Lucio del Álamo (propuesto por La Hermandad) nuevo director de EL ALCÁZAR, frente al criterio de PESA, que había anunciado el nombramiento de José Luis Cebrián Boné para ese cargo

El Gobierno quita la gestión de EL ALCÁZAR al Opus Dei y se la devuelve a los ultras de la Santa Hermandad del Alcázar de Toledo

HECHOS

  • El 2 de octubre de 1968 el Gobierno de la Dictadura ordenó la suspensión del diario EL ALCÁZAR ante el pleito entre los titulares de la cabecera (La Hermandad del Alcázar) y la empresa editora (PESA). El 7 de octubre EL ALCÁZAR reapareció editado por DYRSA, afín a La Hermandad del Alcázar.

D. Antonio Gibello (periodista de EL ALCÁZAR a partir de octubre de 1968) habla con J. F. Lamata sobre la crisis del periódico aquel año:

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D. Ramín Pi (periodista de EL ALCÁZAR hasta octubre de 1968) habla con J. F. Lamata sobre la crisis del periódico aquel año:

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En octubre de 1968 la compañía PESA, que desde posiciones aperturistas-opusdeistas había controlado los periódicos NUEVO DIARIO y EL ALCÁZAR, perdió el control de esta última. Al dar por resuelto los propietarios de la cabecera, la Hermanda de Nuestra Señora Santa María del Alcázar de Toledo, el contrato por el que daban la gestión del periódico a PESA.

El orígen del conflicto estaba en que el director de EL ALCÁZAR, D. Luis Apostua (de PESA) publicó un artículo ‘El Diario MADRID y la ley de Prensa‘, que irritó al representante de La Hermandad en el Consejo de Redacción del diario EL ALCÁZARel periodista D. Waldo de Mier. Que hizo pública su protesta mandando una carta por escrito a distintas instancias. Como respuesta, PESA acordó destituir al Sr. De Mier como miembro del Consejo.

Esa decisión llevó a la Hermandad a dar por terminado el contrato con PESA por incumplimiento. PESA negó la mayor y siguió considerando válido el contrato que les daba la gestión del periódico hasta el año 2002. El Sr. Apostua dimitió como director, PESA anunció que el nuevo director sería D. José Luis Cebrián Boné, mientras que La Hermandad anunció que el nuevo director sería D. Lucio del Álamo. Ante el pleito entre los propietarios y la empresa gestora, el Gobierno franquista suspendió el periódico EL ALCÁZAR. Y, junto a la mediación de la Asociación de la Prensa, presidida por D. Luis del Olmo, resolvió a favor de La Hermandad y en contra de PESA.

El diario reapareció, ya sin la marca de PESA una semana después y con D. Lucio del Álamo como nuevo director. En el periódico volvió a parecer, en la cabecera, la Cruz Laureada de San Fernando que PESA había quitado y la mención al General Moscardó.

PROTAGONISTAS DE LA CRISIS DE EL ALCÁZAR DE 1968:

waldo_de_mier D. Waldo de Mier, representante de la Hermandad de Alcázar de Toledo en el consejo de EL ALCÁZAR. Su destitución por parte de PESA fue la gota que colmó el vaso para romper el contrato.

 Lucio_Alamo D. Luico del Álamo, nuevo director de EL ALCÁZAR tras el pleito entre los titulares de la cabecera y la empresa editora.

Rodriguez_valcarce D. Alejandro Rodríguez de Valcarce

El Vicesecretario General del Movimiento, D. Alejandro Rodríguez de Valcarce fue señalado como el artífice de la destrucción del diario EL ALCÁZAR de PESA dentro de la batalla que el sector falangista de la dictadura mantenía contra el Opus Dei. Una maniobra en la contó con el apoyo de los ministros D. Manuel Fraga y D. José Solís.

Fraga_ministra_franco D. Manuel Fraga Iribarne

El ministro de Información y Turismo, D. Manuel Fraga Iribarne, de quién dependía la Dirección general de la Prensa, respaldó las iniciativas contra PESA, entre ellas la suspensión temporal del periódico. Aunque ello suponía que un ministro aperturista, como era su caso, permitiera que EL ALCÁZAR quedara en manos de los inmobilistas, como eran los de La Hermandad. Una decisión sólo entendible en el contexto de la guerra que el Sr. Fraga mantenía con los aperturistas del Opus Dei, a cuya órbita pertenecía PESA.

