Se da la circunstancia de que el periodista Antonio Alemany (imputado en el caso Palma Arena) es colaborador y editorialista de LA GACETA

Campaña de LA GACETA contra Horrach y Carrau, los fiscales que investigan a Jaume Matas por el ‘caso Palma Arena’

HECHOS

En diciembre de 2010 el diario LA GACETA publicó varias informaciones relativas a D. Pedro Horrach y D. Juan Carrau, ambos fiscales de Baleares.

LA GACETA CONTRA EL FISCAL HORRACH

Fiscal_Horrach

LA GACETA CONTRA EL FISCAL CARRAU

Fiscal_Carrau

ANTONIO ALEMANY ¿EL ORIGEN DE LAS INFORMACIONES?

antonio_alemany Estas publicaciones causaron un enfrentamiento entre el director de EL MUNDO de Baleares, D. Agustín Pery y el director de LA GACETA, D. Carlos Dávila. Se daba la circunstancia de que era un vox populi en las islas que la persona que estaba detrás de las informaciones contra los fiscales era el veterano periodista mallorquí D. Antonio Alemany, que fuera durante años el ‘hombre fuerte’ de EL MUNDO de Baleares (El Día de Baleares) y periodista de máxima confianza de D. Jaume Matas. El Sr. Alemany, investigado también por posible corrupción en el ‘caso Palma Arena’, había intentado que EL MUNDO – diario del que aún es columnista – publicara aquellas informaciones y, ante la negativa del Sr. Pery, había optado por pasárselas al Grupo Intereconomía.

19 - Diciembre - 2010

Así no jugamos

Agustín Pery

Me pide una explicación. Dice que le hubiera gustado leer en este diario, en su diario, lo que estos días publica otro medio sobre la laxa moral de un fiscal Anticorrupción. Sí, hubiera preferido que nosotros, no otros, contáramos cómo escritura sus propiedades el azote de los corruptos, de algunos corruptos. Me aclara que son muchos quienes le han llamado para transmitirle su sorpresa y trasladarle sus sospechas. Dudan de los motivos que nos han llevado a dejar escapar esta información que un diario sin presencia en Baleares ha logrado publicar. Ese periódico, digámoslo ya es LA GACETA de Intereconomía.

Para darle mayor suspense al asunto les diré que los próximos capítulos de la supuesta investigación de mis colegas de la Península está a buen recaudo en un armario de mi despacho. ¿Ahora sí que no entienden nada, verdad? ¿Qué pasa por la cabeza de este director que es capaz de dejar escapar una oportunidad tan buena para vapulear a Anticorrupción? Hombre, miedo no pueda ser. Ya les garantizo que no. Creo que he dado sobradas muestras de cuál es mi opinión, apuntalada en su quehacer diario, sobre estos servidores de los Público. Por si hay alguna duda, se la resumo: son sectarios, tendenciosos, chapuceros, maniobreros, mamporreros, fanfarrones con unos y serviles con otros. En fin, unas joyitas.

Descartado el miedo será entonces que EL MUNDO negocia algo con ellos, querrán entrar en la nómina de susurradores oficiales de la Fiscalía. Pues tampoco. Nada de eso. El precio de llevarse bien con el Ministerio Público es excesivamente alto. Supone silenciar entre un ruido de serviles y ñoños aplausos sus patinazos, sus diferentes varas de medir, sus obsesiones de progres de diseño, sus fracasos sonados, sus miedos atávicos, sus precipitaciones, sus cambalaches, sus atajos. Y no, el aplauso carece de valor cuando se emplea hasta el hartazgo, y narcotiza al receptor de todos los hiperbólicos parabienes. Es injusto por excesivo. Nunca se debe piropear a quien hace su trabajo. Hay que felicitar a quien lo hace rematadamente bien.

