Por primera vez en la historia de la patronal dos candidaturas se enfrentaron en una asamblea por el cargo de presidente

El catalán Juan Rosell nuevo presidente de la CEOE derrotando al andaluz Santiago Herrero

HECHOS

D. Juan Rosell fue elegido el 21.12.2010 nuevo Presidente de la CEOE.

  • D. Juan Rosell – 444 votos
  • D. Santiago Herrero – 247 votos

Desde periódicos catalanes se aseguró que la candidatura del Sr. Rosell había recibido ataques por ser catalana en una nueva exhibición del tópico sobre el supuesto anticatalanismo de Madrid. Pero había sido la candidatura del andaluz D. Santiago Herrero la que había sido más atacada por periódicos de derechas, como LA GACETA, que lo acusaron de ser un ‘títere’ del PSOE.

CEOEchaves

22 - Diciembre - 2010

La nueva patronal

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

El nuevo presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Joan Rosell, tiene una ardua tarea por delante. La patronal acaba de sufrir una merma importante en su prestigio debido a la desafortunada presidencia de Gerardo Díaz Ferrán, y se enfrenta, además, a un periodo difícil de negociación sociolaboral en el que será necesario saber con claridad cuáles son las propuestas empresariales. Del discurso de investidura de Rosell, apenas pueden entresacarse más que buenos deseos y objetivos generales, como “reacreditar” la economía de libre mercado (desacreditada, todo hay que decirlo, por la incompetencia o la irresponsabilidad de los bancos estadounidenses en primer lugar), ampliar las bases del diálogo social y renovar los órganos de representación de la patronal, que falta les hace.

Aceptada la pertinencia de tales propósitos, incluida la urgente simplificación organizativa, lo cierto es que el principal desafío para la CEOE es recuperar una presencia pública relevante en el debate sobre la crisis económica y en la negociación de las reformas que están en marcha, desde la laboral hasta la del sistema de pensiones o los aspectos más polémicos de la Ley de Economía Sostenible. La patronal ha perdido iniciativa, influencia y capacidad de hacer oír su voz durante los últimos años, quizá como consecuencia de la desgraciada aventura empresarial de Díaz Ferrán; y bien que se ha notado durante la negociación de la reforma laboral, por ejemplo. Esa influencia se consigue no solo exponiendo la visión propia del empresariado sobre la crisis, sino también (y sobre todo) garantizando la independencia de criterio de la patronal respecto a los partidos políticos. Rosell tiene la oportunidad de desvincular a la CEOE de la dependencia de algunas facciones del PP, evidente durante la etapa del presidente anterior.

La patronal tiene una responsabilidad decisiva en la negociación laboral. Tal responsabilidad le exige que sea capaz de llegar a acuerdos con los sindicatos que despejen la tarea reformista del Gobierno; no basta con encastillarse en posiciones extremas, que en el caso de la CEOE implica aceptar tan solo las posiciones más duras de la reforma laboral. Cuidado con los fundamentalismos, porque las empresas han aprendido las ventajas del pragmatismo. Los “puentes de entendimiento” que quiere tender Rosell tienen que permitir un diálogo constante con el Gobierno y con los sindicatos.

28 - Octubre - 2010

Y ahora, Rosell

José Antonio Zarzalejos

Es verdad que la Catalunya política ha perdido relevancia en el conjunto de España como subraya en sus crónicas en este diario Jordi Barbeta. Al margen de Carme Chacón, no hay ministros catalanes en el nuevo Gobierno –sean del PSC o independientes– ni la vida pública de Catalunya se aprecia como decisiva, por ahora, en el devenir de los acontecimientos. El alivio aparente del PSOE y del Gobierno por el anuncio –parecido al del 2006– del todavía president Montilla en el sentido de que no habrá en ningún caso nuevo tripartito después del 28-N es una muestra de la veleidad ideológica y estratégica del socialismo español y catalán, decadentes. Están desarbolados.

Pero otra cosa es la Catalunya socioeconómica. La posibilidad de que Juan Rosell, presidente de Foment del Treball, sea elegido presidente de la CEOEy encabece a los empresarios en un momento crucial de la recesión económica es una noticia tan relevante como la elección en su momento de Isidre Fainé como presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros. Y habrá que convenir que CEOE y CECA son poderes socioeconómicos de enorme importancia cuyos criterios y opiniones inciden sobre las reformas estructurales que el país necesita.

El hecho de que ambos sean catalanes –y ejercientes de tales, es decir, de conocido compromiso con Catalunya y sus intereses– constituye una proyección del Principat sobre España como ha querido siempre el catalanismo político que sucediese. Y testimonia que lo catalán no está, ni muchísimo menos, estigmatizado con los tópicos que tanto daño han hecho a los unos y a los otros.

