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Pedro J. Ramírez logró la filtración de la entrevista en su medio y ridiculizó al autor de la misma, César Alonso de los Ríos

Batalla entre EL SOL y EL MUNDO a raíz de una entrevista con Alfonso Guerra en el periódico ‘guerrista’

HECHOS

  • La entrevista publicada en el diario EL SOL el 5.10.1991 al Vicesecretario de Organización del PSOE, D. Alfonso Guerra, fue reproducida en parte ese mismo día por el diario EL MUNDO. El día 6 además EL MUNDO publicó un editorial analizando al entrevistador. Al día siguiente EL SOL dedicó un editorial analizando la actitud de EL MUNDO.

En octubre 1991 se produjo un cruce de editoriales críticos entre los periódicos EL MUNDO y EL SOL tras una entrevista al ex Vicesecretario del PSOE, D. Alfonso Guerra por el Sr. D. César Alonso de los Ríos.

EL MUNDO ‘PIRATEÓ’ LA ENTREVISTA

arigue El mismo día 5 de octubre en que EL SOL publicaba la entrevista, el diario EL MUNDO  de D. Pedro J. Ramírez publicaba las mismas declaraciones, aunque reconociendo que eran de la entrevista de EL SOL. ¿Cómo consiguió hacerse con ellas y publicarlas exactamente el mismo día?

06 - Octubre - 1991

AUTORRETRATO DE UN MAESTRO SIN OPOSICIONES

Editorial (Director: Pedro J. Ramírez)

‘Usted que ha sido un maestro en la comunicación en la sociedad…’, llega a decirle el periodista al entrevistado. Alfosno Guerra ha superado al mismísimo Felipe González a la hora de elegir interlocutores cómodos cuando no adictos a la causa socialista. Con el escándalo Juan Guerra en su apeogeo optó por ser entrevistado por Manuel Campo Vidal en TVE. Para la radio la elegida es siempre Concha García Campoy, profesional, por otra parte, de merecido prestigio. Y ahora que ha decidido reaparecer en la prensa escrita lo ha hecho en un periódico de escasa difusión pero que desde sus orígenes ha estado – por vía de Calviño – estrechamente vinculado al guerrismo. El autor de la entrevista en EL SOL es, además, una persona muy relacionada con el PSOE. Procedente de la izquierda comunista, César Alonso de los Ríos decidió buscar ámbitos políticos más confortables y fue presentado como militante socialista en un acto de gran difusión propagandística presidido por el propio Guerra. El entrevistador, que no profundiza en cuestiones polémicas, ha seguido beneficiándose del poder a través de esa ubre interminable que es la Expo.

Consultado no hace mucho sobre la verosimilitud de que Alfonso Guerra cumpliese su deseo de retirarse a su tarea natural de maestro de aldea, José Rodríguez de la Borbolla respondía con tal vez fingido estupor lacónico: «No veo cómo: no aprobó nunca las oposiciones». A falta de oposiciones, el hermano más listo de Juan Guerra dispone, eso sí, de una envidiable corte de entrevistadores con vocación de felpudo, a cuyo través proclamar la honda certeza de que «si se juzga por los votos y los aplausos de un Congreso, por la corriente de afecto que se establece cuando voy a una agrupación, podría decirse que todos son guerristas», como hace en la entrevista publicada en EL SOL, con la que pone punto final a dos años de ostracismo periodístico. Matiz muy importante el del remate: «Quizás algunos no, y tienen derecho». A eso se llama, en buena lógica, liberalismo. Alfonso Guerra habla y habla, buscando artificialmente el protagonismo político perdido. Es el privilegio de quien tiene delante a un subordinado al cual se paga por escuchar con aire atento, preguntar lo que de él se espera y no interrumpir nunca. Al fin, todos son guerristas. ¿Cómo no, el compañero periodista, ése que glosa su verboso magisterio como «un radicalismo conceptual compatible con el realismo y la moderación política»? Los otros, aquella caterva que propició la «nauseabunda» investigación judicial sobre los negocios de su pobre hermano -«un caso que no tiene precedente histórico en un sistema democrático» contra quien se sabe a sí mismo «el objetivo predilecto de los sectores’ menos democráticos» del país, son carne de matanza. La ley de la omertá es implacable: «Cada uno de los que han estado en esa operación debe saber que a todos les llega su sanmartín». No lo habría formulado con mejor claridad Don Corleone. Nada importa que desvaríe. Nada importa que en un pasaje arremeta contra la «peligrosa tecnificación del discurso progresista» y en el siguiente se descuelgue con aquello de que «el sindicalismo español está muy cargado ideológicamente y tiene que despolitizarse». Da igual que en otro reivindique la modernidad de aquel Karl Kautsky que escribía, en 1927, que el advenimiento del socialismo era una inevitable consecuencia final del «desarrollo de las especies animales y vegetales». Es lo mismo que haga sesudas digresiones epistemológicas acerca del concepto de «ciencia» que sonrojarían a un alumno de EGB. Lo suyo es la «exposición general sobre planteamientos ideológicos». Y ya se sabe que en el terreno de la ideología el principio de contradicción no opera demasiado. Además, el hombre de Ferraz posee la clave áurea de la historia. El entrevistador sugiere: ¿no tendrá usted acaso dos personalidades? El maestro responde: «La explicación esotérica es que soy géminis».

