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El 31,58% de los adscritos a Podemos solicitaron la dimisión de Iglesias y Monedero, frente a un 68% partidarios de que sigan a pesar del malestar creado por la compra

Críticas internas en Podemos a Pablo Iglesias y a Irene Montero por comprarse un casoplón de 100 millones de pesetas en Galapagar

HECHOS

  • El 19.05.2018 D. Pablo Iglesias (Secretario General de Podemos) y Dña. Irene Montero (Portavoz de Podemos en el Congreso) anunciaron que someterían a las bases de Podemos una votación para decidir su continuidad al frente del partido tras las reacciones al saber que habían adquirido un chalé valorado en 600.000 euros para vivir juntos.

El alcalde de Cádiz, José María González ‘Kichi’ del sector Anticapitalista de Podemos encabezó las críticas de manera pública por la adquisición en Galapagar de un chalé de 600.000 euros para establecerse cuando hasta ese momento el partido alardeaba de la humildad en la que vivían y de que nadie cambiará su forma de vida tras su paso por la política.

En defensa del líder de Podemos se destacaron D. Juan Carlos Monedero que calificó en televisión de ‘fatal’ la forma de actuar de ‘Kichi’ y el Secretario de Organización, D. Pablo Echenique.

LOS DIGITALES MORADOS EN DEFENSA DE IGLESIAS

Los principales periódicos de ámbito nacional, EL PAÍS, EL MUNDO, ABC o LA RAZÓN criticaron la contradicción de D. Pablo Iglesias. También lo hicieron los tertulianos de televisión de centro-derecha, mientras que los de centro-izquierda, coincidieron en la critica aunque pidieron que no se exagerara.

D. Pablo Iglesias y Dña. Irene Montero sí contaron con la defensa de los ‘digitales’ afines a Podemos como PÚBLICO.es de Dña. Ana Pardo de Vera o ELDIARIO.es de D. Ignacio Escolar, donde se destacó una tribuna de D. Andrés Gil, el jefe de Política del digital, donde defendía encendidamente a la pareja.

19 - Mayo - 2018

La ética, la izquierda, la coherencia y la nueva casa de Pablo Iglesias e Irene Montero

Adrián Gil

¿Por qué Iglesias y Montero no pueden comprarse una casa de 600.000 euros?

La semana arrancaba con la investidura del nuevo presidente catalán. Seguía con una providencia de la jueza del caso Cifuentes para investigar si también la universidad había dado a Pablo Casado un título de forma ilegítima. Continuaba con una nueva matanza israelí; terminaba con un nuevo presidente madrileño a consecuencia del escándalo que acabó con la carrera política de Cifuentes. A lo que hay que sumar que eldiario.es desvelaba una trama en El Corte Inglés para concederse a sí mismo contratos millonarios de seguridad por parte de algunos de sus directivos.

Sin embargo, la opinión publicada y la conversación parecen monopolizadas por la nueva casa de Pablo Iglesias e Irene Montero. OK Diario publicó fotos robadas de la pareja visitando su nueva casa, en La Navata (Galapagar, a más de 40 kilómetros de Madrid). De la pareja visitando la casa, pero también de una ecografía de sus futuros hijos, así como el catálogo de la agencia inmobiliaria. Así, los españoles ya saben cómo será la casa de Iglesias y Montero antes incluso de que ellos mismos hayan hecho la mudanza y se hayan instalado en ella.¿Cómo es la casa de Albert Rivera? ¿Cuánto cuesta la de Pedro Sánchez? ¿Y la de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena? ¿Cuántas fotos se han publicado de alguno de ellos paseando a sus perros o a sus hijos en los alrededores de su casa? De Iglesias y Montero, sí, recientemente, en Rivas, donde residían hasta ahora.

En estos días se han recuperado comentarios de Iglesias de hace años para criticar una supuesta falta de coherencia al decidir comprar una casa unifamiliar de 600.000 euros. Pero el Iglesias de 2012 o 2014 no sabía cómo iba a ser el Iglesias de 2018: no sabía que sería no sólo el líder de un espacio político de cinco millones de votos, sino un personaje famoso a quien acompaña tanto el fenómeno fan como el hater, y a quien le publican fotos robadas en estilo paparazzi. ¿Puede un líder político de izquierdas representar a la mayoría social viviendo en una casa unifamiliar? Eso habrá que verlo en las urnas, y en este caso lo decidirán previamente las bases de Podemos. Pero lo que parece complicado es encontrar un líder político español que siga viviendo como si no lo fuera, porque desde lo que comen hasta lo que beben, con quien se ven o qué dicen por teléfono puede ser objeto de publicación en cualquier momento.

