Se multiplican las acusaciones de 'deriva izquierdista' en el periódico de los bancos

El Banco Santander rompe con el diario INFORMACIONES y vende sus acciones a Prensa Española (ABC)

HECHOS

El 14.11.1974 el diario INFORMACIONES anunció que el Banco Santander vendía sus acciones en Prensa Castellana, la empresa editora del diario.

La redacción del diario INFORMACIONES en 1974 se había convertido el la redacción de periódico más progresista que había en la prensa de ámbito nacional. Aunque la mayoría de periódicos en ese momento tenía – más o menos escondidos o no – a redactores de izquierdas, en cuanto se planteaban cuestiones que afectaban a la izquierda, se apresuraban a desvincularse de ese sesgo para que no recibir la temida acusación de ser pro-comunista y pro-revolucionario aunque para ello tuvieran que dar algún paso atrás como el ABC de D. Torcuato Luca de Tena o el PUEBLO de D. Emilio Romero. El diario YA de D. Alejandro Fernández Pombo mantenía una línea muy aperturista, pero su vinculación a la Iglesia Católica no le permitía una línea progresista.

En el diario INFORMACIONES era donde parecían tener menos complejo a ese respecto, Entre sus redactores figuraban periodistas de indudable sesgo progresista como D. José Luis Martín Prieto (MP), D. Guillermo Medina, Dña. María Antonia Iglesias, D. Joaquín Estefanía, D. Fernando López Agudín, D. Felipe Sahagún, D. Jesús Ceberio, D. Fernando Jáuregui, D. Fernando Orgambides,  Margarita Sáenz-Díez o los humoristas gráficos ‘Forges’ y ‘Peridis’. Algunos eran directamente miembros del PCE como Dña. María Antonia Iglesias y la mayoría, aunque no lo fuera, simpatizaban con él por su lucha anti-franquista. Esto ocurría, irónicamente, en el diario propiedad de los bancos, liderados por el Banco Santander de D. Emilio Botín, que tenían la mayoría accionarial de la editora del periódico Prensa Castellana desde enero de 1968. Los bancos querían una democracia occidental, liberal-capitalista, lejos del sistema comunista.

En ese contexto, en noviembre de 1974 el Banco Santander, que tanto había colaborado para levantar el periódico y hacerlo llegar a su cénit de influencia decidió retirarse del diario. No era una marcha cualquiera, puesto que la entidad cántabra había liderado la operación. El propio director de PUEBLO, D. Emilio Romero, en una célebre polémica con un columnista del diario INFORMACIONES de 1970, escribió: “Nadie te va a creer que, con buen fin, escribas con el arma en cada mano, sirviendo a España, al Cielo y a Botín”, presentando así al Sr. Botín (presidente del Banco Santander) como el principal responsable empresarial del diario.

El vendedor que encontró para el diario fue Prensa Española la empresa editora del diario ABC que presidía D. Torcuato Luca de Tena y Brunet, dándose la circunstancia de que una empresa editora de un diario, fuera, a su vez, accionista de la competencia (aunque no competían del todo a ser ABC diario de la mañana e INFORMACIONES diario de la tarde).

PROTAGONISTAS DE LA CRISIS DE INFORMACIONES EN 1974:

Botin_padre D. Emilio Botín, presidente del Banco Santander.

TorcuatoLucadeTena D. Torcuato Luca de Tena y Brunet, presidente de Prensa Española.

JesusdelaSerna D. Jesús de la Serna, director de INFORMACIONES

ALFARO POLANCO, NOMBRADO ‘COMISARIO’ DE INFORMACIONES 

alfaro_polanco D. José María Alfaro Polanco

El miedo a que el periódico se convirtiera en un diario comunista o, al menos, izquierdista, quedó designado cuando los accionistas del diario – los tres bancos restantes, Banesto, Banco Central y Banca March y también los de ABC – nombraron a un ‘supervisor’, un representante de Prensa Castellana en la editora del periódico. Escogieron al periodista D. José María Alfaro Polanco, un viejo periodista falangista (ex director de ARRIBA) que había evolucionado a posiciones aperturistas

El periodista D. Víctor de la Serna Arenillas, que era redactor del diario INFORMACIONES en aquel momento (y pariente tanto del director D. Jesús de la Serna Gutiérrez Repide, como del Consejero Delegado, D. Víctor de la Serna y Gutiérrez Repide explicó así la presencia del Sr. Alfaro Polanco:

“Al embajador José María Alfaro le pidieron una vez en su vida que actuase de «comisario político». Y, como siempre, este personaje singular de la vida pública española a lo largo de casi todo el siglo XX supo responder con inteligencia, finura y espíritu liberal a lo que podría haber resultado una tarea imposible y, desde luego, un muy mal trago. En los primeros años de la transición democrática, los cuatro accionistas del diario madrileño Informaciones -Banesto, Banco Central, Banca March y Prensa Española-, inquietos por el «peligroso rojerío» que anidaba en el vespertino de la calle de San Roque, solicitaron al embajador Alfaro que ejerciera una función de control de los posibles desmanes del periódico. Si aceptó la petición -explicó de inmediato Alfaro a los responsables de la dirección y la redacción del periódico, con varios de los cuales mantenía una vieja amistad- fue, en contra de lo que deseaban algunos accionistas, para asegurar la independencia del diario y frenar los ardores de alguno de sus consejeros más ultramontanos. Y efectivamente, durante la etapa de Alfaro, Informaciones pudo, efectivamente, seguir ejerciendo sin trabas una función crítica e informativa que marcó la España de los 70″. (D. Víctor de la Serna Arenillas, EL MUNDO, 13.09.1994)