07 - Octubre - 1991

ALFONSO GUERRA COMO PRETEXTO

Editorial (Director: Ignacio Alonso)

Resulta paradójico y extraño que la entrevista, consideraba de indudable interés por un medio de comunicación como EL MUNDO, hasta el punto de dedicarle una página el mismo día de su aparición en EL SOL, es un acto de dudosa ética profesional – aunque absolutamente coherente con la línea editorial de ese diario – haya sido utilizada posteriormente como medio propicio para el insulto y la injuria del entrevistado, el entrevistador y el periódico que la publicó.

No es el momento de discutir los criterios seguidos por un medio de comunicación a la hora de seleccionar los temas y los problemas verdaderamente capitales para la convivencia colectiva que aparecían en la entrevista. EN todos los países existe prensa amarilla y sensacionalista. Causa perplejidad, sin embargo, que un periódico con pretensiones de seriedad no tenga ni el talento ni la lucidez para distinguir lo accesorio de lo circunstancial. Nos hubiera gustado ver planteados en EL MUNDO los problemas que efectivamente representan el núcleo y el hilo conductor de la entrevista, y que verdaderamente afectan a la vida democrática. En su lugar, una vez más, se toma el rábano por las hojas y a Alfonso Guerra como pretexto para, en una admirable ejercicio de audacia, introducir confusión y engañar a la opinión pública.

Se distingue la prensa sensacionalista de la que no lo es en que aquella toma inexorablemente al público como negocio. Para ello, aparte de renunciar a formar a sus electores, se ve en la necesidad continua de, unas veces, deformar la realidad, y otras, inventarla. No es lo grave que exista prensa amarilla. Lo grave para el prestigio de la propia prensa, y para la salud de la democracia, radica en le hecho de que esa prensa que alimenta instintos primarios y resentimientos ancestrales pueda aparecer como portadora de cualquier tipo de valores. Precisamente porque la democracia no puede vivir sin opinión pública, en nombre de la libertad de expresión y de la defensa de la más elemental honestidad ciudadana, convendrá empezar a ir llamando a las cosas por sus nombres. Bien está que se denuncie la corrupción pública, pero no para ocultar la más escandalosa corrupción privada. Que hable en nombre de la ética un periódico de la más confusa línea editorial, del sensacionalismo más sorprentende y cuyos intereses económicos siempre ha silenciado, representa sencillamente un sarcasmo.

¿Conocen todos los lectores de EL MUNDO que existe una edición para el País Vasco, competidora con éxito de EGIN, donde a los terroristas se les ennoblece con el calificativo de militantes y donde su acusa es alimentada con singular simpatía? ¿Cuándo ha explicado EL MUNDO la procedencia de sus fondos y sus verdaderos patrones? ¿Participó en su lanzamiento algún empresario italiano perseguido por la justicia por sus vinculaciones con la mafia, autor de desfalcos y otros delitos?

