Search
Un reportaje del periódico norteamericano recogía unas declaraciones de Aguilar en la que cuestionaba la independencia del Grupo PRISA

El diario EL PAÍS despide a Miguel Ángel Aguilar como columnista y rompe con el ‘New York Times’ tras 20 años

HECHOS

El 10.11.2015 se hizo público que el diario EL PAÍS había dado por finalizada su relación laboral con D. Miguel Ángel Aguilar.

Las frases de Aguilar recogidas por el ‘New York Times’:

“Trabajar en EL PAÍS era el sueño de cualquier periodista español ahora hay gente tan exasperada que se está yendo, a veces incluso con la sensación de que la situación ha alcanzado niveles de censura. Los periódicos están en manos de los acreedores y también en las del gobierno, que han convencido a los acreedores de que los periódicos han de mantenerse con vida en vez de asfixiarles por sus deudas. Esto es una situación de dependencia que ha hecho un daño terrible a la credibilidad de los medios en este país”.

10 - Noviembre - 2015

EL PAÍS despide a Miguel Ángel Aguilar

Jaime Soteras

EL PAÍS ha despedido a Miguel Ángel Aguilar de forma fulminante tras las críticas que el veterano periodista expresó sobre los principales diarios españoles en un reportaje publicado el pasado viernes en The New York Times. “Los periódicos están en manos de los acreedores”, destacó Aguilar al diario estadounidense, donde también aseguró que la situación en EL PAÍS podría haber “alcanzado niveles de censura”.

Miguel Ángel Aguilar tenía una columna semanal en EL PAÍS desde el año 1994. Le fichó el entonces director, Jesús Ceberio. El pasado mes de septiembre, el columnista fundó el semanario AHORA , dedicado a publicar análisis y reportajes en profundidad.

Fuentes del entorno del periodista confirmaron a infoLibre el despido: “Le llamó José Manuel Calvo, el jefe de opinión, y le dijo que para liberarle de la presión que denunciaba en el artículo delNew York Times quedaba suspendida su columna”. Dichas fuentes lamentaron que “para contratarle le llamase el director y para despedirle lo haya hecho el jefe de opinión”.

Aguilar también colabora habitualmente con la Cadena SER, otro de los buques insignia del Grupo PRISA. “De la SER no sabemos nada”, comentaron las fuentes de su entorno consultadas por este periódico.

“Los periódicos están en manos de los acreedores”

En el reportaje de The New York Times, titulado “Los medios en España se encuentran ahogados por el Gobierno y la deuda”, periodistas como el director de EL ESPAÑOL, Pedro J. Ramírez, o el propio Aguilar denunciaban las presiones gubernamentales y de los acreedores. “Trabajar en EL PAÍS era el sueño de cualquier periodista español”, afirmó el veterano columnista en esa pieza del diario norteamericano, en el que explicaba que “ahora hay gente tan exasperada que se está yendo, a veces incluso con la sensación de que la situación ha alcanzado niveles de censura”.

“Los periódicos están en manos de los acreedores, y también en las de un Gobierno que ha ayudado a convencer a los acreedores de que los periódicos deberían seguir vivos incluso cuando están asfixiados a causa de sus deudas”, sostenía igualmente Aguilar, que señalaba que “ésta es una situación de dependencia que hace un terrible daño a la credibilidad de los medios en este país”.

The New York Times también recogía la postura del presidente del grupo PRISA, Juan Luis Cebrián, que durante una presentación del grupo descartaba que su deuda influyese en los medios de comunicación y sostenía que “lo que se publica es lo que el director de EL PAÍS quiere publicar”. En cualquier caso, explica el reportaje, el propio Antonio Caño, director de EL PAÍS, reconoció que en España “el poder político está francamente muy lejos del de Reino Unido en términos de aceptar el papel fundamental que cumplen los medios de comunicación”.