¿Es incoherente que Iglesias y Montero se compren esa casa? ¿Es incoherente que no quieran verse perseguidos por paparazzi? ¿Es incoherente que se quieran comprar una casa con su dinero en un pueblo alejado de Madrid y de los focos, no en La Moraleja, Las Rozas o Pozuelo? ¿Sería más apropiado que se gastaran el mismo dinero en un piso en Madrid Río? ¿Es más o menos incoherente, como escribía Gerardo Tecé, que el fervor religioso de Cospedal cuando su trabajo político olvida a los más necesitados o la constante apelación a la democracia y la Constitución de Mariano Rajoy cuando le cuesta tanto condenar el franquismo, aplicar la ley de Memoria Histórica y retirar el dinero público a la Fundación Francisco Franco?

Entonces, ¿por qué su casa abre informativos durante días, cuando no han robado, no hay corrupción y, si acaso, lo que se intenta juzgar es el grado de “coherencia”? ¿Cuántas coherencias o incoherencias dan para tantas noticias? Y, por otro lado, ¿quién ha de poner o quitar el sello de la coherencia de un líder de izquierdas?

La caverna mediática y dirigentes del PP han censurado que los diputados de Unidos Podemos tengan iPhones; han censurado que Alberto Garzón se case, se vaya de viaje y hasta que se bañe en piscinas en verano.

El marco argumental de la derecha es el del comunismo ascético, que identifican al cristianismo originario. Y tiene algún poso de verdad: la izquierda siempre ha bebido, incluso sin reconocerlo, de ese cristianismo de desprecio del rico y de la riqueza. Por eso a menudo la gente de izquierdas ha criticado los coches oficiales, sueldos altos para los políticos, etc. Es como si tuvieran que vivir en la pobreza. El otro extremo es el liberal: cada uno puede hacer lo que le de la gana aunque sea representante del pueblo. Y la duda es, ¿qué piensa ese pueblo del que Iglesias y Montero se reivindican y al cual quieren representar sobre su decisión? En este caso, las bases de Podemos emitirán su veredicto.

Mientras tanto, continuarán los escándalos en el PP; el encaje catalán permanecerá abierto; Israel seguirá apostando por la muerte; y la recuperación económica no saltará de los argumentarios a la mayoría de los ciudadanos. Otra cosa será lo que se convierta en TT, abra informativos y monopolice la agenda.

20 - Mayo - 2018

La casa de los espíritus de Podemos

Manuel Jabois

Casi nadie sabía nada de la compra de Iglesias y Montero. En el partido hay hastío por tener que ajustar a cada poco el discurso a los actos de sus líderes

Un antiguo miembro del entorno de poder de Pablo Iglesias, el líder de Podemos, descuelga el teléfono el viernes noche tras varias llamadas, y solo para decir que no va a decir nada. A su manera. “Prefiero no salir. Nos tuvo que parecer bien que Pablo hiciese número dos a su pareja después de criticar esas cosas en los demás; ahora nos tiene que parecer bien un chalé con piscina de más de 600.000 euros, casi de pobres si atendemos a las explicaciones de Monedero, y ya solo falta que Pablo acabe viendo que le interesa pagar menos impuestos, suprimir el impuesto de sucesiones y lo pillen votando al PP. Entonces tendremos que decir que el sistema está montado así, y que no hay más remedio, y que Pablo siempre bien. En fin: el mejor favor que le podemos hacer es no hablar de esto”.

