Search
ANTENA 3 TV airea la crisis la ONCE, uno de los principales accionistas de TELECINCO

Cierra el periódico EL INDEPENDIENTE: Un fracaso para la ONCE

HECHOS

El 31 de octubre de 1991 el periódico EL INDEPENDIENTE anunció su cierre.

Aunque la adquisición del diario EL INDEPENDIENTE por parte de la ONCE en abril de 1991– con lo que supone estratégicamente para cualquier empresa tener un periódico de ámbito nacional editado en Madrid – podría haber supuesto el cenit de poder mediático para la organización dirigida por D. Miguel Durán, la realidad es que fue el inicio de su caída. A finales de octubre de 1991 se conoció que la ONCE vendía aquel periódico al empresario judío D. Jacques Hachuel, vinculado al banco Banesto.

Los ataques de EL PAÍS a la ONCE

Polanco

Tanto el entonces director de la ONCE, D. Miguel Durán, como el ex director de EL INDEPENDIENTE, D. Pablo Sebastián, coincidieron al ser consultado por LA HEMEROTECA DEL BUITRE en fuertes presiones del Grupo PRISA (propietario del diario EL PAÍS) contra la ONCE para que se desprendiera de aquel periódico.

Según relató el Sr. Sebastián después de que la ONCE se hiciera con el periódico en abril se produjo una reunión entre el presidente del Grupo PRISA, D. Jesús Polanco con el director de la ONCE, don Miguel Durán en casa de D. Ramón Mendoza (presidente del Real Madrid y accionista de PRISA), en la que el Sr. Polanco le dijo al Sr. Durán: “Ese periódico compite en mi segmento sociológico. Saca tus sucias manos de mi plato o te hundo a la ONCE”.

Por poner un dato objetivo, el diario EL PAÍS publicó un genuino cañonazo contra la ONCE el día 28.06.1991 en su página editorial titulado ‘Evitar Sospechas’. En aquel artículo el diario EL PAÍS, propiedad del Sr. Polanco, entre otras cosas, acusaba a la ONCE de estar en una situación sospechosa por los millones de pesetas que acumulaba gracias al Gobierno, de tener privilegios fiscales, de desatender la Asistencia Social a los ciegos y a otros minusválidos, y pedía expresamente al Gobierno socialista a que aplicara limitaciones a la ONCE para que adquiriera medios.

Los ataques de EL PAÍS se sumaban así a los ataques que, en la misma dirección se habían producido desde el diario EL MUNDO y que también se lanzarían desde el ABC.

El final de EL INDEPENDIENTE

Jacques_Hachuel

En la cúpula de la ONCE muchos entendían que la catarata de ataques contra su organización por parte de periódicos de ámbito nacional se producía, precisamente, por haber comprado un periódico nacional como era EL INDEPENDIENTE, lo que desembocó en la venta del periódico en octubre al empresario D. Jacques Hachuel de, 57 años, nacido en Argentina, aunque criado en la villa internacional de Tánger y bautizado en España como ‘el empresario judío’.

Ya el 29 de octubre la redacción de EL INDEPENDIENTE, encabezada por D. Manuel Soriano se hacía eco de las amenazas existentes contra la ONCE:

El director general de la ONCE ha declarado que ha tenido que vender sus acciones por los muchos ataques que ha recibido en estos meses por su participación en los medios escritos. Tenemos constancia de las presiones, alguna cercana al chantaje (…) Pero Durán es el responsable de los perjuicios”.

zap_cierreIndependiente1 La noticia del cierre de EL INDEPENDIENTE fue noticia en varios informativos de televisión como los de ANTENA 3 TV o los de TELEMADRID, presentador por D. Javier Reyero.

zap_cierreIndependiente3 D. Federico Puch, en nombre del Comité de Empresa de EL INDEPENDIENTE, intervino ante las cámaras de televisión para declarar que consideraba que la desaparición del diario era por una operación política encabezada por el Gobierno.

El día 31 de octubre consumada la venta se anunciaba el fin del periódico EL INDEPENDIENTE. Teóricamente el Sr. Hachuel anunció el diario no desaparecería, sino que volviera a ser semanario, pero la realidad es que EL INDEPENDIENTE desapareció de los quioscos sin que nunca más reapareciera.