Quizá hubiera sido contestado a estos y otros elementales interrogantes que por el momento nos callamos, por donde ese prodigio de versatilidad política que es Pedro José Ramírez debería haber comenzado, y no buscando afinidades y dependencias de los otros medios, y que, por supuesto, en EL SOL no se dan.

Forma parte de las contradicciones de la democracia, aunque sea también la expresión más relevante de su grandeza, el hacer partícipes de sus derechos y libertades a sus más enconados enemigos. Que una de las jóvenes promesas de la prensa de la dictadura, cuando intelectuales, políticos y periodistas de bien se veían condenados a la persecución y al ostracismo, aparezca y se presenta ahora como apologeta y defensor de la libertad no sería en modo alguno condenable. La democracia tiene, por obligación, que ser generosa.

Ha sabido, afortunadamente, nuestra democracia, hacer borrón y cuenta nueva del pasado. Lo que resulta incomprensible es que quienes ayer lanzaban contra ella sus dicterios pretendan convertirse hoy en sus oficiantes y sus pontífices. Máxime cuando lo hacen negando y criticando las conquistas que para cualquier ciudadano en su sano juicio son evidentes. Ésa fue la táctica de Goebbels, a la que al parecer EL MUNDO no ha renunciado.

En esa amalgama apocalíptica de confusión y de caos, es mérito sin duda de Pedro José Ramírez el haber concitado los intereses más dispares. De los teóricos de las Brigadas Rojas a la larvada apologética etarra, todo puede tener cabida en las páginas de EL MUNDO. Que algunos sectores, por fortuna reducidos, de la derecha contemplen, a su vez, con simpatía tan singular espectáculo, y que una izquierda vacilante y errática lo propicie, permite sospechar con fundamento que hay intereses profundos y ocultos en su seno que buscan y pretenden objetivos distintos de los que en apariencia se proclama defender. Son esos intereses, con nombres y apellidos si preciso fuera, los que en un ejercicio democrático correcto todos tendríamos la obligación de desvelar.

Nació EL SOL en la democracia y para la defensa de la democracia, y no para polemizar con otros medios. Si lo hace ahora no es traicionando su espíritu inicial. No nos importa EL MUNDO. Nos importa la democracia. Nada más. Lejos de nuestro ánimo las querellas con otros colegas. Participamos plenamente y hacemos nuestro el proverbio oriental según el cual ‘el mayor honor de un hombre es la injuria cuando ésta la formula un pícaro’.

08 - Octubre - 1991

EL PERIÓDICO DE DON GERMÁN SALE EN DEFENSA DE GUERRA

Editorial (Director: Pedro J. Ramírez)

EL SOL ha salido en defensa de Alfonso Guerra y ha arremetido contra EL MUNDO por las críticas de nuestro periódico a la entrevista que el diario de don Germán Sánchez Ruipérez le hizo al ex vicepresidente, en la que éste calificaba de «nauseabunda» la investigación sobre los negocios de su hermano Juan y en la que advertía que a quienes estuvieron en la operación les llegaría su «sanmartín». Parece lógica esta reacción habida cuenta los orígenes de «El Sol» y de la propia entrevista. ¿Es verdad o no que el diario nació auspiciado por el guerrismo, encamado en la persona de Calviño? ¿Es verdad o no que el Grupo Anaya cosechó una plusvalía de 3.000 millones de pesetas en la reventa de la licencia administrativa de TELECINCO, lo que ha permitido pagar parte de las copiosas pérdidas del periódico? ¿Es verdad o no que existe una incompatibilidad moral en el hecho de que el editor del diario, Pedro de Vega, sea a la vez miembro de la Junta Electoral Central, por designación del PSOE? ¿Es verdad o no que al autor de la entrevista le entregó el carné del Partido el propio Guerra (a quien el periodista, después de haberse beneficiado del poder a través de su vinculación con la Expo, llama «maestro»)? Estas son las preguntas sobre las que EL SOL debe una respuesta a la opinión pública. El resto son bobadas.

09 - Octubre - 1991

EL FIN DE UN ARRIBISTA

César Alonso de los Ríos

EL análisis de sus comportamientos arroja, en efecto, luz sobre sus claves y permite deducir fácilmente el final que tendrá.

