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El 9º Congreso de CDC reeligió al Presidente de la Generalitat como líder, pero dejó vacante el puesto del dimitido

Crisis total en Convergencia: Roca lanza un órdago a Pujol y renuncia seguir desempeñando la Secretaría General de la formación

HECHOS

D. Miquel Roca renunció a ocupar la Secretaría General en el IX congreso de CDC celebrado en octubre de 1992 quedando el cargo temporalmente vacante. D. Jordi Pujol fue reelegido Presidente y D. Josep Caminal reelegido como Secretario de Organización.

El IX congreso de Convergencia Democrática de Cataluña, que se esperaba como tranquilo con reelección tanto del Sr. Pujol como presidente, como del Sr. Roca como Secretario General, acabó siendo un congreso ‘sonado’ cuando semanas antes de la celebración del mismo, D. Miquel Roca anunció que no sería candidato a reelección en el cargo de Secretario General.

Por primera vez se hacía patente que existían discrepancias entre D. Jordi Pujol y D. Miquel Roca. Aunque no era el único problema, las pésimas relaciones del Sr. Roca con Unió Democrática de Cataluña, la formación socia de CDC en la coalición ‘Convergencia i Unió’ que gobierna en Cataluña desde 1980, no favorecían demasiado el ambiente. El órdago del Sr. Roca al Sr. Pujol es también para forzarle a que se posicione sobre la política de pactos de CiU. Ante una previsible pérdida de la mayoría absoluta del PSOE en las próximas elecciones generales de 1993, CiU debe decidir si será ‘bisagra’ que apoyo al PSOE, si aceptaría un Gobierno de coalición con el PSOE, o si por el contrario prefiere pactar con la derecha acaudillada por D. José María Aznar.

UNIÓ ACUSA A CONVERGENCIA DE NO RECONOCER LAS MALAS RELACIONES ENTRE PUJOL Y ROCA

DuranLleida – El líder de Unió Democrática de Cataluña (UDC), D. Josep Antoni Durán Lleida criticó la actitud de los dirigentes de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) de responsabilizar a su formación de ser el causante de la renuncia de D. Miquel Roca a seguir desempeñando el cargo de Secretario General de CDC. En opinión del Sr. Durán Lleida a los dirigentes del CDC les ‘faltaba coraje’ para reconocer las diferencias de criterio existentes entre los Sres. Pujol y Roca.

 – Unió, de ideología demócratacristiana venía denunciando desde hacía tiempo su negativa a permitir que CDC copara todos los puestos de decisión interna en CiU.

29 - Septiembre - 1992

El envite de Roca

EL PAÍS (Director: Joaquín Estefanía)

El envite es serio. Por primera vez alguien de su partido echa un pulso en toda regla, todo lo florentino que se quiera, al líder del nacionalismo catalán, Jordi Pujol. Miquel Roca ha renunciado a presentarse como secretario general de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), y al hacerlo ha destapado una tempestad en una formación política hasta ahora sin serias fisuras aparentes. ¿Puede un partido dirigido durante tantos años por el tándem Pujol-Roca pasar a ser sólo el partido de Pujol? ¿Puede imaginarse una dirección de Convèrgencia con un Roca marginal y un Pujol como presidente, estratega, ideólogo y, además, con un secretario general a su medida?No es sólo una cuestión de cargos dentro de la cúpula de Convergència, pero también. Éste es un secreto a voces: Pujol decide por todos en su partido, y sólo la evidencia de que no posee el don de la ubicuidad le ha obligado a ceder a Roca capacidad de dirección en la política española. Antes del anterior congreso de CDC, Roca amenazó también con la renuncia, y logró pasar de secretario general por delegación a secretario general a secas. Pero desde entonces, Pujol asumió aún con más fuerza sus funciones de presidente.

La fórmula no ha satisfecho a Roca: éste pretendía que CDC fuese una sociedad comanditaria, con división de funciones, y que, su política -especialmente la estrategia de pactos en la escena española- fuese poco ambigua para posibilitar un acceso nacionalista al Gobierno. Pujol comparte buena parte de estos razonamientos. Pero la percepción de su propio liderazgo le conduce a relativizar las responsabilidades compartidas, haciéndole aparecer como partidario de CDC como una sociedad unipersonal.

