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UCD, PSOE, AP, PCE y CiU unieron sus votos en defensa del 'Sí' frente a los partidos de extrema derecha y los nacionalistas de ultra izquierda

Aprobada en Referendum la nueva Constitución española de 1978 por amplia mayoría en todas las provincias

HECHOS

El 6.12.1978 el SÍ ganó al NO en el referendum sobre la Constitución Española.

El SÍ a la Constitución ganó en todas las provincias, pero tuvo una mayor abstención en Euskadi y Catalunya.

EL DIARIO ABC A FAVOR, AUNQUE TORCUATO LUCA DE TENA ESTUVO EN CONTRA:

El subdirector de ABC en 1978, D. Francisco Giménez Alemán recuerda que la redacción de ABC encabezada por D. Guillermo Luca de Tena estaba a favor de la Constitución, aunque D. Torcuato Luca de Tena no:

El referendum del 6 de diciembre de 1978 no deja lugar a la duda: 87% a favor y un 8% en contra. Pese a ello las interpretaciones de los periódicos son nuevamente variopintas.

ABC habla de un “SÍ abrumador” en su portada, EL PAÍS matiza en la suya “aprobada, aunque con mayor índice de abstención de lo previsto”. EL IMPARCIAL lo invierte en la suya al decir que “Casi la mitad de la población NO ha refrendado la Constitución” – tiene que poner “casi” porque ni sumando los votos blancos y abstención a los “noes” se llegó al 50%. EL ALCÁZAR indica en un recuadro que el referendum debería ser invalidado al emitir RTVE sólo campaña a favor del SÍ y DIARIO16 opta por un titular de portada jovial: “Buenos días, democracia”.

08 - Diciembre - 1978

Después de la Constitución

EL PAÍS (Director: Juan Luis Cebrián)

Aprobada sufragio universal libre, la Constitución debe dejar de ser sujeto de defensas o justificaciones. Desde ya, por cuanto rige defacto, y particularmente desde el momento de su promulgación oficial, necesita sencillamente ser acatada y empezar a durar. España tiene ya Constitución, y esa gran noticia -de la que aún no poseemos perspectiva histórica- debe soslayar todas las prestidigitaciones que traten de escamotear este hecho.El 6 de diciembre es por eso una fecha de felicitación para la sociedad española, que ha sabido llegar a ese día después de poco más de tres años de amargos presagios, pesadas incertidumbres y obstáculos sin cuento. Todo se concitó en noviembre de 1975 para que la dictadura, se disolviera en un caos social y vindicativo o diera paso a una segunda parte aún más vulgar que la, autocracia precedente. Por tenerlo entonces todo en contra, incluso estuvimos a un paso de una reedición de las guerras marruecas. Este pueblo, la Corona, el Gobierno y los partidos de la Oposición, tienen motivos para felicitarse por haber alcanzado la normalización jurídica del Estado con tan bajo coste sociológico y desde bases de partida tan precarias como las legadas por el régimen anterior.

Ahora la Constitución comienza a envejecer y es preciso usarla, asimilarla, remitirse a ella, acostumbrarnos a su normativa.

La decana de las Constituciones escritas -la estadounidense- no encuentra su validez en las virtudes de los «padres fundadores», sino en la continuada remisión que los ciudadanos hacen a ella para dirimir en última instancia los conflictos entre poderes o entre el individuo y el Estado.

Sentadas las anteriores consideraciones puede proseguirse la reflexión sobre los resultados del referéndum. Uno de ellos ya no admite más vueltas dialécticas por más que haya quien se empecine en sumar peras con manzanas añadiendo a los votos negativos los votos en blanco, las abstenciones y hasta los voto! nulos: el tercer fracaso consecutivo de los antidemócratas, estrepitosamente derrotados en el referéndum para la Reforma Política, en las elecciones generales del 15 de junio y en el referéndum constitucional del miércoles. Ahí queda el dato repetidamente contrastado de que esta sociedad sólo regresará a un régimen de dictadura por imposición física, y nunca por voluntad expresa de un porcentaje mínimamente significativo de su población.