Memorias

Rafael Pérez Escolar

Mis servicios a la prensa, mis prestaciones personales y económicas a relevantes medios de comunicación, no se han visto correspondidos por sus beneficiarios como se merecen. Empecemos por vespertino INFORMACIONES, cuando a mediados de los años sesenta cinco grandes grupos bancarios, Banesto, el Central, el Vizcaya, el Santander y el Grupo March, se pusieron de acuerdo para que el viejo periódico renaciera de sus cenizas, a cuyo fin constituyeron una sociedad anónima, Prensa Castellana, S. A., cuyo capital social bastante reducido por cierto, fue suscrito y desembolsado a partes iguales por tan poderosos fundadores. Banesto me designó como representante suyo en el consejo de administración de la sociedad, del que se nombró presidente a Víctor de la Serna Gutiérrez Repide, hijo del escritor que había tratado con tanta brillantez la gesta de los foramontanos y nieto de Concha Espina, la excelente novelista. EL nombramiento de director del periódico recayó en Jesús de la Serna, que con diligencia, consiguió en muy poco tiempo reclutar a varios periodistas que compusieron una competentísima redacción. ¿Qué pretendían los banqueros al disponer la resurrección del diario de la tarde? EN una reunión celebrada en casa de Alejandro Bérgamo dejaron constancia de su propósito: la defensa de la banca y la economía de mercado. Yo me permití sostener entonces que esos dos puntos resultaban indiscutibles para la orientación editorial del periódico, pero era necesario sobre todo hacerlo como los grandes periódicos liberales que se editaban en Europa.

Sin embargo, nada más producirse la reaparición del vespertino, lo que debía ser su esplendoroso renacimiento, empezaron las dificultades. Los banqueros, con un desconocimiento absoluto de la realidad periodística, pretendían más o menos que la empresa fuese rentable desde el principio. La verdad es que se hacían auténticos milagros en la administración de la casa pesar de que sus instalaciones en el viejo edificio de la calla San Roque dejaba mucho que desear, mientras que los accionistas suministraban los recursos con cuentagotas, hasta el punto de crear serias dificultades que amenzaban con enturbiar las relaciones con el equipo que dirigía la publicación. Además, encuanto al contenido del periódico, los recelos se multiplicaban hasta el infinito bajo los pretextos más inverosímiles. Este o aquel comentario o cualquier noticia que afectase, aunque fuera de lejos, a laguno de los socios, o así se llegara a creerlo, por lo general sin el menor fundamento, era objeto de la crítica más severa. Una mañana José María Aguirre me llamó a su despacho para decirme que el ministro de Obras Públicas, entonces Gonzalo Fernández de la Mora, se había quejado amargamente porque en la primera página se daba cuenta de un accidente ferroviario en Venta de Baños, en el que habían muerto seis personas. Yo le pregunté si el disgusto ministerial obedecía a que lo publicado no era cierto, pero el presidente, con vehemencia se apresuró a contestar: “Sí, claro que es cierto, pero destacar ese accidente en primera página redunda en desprestigio del Gobierno, sobre todo del ministro de Obras Públicas”. Aguirre, claro está, era muy sensible a cualquier cosa que guardase relación con aquel departamento, porque no en balde era el dueño de Agromán. Lo comenté con Víctor de la Serna entre la coña y la indignación y le dije: “La próxima vez que se produzca un accidente parecido, dile a tu hermano que lo publique con titulares aún más gruesos”. Si se deslizaba en el periódico alguna opinión o alguna noticia que afectase a la caza o  a la propiedad rústica, en seguida saltaba Pablo Garnica como un basilisco, amenazando incluso con retirar la subvención. Y si la cosa se refería al País Vasco, allí estaba el conde de Cadagua para decir esta boca es mía, auqnue por lo general formulase las reclamaciones en tono comedido a través de Julio Arce, un director del Vizcaya al que nombraron también consejero de Prensa castellana. Lo mismo que hacía Emilio Botín en conexión constante con Víctor de la Serna, para cualquier cosa concerniente a Santander, o Alejandro Bérgamo, en nombre de los March, si se refería a las Baleares. Si se trataba de cualquier minucia financiera, Alfonso Escámez, presidente del Central, se despachaba con la ordinariez y los malos modos que en él eran habituales.

Como puede verse, resultaba difícil el empeño, no obstante lo cual el periódico salió a la calle con dignidad. He de decir que había una notoria excepción y me complace ponerla de relieve: se trataba de Manuel Gortázar, conde de Supreunda, consejero delegado del Banco de Vizcaya, que me llamaba con frecuencia para comentar alguno de mis artículos o editoriales en que creía adivinar mi mano.

El Análisis

COMIENZA LA CUENTA ATRÁS

JF Lamata

¡Que no, que nos somos rojos! Debían asegurar reiteradamente los representantes de la familia De la Serna a los representantes del franquismo. En el fondo, no había argumentos serios para acusarles de tal cosa. El diario INFORMACIONES no hacía leña contra el General Franco y había apoyado el ‘El Espíritu del 12 de Febrero’ que, aunque reforma, no dejaba de ser una iniciativa del Gobierno. Pero en una sociedad asustada temerosa en el resurgir del 36, bajo cualquier piedra se creía ver el ‘fantasma comunista’.

Fuera por los fantasmas, o por considerar que la función de los bancos de tutelar un periódico que defendiera la democracia capitalista había finalizado, el abandono del Banco Santander significaba el inicio de la cuenta atrás, a lo que se sumaría la marcha de muchos de los primeros espadas de aquel rotativo al nuevo diario EL PAÍS en 1976. La estabilidad de Prensa Castellana se había esfumado y no volvería, a pesar de los intentos de D. Sebastián Auger.

J. F. Lamata

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