No se dice nada en público y muy poco en privado, si bien suficiente para detectar el malestar o, en su defecto, la sorna. En la carrera de Vistalegre 2, durante el enfrentamiento entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, el primero dejó caer en varios programas que Errejón empezaba a vestirse como la casta, apuntando a sus americanas. Lo corroboró en La Sexta, ante la periodista Ana Pastor: dijo que vacilaba a Errejón por el cambio que había pegado en los últimos años y recordó que la transversalidad que defendía su rival interno no pasaba “por parecerse a otros partidos ni vestirse como ellos”. Entonces Monedero, que hoy niega que un chalé cambie nada de Pablo Iglesias, decía que la ropa de los diputados “puede ser muy reveladora”.

Casi nadie dentro del partido sabía nada de la casa que Irene Montero y Pablo Iglesias han comprado en Galapagar. De hecho, la primera reacción fue de cachondeo al comprobar que la noticia la daba Eduardo Inda. Solo cuando alguien del círculo más estrecho de Iglesias confirmó que la noticia es verdad y que había que saber reaccionar, los empleados del partido se llevaron las manos a la cabeza. Porque muchos de ellos se han metido en Podemos para combatir una casta encarnada en símbolos como el que sus jefes acababan de comprar. Símbolos que Iglesias demonizó durante años, y de los que se encargó de distanciarse varias veces diciendo que prefería Vallecas a La Moncloa o abriendo al programa de Ana Rosa un piso oscuro y pequeño que había sido de su tía abuela, seguía amueblado como entonces y en el que ya ni siquiera estaba viviendo habitualmente.

Sí era conocido en su entorno que llevaban tiempo rastreando el mercado para dar con un hogar. Y que ese hogar sería mejor una casa que un piso, y alejado de Madrid. Porque a Ios dos les gusta la naturaleza y, sobre todo, porque la presión de los medios sobre ellos es enorme y tienen miedo de que eso afecte a los niños; no quieren que crezcan rodeados de cámaras y tienen pavor a que sean utilizados en la batalla política. “Irene y Pablo saben que contra ellos vale todo, que hay una guerra sucia”, insistían en el partido horas antes de la rueda de prensa de Montero e Iglesias en la que anunciaron una votación sobre su continuidad. La consulta es apoyada por Juan Carlos Monedero: “Quienes apoyen el cambio tienen que asumir más decisiones, tienen que hacer suyo todo lo que está pasando (…) La gente tiene que comprometerse un poco más”. El fundador de Podemos es la voz más combativa del partido en defensa de sus líderes: “Nos quieren matar civilmente desde hace cuatro años. Inventándose delitos, poniéndonos querellas, forzando a periodistas a inventar noticias, intentando que nos echen de nuestros trabajos, asediándonos con periodistas mercenarios. Siento asco. Lo que se hace con Podemos no se hace con ningún partido, y eso está pudriendo la convivencia democrática”.

“Esta vez preferí no escribirle a Pablo. Tampoco él me dijo nada de la casa, prácticamente a nadie. Y no sé qué decirle sobre este asunto, la verdad”, dice un próximo a Iglesias que confirma que la poca gente que sí sabía de sus intenciones, desaconsejó a la pareja la compra. Las últimas palabras corren entre varios trabajadores del partido, diputados y consejeros del líder. Si lo defienden, lo estropean más. Señalan a la rueda de prensa de Irene Montero el viernes en el Congreso de los Diputados. Lo intentó con todas sus fuerzas, pero naufragó. Utilizó la retórica más mitinera (“mayordomos del poder”) para no responder directamente a ninguna pregunta y aferrarse a un argumento: que Iglesias dijese que no se puede gobernar la política económica desde un ático de 600.000 euros y acabase comprando él una casa más cara, se justifica porque la casa de Iglesias y ella misma se va a utilizar para vivir (“emprender un proyecto familiar”). El ático al que se refería Iglesias era del ministro De Guindos. Y no es lo mismo, respondió Montero ante la insistencia de la periodista, que los ministros compren para especular que lo hagan para vivir. “¿Cómo sabe usted que el ministro compró para especular?”. Montero hizo una pausa y dijo: “Yo no he dicho tal cosa”. El silencio en la sala de prensa duró doce segundos. Doce segundos en los que Montero arruga la barbilla, mira al frente y a los lados. Impertérrita. No hay un carraspeo ni se escucha una mosca. Tras esos doce segundos, un silencio en el que cabe un país, se despide y se va.