Otro resultado poco manipulable es la abrumadora mayoría de síes en los votos emitidos. Y, finalmente, el elevado porcentaje de abstención (aun haciendo abstracción de los resultados en el País Vasco), que resulta vano y pueril pretender esconder o minimizar. La clase política tiene el deber inexcusable de imaginar caminos y propuestas que atraigan el interés popular por las instituciones democráticas. Pero el nerviosismo del Gobierno y de los principales partidos de la Oposición ante los niveles de abstencionismo no parece, desgraciadamente, tan achacable a respetables temores sobre el futuro del régimen, como a intereses partidistas y hasta particulares sobre las consecuencias que para el calendario político puede tener el referéndum.

La discusión de las leyes constitucionales sobre las Fuerzas Armadas, la enseñanza, la regulación jurídica de la familia, los estatutos de autonomía, exigen un Gobierno de mayoría (en solitario o en coalición) que defienda una política ante el Parlamento. La posibilidad de que Suárez se someta a la investidura, donde necesitará el apoyo comunista o quién sabe si el del propio PNV, con quien podría estar buscando ahora un pacto, marcaría unos derroteros bien distintos a los de unas eventuales elecciones generales anticipadas. La realización de las municipales en el tiempo previsto condicionará en sus resultados la propia fortaleza del Gobierno. El presidente está ante un crucigrama que debe resolver. Pero es preciso no mantener más tiempo la incógnita. Los españoles tienen derecho a conocer el calendario político, sea cual sea.

EL REFERENDUM EN EL PAÍS VASCO

Los resultados del referéndum constitucional en el País Vasco pueden ser objeto de interpretaciones ampliamente divergentes, según las diferentes opciones políticas. La lectura forzada de los datos para hacerlos cuadrar con los deseos está facilitada por las características que presentan los noes y las abstenciones en Euskadi y por el problema que ofrece la inclusión o exclusión de Navarra dentro de la autonomía vasca.El marcado desequilibrio entre las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya -un 56% de abstención- y la de Alava -un 41 %- se hace todavía más evidente cuando se comparan esos porcentajes con el 33,5% de Navarra. Si Euskadi se limita a las tres llamadas Provincias Vascongadas, la abstención global alcanza el 54,48 %; pero si en las fronteras de ese territorio se da cabida a Navarra, el porcentaje desciende varios puntos. ¿Cuál de esas dos bases de población total hay que aceptar? Resulta paradójico que los planteamientos del PNV, defendidos mediante la abstención, salgan mejor librados si se toman las tres provincias vascas como término de referencia y perjudicados si se acepta la tesis tradicional de Sabino Arana de que el antiguo reino pertenece al País Vasco. En cambio, la inclusión de Navarra dentro de Euskadi da cierto consuelo precisamente a quienes defienden la exclusión del antiguo reino del futuro territorio autonómico.

El voto negativo ha sido la consigna de la izquierda abertzale a lo largo de toda la campaña. Los grupos que han enarbolado esa bandera no siempre apoyan la «alternativa de la KAS», tras la que apenas se oculta ETA militar. Los partidarios de ETA político-militar, que militan en EIA y en Euskadiko- Ezkerra, y otros ciudadanos no vinculados directamente a ninguna de las dos ramas de la organización terrorista, también han apoyado el voto negativo. Unos y otros tienen en común la bizarra utopía de una Euskadi independiente, monolingüe y socialista, que anexionaría a su territorio el departamento francés de los Bajos Pirineos; algo así como una Albania varada en el Cantábrico y flanqueada por una España y una Francia capitalistas. Por otro lado, también la ultraderecha recomendó el no. El voto negativo ha logrado en Guipúzcoa un 12,96%, sobre el censo total; en Vizcaya, un 9,50; en Alava, un 11,38, y en Navarra, un 11,29%. Cabe suponer que la gran mayoría de los noes registrados en Guipúzcoa y en Vizcaya expresan precisamente la voluntad de los independentistas. En tal caso, la contribución de la ultraderecha al voto negativo en esas dos provincias sería muy reducida. Habría ocurrido así exactamente lo contrario que en el resto de España, donde los noes han procedido abrumadoramente de la extrema derecha, limitándoselos trotskistas y los seguidores del FRAP a una contribución casi simbólica a ese resultado. El caso de Navarra y Alava exigiría un análisis por separado, ya que la comparación de los resultados del no y de la abstención hace presumir una presencia más activa de la ultraderecha en el voto negativo en ambas provincias. Pero aun dando por supuesto el color predominante mente abertzale del voto negativo, los resultados del referéndum en Guipúzcoa y Vizcaya confirman que los independentistas, muchos de ellos -pero no todos- asociados a la violencia criminal de ETA, constituyen sólo una minoría cuyo techo está situado a baja altura.

