El nombre del policía jubilado está investigado por su implicación en supuestas campañas de intoxicación contra políticos catalanes, en los chanchullos del Pequeño Nicolás, en la Operación Lezo de Ignacio González y o en espionajes a Baltasar Garzón o al ex Rey Juan Carlos

El Comisario Villarejo concede entrevistas a LA SEXTA y a OKDIARIO para presentarse como víctima del PP, la Casa Real y EL PAÍS

HECHOS

En junio de 2017 D. José Manuel Villarejo concedió entrevistas a D. Jordi Évole (en el programa ‘Salvados’ y emitida por LA SEXTA) y por D. Manuel Cerdán, colgada en el diario digital OKDIARIO el mismo día.

El programa ‘Salvados’ de LA SEXTA (de Atresmedia) que presenta D. Jordi Évole le dio su prime time y casi al mismo tiempo el diario digital de D. Eduardo Inda (colaborador habitual de Atresmedia) colgó una entrevista en su web.

EL PAÍS, ÚNICO MEDIO CONTRA VILLAREJO

 El diario EL PAÍS era practicamente el único medio impreso que había dedicado reportajes sobre el entorno empresarial del comisario Villarejo y las investigaciones que había contra él. El Sr. Villarejo era especialmente señalado como alguien que había suministrado muchos datos a medios de comunicación como el diario EL MUNDO, el digital OKDIARIO o LA SEXTA de Atresmedia. En especial se señalaban sus relaciones con D. Eduardo Inda y D. Esteban Urreiztieta.

25 - Junio - 2017

Aquí huele a cloaca

Jordi Évole

Que haya quien intente que un programa de tele, o parte de él, no se vea, indica que aún nos queda por avanzar

Que a estas alturas todavía haya quien intente que un programa de televisión, o parte de él, no se vea, indica que nos queda un poquito por avanzar. Eso es lo que algunos han querido hacer con la entrevista a José Villarejo, el polémico comisario cuyo rostro casi ni conocíamos pero cuyo nombre ha aparecido vinculado a la ‘operación Cataluña’, a la trama Gürtel, a Ignacio González, o al apuñalamiento de la doctora Pinto.

«¿Cómo es que se le da voz a semejante personaje, un comisario tan turbio como Villarejo?», dicen. No voy a discutir que sea o no un personaje turbio, júzguenlo ustedes si ven la entrevista. Pero lo que tengo claro es que nosotros solo le hemos hecho una entrevista. No le hemos condecorado, como si han hecho los gobiernos de diferentes colores que hemos tenido en democracia: desde el de la UCD de Suárez, al del PP de Rajoy, pasando por el del PSOE de Zapatero. Ahora ni PP ni PSOE (ni Ciudadanos) quieren que acuda a la comisión de Interior del Congreso para que Villarejo se explique.

¿Que les tengo que confesar que durante las cinco horas que conversé con él no me quedó claro cuando mentía y cuando decía la verdad? Pues sí, así fue. ¿Que no me extrañaría que él también grabase esas cinco horas (que nosotros hemos reducido a la duración normal de un ‘Salvados’, guiándonos en la edición por criterios periodísticos) y que la parte no emitida empiece a aparecer en algunos digitales la semana que viene? Pues no, no me extrañaría. ¿Que no hubo veto a ninguna de las preguntas que le hicimos? Pues no, no lo hubo. ¿Qué la entrevista la solicitamos nosotros, y que no fue él quien nos llamó? Se lo garantizo. ¿Qué habrá querido utilizarnos para defender sus intereses concediéndonosla? No lo dudo. Pero como tampoco dudo que no es el primero que lo hace, porque siempre hay quien te concede una entrevista para colocar su mentira o su verdad. Y hasta ahí incluso me parece normal. Lo malo sería que tú no colocases las preguntas y repreguntas que quieres hacer, y les aseguro que eso en la entrevista a Villarejo no ha sucedido.

PERSONAJE POLIÉDRICO

Para completar el retrato de un personaje tan poliédrico hemos recurrido a víctimas de Villarejo como el juez Baltasar Garzón o el expresident Artur Mas, y a periodistas que lo conocen bien: Álvaro de Cózar, autor de la serie ‘V, las cloacas del estado’, el profesor Antonio Rubio y el exdirector de comunicación de la Casa Real y ahora adjunto a la dirección de EL PAÍS, Javier Ayuso.