21 - Mayo - 2018

Una consulta peronista que rompe Podemos

EL MUNDO (Director: Francisco Rosell)

Al más puro estilo peronista, Iglesias Montero, émulos contemporáneos de Perón Evita o del matrimonio Kirchner, pretenden utilizar a las bases del partido para legitimar una decisión particular que entra en flagrante contradicción con el discurso de la formación e incluso con su código ético, como denunció contundentemente el alcalde Cádiz, José María GonzálezKichi. De esta forma, en un ejemplo de populismo caudillista, la joven pareja que controla inflexiblemente Podemos desde el segundo congreso de Vistalegre ha optado por el chantaje a los casi 500.000 inscritos en el censo de la formación a los que exigen avalar su conducta o asumir la responsabilidad de su marcha de la dirección. La de ambos. Porque los dos son el partido. Así, al menos, lo ha considerado siempre Pablo Iglesias desde que decidió cambiar el logotipo de los círculos morados en las papeletas electorales por el de su rostro.

Pero más allá de la obscena estrategia de confundir su vida personal con la imagen del partido, la decisión de convocar un plebiscito ha sido, con razón, calificada de irresponsable por muchos dirigentes de la formación. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, la ha calificado de “desmesurada” e Isidro López, diputado de la formación en la Asamblea de Madrid, ha alertado del riesgo de “dinamitar” Podemos como organización, ya que se estarían poniendo los aparatos de legitimación del partido al servicio de “los caprichos de sus líderes”. Es, sin duda, una peligrosa excentricidad abrir un debate interno sobre la compra del chalé donde vivirán Iglesias y Montero, ya que con ello se convierte en cómplices a las bases del partido, cuyas críticas se intentan acallar mediante este plebiscito trampa, que no es sino un nuevo ejemplo de censura de la libertad de expresión en aras de un leninista cierre de filas incondicional con la dirección.

Si cada vez es más evidente la separación entre los votantes de Podemos y su dirección nacional, mucho menos plural como producto de unas purgas que han consolidado el liderazgo de Iglesias, esta consulta podría abrir una nueva grieta innecesaria. Porque ya son bastantes las corrientes personalistas que hay en el partido como para abrir una nueva disensión interna en lugar de efectuar una autocrítica, o en su defecto encajar con cintura democrática los legítimas reproches de los que han visto con estupor cómo Iglesias ha pasado sin solución de continuidad de criticar a Luis de Guindos por comprar una vivienda de 600.000 euros a hacer lo propio. Esta huida hacia delante es, además, un insulto a los más de cinco millones de votantes que creyeron sinceramente en su mensaje de regeneración.

21 - Mayo - 2018

Trato de favor de la Caja de Ingenieros

Javier Ayuso

Cualquier persona que haya pedido una hipoteca ha comprobado que ninguna entidad financiera da un crédito a 30 años a alguien con un contrato temporal

Nada que objetar a que dos líderes políticos de orientación comunista decidan gastarse 600.000 euros (unos 100 millones de pesetas) en la compra de un chalé en la sierra para formar una familia. Es bueno para la estabilidad de un país que un partido creado para luchar contra el sistema, como Podemos, vea cómo la pareja dirigente se integra en el sistema que quieren combatir. Salvo que sus militantes y votantes se sientan traicionados y decidan echarlos.

Lo que sí es objetable es la forma en que Pablo Iglesias e Irene Montero van a financiar la operación. Cualquier persona que haya pedido una hipoteca ha comprobado que ninguna entidad financiera da un crédito a 30 años a alguien con un contrato temporal. Los dos políticos, hipotecados con 540.000 euros (cuatro veces la media de las hipotecas en España), tienen sendos contratos temporales de cuatro años, de los que ya han vencido dos, con el Congreso de los Diputados. Para hacer frente al crédito deberán ser renovados en las próximas siete legislaturas; algo que no depende de ellos, sino de los votantes. Los ingresos no fijos de los libros y la televisión no puntúan en el scoring de la valoración de riesgos.

La militancia de Podemos votará si Iglesias y Montero deben seguir al frente del partido

Cualquier comité de riesgos de bancos o cajas de ahorros españolas hubiera denegado ese crédito. Salvo, por lo visto, la Caja de Ingenieros, entidad conocida por su cercanía al independentismo catalán. Además, el Banco de España dictó hace ya tiempo una serie de normas para evitar el trato de favor con políticos y otros personajes públicos en la concesión de créditos. Una práctica que hizo quebrar unas cuantas cajas de ahorro en España.