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03 - Octubre - 1968

COMUNICADO DE LA HERMANDAD

Hermandad de Nuestra Señora Santa María del Alcázar de Toledo

(Presidente: José Olivera Delgado)

A la vista de determinados comentarios publicados en diversos periódicos. La Hermanda de Nuestra Señora Santa María del Alcázar de Toledo considera necesario formular las siguientes precisiones:

1. Al decidir la resolución de su contrato con PESA, esta hermandad no ha prodecido de un modo súbito e imprevisible. Desde hace más de dos años venimos insistiendo cerca de dicha Sociedad en nuestra demanda de una rectificación de la línea ideológica  del periódico EL ALCÁZAR y que se ajustase en este aspecto a la letra y al espíritu de los términos claramente expresados en el contrato.

2. Como consecuencia de estas reiteradas gestiones, PESA nos hizo la oferta de un puesto en el Consejo de Redacción del periódico EL ALCÁZAR para el que designamos a D. Waldo de Mier. Cuando el señor De Mier, el 30 de julio pasado, hizo presente su viva protesta por los términos del artículo ‘El Diario MADRID y la ley de Prensa’ publicado en el número de esa fecha, la respuesta de PESA fue una petición para que dicho señor suspendiese sus actividades como representante de la Hermandad en el Consejo de Redacción del diario EL ALCÁZAR.

3. En Ningún momento ha estado en nuestro ánimo la pretensión de inmiscuirnos en todos los problemas de la dirección del periódico. Nuestras continuadas reclamaciones han versado solamente sobre cuestiones de fondo referidas al debido cumplimiento de las cláusulas esenciales del contrato en cuanto a la fidelidad al Caudillo, a la unidad de la Patria y del Ejército.

Y asimismo en diversas ocasiones hemos protestado de la retiada de nuestra cabecera – realizada por PESA – de la Cruz Laureada de San Fernando y de la mención de que el periódico había sido fundado por el heroico general D. José Moscardó e Ituarte durante el asedio al Alcázar.

En cuanto a los pretendidos perjuicios económicos que PESA alega, hemos de decir que esta sociedad nunca admitió obtener beneficios, sino que por el contrario en todo momento nos hizo presente las perdidas que la explotación del periódico le originaba.

Por otra parte hemos de afirmar solemnemente que un título como el de EL ALCÁZAR es en sí mismo tan valioso que no es susceptible de revaloraización de cualquier orden ajena a su propia y gloriosa significación.

4. Deseamos que nuestra cabecera sea la de un diario en que haya libertad, pero, por encima de todo, libertad para defender el sentido y los valores del 18 de julio y las leyes fundamentales del Reino, tal y como piensan la mayoría de los españoles, según se demostró en el clamoroso referéndum de 14 de diciembre de 1966. Esta libertad es la que PESA ha venido reiteradamente negando a esta Hermanda propietaria de la cabecera del periódico y titular de la inscripción registral para la publicación del mismo, hasta el punto y extremo de que el diario EL ALCÁZAR no era aceptado en la Academia de Infantería de Toledo.

5. En ningún momento hemos confundido la lealtad esencial al Caudillo con la crítica a la Administración.

6. Asistidos por una activa opinión pública, que no ha manifestado su adheisón en interminable número de telegramas y cartas, no nos es posible aceptar bajo la cabecera en que figura el nombre del periódico, fundado justamente en el glorioso asedio, una línea informativa que propugne un revisionismo general de las instituciones creadas por la victoria y por la paz, que se complazca en no reconocer o rebajar la obra ingente realizada en estos treinta años, en tanto se acusan con sensacionalismo los conflictos inevitables en toda sociedad humana y las leves sombras que toda gran obra comporta, que manifieste frialdad ante una política que en treinta años ha cambiado por completo el país y que justifica así las ilusiones por las que combatimos.