Ustedes y yo sabemos que no es el caso. Al fin y al cabo, los fiscales ya tienen sus voceros, esos que prefieren seguir el guión que les han dictado, cumplir el enésimo recado de bien mandados a cambio de estar informado en tribunales para seguir desinformado desde sus rotativos. Son los mismos que ahora atacan el munarismo cuando durante año callaron, y cobraron, de Sa Princesa. Los mismos que refritan informaciones ajenas para tratar de emular lo que esta casa lleva en su ADN: la absoluta independencia más allá de cualquier sintonía ideológica. Nosotros peleamos contra la dictadura de Munar cuando estaba en la cúspide. Lo seguimos haciendo y celebramos que fiscales, jueces y medios se unan a la batalla por la regeneración democrática de Baleares aunque en algunos casos, como en el amaño de la concesión del puerto de Mahón, hayan tardado ¡dos años! En escuchar la grabación que demostraba el fraude sin género de dudas. Este diario lo explicó con todo detalle en sus páginas y ustedes, incluidos fiscales y políticos, pudieron oír la cinta en nuestra web.

¿Entonces? Simplemente prefiero no dar una exclusiva cuando el fin ni siquiera justifica los medios. Y aquí, uno y otros no están nada claros. En fin de este diario es la información como tal, la denuncia en sí misma. No callamos para agradar y no informamos para amenazar. Opto por no darla si en ella no prima el descubrimiento de un hecho deplorable sino el intento de mandar un mensaje al enemigo: que sepan de lo que somos capaces, que se enteren de lo que sabemos. Acojonarlos en definitiva.

Ese modus operandi es propio de otro medio, de personajes a los que aún hoy los políticos rinden babosa pleitesía. Desde luego no del que dirijo. Nosotros no mercadeamos con dossiers, no traficamos con informaciones para lograr un rédito económico. Jamás. No tenemos miedo a nadie pero tampoco buscamos amedrentar a nadie. Estoy convencido de que la actitud de algunos jueces y fiscales es moralmente reprobable, pero también estoy absolutamente convencido de que a fecha de hoy mis compañeros de LA GACETA, que a duras penas saben quienes son ni Pedro Horrach ni Juan Carrau, tienen la más remota idea de si además de amorales los fiscales Anticorrupción a los que ahora fustigan son también unos delincuentes.

No lo saben porque nada han investigado. Sus fuentes son las mismas que las mías. Sus datos también los tengo yo justo detrás de la silla desde la que ahora escribo esta columna.

Sí tengo los mismos bombazos pero ¿indicios? Paupérrimos. Resulta lamentable y muy criticable que un fiscal escriture su casa a bajo precio mientras censura y persigue a quienes lo hacen. Pero es que detrás de la mayoría de los casos que instruye hay fundadas sospechas de un enriquecimiento ilícito, de que se han saqueado las cuentas públicas; que las propiedades que acumulan determinados personajes no son fruto de su trabajo honesto sino del cobro de sobornos. ¿Hay algo de eso en el caso que destapa LA GACETA? No lo sé. Intereconomía tampoco. Entonces ¿por qué abren a todo trapo con una información que bien podrían haber firmado y mejor escrito, sus filtradores? Pues porque quienes les surten de munición quieren darle un varapalo a quienes pretenden apalearlos, a mi juicio de manera torticera y miserable, en su honra y en su peculio. Y a esa vendetta no nos apuntamos. Hubiéramos publicado estos papeles y otros que nos han hecho llegar si en este caso quienes filtran hubieran dado la cara, denunciando públicamente lo que anónimamente de un diario de tirada, escasa, nacional.

Las fuentes hubieran contado con todo mi respaldo de haberse plantado en un juzgado a calzón quitado y convocado acto seguido a los medios para denunciar la impresentable vara de medir de quienes ven en los demás delitos que ellos mismos, presuntamente, cometen. Entonces hubiéramos decidido cada medio cómo contar esa noticia. Sospecho que el resto a media columna. Les aseguro que nosotros bastante más grande y censurando en nuestros editoriales la conducta moralmente lamentable de los fiscales.