Don Pablo Sebastián declaró a LA HEMEROTECA DEL BUITRE que el cierre de EL INDEPENDIENTE: “Fue uno de los ataques más graves que ha habido a la libertad de expresión en España, desde la presidencia del Gobierno se metió la mano en el accionariado de un periódico con fondo público para dinamitar a unos profesionales. Y, por desgracia, lo hizo el PSOE, que debía ser el garante de la libertad.” 

En opinión del Sr. Anson, también consultado por LA HEMEROTECA DEL BUITRE, el problema era otro: “En los primeros años de un periódico siempre se pierde mucho dinero y cae si no tiene mucho aguante y los ciegos no lo tuvieron y terminaron con el periódico”.

ATAQUES A LA ONCE DESDE ANTENA 3 TV, PABLO SEBASTIÁN: “HAN DEJADO EN LA CALLE A 280 TRABAJADORES”

zap_pablosebastian1991

El canal ANTENA 3 TV dio amplio eco a la crisis de la ONCE desde su programa ‘La Clave’ que presentaba y dirigía D. José Luis Balbín. En el programa de ‘La Clave’ del 1 de noviembre de 1991, D. José Luis Balbín comenzó el espacio preguntando a D. Pablo Sebastián por la situación de EL INDEPENDIENTE, lo que llevó a este a lanzar duras acusaciones contra la ONCE y el Sr. Durán.  En el programa del 29 de noviembre de 1991, D. José Luis Balbín lo dedicaría exclusivamente a diseccionar a la ONCE.

El hecho de que ANTENA 3 TV, dirigido entonces por D. Manuel Martín Ferrand, dedicara amplio espacio a las dificultades internas de la ONCE y ha cuestionar si estaba legitimado o no para tener medios de comunicación… ¿tenía algo que ver con la condición de la ONCE de accionista de referencia de TELECINCO (D. Miguel Durán era además de Director General de la ONCE, presidente TELECINCO)? No en balde el canal TELECINCO era el principal competidor del canal ANTENA 3 TV al que, en aquel momento, superaba en audiencia.

31 - Octubre - 1991

MUERE UN PERIÓDICO VIVO

Manuel Soriano

EL INDEPENDIENTE molesta al Gobierno, irrita a otros periódicos porque les disputa un espacio en el estrecho mercado y lo combate ese establishment que siempre mandó en España y al que se ha entregado Felipe González.

EL INDEPENDIENTE molesta al Gobierno por su espíritu radicalmente crítico, irrita a otros periódicos porque les disputa un espacio en el estrecho mercado, lo odian los sectores más conservadores del país y lo combate ese establishment que siempre mandó en España y al que se ha entregado Felipe González. Entre todos han creado las condiciones para ahogar una voz libre y heterodoxa que nació al margen de los compromisos políticos y de los intereses económicos tejidos en la transición democrática. Un periódico firmemente comprometido para que las nuevas generaciones de españoles no padezcan una pseudodemocracia y un sistema económico depredador e injusto, sino, por el contrario, que puedan disfrutar los valores superiores que proclaman nuestra Constitución: la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

Como no podía ser menos en esta deformada cultura del dinero que domina en nuestra sociedad, se esgrimen razones económicas para tomar la decisión de cerrar un periódico que estaba vivo y cuyas ideas no morirán en la buena conciencia de quienes nos apoyaban.

Es cierto que este periódico atravesaba una difícil situación financiera, al igual que la mayoría de los diarios de ámbito nacional. Pero cuando hay voluntad de mantener una idea periodística, si no existen interferencias y presiones externas, siempre se han encontrado soluciones. Quienes han vendido y comprado la cabecera de EL INDEPENDIENTE se atienen a los fríos números para convertirla de nuevo en semanario.

Pero en medio de esta frialdad en la operación, desconocida por la dirección, ha habido mucho calor humano por parte de miles de lectores que representan a la mejor gente de este país. Las cartas, comunicados, telegramas y llamadas me interrumpen cuando escribo este artículo. La profesionalidad de los trabajadores, periodistas y escritores del diario ha sido escalofriante hasta el último momento. No tenemos sensación de fracaso, sino de derrota, porque la continuidad del diario ya no dependía de nuestros aciertos, errores ni esfuerzos, sino de algo que estaba por encima de nosotros.