7. Es obvio que las obligaciones pactadas en nuestro contrato en este aspecto con PESA no pueden ser consideradas, en modo alguno, como se ha pretendido, por el nivel de lealtad mínima que, so pena de infracción o delito, se exige a toda publicación periodística, con arreglo al artículo segundo de la ley de Prensa e Imprenta y del Código Penal. Se trata de la fidelidad total y sin resquicios que corresponde a un periódico fundado en las circunstancias más dramáticas de la guerra de Liberación y que comenzó a aparecer entonces como un gesto heroico de esperanza segura e inquebrantable entre los muros asediados.

8. La libertad de Prensa, como cualquiera otra de las libertades, crea responsabilidades en su ejercicio. Estas responsabilidades son muy concretas en el orden legal para los profesionales del periodismo (directores, redactores), que han de asumir con todas sus consecuencias. Pero crea también responsabilidades en muchos sectores de la sociedad española que debe también asumirlas con plena conciencia en momentos tan críticos como los actuales del mundo. La Hermandad de los Defensores del Alcázar de Toledo ha querido una vez más dar ejemplo de actitud ciudadana y celebraría que su gesto sea comprendido en su exacto significado.

9. Esta Hermandad no propugna ninguna marcha atrás ni pretende tampoco que todos los problemas nacionales estén resueltos. Nadie mejor que sus componentes sabemos las dificultades a que ha habido que hacer frente de 1936. Solamente pensando en la juventud española y para asegurarles la continuidad de estos años fecundos, queremos marchar hacia adelante con todos los perfeccionamientos que sean necesarios, pero manteniendo el rumbo y la dirección que nos han permitido llegar a metas que parecían inalcanzables.

10. En cuanto a los respetables problemas laborales que puedan plantearse en este caso, la Hermandad reitera que, con el espíritu social que la distingue, los atenderá en la medida en que sean compatibles con la propia actitud de los afectados.

05 - Octubre - 1968

COMUNICADO DE PESA

Prensa y Ediciones S. A.

Prensa y Ediciones S. A. editora de EL ALCÁZAR y NUEVO DIARIO desea realizar una serie de puntualizaciones respecto a la nota difundida por la Hermandad de Nuestra Señora del Alcázar de Toledo:

1. Antes de contestar a la nota que envía el presidente de la Hermandad a la Prensa, queremos hacer constar la opción que dicha Hermandad nos merece, para no confundir a la opinión pública, tan zarandeada últimamente. Nuestra opinión sobre esta Hermandad, canónicamente erigida, es, ha sido y será siempre de la máxima admiración y respeto, respeto que no ha disminuido en ningún momento, a pesar de las aparentes desavenencias con algunos miembros de su Junta directiva.

Prueba de ello es la carta que dirigimos en su día por vía notarial al presidente de la Hermandad, diciéndole lo doloroso que sería para nosotros la presentación de una querella por calumnia a la Junta directiva de la Hermandad. Manifestábamos también que acudiríamos al acto de conciliación dispuestos a admitir cualquier solución amistosa.

2. En la citada nota del presidente de la Hermandad se indica que desde hace más de dos años (precisamente desde que entró en vigor la ley de Prensa) se nos ha pedido una rectificación de la línea ideológica. Pero hemos de aclarar que durante ese periodo se aceptaron todo tipo de sugerencias de detalle y no hubo que cambiar la línea idelógica, porque esta linea estaba perfectamente identificada con la exigida por el contrato de cesión del uso y disfrute del título EL ALCÁZAR.

Una prueba de ello son las felicitaciones telegráficas del excelentísimo señor ministro de Información y Turismo y del ilustrísimo señor director general de Prensa por el despliegue informativo de EL ALCÁZAR en los momentos cruciales del clamoroso Referendum de la Ley Orgánica del Estado.

Otra buena prueba es el ofrecimiento que por acuerdo del Consejo de Administración de 20 de marzo de 1967 hicimos a la Hermandad:

‘Para que la Hermandad pueda seguir más de cerca y colaborar en la línea que en la citada clausula se indica, se acuerda, invitar a a que dicha Hermandad proponga al Consejo de Administración la persona que pueda ocupar un cargo en el Consejo de Redacción”.

Accediendo a este generoso ofrecimiento nuestro, la Hermanda eligió al periodista Waldo de Mier, subdirector de la agencia EFE, aunque no pertenece a la Hermandad. Prensa y Ediciones Sociedad Anónima aceptó el nombramiento y el Sr. De Mier asistió a partir de entonces a los consejos de Redacción.

