Contará con las voces protagonistas de Salvador Adelguer y Sandra Jara

Disney estrena su película ‘¡Rompe Ralph!’ para llevar la animación al mundo de los videojuegos retro

HECHOS

El 25.12.2012 se estrenó en España la película ‘¡Rompe Ralph!’.

VOCES CASTELLANAS CON LARGA TRAYECTORIA

 D. Lorenzo Beteta, Director de Doblaje de acreditado prestigio en la profesión en Madrid será el encargado de dirigir esta película de Disney. El Sr. Beteta ya ha dirigido el doblaje de importantes películas para esa marca como ‘Los Increíbles’.

TALENTO EN FAMILIA

 La voz del protagonista masculino de la película será interpretada por D. Salvador Adelguer ‘Pachi’, recordado para siempre por poner voz a Carl Winslow en ‘Cosas de Casa’. Su apellido ya forma parte de una saga de actores de cine y doblaje (su hijo D. Ignacio Adelguer puso voz a Draco Malfoy en ‘Harry Potter’).

  La voz de la protagonista femenina de la película será interpretada por Dña. Sara García Jara, del grupo de voces de élite del doblaje madrileño (al igual que su hermano D. Iván García Jara, ambos hijos de la histórica Dña. Amelia Jara). Es recordada por ser la voz de Cherie Johnson en la serie ‘Punky Brewster’.

VOLVER A SER SONIC POR UNOS TAKES

 D. Rafael Alonso Roldán (conocido en la profesión como ‘Naranjito’ por ser hijo del también prestigioso actor D. Rafael Alonso Naranjo) puso en su día voz al erizo Sonic en sus series. Ahora volverá a ser Sonic durante el cameo de este personaje el la película de Disney.

28 - Diciembre - 2012

Nostalgia de los recreativos

Javier Ocaña

Tampoco nos engañemos, la base dramática de '¡Rompe Ralph!' es exactamente la misma que la de la saga 'Toy story'

Gente que ronda los cuarenta años haciendo películas destinadas a hijos de padres que rondan los cuarenta para que, en alegre comandita familiar, los mayores rememoren su niñez desde la nostalgia y los pequeños conozcan aquello que ahora puede sonar a la era jurásica pero que no hace demasiado ocupaba el tiempo y la ilusión de aquellos niños que ahora son sus padres: los recreativos de marcianitos. La operación comercial y creativa que pretende ¡Rompe Ralph!, nueva apuesta de la casa Disney en formato animado, parecía perfecta; una especie de zapping melancólico donde se puede saltar del Comecocos a Final Fantasy como un éxtasis de anacronismo analógico en la era del digital. Sin embargo, no lo es del todo, al menos en el apartado creativo.

Tampoco nos engañemos, la base dramática de ¡Rompe Ralph! es exactamente la misma que la de la saga Toy story: los juguetes tienen vida propia más allá de los niños y, tras el descanso del guerrero, exponen sus propias cuitas emocionales, sus miedos y sus deseos, como el Ralph del título, que, después del game over y a la espera de que una nueva moneda se introduzca en el mecanismo, marcha cabizbajo hasta su cama-vertedero con el ansia de poder dejar de ser algún día el malo del videojuego. Una muestra más de la era animada en la que vivimos, en la que la reivindicación del indeseable, del raro, del independiente, del Otro, domina sobre aquellos que siempre habían estado establecidos en el olimpo del heroísmo: los guapos, listos, sanos y educados.

La película mezcla bien los formatos y sabe sacar partido a su totum revolutum de estéticas, lo que, en lugar de hacerla confusa, la hace libertaria, casi anárquica en el mejor sentido; como en realidad son los juegos de los niños, donde siempre cabe un playmobil pirata dándose de bofetadas con un master del universo. Aunque, como contrapartida, haber elegido como escenario principal el universo de chuches del juego Sugar Rush lleva consigo inevitables sobredosis de color rosa y pastelería, lo que acaba provocando cierto empalago.