En estos momentos, muchos se han dado cuenta de que este periódico era necesario, casi imprescindible. Ni mucho menos estaba muerto. Tenía 40.000 compradores, que suponen cerca de 100.000 lectores de absoluta fidelidad, las firmas más prestigiosas y comprometidas con la causa de la libertad y el progreso, una Redacción, talleres y administrativos invencibles al desánimo y unos proyectos periodísticos para acometer el relanzamiento que siempre esperó este diario. Estábamos convencidos, a pesar de los errores propios, las ingratitudes y la hostilidad externa, de que existe un espacio suficiente entre miles de ciudadanos que demandan rigor informativo y radical independencia, porque están hartos de los canales oficiales – públicos o privados – que intoxican a la opinión pública.

Larra, en el siglo pasado, ya advirtió irónicamente que lo que no se puede decir, no se debe decir. Nosotros hemos dicho musas veces lo que no se debía decir. Y no porque tuviéramos prejuicios y nos alimentáramos de oposición al Gobierno, sino porque, desde el principio, apostamos por no ser dóciles y sumisos. Cada uno de nuestros lectores que se aceraba cada mañana al quiosco habrá comprobado que no tuvimos otra servidumbre que la de la verdad, y la buscamos, a veces erróneamente, por los caminos de la libertad. Esa libertad sí que la hemos vivido, jamás la censura ha entrado en esta casa.

Deseo que el nuevo semanario pueda mantener el compromiso de la cabecera, la libertad está tus manos. Como dice hoy El Roto, le digo a los queridos lectores: ‘tranquilos, muchachos, los derrotados somos invencibles’.

Manuel Soriano

31 - Octubre - 1991

ADIÓS

Antonio Gala

Unos ciegos reales y otros metafóricos han cerrado la romántica historia de este diario que, desde su número cero, creyó en la realidad de los ideales y reprochó a quienes la impedían. Vivimos tiempos tistes, en que son los mercaderes quienes expulsan del templo a los redentores, antes de empujarlos a la muerte de cruz. Sólo queda desear mejores tiempos, pero ¿vendrán si no los provocamos, si no luchamos juntos por traerlos? Créanlo los lectores, para la libertad y la verdad no hay últimas troneras. Cualquier mañana, en cualquier otro sitio, se abrirá una nueva esperanza.