Pero como no ha sido ése el método elegido por los susurradores que han facilitado al periódico de Intereconomía el pseudoescándalo para que LA GACETA sostenga sin pudor que nos encontramos ante un magnífico trabajo de investigación, no me queda otra que seguir defendiendo le tesoro más sagrado de un periódico, de su periódico: el trabajo honesto de todos los que tienen la suerte o la desgracia de trabajar bajo mis órdenes. Sin credibilidad estamos muertos. Sin ella, nada de lo aquí escrito serviría para otra cosa que para envolver el pescado del día siguiente.

Agustín Pery

21 - Diciembre - 2010

El director de EL MUNDO de Baleares pide a LA GACETA que revele sus fuentes

LA GACETA (Director: Carlos Dávila)

En el diario EL MUNDO no están nada contentos. Les escuece que LA GACETA se adelante y publique exclusivas sobre corrupción. Y aprovechan cualquier oportunidad que encuentran para arremeter contra el trabajo de este diario. Ahora le ha tocado el turno al director de EL MUNDO de Baleares, Agustín Pery, que dedicó su tribuna del pasado domingo a tratar (no conseguir) de desprestigiar las informaciones de LA GACETA sobre el comportamiento presuntamente irregular de algunos fiscales de Baleares. En concreto, afirmó que este rotativo ‘nada ha investigado’ sobre el caso, con una actitud que venía a pedir la revelación de las fuentes, como si él fuera el juez del asunto.

En su artículo, titulado ‘Así no jugamos’, el tal Pery se dedica a explicar a sus lectores por qué ellos, adalides contra la corrupción durante años, no han publicado las noticias referentes a los fiscales Pedro Horrach o Juan Carrau. “Estoy absolutamente convencido – escribía indignado – de que la actitud de algunos jueces es moralmente reprobable, pero también estoy absolutamente convencido – es un hombre de certezas – de que a fecha de hoy mis compañeros de LA GACETA, que a duras penas saben quiénes son ni Pedro Horrach ni Juan Carrau, tienen la más remota idea de si además de amorales los fiscales Anticorrupción a los que ahora fustigan son también unos delincuentes”.

“No lo saben – añadía el repartidor de carnés de periodismo – porque nada han investigado. Sus fuentes son las mismas que las mías. Sus datos también los tengo yo justo detrás de la silla desde la que ahora escribo esta columna”.

Lo que no cuenta Pery es cómo conoce que las fuentes de LA GACETA son las mismas que las suyas, si es que las tiene. Como tampoco aclara muy bien por qué apostó por no publicar los datos que dice poseer.

Tras una disertación sobre los casos de sobornos, Pery apuntaba: “¿Hay algo de eso en el caso que destapa LA GACETA? No lo sé. Intereconomía tampoco. Entonces, ¿Por qué abren a todo trapo con una información que bien podrían haber firmado, y mejor escrito, sus filtradores? Pues porque quienes les surten de munición quieren darle un varapalo a quienes pretenden apalearlos, a mi juicio de manera torticera y miserable, es su honra y su peculio. Y a esa vendetta no nos apuntamos”. O sea, el tal Pery, de reconocido prestigio por sus grandes investigaciones, dice no ser vengativo pese a que arremete contra LA GACETA y sus trabajadores porque se le han adelantado.

Pero hay más. “Hubiéramos publicado estos papeles y otros que nos han hecho llegar si en este caso quienes filtran hubieran dado la cara, denunciando públicamente lo que anónimamente han querido ventear en las páginas de un diario de tirada, escasa, nacional”.

Ahora resulta que, según Pery, los periodistas deben informar sobre un asunto de corrupción si existe una denuncia pública. Hasta este descubrimiento, se pensaba que era al revés: los periodistas informan para sacar a la luz casos de corrupción, y después alguien que lo considera oportuno presenta una denuncia.

L. A.

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