Por primera vez hay una mujer alcaldesa de una gran ciudad

Dimite el alcalde de Valencia, Ricard Pérez Casado por luchas internas en el PSOE, es reemplazaoa por Clementina Ródenas

HECHOS

  • El 30.12.1988 D. Ricard Pérez Casado (PSPV-PSOE) dimitió como alcalde de Valencia.
  • El 13.01.1989 Dña. Clementina Ródenas (PSPV-PSOE) tomó posesión como nueva alcaldesa de Valencia.

PÉREZ CASADO

ricard_perez_casado  D. Ricard Pérez Casado declaró al dimitir: “La generalitat ha despreciado la voluntad de los ciudadanos valencianos” y “Este no es el socialismo al que yo me apunté en 1961 cuando no había ni carnets, ni enchufes, ni cargos públicos”.

LA DERECHA QUIERE A GONZÁLEZ LIZONDO DE ALCALDE:

gonzalez_lizondo

En la votación para la elección del nuevo alcalde, la Sra. Ródenas sólo logró el apoyo de los 13 concejales del PSOE-PSPV, de un consistorio de 33 concejales. Los concejales del Alianza Popular y Unión Valenciana unieron sus votos a favor del líder de esta última formación, el Sr. González Lizondo, pero no logró mayoría suficiente al no ser respaldado por el CDS, que se abstuvo.

31 - Diciembre - 1988

Se les fue la mano

María Consuelo Reyna

Alguien en el PSOE ha debido pensar que Valencia, nuestra ciudad, era un guiñol y que podían manejar a nuestro alcalde, a Ricardo Pérez Casado como si fuera un títere.

Una y otra vez han pretendido tirar de los hilos para hacerle hincar la rodilla en el suelo. O para estrangularlo. Y, cada vez, q quien humillaban era a Valencia. A quien estrangulaban negándole el pan y la sal era a esta ciudad nuestra. Y así nos iba. Siempre sin un duro porque el todopoderoso PSOE valenciano no se molestaba en presionar a Madrid. Dejaban sólo al alcalde.

La gota que colmó el vaso – no hay que darle más importancia que eso – fue el dichoso Plan General de Ordenación Urbana. Se lo revolcaron al alcalde y a Puente por el gusto de revolcárselo. Para darle el gustazo de humillarlos, de que agacharan la cabeza ante el partido. Una actitud propia de seres que no han asimilado el poder que ejercen y que gustan de golpear a los demás para demostrar lo fuertes que son ellos. Pura mezquindad. Maldito el progresismo que hay en las modificaciones que ha hecho el Consell en el PGOU.

Pero se les fue la mano y Ricardo Pérez Casado, al que se sumó Puente, dimitió. Por dignidad y por un amor apasionado por nuestra ciudad, ese mismo amor que, en alguna que otra ocasión, le hizo soñar tanto que se pasó. Pero fueron pecados de puro amor… cosa que los otros ‘ellos’ no pueden decir.

Pérez Casado ya no aguantaba que a Valencia se la apaleara una y otra vez desde el partido, desde el Consell. Y dijo basta.

Como alcalde de Valencia, no era su dignidad sino la de la ciudad la que estaba en juego. Y Ricardo, porque ahora ya es Ricardo, el amigo y no el alcalde que desde aquí no se le dejaba pasar una, se levantó de su sillón y se fue. Con frío en el alma ante tanta mediocridad, con las ilusiones rotas, pero con la dignidad intacta.

Y los dejó con el pie cambiado y la boca abierta. Creían, porque miden con su propio rasero, que se iba a aferrar como un loco al sillón.

Qué poco le conocen.

Nunca entendieron que Ricardo es y será, socialista y como tal aceptaba todo. Con una disciplina total. Pero como alcalde no podía permitir que desde el Consell se diseñara el futuro de una ciudad si contar con ella. Y dijo adiós porque no aceptaba que, por celos, por envidia, por luchas de partido, hicieran que Valencia se le muriera entre los brazos.

María Consuelo Reyna

El Análisis

LOS MOTIVOS REALES DE LA DIMISIÓN DEL ALCALDE

JF Lamata

Durante muchos años se especuló sobre los motivos por los que D. Ricard Pérez Casado dimitió como alcalde de Valencia. Todos sabían que eran por enfrentamientos con el líder del PSPV y president de la Generalitat valenciana D. Joan Lerma, que tenía a parte de sus hombres como ‘fichas’ en el ayuntamiento, pero no había demasiada concreción. Finalmente el propio Sr. Pérez Casado, diez años después concretó algunos datos al respecto de motivos por lo que dimitió:

  • – “No poder cumplir y defender los acuerdos municipales relativos a los convenios urbanísticos del Ayuntamiento, en base a la autonomía municipal consagrada en el texto constitucional de 1978”
  • – “No conseguir una financiación para el Consell Metropolità de L”Horta “idéntica” a la que disfrutaban las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona.
  • – “No poder renegociar la deuda del Ayuntamiento a medio y largo plazo, y al no conseguir cancelar la deuda acumulada por la prestación de servicios que, en su opinión, no eran competencia del Consistorio”.
  • – “Por el agravio comparativo que sufría Valencia al no poder participar en las inversiones públicas de la Administración central y autonómica “en proporción semejante” a la que entonces se decidió para los grandes eventos de 1992 en Sevilla, Madrid y Barcelona”.
  • – “Rechazo a su propuesta de que se declarara no urbanizable el paraje de Rafalell i Vistabella”.

Pese a esta aclaración publicada en 1999, siguió habiendo especulaciones sobre si además había habido motivos de índole personal.

J. F. Lamata

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