De modo que, ya puestos en la tesitura de que en realidad estamos ante una repetición de esquemas a lo Pixar, pero ambientada en los más añejos videojuegos, habrá que quedarse con el brillante momento-espejo a aquel en que Woody volaba con un brazo roto camino del cubo de la basura en Toy Story: ese en el que la crepuscular sombra de un papel pegado con celo sobre la pantalla de la máquina, con el texto Fuera de servicio y vislumbrado desde dentro, determina el más que probable camino hacia la extinción de un grupo de criaturas con existencia propia. Es entonces cuando la dramática intrínseca del relato se da la mano con la nostalgia extrínseca del espectador adulto: ese aviso de que la máquina está en las últimas es una colleja al nostálgico progenitor, que ya no es el niño que fue, sino un mero acompañante del que tiene al lado.

25 - Diciembre - 2012

Crítica de ¡Rompe Ralph!: Empalagosamente buena

David Larrand

Rompe Ralph! es una película de animación espectacular.

Ya podemos disfrutar de la nueva película de animación de Disney “¡Rompe Ralph!”, esta vez no han contado con Pixar, sino que ha sido la misma rama del estudio que hizo otras películas como “Enredados”.

¡Rompe Ralph! está dirigida por Rich Moore que ha trabajado ni más ni menos que para “Los Simpsons” o “Futurama”, en la versión original las voces las ponen John C. Reilly, Jack McBrayer y Jane Lynch, es de agradecer que en su versión en español las voces esten muy bien y no molestan como en otras películas de animación.

¡Rompe Ralph! trata sobre el malo de un videojuego de una sala recreativa llamado Ralph que es el villano de “Repara Félix Jr”, tiene que destruir un edificio mientras que el héroe Felix trata de repararlo, al final siempre termina lanzado por la azotea por los vecinos y cae en el barro. Harto de esta situación decide cambiar su suerte y ser un bueno, para ello necesita ganar una medalla, así que visita el juego “Heros Duty” y roba una, pero una serie de desgraciados incidentes hace que acabe en “Sugar Rush” un especie de “Mario Kart” en un mundo de golosinas. Allí descubrirá que la amistad es mejor que cualquier medalla.

Crítica de ¡Rompe Ralph!: Lo que en principio es una divertida película que te transporta a un mundo de videojuegos de recreativas, como por ejemplo “Street Fighter”, “Sonic” o “Pac-Man” que consigue transportarte a la adolescencia, quien no conoce esos personajes y quien no ha jugados con ellos. Pasa repentinamente a ser una película un tanto empalagosa. Mientras Ralph busca su medalla y se mete en “Heros Duty” todo va bien, hay acción y divertidísimas referencias al mundo de los juegos, pero cuando pasan a “Sugar Rush” todo se vuelve más infantil, dulce y hasta lento. Así que pasamos de una película para jugones a un film infantil y un tanto ño-ño. Pero aun así en el fondo te deja un buen sabor de boca y esperando a una segunda parte con más personajes de juegos.

En definitiva a ¡Rompe Ralph! le damos un 7 / 10, divertida en tramos hasta que se vuelve más infantil, aunque muy recomendable para los niños y los que no lo son tanto.

Aquí os dejamos el trailer de ¡Rompe Ralph!:

20 - Diciembre - 2012

Crítica de ¡Rompe Ralph!

Juan Carlos García

¡Rompe Ralph! es una película apropiada para nuestros tiempos. Aunque queda demostrada su excelente mezcla entre homenaje a la leyendas de los videojuegos con un historia dirigida a los más pequeños, en realidad apela a la nostalgia. Y el amor por lo retro, el revival, ya se ha instalado definitivamente en nuestra sociedad. Si tienes alrededor de 40 años y perteneciste a la generación X –los JASP son más jóvenes-, la imagen de los salones recreativos te hará soltar una lagrimita. Justificada: esos salones donde te dejabas las monedas de cinco duros en juegos como Repara-Felix Jr. se han convertido en casas de apuestas y hogar de tragaperras. Y la generación X ha dado el salto, abismal, a los ni-ni.

Es una película de nuestro tiempo también porque Ralph atraviesa una crisis, por otra parte muy típica de los héroes Disney. Y es obvio que crisis es la palabra que define este tiempo. La económica, por supuesto, pero también la personal, la de valores. Es la necesidad de un cambio lo que lleva a Ralph a lanzarse muy lejos de su zona de confort, a querer ser el bueno de la película.