3. Respecto a don Waldo de Mier, es cierto que el 30 de julio pasado hizo presente su viva protesta por los términos del artículo ‘El diario MADRID y la ley de Prensa’, publicado en el diario de la misma fecha, y lo hizo no mediante la convocatoria de un Consejo de Redacción, donde tenía la función de seguir de cerca y colaborar en la línea ideológica del periódico, sino por una carta que no reproducimos por respeto a nuestros lectores, y en la que trata del cierre del periódico MADRID. Envió copia de la carta a los excelentísimos señores ministro de Información y Turismo, D. Manuel Fraga Iribarne, al teniente general don Joaquín Agulia y al presidente de la Hermandad. Efectivamente, PESA, pidió que dicho señor suspendiese sus actividades como representante de la Hermandad en el Consejo de Redacción, ante la sorprendente forma de colaborar con la empresa.

4. En cuanto a los perjuicios económicos, es cierto que PESA ha sufrido pérdidas en los últimos años, que hemos considerado siempre un gasto de inversión rentable, si se producía un aumento en la difusión de EL ALCÁZAR, cuyos frutos esperamos recoger en los años venideros.

5. Hablan a continuación de que un título como EL ALCÁZAR es en sí mismo tan valioso que no es susceptible de revalorización de cualquier orden ajena a su propia y gloriosa significación. Creemos que si un título no se revaloriza, mucho menos se arrienda. Es la Hermandad quien ha mercantilizado hace muchos años, en uso de su legitimo derecho, un título glorioso que ha supuesto para la Hermandad, desde 1949, un ingreso anual de 120.000 pesetas. Ahora, el negocio se haría más patente si recobra, revalorizando con una inversión más de setenta millones de pesetas , el título del periódico.

6. Dicen que en ningún momento han confundido la lealtad esencial al Caudillo con la crítica a la Administración y, no obstante, en un documento notarial que toman como base para rescindir el contrato, se permiten añadir, a la cláusula en la que se hace referencia a la fidelidad al Caudillo de España, las palabras ‘es decir a la política del Gobierno por él presidido”.

7. Coincidimos totalmente con la Hermandad en que todos deseamos marchar hacia adelante con todos los perfeccionamientos que sean necesarios, pero manteniendo el rumbo y la dirección que nos han permitido llegar a metas que parecían inalcanzables.

Afortunadamente no discrepamos en lo fundamental. Queda bien clara nuestra actitud conciliadora, sin que esto signifique que omitamos o aplacemos cualquier acción legal que nos permita la defensa de nuestros derechos.

07 - Octubre - 1968

A cada uno lo suyo

Emilio Romero

Primero- Los redactores de EL ALCÁZAR vieron un día suspendido su periódico.

Segundo- Los redactores de EL ALCÁZAR, en paro, constituyeron en seguida, por su situación, un problema laboral.

Tercero- Los redactores de EL ALCÁZAR recibieron la invitación de trabajar en el nuevo EL ALCÁZAR, que, según se dice, saldrá esta semana. Asunto laboral resuelto.

Cuarto- Pero los redactores de EL ALCÁZAR rechazaron este ofrecimiento de trabajo, y decidieron continuar sin periódico con la empresa que editaba el viejo EL ALCÁZAR.

El espectáculo conmueve por lo valeroso, por lo decidido, por lo raro, por lo generoso, por lo consecuente, por muchas cosas más. Pero uno, que ve el panorama dese el puente, contempla con tristeza la admirable profesión periodística a la que pertenece y reflexiona.

REFLEXIÓN INTERROTAGIVA

Los compañeros de EL ALCÁZAR, según se ha informado, mostraron curiosidad por saber quienes eran los accionistas de la nueva empresa. ¿Pero mostraron curiosidad alguna vez por saber quiénes eran los accionistas de la empresa donde trabjaban? Quería saber mis compañeros de EL ALCÁZAR, razonablemente, quiénes eran los que podrían dirigirles políticamente si pasaran a trabajar al a nueva empresa. ¿Pero sabían quién dirigía políticamente, y con qué móviles, la empresa en la que estaban?.