¿Ha habido trato de favor en la concesión de esa hipoteca? Sí, salvo que la pareja haya presentado otras garantías, como avales o activos de diverso tipo. Y si hay trato de favor, ¿qué pedirán a cambio los directivos de la caja secesionista a los líderes de Podemos? Todavía están muy recientes los escándalos protagonizados por ejecutivos de cajas de ahorro en connivencia con líderes políticos, como para no permanecer vigilantes.

Es sorprendente cómo el líder máximo de un partido joven que en poco tiempo ha conseguido el voto entusiasta de cinco millones de personas, entra en la rueda de los tratos de favor que tanto ha criticado. Las explicaciones de Iglesias y Montero, y el plebiscito planteado sobre su credibilidad y permanencia en Podemos, pueden servir para calmar a sus bases, pero no para despejar las dudas sobre la limpieza de la operación financiera, que exige más transparencia.

23 - Mayo - 2018

Carta a Juan Carlos Monedero

José María González 'Kichi'

Querido Juan Carlos,

Hay cosas que es mejor decirlas porque de no decirlas se enquistan y se vuelven cancerosas y no en un año, ni en dos, ni en diez, más tarde, cuando ya la memoria se ha librado de la carga y el corazón ya no recuerda la herida, te hacen un agujero negro que crece en cualquier parte del cuerpo, en el estómago, en el pulmón, en la garganta o en la lengua. Y todo por no decirlo, por no hablar.

Así que voy a hablarte Juan Carlos, a ti que tocabas palmas y cantabasalgo parecido difícilmente a una alegría extraña y burlona en tus mítines en Andalucía. Me quedé con ganas de decirte Juan Carlos que a la gente de Cádiz y de Andalucía nos molesta como una ardentía que imiten nuestro acento, que toqueteen nuestro arte con descuido, con malaje, Juan Carlos. Todo con “ange” se puede respetar y comprender en mi tierra, casi todo, pero con malaje nada, por buenas las intenciones que se alberguen, con malaje nada sienta bien aquí. Tendría que dedicar mucho tiempo a explicarte esto del “ange”, Juan Carlos, ojalá tengamos ocasión.

El viernes pasado dije que el código ético en Podemos no es una mera formalidad. Dije que el código ético es una garantía para vivir como la gente, incluso si siendo conocido resulta incómodo. Para vivir como la gente. Lo que están haciendo con Pablo e Irene me parece atroz, me encontrarán al lado, si me quieren, frente a la extremaderecha mediática o política. Por eso es tan difícil opinar con calma, porque hay demasiados intereses que atacan con rabia sobre asuntos, la ética y la humildad, que son ajenos en realidad a muchos de los que critican. A mí la prensa hasta el momento no me ha molestado mucho. Recuerdo