Crítica de ¡Rompe Ralph!
Aunque Ralph no es un malo clásico, desde luego. Tampoco a la usanza de los malos Disney, más crueles y antipáticos. Ralph cae bien desde el inicio y su única maldad se queda en la fachada. La propia y la que tiene que romper cada día en su trabajo. En realidad, qué diablos, ¿a qué malo le gusta ser malo? En la fantástica escena de la “terapia de malos” queda claro que ninguno lo es por devoción, y ya solo verles en plena sesión liderados por el fantasma del Comecocos, te invita a pensar que viven en permanente contradicción. Algunos lo han asumido, a otros les falta todavía. Es cuestión de tomarse el tiempo necesario.

La terapia de malos me permite destacar algo que estaba deseando hacer desde el principio: es una declaración de amor en toda regla a los videojuegos. El constante cameo de héroes del sector es capaz de sujetar toda la película con brillantez. Merece la pena ver la cinta un par de veces para no perderse ni una sola de las apariciones estelares. Puedes pasarte la primera media hora en un particular ‘busca a Wally’ localizando a tus héroes de la infancia y, lo que es mejor, viéndolos interactuar con personajes de otros juegos, en plan vecinos, como algo natural, como hubiéramos soñado en su momento, y luego ha resultado ser un éxito en fórmulas como Smash Bros o Playstation All Stars Battle Royale.

Aunque es esa primera parte la que hipnotiza (abduce literalmente a los fans de los videojuegos), en realidad los juegos están en la esencia de toda la película. Y es también, como en el caso de Toy Story, su excelente guión lo que les permite cobrar vida. Imaginarse qué pasa en la sala de los recreativos cuando se apagan las luces y se deja descansar a las máquinas es el secreto del éxito. El edificio de Repara-Felix se materializa en la peli al tiempo que en nuestra imaginación, y la animación y el aspecto de los personajes encajan perfectamente. Con el espíritu de la peli y con nuestras emociones. Caminan a saltitos y hasta los salpicones de tarta están pixelados. Hay detrás un extraordinario trabajo de diseño y animación, aunque los escenarios se sujetan en referencias claras: Hero’s Duty podría ser uno de los mundos de Halo o Gears of War; y Sugar Rush es un azucarado Mario Kart o un Sonic All Stars sin tanta agua, o un Hello Kitty dirigido por las Super Nenas.

Crítica de ¡Rompe Ralph!
En cuanto a los personajes, Ralph y Vanellope, la niña ‘glitch’ –un malfuncionamiento del código del programa–, llevan el peso de la trama; primero Ralph en su decisión de ser mejor persona y luego la niña en la búsqueda de su sueño. Felix tiene un trabajo ingrato, pese a las tartas, los regalos y la admiración de sus ‘fiesteros’ vecinos: quizá por que sabe que sin Ralph no es nadie, quizá por que estar reparándolo todo puede llegar a ser tan aburrido.

Para mi es Calhoun el otro vértice del triángulo, una chica sexy, de pasado cruel, modelada con las curvas de Samus Aran, determinada y valiente. Su relación con Felix es ciencia ficción, podríamos decir que ‘originada’ en el mismo planeta de fantasía donde vive Vanellope, ‘outsider’ por obligación y lista para demostrarles a todos que es posible cambiar el mundo. El rey es el malo más clásico, pero apenas incordia; de hecho acaba dándote pena que su juego original (ojo, spoiler) acabara ‘out of service’. ¿Es así como acabarán los cartuchos de Super Nintendo, NES o Mega Drive que ya nadie quiere?

Crítica de ¡Rompe Ralph!
¡Rompe Ralph! me emocionó. Tanto por el reconocimiento a los videojuegos que demuestra, como por la cantidad de posibilidades creativas que nacen en su relación con el cine. Además, he de reconocer que se ganó mi corazoncito el día que me ofrecieron, junto a dos periodistas expertos en videojuegos más, participar en el doblaje de la película. Y que tu nombre aparezca en los créditos, como ‘Con la colaboración especial de’, es todo un orgullo.

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