REFLEXIÓN PATÉTICA

Hasta ahora en nuestro país la empresa tiene un propietarios, bien privados, o representantes de corporaciones. Todos estos propietarios tienen cosas que defender, y por eso tienen periódicos: defienden ideas o intereses. Solamente los redactores son asalariados. Defienden, exclusivamente su pan y aman su oficio. Si sus ideas coincidieran con la empresa, pues muy bien, todos contentos. Pero si no coincidieran, o tienen que escribir lo que les digan, o tendrán que marcharse. Y a este oficio se le exige juramento y tiene tribunales de ética y principios morales de la profesión, y se le puede echar encima el Código Penal y otros códigos. (…)

REFLEXIÓN AMARGA

Los compañeros de EL ALCÁZAR son en estos momentos el único y colosal instrumento de agitación. Son como la triste y conmovedora carne de cañón de las viejas guerras, donde la tropa es incoente. Sobre mis heróicos compañeros de oficio y sacrificio se va a estar haciendo la más recusable de las demagogias, la demaogia de la ética. Ellos que no son propietarios de nada, ellos que no figuran en ningún ayuno de presión, ellos que no crean la estrategia de asalto al poder, a la influencia o a las finanzas, ellos que hacen el periódico y crean la opinión pública, y al final son solamente trabajadores por cuenta ajena, comprendidos en el Reglamento Nacional del Trabajo en Prensa, son como un inocente dinosaurio del idealismo y de la honrades, asomado a nuestra sociedad de consumo.

Mi imparcialidad para decir todo esto se basa en que, con todo el respeto y admiración de los símbolos que titularizan la empresa propietaria del título EL ALCÁZAR – La Hermandad de Nuestra Señora Santa María del Alcázar – ese grupo me huele, en algunas personas, no en todas, a inmovilistas, a sacrosantos, a ortodoxosos, a custodios de la fe, a cruzados (aunque personalmente respetabilísimos) y no están por todo ello en mi rumbo, que es fiel con el tiempo, sin dejarme tirar de él, y mudo, no porque sea uno sabio, sino porque no aspira a ser fósil. Confío en que hagan el sencillo ejercicio que hay que hacer para dirigirse a la opinión pública, que es asomarse a la calle. Esto es saludable. El nuevo director es apacible, experimentado y realista.

Y también con todo respeto a quienes empujaron EL ALCÁZAR, y a quienes fundaron NUEVO DIARIO, estoy muy lejos de ellos por razones epidérmicas, que es casi siempre una frontera del hombre para admitir o rechazar a alguien. Por el momento, a esas personas las tengo detenidas en la epidermis. ¿Para qué más razones? Me lo denuncia la piel.

Una vez probada la imparcialidad, ello no quiere decir que se me desmedule la fe en la convivencia y en el pluralismo. Acudo al beneficio de la libertad de opinión para salvaguardar mi independencia.

La cosa es que como no voy a dar satistacción ni a unos ni a otros, y entre ellos hay personas que considero y estimo, tengo garantizado el encono de los dos. Pero como pienso que ninguno exhibe razones completas, me dispongo a dormir tranquilo, con la conciencia a punto, que es quien me dicta mis actos.

Emilio Romero

El Análisis

UN NUEVO EL ALCÁZAR, QUE DEJARÍA HUELLA

JF Lamata

Por las mismas fechas en que reaparecía en los quioscos el diario MADRID, tras un periodo de suspensión, desaparecía para siempre EL ALCÁZAR de PESA, para ser reemplazado por EL ALCÁZAR de DYRSA. La nueva empresa, controlada en su mayoría por ancianos combatientes de la guerra civil, impondría a EL ALCÁZAR una línea editorial genuinamente inmovilista de pleitesía total al general Franco. Incluso cuando, tras la muerte del dictador, el resto de la prensa se apresure a borrar todo vínculo con el franquismo y a presumir de antifranquistas, el diario EL ALCÁZAR – bajo la batuta de D. Antonio Gibello y D. Antonio Izquierdo – se mantendrá fiel en la defensa del régimen anterior. Ya nadie se acordaría más de aquel EL ALCÁZAR de PESA y los liberales opusdeistas, EL ALCÁZAR sería a partir de ese momento y ya para siempre, el diario ‘ultra’ por excelencia de España.

J. F. Lamata

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