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La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) presenta a Grimau como un héroe y un mártir de la defensa de la libertad

El dirigente del PCE, Julián Grimau, condenado a muerte por asesinatos y torturas durante la Guerra Civil española

HECHOS

En abril de 1963 se hizo público que que el dirigente del Comité del PCE había sido condenado a muerte en un Consejo de Guerra acusado de asesinatos y torturas durante la Guerra Civil española.

ACUSACIONES DEL FRANQUISMO CONTRA JULIÁN GRIMAU:

Se le acusaba de crímenes durante la Guerra Civil Española tanto en Madrid como en Barcelona ejerció como Jefe de la Brigada de Investigación Criminal y de la checa instalada en los sótanos de la casa número 1 de la Plaza de Berenguer donde, según la acusación, cometió torturas a prisioneros. Entre ellos habrían sido torturadas y asesinadas Dña. Sara Jordá, Dña. Joaquina Sol, D. Manuel Vara Colón y el juez D. Joaquín Serrano Rodríguez. También se le acusó de la tortura del Sr. Sánchez Catalina (cuya esposa fue violada).

 

ELOGIOS A GRIMAU DE LA UNIÓN SOVIÉTICA

Mientras la dictadura española presentaba al Sr. Grimau como un criminal, la dictadura de la Unión Soviética presentaba al ejecutado como un héroe:

“Grimau es la encarnación de las más altas virtudes del hombre español. Modesto, sencilo, abnegado, valiente. Su vida es un ejemplo de rectitud, de bondad, de entrega total a la causa de su pueblo, a la causa de la libertad”. (Radio Moscú, 17.04.1963).

20 - Abril - 1963

Julián Grimau, condenado a muerte

LA VANGUARDIA Española (Director: Xavier de Echarri)

Impresionante lista de detenciones, torturas, asesinatos, expoliaciones y actos deshonestos durante la guerra de liberación.

La autoridad judicial competente ha confirmado la sentencia de pena de muerte dictada por el Consejo de Guerra en la causa instruida por el procedimiento sumarísimo contra el dirigente comunista Julián Grimau, acusado de crímenes y otros hechos delictivos cometidos durante nuestra guerra de Liberación, y que volvió clandestinamente a España en calidad de miembro del comité central del Partido Comunista.

Vista de la causa

En el día de ayer se celebró el juicio contra al dirigente comunista Julián Grimau en audiencia pública, a la que asistieron también numerosos periodistas nacionales y corresponsales extranjeros.

Leído el apuntamiento en el que se relatan los cargos contra el procesado Julián Grimau fue interrogado por el fiscal, ante el que pretendió no recordaba muchos de los hechos en que intervino o intentó justificarlos alegando que él como, como miembro de la Policía de la zona roja, se había limitado a cumplir órdenes que recibía de sus superiores. El acusado estuvo asistido por un defensor militar y un abogado civil.

Interrogado del procesado

A las preguntas del ministerio público el procesado reconoció que tras haber pertenecido a otras organizaciones del Frente Popular se afilió a fines de 1936 al Partido Comunista, al que ha pertenecido desde entonces llegando a ocupar en el puestos de confianza y responsabilidad hasta el punto de que en el V Congreso, celebrado en Praga fue elegido miembro del Comité Central, cargo para el que fue reelegido posteriormente y que ostentaba todavía cuando fue detenido en España a donde llegó para dirigir la acción subversiva ordenada por el partido.

Actuación en la retaguardia roja

Grimau afirmó después que él mismo no sabe explicarse cómo, a los pocos días de haber marchado voluntario al frente de Toledo, fue llamado a Madrid para ocupar un alto puesto en la Brigada de Investigación Criminal, en la que llegó a alcanzar una gran influencia. Dijo que pese a encontrarse en edad militar, contaba entonces veinticinco años, entendió que también en la retaguardia había difíciles misiones que cumplir y que como miembro de la Brigada intervino en numerosas detenciones, siendo posible que entre las personas arrestadas no pocas de las cuales fueron asesinadas después, hubiese alguna que no hubiese cometido ningún delito común y que se fueran detenidas sólo por sus antecedentes políticos. Reconoció que por sus servicios fue premiado en numerosas ocasiones con recompensas en metálico y ascensos hasta alcanzar el puesto de secretario general de la Brigada con jurisdicción en Madrid, Barcelona y Valencia.

Informa el vocal ponente

El vocal ponente enumero, después de estas declaraciones de Grimau, una impresionante lista de detenciones, torturas, asesinatos, expoliaciones y actos deshonestos en los que intervino el procesado, quien afirmó no recordar algunos de los hechos, negando otros e incurriendo en algunas contradicciones como al decir que nunca intervino en los interrogatorios de los detenidos en una checa de Barcelona para reconocer luego que sí lo hizo en su propio despacho, pero no en los calabozos.

Triste relación

De la declaración hecha por el vocal ponente podemos dar estos datos:

Desde el día 15 de agosto de 1936 pertenece a la llamada Brigada de Investigación Criminal. Como miembro de la Brigada participó en registros, expoliaciones, detenciones y asesinatos. Con aval y recomendación del partido comunista fue ascendido a secretario y luego a jefe de esta Brigada.

Ante el tribunal que le juzgó reconoció sus ascensos y pretendió ignorar las caucas, diciendo que seguramente fue premiado por su celo en la detención de delincuentes comunes. ¿Cómo puede aceptarse esta explicación cuando los comunistas nucleaban la policía?

Bajo sus órdenes en esta etapa fueron detenidos, expoliados y asesinados:

Don Ismael Alonso de Velasco, médico: don Francisco Cozar García, biselador y don Miguel Daura Ramírez.