La versión de Villarejo no deja indiferente. Como no me dejó indiferente descubrir el fragmento de una peli de Martes y 13 en la que aparece el comisario haciendo de Frankenstein. No es broma, aunque lo parece. La peli se titula: ‘Aquí huele a muerto (pues yo no he sido)’. Ahora la peli que algunos se han montado jugando con actores policiales con pocos escrúpulos podría titularse: ‘Aquí huele a cloaca (pues yo no he sido)’.

27 - Junio - 2017

Villarejo arranca un ventilador averiado

Javier Ayuso

El comisario ha impulsado varias entrevistas con el fin claro de intimidar al Estado

José Manuel Villarejo, el comisario jubilado que compaginaba su función policial con sus negocios millonarios, inició este fin de semana una campaña de blanqueo de su imagen e intentó contraatacar con acusaciones sin demostrar contra altos funcionarios del Estado, del Gobierno, de algunos partidos políticos y contra sus propios compañeros del Ministerio del Interior. Ayudado por los que él mismo define como sus “periodistas infiltrados”, Villarejo ha impulsado varias entrevistas, en diarios digitales y en LA SEXTA, con el fin claro de intimidar al Estado y evitar acabar en prisión por alguno de los dos casos en los que se encuentra imputado.

Este Torrente con tintes sicilianos anda muy preocupado por la marcha de los dos procedimientos penales contra él y otras investigaciones en marcha que podrían acarrearle nuevas imputaciones. La red de favores mutuos que fue creando durante años (formada por políticos, empresarios, jueces, fiscales, editores de medios de comunicación, periodistas, abogados y policías en activo o en excedencia), no le está sirviendo en esta ocasión para evitar sentarse en el banquillo de los acusados.

Él mismo reconoce en sus entrevistas que ha decidido dar la cara una vez que la juez de Madrid le llamara a declarar como investigado por el apuñalamiento de la doctora Elisa Pinto. La dermatóloga le reconoció “sin lugar a dudas” como la persona que le clavó un cuchillo en el estómago en presencia de su hijo; y la juez, además de llamarle a declarar, ha decretado una orden de alejamiento de 500 metros de Pinto. Inicialmente, la investigación había concluido con el caso sobreseído, pero la Audiencia Provincial de Madrid decidió hace un mes que había que reabrirlo ante los claros indicios de delito y la escasa investigación llevada a cabo.

El excomisario-empresario niega su implicación en el caso, e incluso que fuera contratado por el empresario Javier López Madrid para solucionar su problema con la doctora. Sin embargo, el propio López Madrid reconoció en sus declaraciones que acudió a Villarejo (se lo recomendó Francisco Granados, el líder del PP de Madrid acusado de corrupción) y en el sumario aparecen más de 100 llamadas realizadas entre los teléfonos móviles de ambos.

Cuando se refirió a este tema en la entrevista del domingo en el programa televisivo Salvados, Villarejo balbuceó varias veces antes de decir que él usaba muchos teléfonos.

En su intento de salir del paso, el policía ha hecho público este fin de semana lo que lleva diciendo en privado desde hace meses; que hay una conspiración contra él urdida por las altas esferas del Estado y ejecutada por el director del Centro Nacional de Inteligencia, Félix Sanz Roldán; la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; su jefa de gabinete, María González Pico; y este periodista, al que acusa de ser un agente del CNI. Esta ridícula teoría de la conspiración le ha llevado a presentar diversas demandas que han sido rechazadas de entrada (la última, el pasado viernes) o que ha perdido en los tribunales.

El miedo a que este procedimiento siga adelante y le acaben procesando por los delitos de amenazas, coacciones y agresiones, ha llevado a Villarejo a la segunda fase de su estrategia defensiva (la primera fue publicar en las webs amigas viejos asuntos ya publicados en su día), que consiste en poner en marcha el ventilador y amenazar con divulgar información sensible contra los que considera sus enemigos.

El problema es que, hasta ahora, está utilizando un ventilador averiado, ya que se limita a lanzar acusaciones a diestro y siniestro, sin documentación alguna que las prueben. Y, todo ello, con la ayuda de los periodistas que le han entrevistado y que se limitan a poner la grabadora y dejar que Villarejo lance sus advertencias para que la amenaza surta efecto. ¿Dónde está el periodismo que comprueba lo que dicen los demás?

Además del caso del apuñalamiento de la doctora Pinto, el policía está imputado por grabar, manipular y difundir una conversación entre dos policías y dos miembros del CNI, por lo que se le acusa de revelación de secretos. Este procedimiento es una de las piezas del caso Nicolay, que también preocupa mucho a Villarejo. La comisión judicial de la Policía Nacional sigue investigando el caso y existen varias piezas separadas, decretadas como secretas, en las que aparece el comisario. La que parece preocuparle más es la de las posibles estafas, en la que aparece su buen amigo Adrián de la Joya, que le llamó hasta 20 veces en las horas siguientes a la detención de Francisco Nicolás Gómez Iglesias.