Roca lleva 15 años contemplando la política española desde la atalaya del Congreso, en la que se ha ganado un notorio prestigio. Jordi Pujol lleva 12 años oteando la misma realidad política desde la presidencia de la Generalitat. El diferente observatorio ha acabado por configurar distintas concepciones del paisaje contemplado. Uno ha interiorizado que el nacionalismo catalán puede influir y aportar algo positivo a la gobernación de España. ¿Por qué renunciar a participar en un Gobierno central de eje socialista, vista la distancia que aún separa al PP de la mayoría y su tímido despegue de una herencia centralista? Pujol, en cambio, ha asumido como una situación normal que el disponer en las Cortes de un eficaz mecanismo de presión sobre el Gobierno refuerza la capacidad de negociación de la Generalitat que preside. ¿Por qué va a renunciar a ello? Pujol parece dispuesto a mantener esa situación. Le permite aparecer en Cataluña con la permanente imagen de su defensor frente a la voracidad de Madrid.

Para Roca, esa política es la negación de que existe unavocación española del nacionalismo catalán. Con su envite se juega mucho: él, personalmente, y el futuro de una articulación estable del escenario político catalán y español. Cierto es que tiene sus bazas: un control férreo de la estructura del partido y una confianza de la burguesía catalana superior a la que inspira el propio Pujol a causa de sus veleidades semánticas. Ahora es Pujol quien tiene la pelota en el tejado: le toca recomponer el tablero, abrir juego, recuperar a su pareja política, rediseñar la imagen exterior del nacionalismo catalán. En caso contrario, podrá seguramente imponer su criterio, pero a costa de una grave erosión de su imagen y electorado.

04 - Octubre - 1992

Miquel y la extraña familia

Alfons Quintá

Entre Miquel Roca y Jordi Pujol nunca las cosas volverán a ser como antes. Lo nuevo no es el conflicto, sino su manifestación externa, así como la utilización por parte de Roca de críticas al «entorno» de Pujol, expresión por la que el portavoz de Convergencia i Unió en el Congreso de los Diputados y hasta ahora secretario general de Convergencia, quiso aludir a la familia de Pujol, según reconocieron a este diario personas muy allegadas al Honorable Presidente de la Genralitat Es un dato significativo que el enfrentamiento público empezase por una extensa información de El Periódico de Catalunya sobre el hijo de Jordi Pujol. Los «pujolistas» acusan abiertamente a los «roquistas» de ser el origen de aquella información. El artículo citado provocó un gran enojo en Pujol por cuanto gran parte de su contenido ya no se corresponde a la realidad. Pretendía vincular al hijo de Pujol, Jordi Pujol Ferrusola, en negocios del ex secretario general de la Presidencia, Lluis Prenafeta, cuando ya hace un año y medio que Pujol Ferrusola y Prenafeta tienen muy escasa relación. De hecho la información daba la sensación de estar «propulsada» en el sentido de pretender poner el acento en la existencia de un núcleo de poder familiar que no es tal. Pujol, efectivamente, da una gran importancia a la familia pero ello no quiere decir, al menos, hasta el momento, que la haya introducido completamente en la política. Las relaciones personales entre Pujol y Roca siempre fueron malas. Y siempre hubo un marco familiar desfavorable. La esposa de Jordi Pujol, Marta Ferrusola, nunca sintió ninguna simpatía por Miquel Roca.

