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El periódico del Grupo PRISA acusa al órgano nacionalista vasco de mentir

El diario del PNV, DEIA, acusa a EL PAÍS de canalizar los mensajes oficiales del Gobierno a ETA a través de Luis R. Aizpeolea

HECHOS

En noviembre de 1998 el periódico DEIA aseguró que el diario EL PAÍS era un enlace entre el Gobierno y MLNV, entorno al que pertenecía la organización terrorista ETA.

El diario DEIA, portavoz del Partido Nacionalista Vasco (PNV), publicó el 13.09.1998 una información en la que acusa a EL PAÍS y a uno de sus redactores de haberse prestado a canalizar informativamente los mensajes que el Gobierno quiera enviar a ETA y EH en el proceso negociador tras la tregua de la banda terrorista. El Comité de Redacción del periódico hizo pública una nota en la que rechaza tajantemente la información por considerarla un ataque a la profesionalidad.

DEIA destacó ayer como primera noticia de su portada que “Aznar pide apoyo a la prensa para negociar con ETA” y un subtítulo en el que asegura que “La Moncloa elige a EL PAÍS para canalizar los mensajes del MNLV”.En una página interior y con el título “Aznar diseña su plan de comunicación”, el diario vasco se refiere, con serias inexactitudes, a reuniones de los que llama “directores de los medios más influyentes en la opinión pública” con portavoces del Gobierno y añade otro texto, “El Gobierno español elige a EL PAÍS para lanzar mensajes a ETA y EH”, en el que cita al redactor político D. Luis Rodríguez Aizpeolea como “encargado de canalizar informativamente los mensajes dirigidos a ETA y EH”.

Para tratar de demostrar su afirmación, DEIA reproduce titulares publicados en EL PAÍS, como “El Gobierno cambiará la política penitenciaria sólo si ETA deja definitivamente las armas”.

Ningún redactor de DEIA se puso en contacto con la Redacción de EL PAÍS para recabar algún dato que pudiera justificar las afirmaciones que se hacen en la información publicada ayer.

El PNV ha estado detrás de DEIA desde la fundación del diario, en 1976. Su control sobre él se ha ejercido desde el principio a través de la empresa Editorial Iparaguirre, SA, la mayor parte de cuyo capital está en manos de empresarios, profesionales, cargos públicos y testaferros del partido. Su actual consejero delegado es el abogado Javier Chalbaud, ex miembro de la ejecutiva peneuvista de Vizcaya y amigo del presidente de ese partido, Xabier Arzalluz, con quien compartió despacho de abogados.

19 Noviembre 1998

DEIA MIENTE

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

Tenemos tregua, pero algunos no descansan. El diario DEIA, vinculado al PNV, publicó ayer un artículo titulado “El Gobierno español elige a EL PAÍS para lanzar mensajes a ETA y EH”. Esa conclusión, que también aparece destacada en primera página, la deduce DEIA de algunas informaciones publicadas en EL PAÍS en las últimas semanas por uno de los redactores de nuestro diario, en relación a la tregua de ETA y el proceso de pacificación. DEIA enumera los títulos de esas informaciones como prueba de que “el Gobierno ha decidido que los aspectos de la negociación con ETA que puedan resultar más interesantes”, así como “los mensajes dirigidos a ETA y EH”, sean “canalizados” a través de ese redactor y este diario. Es absurdo, pero sobre todo es mentira. Ni ese redactor ni este periódico han sido elegidos para trasmitir nada. Tal vez el hecho de que DEIA sea lo más parecido que queda a un periódico de partido explique esa proyección. En todo caso, esperamos la rectificación de DEIA. No podemos olvidar la interpretación que una conocida organización terrorista y sus adláteres han solido dar a expresiones como la que DEIA utilizaba ayer para su incompetente elucubración. En el comunicado difundido por ETA el pasado día 5 hay un aviso directísimo a los periodistas que no se han plegado a sus exigencias. Que quienes se saben a cubierto señalen a sus compañeros nos parece una vileza. Pero además, mienten.

20 Noviembre 1998

LA ZANCADA GROSERA Y FALLIDA

DEIA (Director: Juan José Baños)

Suele dejarse matizado en cualquier periódico que las opiniones del propio medio se reflejan exclusivamente en sus artículos editoriales, como en este presente la de DEIA y así es. Además, el periódico publica fundamentalmente noticias, una de las cuales mereció a juicio del diario EL PAÍS que ayer éste nos dedicase nada menos que uno de sus editoriales, que acuñaba textualmente ‘DEIA miente’.

No nos ha impresionado en lo más mínimo ese ataque porque, empleando EL PAÍS una gran carga de calificativos e intenciones, en cambio, no demuestra nada sobre un error de contenido en la información que pretende descalificar; ni tampoco prueba que hubiéramos tenido intención de relatar algo que conociéramos que fuese falso. EN cambio, EL PAÍS nos ha dejado claro que en cuanto se les toca en algún punto que ellos tienen como sensible, saltan desmesuradamente. Tamaño despliegue y tan destacado tratamiento a DEIA sólo confirma que se han visto ‘tocados’.

DEIA no miente. No tiene esa costumbre ni intención. Porque no se debe, simplemente, y además sería inútil en la dimensión de Euskadi contar deliberantemente las cosas de modo distinto a como son. Mentira no es igual a error y la gravedad de una falsa información se mide en la reprochabilidad de lo que ella imputa a alguien y/o en la aviesa intención de engañar. Pero nada de eso ocurre en este caso. DEIA se ratifica en esa información que rechaza EL PAÏS y en ella nuestro periódico no ha imputado a ese diario de ámbito estatal y a sus periodistas ningún hecho que fuese delito, ni hemos contado nada que esté al margen de la profesión periodística: que una fuente – en este caso el Gobierno español y en un asunto muy caliente para él  – informe preferentemente al medio que le parece más adecuado. ¿O es que acaso EL PAÍS da cuenta minuciosamente sobre el modo y las fuentes con las que obtiene sus ‘exclusiva’, a poder ser antes que otros medios? ¿O es que van a enseñar ahora a los periodistas – en nuestro caso – cómo es su profesión diaria? Y cuando aduce un aviso directísimo de ETA “a los periodistas que no se han plegado a sus exigencias” parece no haberse enterado de que ya hay una tregua y esa situación no es real. Además, es algo recurrente.

Con su editorial que nos dedica, EL PAÍS ha pretendido dar sobre nuestro periódico la zancada de quien se ve enorme y fuerte, pero su reacción pesada llamada la atención precisamente sobre el asunto que quiere aplastar y no llega.

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