La última de varias controversias

Los casos de otros experiodistas de EL PAÍS también aparecían en el reportaje. Por ejemplo, el de Juan Pedro Velázquez-Gaztelu, que actualmente es redactor jefe de la revista Alternativas Económicas y que afirmó que, a su juicio, “no ha habido un momento peor para la libertad de expresión en España desde la muerte de Franco“. Los periódicos, según Velázquez-Gaztelu, “han perdido su independencia editorial cuando hablan de las grandes compañías, especialmente los bancos”.

El despido de Aguilar no es la única polémica en la que se ha visto envuelto EL PAÍSs en los últimos meses. Tal y como recogía The New York Times, su director, Antonio Caño, “anuló recientemente un intento de los miembros de su comité de redacción para organizar un voto de confianza” sobre su gestión, una actuación que se suma al malestar que generó en la redacción la intención de Caño de librarse de una querella interpuesta por el empresario Jaume Roures contra él y contra una redactora del periódico que le acusó de tener cuentas en paraísos fiscales.

 

11 - Noviembre - 2015

Los cinco despidos mediáticos de periodista Miguel Ángel Aguilar

J. F. Lamata

Miguel Ángel Aguilar ha sido despedido… otra vez, cabría añadirse. Y es que Aguilar, que pertenece a ese destacado grupo de periodistas puntas de lanza en el tardofranquismo (defendiendo la democracia cuando no todos lo hacían), la transición, el felipismo y el aznarato, ha sufrido ya cuatro destacadas ‘defenestraciones’ periodísticas, ninguna exenta de polémicas a las que ahora suma la quinta. Si algo ha marcado toda su trayectoria junto a la defensa de su independencia y su pasión por la historia de los periódicos, ha sido su rebeldía.

Diario 16 y el ‘golpe’ antes de tiempo

Aguilar fue el primer gran director de Diario 16, tras unos primeros años sin una cabeza clara. Ya era un peso pesado por su etapa en el diario Madrid o en revistas anifranquistas como Posible, donde logró poner de los nervios a figuras del régimen como Emilio Romero o José Antonio Girón. En su periodo en Diario 16 el diario marcó un estilo más informal y juvenil que el habitual aquellos días, con columnistas osados como el histórico Cuco Cerecedo, cuya fundación es presidida por el propio Aguilar. Por desgracia las ventas no le acompañaron ante una empresa tan débil económicamente como el Grupo16.

Su final estuvo marcado, aparte de por falta de ventas, por la crisis que supuso que Aguilar desvelara en 1980 un supuesto intento de golpe de Estado del general Torres Rojas que no pudo probar. El despido no se ‘camufló’ con una marcha voluntaria acordada: el titular fue ‘Miguel Ángel Aguilar cesado’, algo casi sin precedentes hasta ese momento y con su negativa a aceptar los puestos-florero que le ofrecían (vicepresidente del grupo). Aguilar lo tenía claro: si le echaban, no sería a escondidas. Un año después saltaba el 23-F y resultó que Torres Rojas sí que era un golpista, aunque el Grupo16 nunca quiso rectificar su decisión (dejando aparte que con Pedro J. Ramírez, el sucesor de Aguilar en el timón, la empresa pegó un subidón impresionante).

Pelea de gallos en la Agencia Efe

Tras una primera etapa en El País, Miguel Ángel Aguilar fue nombrado Director de la Agencia Efe a propuesta de Felipe González, al tiempo que otro periodista amigo del citado presidente, Afonso S. Palomares, era nombrado presidente. Aquel intento de ‘bicefalia’ en Efe acabó con un rotundo fracaso sobre las competencias de cada uno. La pelea entre ambos, que incluyó dimisiones y destituciones de cargos intermedios en la mayor crisis interna padecida por la agencia pública, que culminó con la defenestración de Aguilar por parte de Palomares, que no dejaba de ser su superior jerárquico. Tampoco se calló entonces Aguilar, que no tuvo problemas en detallar desde la radio aquel conflicto con la transparente claridad que le caracteriza.