una foto de Okdiario en la que salíamos Teresa y yo tomando café en una cafetería del Algarve en nuestras vacaciones de verano, y el pie de foto decía algo así como “Kichi y Teresa en la terraza de su casa de vacaciones en Portugal”. Y yo ahí en calzonas y tirantas…Es una ‘hechura’ muy poco alcaldable, Juan Carlos, querido. Recuerdo alguna foto de un polemista local en la que comemos pescaíto frito en un cartucho y nos bebemos un litro en La Caleta un domingo cualquiera, y el titular “Ilustrísimo botellón”. Eso es de ange, Juan Carlos, así vamos empezando a entendernos. Pero también recuerdo una columna muy malaje en la que se toqueteaba la vida de toda mi familia incluidos mis hijos que tienen una edad ya, Juan Carlos, en la que los niños se enteran de todo, eso tiene mucha malaje, ¿lo vas pillando? Nada me dolió más que eso, ni las querellas del PP por remunicipalizar o de la embajada de Israel por seguir el BDS solidario con Palestina, ni siquiera una foto mía enseñando accidentalmente la hucha o tomando café cualquier tarde con la intención de mostrarme como un flojo “desaliñao”. Es soportable, de momento lo es. Creo que la gente me ve tantas veces por la calle que ya formo parte del paisaje y eso me hace recuperar una especie de íntima popularidad, popularidad no de famoseo sino de pueblo, Juan Carlos, como la gente de los pueblos donde todo el mundo es un poco famoso porque se conocen todos y todas, y se saludan simplemente levantando la barbilla y con algún sonido gutural (eso es muy de pueblo de aquí Juan Carlos, escúchalo con respeto pero no lo imites, incluso yo por capitalino no lo haría por respeto al medio rural que nos da de comer). Nada de eso perturba mi vida, de momento, por eso quizá no he sentido la necesidad de irme lejos. Eso sí, Juan Carlos, lo voy a decir yo porque si no no lo va a decir nadie, ser alcalde es de las cosas más duras que a mí me ha tocado vivir. La alcaldesa o el alcalde del pueblo más pequeño lleva sobre sus hombros un peso y una presión que ni Inda y Alfonso Rojo los dos juntos. No me pesa que me hagan fotos literalmente con el culo al aire, lo que más duele, lo que más pesa, es una abuela, vecina tuya, diciéndote que no come para que coman sus nietos. Es un vecino con los ojos arrasados por la desesperanza de un desempleo de diez años. Es una madre joven y desdentada a la que los servicios sociales han vuelto a “quitarle” un hijo. Es un amigo del que tienes que despedirte otra vez porque tiene que cargar otra vez su tristeza en una maleta y cruzar el puente. Es la última persona sin hogar que se te murió en la calle. Que se TE murió, Juan Carlos, porque las personas sin hogar cuando eres alcalde o alcaldesa no se mueren, se TE mueren. Eso pesa más, Juan Carlos, te lo digo yo que tengo palos de los dos colores.

Y es esa presión de los de abajo la que me obliga a no poder rechazar carga de trabajo para los Astilleros. Por cierto Juan Carlos, que recoge el Diario de Cádiz que has dicho que yo “vendo armas a la dictadura de Arabia Saudí”, como si tuviera un arsenal en el Ayuntamiento o en mi casa de 40m2. Que yo no tomo decisiones sobre lo que fabrica Navantia es una realidad que han tratado de disimular ciertos medios para ponerme en un aprieto, pero que lo hagas tú, primo… El caso es que hemos encargado un estudio para ofrecer una alternativa completa a la industria de la guerra en Cádiz, hemos trabajado mano a mano los colectivos y los trabajadores y trabajadoras para ofrecer una alternativa a la industria de la guerra, seguiremos en esa línea y exigiendo la reindustrialización sostenible de nuestra tierra. Y es que algo pasa, Juan Carlos, cuando la provincia de Madrid, que es similar en extensión a la de Cádiz, tiene un producto interior bruto diez veces mayor que el de nuestra provincia. Eso no tiene sentido, compadre. Pero a lo que íbamos, que yo puedo haber incurrido en contradicciones en mi gestión, con mi mera opinión sobre la carga de trabajo militar o la condecoración de la patrona de la ciudad, pero nunca lo hice para beneficio propio, lo hice para, si me equivocaba, equivocarme con mi pueblo. Porque, querido Juan Carlos, ante la duda prefiero equivocarme con mi gente que acertar solo.

Termino ya, Juan Carlos: mira hermano, aquí el medio de comunicación de la derecha y algunas organizaciones vecinales afines a la oposición han intentado desde el principio de mi mandato pillarme en el renuncio de haberme mudado fuera de la ciudad. Teófila fue alcaldesa de Cádiz más de 20 años viviendo en un chalé fuera de Cádiz. ¿Por qué crees que son tan jartibles con esto del domicilio de los de Podemos? Voy a compartir contigo una hipótesis que tengo: yo creo que es porque la gente está dispuesta a perdonarnos que nos equivoquemos con casi todo, que nos pasemos de rojos, que nos quedemos cortos de rojos, que nos pasemos de puros, que asumamos contradicciones, pero difícilmente nos van a perdonar que nos equivoquemos de bando, porque, como tú y yo sabemos, diga lo que diga Ciudadanos, hay muchas Españas y nosotros nos debemos a la de la gente humilde.

Recibe un abrazo muy sincero, de tu primo del sur,

Kichi

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