De las tres opciones planteadas ante las urnas -el sí, el no y laabstención-, ha sido la consigna negativa de los independentistas -la menos asistida por los ciudadanos censados. No cabe esgrimir en este caso, como hizo la izquierda abertzale en las elecciones generales de junio de 1977, desventajas y obstáculos insalvables para hacer llegar su voz a los eventuales electores. Los propagandistas del voto negativo han utilizado todos los procedimientos legales a su alcance -y algunos ilegales- para, hacer campaña en favor de su opción. Y aunque han aumentado notablemente sus efectivos respecto de las elecciones generales del pasado año, han tocado, a la vez, el techo que aguarda a todas las minorías que confunden la lucha política en una sociedad industrial avanzada con las Cruzadas. Pero los independentistas no sólo han tropezado con la amarga realidad de su escasísimo respaldo popular. También han de aceptar que les triplican en número los ciudadanos del País Vasco que apoyan activamente y con el sí la Constitución.

La abstención ante el referéndum constitucional ha sido la opción claramente triunfante en Guipúzcoa y Vizcaya. Dando por bueno el porcentaje del 20% de abstención técnica de casi toda consulta democrática, la consigna propugnada por el PNV ha logrado, en esas dos provincias, un resultado neto superior al 35 %. En Alava y Navarra, sin embargo, la aplicación de ese prudente coeficiente reductor dejaría a los abstencionistas por debajo de los votos afirmativos. A las abstenciones habría que sumar también los votos en blanco. En cualquier caso parece que los nacionalistas vascos han mejorado sus posiciones relativas respecto a las elecciones de junio de 1977, han dejado muy atrás a los independentistas de la izquierda abertzale en la lucha por la hegemonía del vasquismo en el sentido estricto y han demostrado que cualquier solución para la pacificación de Euskadi pasa por sus manos. No sólo por ellas, claro está, pero siempre necesariamente por ellas. Una vez más, por tanto, habrá que repetir que el futuro del País Vasco y de las instituciones democráticas de toda España depende de la capacidad que muestren el PNV, los restantes partidos democráticos con implantación electoral en Euskadi y el Gobierno para negociar un Estatuto de Autonomía que permita al pueblo vasco dotarse de instituciones de autogobierno eficaces y viables. Las esperanzas de que el PNV acate formalmente la Constitución, según prometió, prevalecen en este decisivo momento sobre los temores de que las propuestas de la izquierda abertzale para formar un «frente de rechazo» común a la legalidad cónstitucional sean aceptadas por los herederos de Sabino Arana. Y no sólo porque el sentido objetivo de esa alianza entre los independentistas y los nacionalistas vascos llevaría a éstos a la destrucción y la disgregación. También, y sobre todo, porque hay valores -la paz, la democracia, el respeto a la vida humana- que unen al PNV con los partidos parlamentarios del resto de España por encima de sus evidentes discrepancias en torno a cuestiones en sí mismas importantes pero subordinadas.