Un Sol de eclipse fugaz

Si la caída de Efe fue dura, aún mayor fue la de El Sol (1990-1991), un periódico que la editorial Anaya intentó sacar para disputar lectores de centro-izquierda a El País bajo el paraguas del socialista Alfonso Guerra. Quizá el proyecto hubiera salido adelante si la empresa hubiera apoyado algo más a Aguilar, que tuvo un gran éxito con su cobertura de la guerra del golfo. Pero aquellos gestores consideraron consideraron que Aguilar no era suficientemente ‘guerrista’ por no defenderle a capa y espada al estallar el caso del ‘hermanísimo’. Aguilar fue fulminado de la dirección, como los otros cuatro periodistas que tuvieron el cargo de ‘director’ durante los escasos meses que duró aquel experimento periodístico hoy estudiado – junto a ‘Claro’ – como el modelo de periódico nacional que una empresa no debe seguir si quiere salir adelante.

¿Telecinco invención o realidad?

Pero es probable que su despido más discutido fuera el de Telecinco, cadena en la que aterrizó tras su salida de El Sol. Ahí fue, desde presentador de informativos de fin de semana, hasta comentarista estrella en los telediarios de Luis Mariñas. Precisamente, en uno de ellos, allá por el año 1997, durante un comentario para reprochar el control que, según él, tenían Amedo, Garzón y Pedro J. Ramírez de la investigación judicial del caso GAL usó la expresión: “la justicia cabalga a lomos de hijos de puta”. Al día siguiente no volvió. Según él, por presiones directas del Gobierno Aznar (léase M.A.R.), según Telecinco, su contrato acababa ese día y no le renovaron. Si es así, Luis Fernández, ejecutor de aquel cese, tendrá que reconocer que la casualidad daba pie a las suspicacias.

El precio de la sinceridad

Ahora Miguel Ángel Aguilar ha sido despedido de El País después de poner de relieve el deterioro de la imagen de ese diario en un reportaje del NYT. Muchos se preguntaran porque no optó por abandonar PRISA antes de formular aquella crítica, y así ahorrar a alguien de su prestigio el tener que padecer la desagradable carta de despido. ¿Acaso él no lo entendía como crítica sino como mera descripción de una realidad? Muchas son las anécdotas que se cuentan en la profesión periodística sobre las veces que la franqueza y el ingenio de Aguilar en cenas y reuniones le ha ocasionado problemas por dejar en evidencia a quien no convenía. Quizá el despido en su casa, más que como un bochorno, pueda entenderse como una medalla más de quien ha defendido su libertad de opinión incluso por encima de sus propios intereses laborales. Una vez más, Aguilar ha hecho honor a su fama de rebelde.

12 - Noviembre - 2015

Caso M.A. Aguilar: Juan Luis Cebrián a palos contra el NYT

Pablo Sebastián

El caso de Miguel Ángel Aguilar y la ruptura con 'The New York Times', últimos episodios que ponen en solfa al rotativo de Prisa.

El diario El País, es decir Juan Luís Cebrián, se ha liado a palos contra el New York Times y al parecer ha suspendido la publicación de la edición semanal que el NYT insertaba en el diario español. La causa del desencuentro ha sido la denuncia que el NYT ha hecho del despido del columnista de El País Miguel Ángel Aguilar por causa de unas recientes declaraciones que Aguilar hizo al diario neoyorkino en las que hablaba de la mala situación de los diarios españoles y las presiones que llegan a las redacciones, señalando que muchos periodistas que se fueron de El País lo hicieron para no soportar la ‘censura’.

Palabra mágica esta de ‘censura’ que indignó a Cebrián -el único que de verdad manda en el periódico- quien imaginamos dio las oportunas órdenes para fulminar a Aguilar, cosa que hizo el jefe de opinión una vez que el director, Antonio Caño, no se atrevió a enfrentarse con este columnista que llevaba 21 años escribiendo en el citado diario español.