Es verdad que siempre hay algún tontito que se permite el minuto de gloria de deslizar la expresión de “casi extranjero” referida a Guardiola porque, con buen criterio, no envió en tropel a los premios Príncipe de Asturias a los jugadores del Barça en la selección nacional, campeona del mundo. Y un tea party mediático, que ya le está buscando las cosquillas a Rosell porque apoyó el Estatut. Pero no hay que engañarse: la CEOE ha estado controlada por un sistema burocratizado e ineficiente, un tanto clientelista, al que, en palabras de Leopoldo Rodés en Santander en el marco del XIII congreso de la empresa familiar, “hay que meter mano”.

Rosell no es el único candidato que podría ofrecer credibilidad a la patronal –Jesús Banegas es un dignísimo contrincante–, pero es cierto que las visiones periféricas tienen una buena capacidad diagnóstica siempre y cuando no incurran en ingenuidades o en ignorancias sobre el juego de poderes que se libra en la capital. La pluralidad de España pasa por la propia de la clase dirigente tanto en las instancias políticas como en las socioeconómicas y culturales. Y en ese contexto hay que pesar y medir relevancias, calcular influencias y medir contribuciones. El paso adelante de Rosell y de Foment del Treball ha de inscribirse, creo, en esta proactividad cuando el país atraviesa unos momentos críticos, a pocas semanas del regreso de CiU al poder en Catalunya.

22 - Diciembre - 2010

Los empresarios, contra la 'grasa' del Estado

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

LA ELECCIÓN de Juan Rosell como presidente de la CEOE tiene la virtud de poner fin a un mandato fracasado, el de Díaz Ferrán, que se ha visto obligado a irse dos años antes de lo previsto por los sonados problemas con sus empresas. La situación de Díaz Ferrán era insostenible desde hacía meses porque, lógicamente, las peripecias de sus negocios salpicaban a la patronal, en un momento clave en el que los agentes sociales deben mostrar independencia al tiempo que están obligados a buscar acuerdos para afrontar la crisis. La llegada de Rosell puede así devolver la tranquilidad a la CEOE, que venía de una larga etapa de estabilidad bajo el mandato de más de dos décadas de José María Cuevas.

La victoria de Rosell sobre el presidente de la patronal andaluza, Santiago Herrero, que hacía tándem con Jesús Banegas, supone también dar continuidad a la actual estructura, que sus rivales pretendían reformar en profundidad. Rosell justificó su prudencia asegurando que la coyuntura no es adecuada para «poner CEOE patas arriba». Pero no se oculta que tendrá que hacer cambios, porque hoy la CEOE es una estructura burocratizada de la que depende un ejército de 35.000 personas.

El hecho de que el triunfo de Rosell haya sido amplio (444 votos a 247), legitima más si cabe su apuesta y evita grandes divisiones internas, aunque no es descartable que el 36% que no le votó pueda ejercer cierta oposición.

Por otra parte, que un catalán vuelva a presidir la patronal española (ya lo hizo Ferrer Salat), desmonta el victimismo nacionalista de que hay catalanofobia en España. Y no se trata de un hecho aislado. En abril, el presidente de La Caixa, Isidro Fainé, fue elegido para dirigir la Confederación Española de Cajas de Ahorros, desde donde debe pilotar la reestructuración del sector.

Pero en el caso de Rosell concurre la circunstancia de que se posicionó a favor del Estatuto catalán y, tras la sentencia del Constitucional, participó en la manifestación soberanista contra el Alto Tribunal. Por eso sería deseable que Rosell mostrara públicamente un compromiso más rotundo que el que esbozó ayer en la defensa de la unidad de mercado, algo que los empresarios vienen reclamando y que en la práctica niega el Estatuto.

Rosell, que ha prometido dotar a CEOE de más independencia respecto de las fuerzas políticas, decidió ayer asumir personalmente la negociación de los principales asuntos pendientes con el Gobierno -la reforma laboral y la reforma de pensiones-, misión que hasta ahora llevaba Herrero, su rival en estas elecciones. Es un paso lógico, como lógica es su pretensión de «reducir» las «grasas» de un Estado que se ha hecho «muy voluminoso», según dijo en su primer discurso como presidente. «Debemos salvar nuestro estado del bienestar haciendo todas las reformas que deban hacerse y postergando el bienestar del Estado», dijo con acierto.

Estamos de acuerdo con la idea de acometer esa liposucción, teniendo presente que las comunidades autónomas son Estado y sobre la base de que el Gobierno va a salvar este año el cumplimiento del objetivo del déficit no por los recortes y el adelgazamiento de la Administración, sino por la recaudación extraordinaria que le reporta la subida de impuestos. Tal y como hoy informamos, el aumento de los ingresos tras el incremento del IVA, de los impuestos especiales y del IRPF, ha permitido al Estado recaudar hasta noviembre 26.074 millones más que en el mismo periodo del año anterior.

La CEOE tiene que aprovechar el impulso que surge de la renovación de su directiva para animar al Gobierno a acelerar las reformas pendientes. Como bien dijo ayer Rosell, «cuanto antes» se tomen las medidas «más fácil» resultará «digerirlas».

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