29 - Diciembre - 1978

Ahora empezamos

José María Ruiz Gallardón

Se abre, tras la sanción regia de la Constitución, una nueva etapa. Tenemos ya el marco legal en el que inscribir nuestra andadura personal y colectiva. La Constitución es el gran pivote jurídico que va a configurar nuestra próxima historia. Quedan atrás discusiones y discrepancias. La actitud constructiva de los españoles tiene que demostrarse en el acatamiento de la norma constitucional. Queremos movernos voluntariamente, y aunque no nos gusten todas y cada una de las soluciones que ofrece la Constitución, en el ámbito de los márgenes de legalidad en ella establecidos.

Pero la Constitución admite muy diversas y aun contradictorias lecturas. Se ha querido hacer así, y la historia juzgará sobre la bondad del intento. El profesor Fernando Suárez acaba de publicar un excelente trabajo (sobre la Constitución y las relaciones jurídico-laborales) en el que demuestra que incluso en esa específica materia cabe poner el acento en distintos artículos de suerte que la futura configuración de nuestras leyes del trabajo será muy distinta según una u otra postura. Así por ejemplo, en materia tan delicada como la regulación del derecho de huelga.

Y como en el específico tema laboral, que desentraña, como digo, con inteligencia Fernando Suárez, en casi todos los demás. Desde los estrictamente políticos – ahora vamos a ver qué prevalece, si la proclamada unidad de España o la relevancia de las autonomías de las ‘nacionalidades’, ahora vamos a ver qué es y qué encierra ese concepto de ‘nación’ referido a las regiones – hasta los económicos, penales y hasta civiles privados.

Por eso, lejos de considerar la Constitución como punto de llegada, hay que decir que es un punto de partida. Y que de la fuerza de unas u otras ideologías y programas – traducida en votos – va a depender el futuro de nuestro país. Hoy más que nunca es preciso hacer una llamada a la unidad de todas las ideologías no marxistas ni separatistas, la unidad es indispensable.

Porque el adversario ya está unido. Ayer mismo las centrales sindicales socialista y comunista lo han demostrado al conjuntar sus fuerzas y sus tácticas contra el programa económico del Gobierno para 1979.

Si la derecha sigue en guerras intestinas es seguro el triunfo del marxismo. Que cada uno haga su propia reflexión. Y teniendo en cuenta que, hoy más que nuca, el tiempo corre a toda prisa.

02 - Diciembre - 1978

No

EL PENSAMIENTO NAVARRO (Director: Juan Indave)

EL PENSAMIENTO NAVARRO ante el próximo referéndum, puntualiza los siguientes extremos:

1º Tomando en consideración las cuestiones de vital importancia que se involucran con el proyecto constitucional recomienda el ejercicio del derecho al voto, pese a que su ideología y sentimientos le hubiesen inclinado en otras circunstancias a propugnar la abstención.

2º La Constitución que se nos propone desconoce el verdadero origen de todo poder, que viene de DIOS, y con ello pone en peligro las propias exigencias del Derecho natural. De ahí el desacierto inadmisible con que el proyecto trata los temas fundamentales de la Familia y de la Enseñanza, cuestionándose en el fondo al derecho que nos asiste a procurar para nuestros hijos una enseñanza confesional.

3º Aunque el Tradicionalismo político que propugnamos se halla en desacuerdo con la filosofía política del proyecto, liberal a ultranza, EL PENSAMIENTO NAVARRO estará siempre en favor de las autonomías regionales, esencialmente para aquellas regiones con una personalidad histórica genuina y bien definida. Ello no obstante nos parece desafortunado el empleo indiscriminado del término ‘nacionalidades’ al prestarse a confusión y posible enfrentamiento conceptual entre la nacionalidad española actual y moderna, y aquellas otras que la subyacen y la integran a las cuales Mella definió, ya en su tiempo como ‘nacionalidades históricas’.

