendo gala de su habitual rigor informativo, ABC no publicó entre los comisarios políticos del PSOE la foto de José Antonio Gurriarán, único redactor jefe de Telediario que es militante socialista.

Mi madre no sabe que pensar. El domingo pasado le dijeron que su hijo “se había metido con el peinado de Felipe González” en una entrevista televisada y que el presidente del Gobierno ‘parecía cabreado’ cuando le pregunté por la chapuza del viaje a China. “Ten cuidado, hijo mío, con los que están en el poder y no te metas con ellos aunque sean socialistas”, me dijo mi madre desde Almería. “En esto de la crítica, so ntodos iguales, inistía ella por teléfono.

La llamada del miércoles fue más grave, gracias al señor Anson. “¡Válgame Dios, mi hijo en ABC!”, dijo mi madre cuando vio el pasquín de caza y captura. “No te preocupes, madre, que no es nada”, le dije. “¿Nada? ¿Qué sabes tú de la guerra civil, de las listas, de los paseíllos… Ten cuidado, hijo mío, no te metas tampoco con la derecha, no digas ni escribas lo que piensas… que son los mismos… y así empezó todo… denunciándose unos a otros”. “No te preocupes, mamá, lo del pasquín del ABC son sólo bromas de Anson”, le dije.

Pero la noche de miércoles soñé con mis torturadores de hace diez años y por la mañana sentí un nudo en el estómago. Era, pura y simplemente, miedo.

José Antonio Martínez Soler

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