El hecho de que el hijo mayor de Pujol trabajase durante un tiempo en una empresa de la familia Prenafeta agudizó los aspectos familiares del conflicto. Lo mismo sucedió cuando Pujol Ferrusola empezó a destacar dentro de las Juventudes de Convergencia Democrática, que Roca siempre ha intentado controlar. Para el próximo congreso de Convergéncia Democrática de Catalunya (CDC), Jordi Pujol Ferrusola es uno de los firmantes de una enmienda a la ponencia de estrategia política que intenta frenar las posibilidades de pacto con el gobierno socialista por parte de Miquel Roca. De hecho esta enmienda -y casi todo el congreso, puede decirse- no tiene mucha importancia. CDC es un partido en el que los programas cuentan poco, ya que el poder de Pujol para llevar el partido hacia un lado u otro es total. Curiosamente, los partidarios de Roca esgrimen argumentos diferentes respecto a sus discrepancias con Pujol en función de si están destinados a ser difundidos en Cataluña o fuera de ella. Fuera de Cataluña acusan al presidente de la Generalitat de coquetear con el independentismo y de no estar interesado en la gobernabilidad de España. En Cataluña, donde la imputación de independentismo a Pujol produce carcajadas, las acusaciones deberían ser otras, pero pese a esforzarse en hallar alguna no lo consiguen. De ahí que deban entrar en el terreno personal, poco dignificante y a menudo absurdo. Cuando Lluis Prenafeta estaba en la Presidencia de la Generalitat, los ataques a éste eran un buen medio de intentar dañar a Pujol. Ahora no les queda siquiera este consuelo. El intentar vincular ahora a Jordi Pujol Ferrusola con Lluis Prenafeta resulta ya totalmente extemporáneo. El hijo de Pujol trabajó un tiempo, después de concluir sus estudios, en la empresa familiar de Prenafeta, en una modesta función de representante de un negocio de pieles, lo cual le obligó a pasar largos períodos viajando. Pero aquella etapa está totalmente acabada y ahora se encuentra profesionalmente muy lejos de Prenafeta. «En el actual enfrentamiento entre Roca y Pujol -afirma un alto dirigente de CDC- hay dos datos básicos sin los cuales no es posible entender nada de esta pelea que ahora sale a la luz. Uno es que Pujol considera que Roca le ha mentido y otro que le acusa de haber atacado injustamente a su familia, y esto Jordi Pujol no lo puede perdonar».

En los antecedentes inmediatos del actual enfrentamiento hay un hecho familiar concreto. Resulta que hace un mes se casó una hija de Miquel Roca. Poco antes Roca se lo comunicó a Pujol, diciendo que de acuerdo con la voluntad de los contrayentes no se invitaría a políticos y que, por lo tanto, lamentaba no poder invitarle. Llegado el momento, Narcís Serra, vicepresidente del Gobierno, fue invitado y asistió a la boda con todos los honores. Pujol encajó muy mal lo que él y su entorno consideró una indelicadeza. Un incidente que sin duda viene a corroborar las interpretaciones que desde Madrid se han hecho señalando que el presidente de la Generalitat ha querido «volar» el puente con el Gobierno socialista. La segunda imputación, la de haberle faltado a la verdad, está relacionada con la imprevista aparición en La Vanguardia, el pasado lunes, de la información relativa a la no presentación de Miquel Roca a la reelección como secretario general del partido. Una fuente muy próxima a Pujol manifestó que el sábado anterior el presidente de la Generalitat y el portavoz de CiU en el Congreso habían acordado que la citada decisión no se haría pública hasta que Pujol regresase de un viaje oficial a Holanda, que iba a emprender al día siguiente. «Sabemos perfectamente -afirmó la fuente- que el domingo por la tarde Roca llamó al director de La Vanguardia para facilitarle la información. Es algo que Pujol no olvidará ni perdonará». Después de lo ocurrido respecto a la boda de la hija de Roca, Pujol correspondió al portavoz de CiU en Madrid con actitudes que causaban irritación al hasta ahora secretario general de Convergencia. En una ocasión le citó para luego hacerse excusar por una secretaria por no poder recibirle, y en otras simplemente rehuyó entrar en temas de fondo a la hora de despachar con él. En un momento determinado -finales de agosto- en el que Roca estaba negociando con Carlos Solchaga un apoyo global a la política económica del Gobierno, Jordi Pujol efectúa unas extensas declaraciones al diario El Observador en las que critica dicha política económica y se pronuncia en favor de la devaluación de la peseta. En este marco, tienen mucho sentido las consiguientes declaraciones de Felipe González requiriendo a Pujol que manifieste qué política económica propugna, ya que González recibía dos tipos de información -una, a través de Solchaga; y la otra por los periódicos- de carácter muy diferente. Los acontecimientos de los últimos días ponen de relieve que Miquel Roca no ha encontrado el

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