4º También debemos alertar a la opinión sobre el hecho de que el proyecto constitucional deja la vida pública, en su totalidad, a merced de los partidos políticos y a la sociedad totalmente indefensa y falta de cauces naturales de representación . La ideología liberal que informa todo el proyecto ignora, en la práctica, la necesidades e intereses concretos de la sociedad española, poniendo tan sólo el acento en abstracciones ideocráticas que quizás nos garanticen una democracia formal, pero que difícilmente han de traernos una democracia real.

Por otra parte el proyecto otorga a las ideologías izquierdistas unas concesiones que no se corresponden con su verdadera capacidad de convocatoria al tiempo que lo ubican en las antípodas de nuestra propia constitución natural histórica.

Por todo ello, con la gallardía digna y responsable que ha caracterizado siempre a este periódico y al carlismo en general, propugnamos el NO para el proyecto constitucional que se somete a Referéndum.

06 - Diciembre - 1978

Ellos no verán la democracia

DIARIO REGIONAL de Valladolid (Directora: María Viloria)

La democracia, ese futuro de luz tan esperado por el país, ha tenido vísperas de sangre. Y las víctimas, las tres personas muertas en San Sebastián, tres servidores del orden que han contribuido con su esfuerzo a que llegue ese día, ellos no lo verán. A lo mejor, alguno de ellos hasta envió ya su voto por correo, ya que hoy hubiese estado de servicio. Y su voto será contabilizado. Será el voto de un muerto que luchó por la libertad. Su sangre habrá servido para purificar un ambiente hostil, habrá servido para consolidar a quienes la derramaron, habrá servido para avergonzar al Gobierno, si es que todavía le queda capacidad de vergüenza.

Mal, mal funcionan los servicios de inteligencia del señor Martín Villa, cuando trabajando a pleno rendimiento para evitar el más mínimo incidente en un día en el que todos tenemos los ojos puestos, no han podido detectar este atentado. Y decimos que mal funcionan los servicios de información porque este atentado no ha sido esporádico, por sorpresa. Ha sido un atentado minucioso y un auténtico golpe de mano. Se han saltado por encima las más estrictas medidas de seguridad. ¿Y es esto la mayor seguridad que usted puede ofrecer al país, señor ministro de Interior? Qué triste es tener que concluir que entonces su ineficacia no puede ser más patente. ¿Cómo – le preguntamos – podrá mantener la seguridad mañana, cuando baje la guardia, cuando las compañías de refuerzo vuelvan otra vez a sus lugares de origen? El terror se está enseñoreando en el País Vasco y va a más porque usted, el responsable de la seguridad nacional, no lo cortó a tiempo, porque usted se escudó en que eran muertes que no harían peligrar el proceso democrático. ¿Es que puede estar en mayor peligro de lo que está? ¿Es que no es acabar con la seguridad de un Estado el asesinar impunemente a los custodios de esa seguridad?

Hoy sobran las palabras. En aras de la democracia, se ha impedido que tres españoles disfruten de la democracia. ¿Cabe mayor contrasentido? Han llegado a las vísperas, pero para qué. ¿Para que aquellos que no respetan nada, para que aquellos que hacen del terrorismo su único diálogo, puedan seguir imponiendo su ley?

Por supuesto que no. Ellos murieron por España, por esa España cuya bandera besaron un día, jurando fidelidad eterna y defenderla siempre. Quizá ahora cuando mueran, sigan sintiendo que mueren por España, pero que no mueren en España.

Hoy ya no basta con condenar. Hay que buscar el sistema de evitar hechos similares. Se van imponiendo ya la necesidad de explicar estas muertes, ese sentido oculto que no se manifiesta. Hay que dar la cara, y si uno no se atreve o no puede, tendremos que recordarle una vez más que la única salida que queda es la de la dimisión. Una poltrona consolidada en sangre, es una estafa a todo el país. Y para que mañana no haya dudas, ni falsas interpretaciones, alguien debe explicar claramente a los hijos de las víctimas por qué sus padres no vieron la democracia.

DIARIO REGIONAL

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