El enfado de Cebrián y su pelea con el New York Times se reflejó en una extraña crónica que, sin venir a cuento de nada, publicó ayer El País bajo el título de ‘Los problemas económicos limitan la expansión del New York Times’. Menudo morro tiene El País (y Prisa), porque está prácticamente en quiebra, con una deuda gigantesca que multiplica por cuatro la del diario americano y que, en el caso del grupo español depende de la ‘caridad política’ del Gobierno de turno y sus acreedores como bien se sabe en Madrid.

Además, sorprende que en dicha crónica El País lance duras críticas contra el primer accionista del New York Times, Carlos Slim. Lo que a su vez ha provocado malestar y preocupación entre los accionistas más destacados a institucionales del diario El País (que son buenos amigos y socios de Slim) los que, por nada del mundo, querrían tener tensión o problemas con el NYT, por si el rotativo de la Gran Manzana se lanza al ataque decide publicar los entresijos accionariales y las pésimas cuentas de Prisa y El País.

En cuanto a Miguel Ángel Aguilar se especula con la posibilidad de que Cebrián quiera forzar también su cese como comentarista de la Cadena SER de radio, donde también lleva unos años, pero ello les obligaría a pagar a Aguilar una alta indemnización como ocurrió años atrás con el caso Carnicero.

Los nervios en este país están a flor de piel en la política, las empresas y los medios de comunicación. Estamos en los estertores del final de un régimen político, en pleno desafío soberanista de Cataluña y en espera de los resultados de las elecciones generales del 20-D donde se anuncia el fin del bipartidismo. Y en consecuencia un tiempo nuevo en todo y ahí incluidas las relaciones de los grandes grupos de comunicación con el futuro gobierno -de coalición- y las grandes empresas y entidades financieras del país. Lo que les obligará a reconversiones, fusiones y en algún caso al cierre de algunos medios.

Ahora bien, parece que Cebrián ha perdido la cabeza en la crisis de M.A. Aguilar y se ha metido en camisa de once varas con el NYT. Un diario que no se anda con chiquitas y puede poner patas arriba a Prisa y El País, lo que preocupa y mucho a personas muy importantes de los más altos salones del poder. Los que se espera muy pronto le hagan saber a Juan Luís Cebrián su malestar por esta crisis que ya veremos cómo acaba y que ha empezado muy mal.

15 - Noviembre - 2015

El final de una colaboración

Lola Galán

Defensora del lector

Aguilar edita un periódico que es "competencia" directa de EL PAÍS, subraya Caño

El miércoles por la mañana recibí de un lector, Pedro Brañas, un correo con un enlace a un medio digital donde se informaba de que EL PAÍS había suprimido las columnas de Miguel Ángel Aguilar. De ser cierta la noticia, decía el lector, “ruego comunique mi más enérgica protesta a la dirección de ese diario”. No era el único mensaje, más o menos condenatorio, que llegaba a mi buzón, en referencia a un tema que había revolucionado ya Internet.

La noticia procedía del diario digital infoLibre, y citaba “fuentes del entorno” del periodista, que decían: “Le llamó José Manuel Calvo, el jefe de Opinión, y le dijo que para liberarle de la presión que denunciaba en el artículo del New York Times quedaba suspendida su columna”.

La información relacionaba la marcha del columnista con unas declaraciones suyas contenidas en un artículo publicado el 6 de noviembre por The New York Times bajo el título Los medios españoles se encuentran ahogados entre el Gobierno y la deuda. Aguilar decía: “Trabajar en EL PAÍS era el sueño de muchos periodistas españoles. Pero ahora, hay gente tan molesta que se está yendo, a veces, incluso con la sensación de que se ha llegado a niveles de censura”.