Antonio Gala

03 - Noviembre - 1991

Un periódico

Francisco Umbral

Cuando un periódico se quema algo nuestro se quema. No sólo nuestro, de los periodistas, sino nuestro de nosotros, de ustedes, de la democracia, de la libertad, de la expresión. Los incendios forestales del periodismo ya han empezado. La versión directa de Pablo Sebastián es que EL INDEPENDIENTE lo compra Durán por orden de Guerra para reconducirlo o darle cristiana sepultura. Lo que no se podía aguantar ya era tanta oposición crítica y tan fina, un independentismo de salón, con buena ortografía, un periódico hecho de izquierdismo y conducta, pero no un panfleto tirado a cordel, no un pliego de cordel tirado a minerva, sino un criticismo elegante, intelectual, de caligrafía inglesa y estilo reflexivo, desde el estilete o relámpago corto de Antonio Gala al barroquismo atardecido, contundente y rojo de Raúl del Pozo, ese Mailer de Cuenca. Esto no podía ser, como tantos grandes y hermosos sueños de Luis González Seara, el hombre que no descompone la figura ni cuando ataca ni cuando encaja. Más la presencia abrumadora del Nobel Cela, el mayor creador español en prosa de medio siglo, testimonio y acusación, con sólo su firma, del personalismo cesarista de Felipe González y su política cultural o sus malos confidentes literarios (de los. que ya se va deshaciendo). Esto no podía ser, ya digo. En los mentideros de Madrid y escalinatas de San Felipe brujulean toda clase de versiones, aunque yo me atendría a la de Pablo, cuya cabeza colgó Durán a la puerta de su kiosco del cupón. Ahora el asunto ha dejado de ser periodístico para ser financiero, transaccional, de mercadería, y ahí es donde se va perdiendo la esencia y sustancia del papel, su sentido y estilo, su asiduidad y personalidad. Todo periódico cabe en una democracia, incluso los antidemocráticos (Azaña se equivocó cerrando prensa de derechas). «Cuando caía un español se mutilaba el universo», dice un poema de José Hierro. Cuando cae un periódico se mutila la democracia, la libertad, la vida. Pero es que, a mayores, un periódico como EL INDEPENDIENTE de Pablo/Seara es florón y decoro de una democracia avanzada, madura, europea. ¿Minoritario? Por las minorías, por las cosas minutísimas se conoce a las personas, los países y los sistemas, más que por el verbeneo hortera de las televisiones o de otros periódicos y revistas, que hablan más alto para no decir nada. EL INDEPENDIENTE era un lujo de nuestra democracia, y en nuestros lujos nos manifestamos y realizamos más que en nuestras necesidades, que son comunes, mostrencas, generales, impersonales, primarias y consabidas. Cuando todos hacemos palotes y escribimos nuestras diatribas y metáforas en papel de cartas de soldado, en papel pautado de criada, para no torcer el renglón ni la intención, EL INDEPENDIENTE estaba haciendo letra inglesa y eso no se paga con dinero ni con el cuponazo ni con moneda judía ni con papel del Estado. Eso no se paga ni se compra ni se vende. Larra hubiese escrito en EL INDEPENDIENTE, que era un periódico esproncediano, de un progresismo romántico, de un actualismo como alumbrado, pese a todo, con luz de gas. Las verdades, las denuncias y las prosas de El Independiente parecían escritas bajo un quinqué. Entre los políticos, los agiotistas, los intermediarios, los profesionales del dinero y los ciegos han organizado el entierro de un gran periódico, de una «inmensa miniatura» periodística. Entierro romántico, también, tarde decimonónica de Madrid (el periódico era muy madrileño), como cuando los del 98 mudaron a Larra de cementerio y Azorín llevaba en la mano un pie que se le había soltado al muerto. Yo guardaré este último número de EL INDEPENDIENTE como el pie de Larra, que por algo la cosa ha sido en los días de Difuntos. Aquí yace la libertad.

Francisco Umbral

02 - Noviembre - 1991

Cuando desaparece un buen periódico

Víctor de la Serna Arenillas

CON Pablo Sebastián y con Manuel Soriano, El Independiente ha sido un buen periódico, una publicación profesional y pulcra que ha merecido la atención y el respeto de los periodistas de otros medios. Es el primer dato que se debe recalcar en la hora de su desaparición, al menos como diario. No se podría decir lo mismo de otros periódicos recientemente fenecidos o de alguno de los que siguen en los kioscos del país. Las sólidas columnas de opinión y análisis, las contribuciones literarias de Camilo José Cela o Antonio Gala, una información internacional amplia y ponderada, un tono muy madrileño configuraban un conjunto sólido aunque un tanto elitista, quizá minoritario, en sus ambiciones. «Podría ser un buen “cult newspaper”», decía un corresponsal británico en Madrid, refiriéndose a esas publicaciones que, como el Christian Science Monitor, Rolling Stone o Granta, se ganan la adhesión incondicional de sus lectores. ¿De cuántos lectores? He aquí la clave. Por designio o por fatalidad, El Independiente nunca pudo romper el hielo y alcanzar difusiones importantes que asegurasen su viabilidad.

En contra de algunos de los análisis que se están haciendo estos días, desde el apasionamiento más que desde la reflexión, la libertad de expresión no significa que todos puedan mantener un periódico sean cuales sean sus circunstancias; significa que todos pueden intentar lanzarlo a la calle, y luego el mercado dirá. El mercado son miles de personas que votan con sus 80 pesetas cada mañana, y los anunciantes que vienen tras ellas. Y si no hay suficientes lectores y anunciantes, si las pérdidas económicas se disparan, el mercado cierra las publicaciones. (Un enviado especial a la Conferencia de Madrid se llevaba las manos a la cabeza, impresionado, al saber que el recién clausurado diario perdía dinero a un ritmo de 25 millones de dólares anuales). ¿Es justo que El Independiente no haya logrado ese respaldo? Muy posiblemente, no. ¿Por qué ha sucedido? Quizá porque en los ojos del público no dejó nunca de ser un semanario, pese a su cambio de periodicidad; quizá porque, en el rigor muy anglosajón de su presentación, se parecía un poco excesivamente a periódicos ya existentes y no marcó con nitidez su propia personalidad diferenciada. (Un proyecto de relanzamiento, presentado el jueves de forma «póstuma» por el periódico en su último número, quizá respondía a ese reto). Pero todo ello es ya académico. Y uno, que pasó por el trago -que recuerda Raúl del Pozo- del vergonzante traspaso de Informaciones, comprende muy bien los sentimientos que se agolpan hoy en las cabezas de sus redactores. (Una última duda: ¿era El Independiente ese paradigma de izquierdismo que muchos de los que han escrito estos días dicen que ha sido? Un ejemplo: el profesor Aranguren. Uno tuvo siempre la impresión de una sana independencia, acorde con la cabecera del periódico. Ver ahora detrás de los sucesos de los últimos días una confabulación de reaccionarios y neoliberales no resulta tan fácil).