Esperanza periodística del franquismo, decía con razón nuestro editorial. Están ahí los textos de LA ACTUALIDAD ESPAÑOLA y del ABC. Un cesto de prosa desaliñada y hedionda. Levantaba el brazo en la Plaza de Oriente. Inflamado. Dicen que hay foto. ¿Cómo y por qué se ha convertido este hombre ya de calva incipiente en fiscal arbitrario de la democracia y en simpatizante de HB? ¿Acaso se rompe en Pedro J. Ramírez esa tendencia biológica y cultural hacia la moderación? NO hay tal progresión radicalista, sino insistencia en la misma fórmula: el arribismo.

En el régimen duro – en la dictadura – Ramírez se doblaba como la hierba. En el régimen blando – en la democracia – se envalentona. EL temeroso del Prado tira ahora piedras contra la Moncloa. Es la misma fórmula de cultivar un ego enfermizo y una cobardía.

Cuando miles de jóvenes se levantaban contra la dictadura, él campeaba por las páginas obedientes. La Guardia Civil se ha tornado para él sospechosa ahora cuando se enfrenta  con ETA, resistencia del terror. En el desatino al que le conduce el deseo de éxtio ha llegado a tomar la permisividad del sistema democrático como una conquista propia. De esta manera insiste en su terrorismo informativo como receta de ventas.

Pero si el régimen es permisivo, y ésa es parte de su grandeza, la razón empresarial no perdona. Audaz sin límites traslada el delito social de su periodismo al mundo industrial y al mercado. Es fácil deducir, querido Watson, su ruina inminente. Después de embaucar a banqueros, especuladores y a un poderoso y respetable extranjero, quiere ofrecer unos resultados abultados y falsos. Encubre deudas y duplica ficticiamente tiradas.

En este acorralamiento no puede soportar la competencia, la parte más dura del sistema y, por eso, se revuelve como fiera cuando otro periódico tiene un éxito. Sólo concibe, en los demás fracasos. Y desatina. Y pasa de criticar a un político a embestir contra una empresa y contra el periodista. Alfonso Guerra es para él, en efecto, un pretexto. Su lógica arribista le lleva al error de cálculo. Le sucede como al delincuente confiado en sus métodos.

Por eso digo que me aburre su amarillismo del libro y sí me interesa la lógica del arribismo que le perderá.

(Por cierto, en el libelo de los narcotraficantes contra compañeros de prensa, él parece con foto ‘como un periodista digno’. ¡Que honor! Casi un epitafio.).

César Alonso de los Ríos

El Análisis

PERROS ARRACÁNDOSE LA PIEL A TIRAS

JF Lamata

No sé quién se inventó la chorrada de ‘perro no come carne de perro’ para justificar que los periodistas no deben meterse con otros periodistas, porque si algo demuestra la historia mediática – y este portal da cuenta de ello – es el placer que tienen los periodistas por atacarse mutuamente. Este caso es antológico. EL SOL hace una entrevista a D. Alfonso Guerra. Y EL MUNDO, en primer lugar, consigue – no se sabe bien como – que se filtren las declaraciones del Sr. Guerra a EL SOL para así publicarlas a la vez en EL MUNDO, un procedimiento un tanto rarillo, y después arremete contra el entrevistador, Sr. Alonso de los Ríos, presentándolo como un fervoroso ‘guerrista’. No parece lo más caballeroso entre colegas.

Los datos que da EL MUNDO contra el Sr. Alonso de los Ríos (que ocupó puestos en la Expo, que era militante del PSOE cuyo carné le entregó el Sr. Guerra, etc.) son totalmente ciertos, pero era un ataque por parte de EL MUNDO sin aparente justificación más allá que buscar bronca. El Sr. Alonso de los Ríos dispara a matar contra el Sr. Ramírez y empeora la situación: asegura que ‘hay una foto del periodista riojano levantando el brazo en la Plaza de Oriente. Si lo dice porque tiene la foto, debería haberla reproducido y si no la ha visto y no lo tiene comprobado ¿cómo puede el Sr. Alonso de los Ríos hacerse eco de un rumor? No es una polémica para enorgullecerse, la verdad.

J. F. Lamata

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