El fichaje o la marcha de colaboradores no es tema que me competa, pero Aguilar era una firma familiar y admirada por muchos lectores, algunos de los cuales se han dirigido a mí para pedirme datos y comunicarme su disgusto o su decepción.

Por ese motivo he contactado con Aguilar, quien, en un mensaje como respuesta a un correo mío, me advertía: “De ninguna manera querría incorporarme a lo que Rafael Sánchez Ferlosio llama elvictimato”. “Ni tampoco”, añadía, “reescribir en términos hostiles mi historia de 25 años en EL PAÍS —de 1980 a 1984 en la Redacción y desde 1994 como columnista semanal—, llena de satisfacciones personales y profesionales”. En conversación telefónica, más tarde, negó que sus declaraciones fueran una provocación y confirmó que lo publicado por infoLibre sobre su conversación con el jefe de Opinión de EL PAÍS se ajusta a la verdad.

Prescindir de Aguilar fue decisión del director, Antonio Caño, que explica sus razones en el siguiente mensaje: “Miguel Ángel Aguilar es el fundador y máximo responsable del periódico semanal AHORA, dedicado, como se describe en su cabecera, a la información política, económica y cultural, y por tanto un competidor directo de EL PAÍS. En las semanas previas a la aparición de ese periódico, se le comunicó a Aguilar que su participación en ese proyecto era incompatible con la continuación de sus colaboraciones en EL PAÍS, puesto que ambos medios eran competencia. Posteriormente, el propio Aguilar confirmó esa rivalidad en una comunicación interna a los socios de AHORA en la que les manifestaba que su periódico venía a llenar un hueco existente en España, donde, según sus palabras textuales, no había en este momento ningún periódico ‘que se pudiera llevar con orgullo bajo el brazo’. Aunque, por consideración a la buena relación con Aguilar, se le siguieron publicando artículos a la espera de que él mismo encontrase el momento apropiado para cumplir con nuestra petición de suspender la colaboración, nos vimos obligados a hacerlo finalmente tras leer sus comentarios en un artículo de The New York Times que resultaban altamente injuriosos para este periódico, tan injuriosos y falsos que, desde luego, hubieran sido razón suficiente como para que dejara de colaborar”.

“Nunca he puesto en cuestión el trabajo de Aguilar, ni tengo nada que objetar a sus ambiciones profesionales. Este periódico recogió, tanto en su edición impresa como digital, la salida de AHORA al mercado, y yo mismo saludé la aparición del nuevo periódico en mi cuenta de Twitter. A día de hoy, sigo deseándole lo mejor a ese proyecto. Aunque, tal y como establece el Estatuto de la Redacción de EL PAÍS, el director tiene derecho de veto sobre todos los contenidos del periódico, jamás permití o solicité que se tocase una sola coma de los artículos de Aguilar, estuviera o no de acuerdo con su contenido. Este periódico ha mantenido una larga y satisfactoria relación de colaboración con Aguilar que solo ha tenido que ser interrumpida porque Miguel Ángel Aguilar ha creado su propio periódico, que, lógicamente, es el espacio más adecuado para que publique sus artículos. Que ese final haya resultado abrupto y haya sido motivo de la preocupación de algunos lectores se debe únicamente a la decisión de Aguilar de opinar sobre este periódico de forma injusta, como él sabe perfectamente”.

“Los espacios de opinión de EL PAÍS no son propiedad de nadie, tampoco de los colaboradores que los ocupan durante un determinado periodo de tiempo. Sustituir a un columnista por otro no es un acto de censura, sino la lógica evolución de un producto informativo que trata de ir acompasado con los tiempos. Entiendo que algunos lamenten que Aguilar haya dejado de colaborar en EL PAÍS, pero estoy seguro de que su espacio será bien ocupado por otro periodista a la espera de una oportunidad”.

Lo que no sé es el tiempo que se hubiera mantenido la columna de Aguilar de no haber existido esas declaraciones a The New York Times.

by BeHappy Co.