Pasó a Barcelona, desde además de jefe de la Brigada de Investigación Criminal lo era de una ‘checa’ instalada en los sótanos de la casa número 1 de la Plaza de Berenguer el Grande, donde con su intervención por orden suya y siempre con el consentimiento fueron sometidas a tortura numerosas personas.

Desde principios de 1936 se señalan, confirmados por las investigaciones policiacas y por las autoridades judiciales correspondientes los siguientes hechos:

Detención y tortura de doña Sara Jordá y doña Joaquina Sol, después asesinadas.

Detención y tortura de don Nicolás Riera Marsa.

Detención y tortura del jefe técnico de Transradio Española, señor Sánchez Catalina, cuyo domicilio fue saqueado. Intento de violación de su esposa.

Detención, tortura y ejecución de don Joaquín Serrano Rodríguez, juez de instrucción de Tarrasa.

Detención, tortura y saqueo de su domicilio de don Manuel Vara Colón, más tarde condenado a muerte y ejecutado.

Detención y tortura de don Celso Mira Martín, doña Mercedes López y don Eduardo Roma Argente, obligados a firmar declaraciones falsas.

En su checa de la casa num. 1 de la plaza de Berenguer el Grande de Barcelona utilizaba diversos sistemas de tortura.

A don Julián Vilalta y a don Francisco Font le fueron aplicadas unas placas eléctricas incandescentes que les producían quemaduras horrorosas.

A don Fernán Tárrega Carrillo le quemaron los pies con un soplete para obligarle a declarar y después fue ejecutado.

Otros instrumentos de tortura comprobados por declaraciones de los supervivientes son:

Un dispositivo eléctrico acoplado a una silla, donde colocada a las víctimas.

Una cuerda de violín, que aplicada sobre la garganta provocaba una agobiante asfixia que enloquecía al torturado.

Un sillón de los que se usan en las peluquerías, donde los detenidos eran maltratados largas horas, hasta arrancarles la declaración que se deseaba de ellos.

Tropelías con las mujeres detenidas.

Intervención de la defensa

Antes de intervenir la defensa, Grimau contestó negativamente a la pregunta de si había tenido contacto con agentes soviéticos a su regreso de Cuba, donde había residido durante algún tiempo. Dijo también que él no sabía que las embajadas soviéticas tengan agentes, lo que provocó risas entre el auditorio.

Actuó luego la defensa, en presencia del abogado civil del procesado modificando sus conclusiones provisionales y alegando, esencialmente, que los actos del procesado respondieron a la obediencia a que estaba obligado respecto a sus superiores. También señaló falta de pruebas en algunos hechos relatados e invocó por última la magnanimidad de los juzgadores a favor de su defendido.

Actuación del fiscal

El representante de la ley refutó, en una intervención final las alegaciones de la defensa, poniendo de manifiesto que no era precisamente el ministerio público el que quería extremar el rigor contra el procesado sino que era la gravedad de los propios hechos probados cuya naturaleza repugna a todas las conciencias y determina la petición de la pena de muerte, con el responsable directo de la comisión de estos delitos.

Grimau se considera inocente

Por último, concedió el presidente la palabra al procesado para que pudiera alegar en su descargo aquello que creyera necesario. Julián Grimau reiteró que se consideraba inocente de los delitos que se le imputaban, puesto que sus actos estuvieron determinados por su condición de militante de Partido Comunista, de cuya condición no abdicaría nunca como tampoco ha negado nunca ser miembro y hombre de confianza del comité central, y que había recibido la misión ahora de organizar en el interior de nuestro país, actividades subversivas.

Con estas declaraciones acabó el juicio cuya duración fue de más de cuatro horas quedando conclusa la vista para la sentencia que hemos dado al comienzo de esta información.

"Mis conversaciones con Franco"

Francisco Franco

27-04-1963

Volvemos a hablar del fusilamiento de Grimau. Digo a Franco que se comentaba que en el Consejo de Ministros que aprobó la sentencia había unos que estaban contra la ejecución, y otros que eran de criterio más firme, y que estos últimos eran los militares. Franco me dice:

“Para todos fue doloroso tener que aprobar la sentencia, pero era un deber hacerlo. Con frecuencia se conmutan penas cuando es grande el tiempo transcurrido desde que se cometió el delito; pero ahora estábamos ante un caso especial, el de un criminal jefe de checa que asesinó despiadadamente con terribles torturas a muchos españoles cuyas familias viven y claman justicia contra el feroz asesino de sus deudos. No había más remedio que aprobar la sentencia, y en esto está todo el consejo de acuerdo. Es verdad que el ministro de Asuntos Exteriores pronunció unas palabras diciendo que había que tener en cuenta la campaña que se desataría contra el régimen y contra mí en el extranjero. Le contesté que ello sería injusto y lamentable, pero que el cumplimiento del deber obligaba a que la sentencia fuese cumplida. No hubo la menor diferencia entre ministros militares o civiles, todos opinaron lo mismo”.

ACUSACIONES DEL EX DIRIGENTE DEL PCE, SEMPRÚN CONTRA GRIMAU:

Semprun_ministro2 Grimau no sólo fue atacado desde el entorno franquista, también por compañeros. El dirigente comunista, D. Jorge Semprún ‘Federico Sánchez’, que sería expulsado del partido, en sus memorias se refería de manera crítica a aquel dirigente:

“La participación de Grimau en la represión contra el POUM quedaba claramente establecida por un testimonio que fue censurado en el libro del PCE sobre Grimau” (Jorge Semprún)

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