Se ha organizado un revuelo tremendo con la aparición, como suplemento de la revista Tiempo, de una «Guía de los mejores médicos de España» en cinco volúmenes, patrocinada por Medytec, que parece ser un servicio de seguro médico privado. El Colegio de Médicos amenaza con acciones en justicia y con expedientes a los médicos que han suministrado sus datos personales a esta guía, que considera de carácter publicitario. (Las normas deontológicas de los médicos colegiados españoles les prohíben anunciarse). La idea recuerda la que hace unos meses desarrolló U.S. News & World Report: una lista de los mejores hospitales de Estados Unidos. Claro que entonces se consultó a todos los médicos del país, y el resultado fue una encuesta impresionante e impecable. Esta vez, el instituto OTR/IS (del Grupo Z, el mismo que edita Tiempo) ha entrevistado «aleatoriamente» a 250 médicos, en seis ciudades, de los 130.000 que practican en España, y aunque proclama que existe «un error para el conjunto de la muestra de más menos 6,3%», uno no puede evitar sonreír ante la seriedad y el resultado de la miniencuesta, que «fue ampliada con entrevistas cualitativas (…) para completar las listas en alguna especialidad de los que (sic) el número de menciones era escaso y diverso». ¡Viva el rigor metodológico! Total: que, al menos por esta semana, Tiempo no es U.S. News & World Report.

Mitchell Stephens escribe sobre «La influencia internacional del periodismo norteamericano» en ABC: «Lawrence Malkin, corresponsal del Herald Tribune, recuerda cómo le contó un alto funcionario francés por qué considera necesario leer este periódico: “En él hay datos”, explicó el francés. Los directores e informadores norteamericanos, aunque, por supuesto, tienen sus tendencias, siguen siendo menos agresivos en cuanto a la imposición de esas tendencias en sus escritos que los periodistas de otros países, en especial los países europeos. Esta insistencia en los “hechos” por encima de las ideologías es un fuerte argumento de venta en el superpoblado mercado de noticias internacional». (Más adelante, en el mismo texto, una errata o un desliz «freudiano» de traducción tienen este precioso resultado: la información televisiva norteamericana, afirma Stephens, «desespera a los teóricos políticos, pero atraca a un público enorme»).

El Análisis

POR ENCIMA DE TODO... ¿APORTABA DINERO EL INDEPENDIENTE?

JF Lamata

En este mundo capitalista, el empresario que apuesta por crear o comprar un periódico es para ofrecer un servicio que le permita ganar dinero, es decir, tener ganancias. El diario EL INDEPENDIENTE, que tenía unos gastos brutales en presupuesto (algunos de sus columnistas diarios cobraban cifras verdaderamente astronómicas como D. Camilo José Cela) y no tenía suficientes ganancias como para justificar su permanencia en el mercado, salvo que su empresa tuviera suficiente dinero como para permitirse el lujo de perder esa cantidad a cambio de recuperarla por otro lado.

El Sr. Hachuel, aparentemente, no tenía suficiente dinero como para permitirse sostener al deficitario EL INDEPENDIENTE. La ONCE sí, pero… ¿qué ganaba con mantenerlo a parte de convertirse en blanco del resto de los medios?

D. Miguel Durán – que se dio cuenta tarde de que había comprado un muerto – había quedado ‘tocado’ ante aquella crisis, tanto de cara a su imagen pública, como de cara a su situación interna en la ONCE.

J. F. Lamata

by BeHappy Co.