Ninguno de los periodistas que le ha entrevistado este fin de semana le ha preguntado sobre si su visita a Corinna en Londres la hizo como policía o como detective privado. Si fue como policía, ¿quién se lo encargó?; y si fue como detective privado, ¿con qué intención lo hizo? Lo mismo sucede con su supuesta investigación sobre el accidente del Yak-42, en la que un Policía Nacional no pinta nada; salvo que la hiciera por su cuenta.

Se trata de un doble juego en el que Villarejo acude indistintamente como comisario o como solucionador privado de problemas, a sabiendas de que esa información le servirá en un momento dado bien para obtener ingresos, bien para presionar a sus clientes o amenazar a diestro y siniestro. Y si no, lo presenta como informe policial.

“¿Qué te parece mi papel de tronquete con Ignacio González?”, preguntó Villarejo a Jordi Évole cuando escucharon una parte de la grabación de una conversación entre ambos en una cafetería de Madrid. Una grabación que mostraba claramente que el policía se ofrecía a solucionarle el problema, pero que al final, al no conseguir nada, optó por la denuncia. La doble cara de un comisario de policía al que le han permitido actuar como detective privado… y otras cosas más.

02 - Julio - 2017

El tren de la bruja

Jordi Évole

Los que intentaron que la entrevista a Villarejo no se viese, decirles que tranquilos: una semana después de la emisión no ha pasado nada

Me he pasado medio fin de semana en la cama. Supongo que mis defensas han decidido irse a la playa coincidiendo con el final de temporada de Salvados, y encima me han dejado sin disfrutar de la fiesta mayor de mi pueblo. Eso sí, me ha servido para recluirme en casa y repasar lo que ha sido la temporada, que así de entrada les diré que no ha sido fácil. Les aseguro que llevar al prime time televisivo temas como Mercadona, Castor o Villarejo no es tan fácil como puede parecer. Por cierto, a los que intentaron que la entrevista a Villarejo no se viese, solo decirles que tranquilos, que una semana después de la emisión no ha pasado nada. Porque en este país casi nunca pasa nada.

También los finales de temporada son momentos para las despedidas. El otro día un amigo con el que he trabajado los últimos ocho años recordaba el día que le llamamos para que se incorporase al programa. Dice que estaba paseando con su hija y que se sentó en la entrada de una oficina bancaria a escuchar la propuesta. Hoy la oficina bancaria es un dentista, y después de una de las experiencias profesionales más bestias de su vida, había decidido recuperar el paseo con su hija que había dejado a medias. Con este amigo hace justo un año nos embarcamos en el Astral. Él se encargó de dar forma a un documental que nos marcará para siempre. El año pasado me perdí la fiesta mayor de mi pueblo precisamente porque estábamos a bordo del Astral. Este año me la he perdido por el trancazo que he agarrado.

Era tradición, desde que mi hijo tiene recuerdos, subir juntos al tren de la bruja y robarle la escoba al rumano que hacía de bruja (por cierto, el rumano le ponía menos ganas que Jordi Alba cuando calienta en la banda en el minuto 88). Robarle la escoba era como celebrar una Champions. Levantábamos el palo como si fuese la orejuda. Solo nos faltaba el confeti y el We are the champions de los Queen.

LO QUE NOS PERDEMOS

Cuando el año pasado volví del Astral, mi hijo me había guardado una ficha para el tren de la bruja. Se había guardado un viaje para hacerlo conmigo el año que viene. O sea, este año… Pero este año el tren de la bruja no ha venido a la fiesta mayor. Y mientras yo convalecía en la cama, y se colaba por la ventana de mi habitación la versión del Despacito que hacía en la plaza la Orquesta Cimarrón, he pensado que hay viajes con mi hijo que no hice y ya nunca haré. Que dedicarse a un oficio como este da muchísimas satisfacciones, que te subes a trenes a los que nunca habrías soñado subirte, pero que en cambio hay trenes más cercanos, más cotidianos, quizá más auténticos, más reales, que solo ves pasar. ¿Y si nos estamos perdiendo lo importante pensando en lo realizados que nos sentimos profesionalmente? Igual es que siempre queremos lo que no tenemos. Y lo que no querría tener ahora es este trancazo que está haciendo que me coma la cabeza más de la cuenta.

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