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Tras la noticia la plantilla del canal público hizo varios programas especiales contra el Gobierno del PP

El Gobierno valenciano de Fabra cierra CANAL 9, televisión pública autonómica, después de que los tribunales tumbaran su ERE

HECHOS

  • El 5.11.2013 el Gobierno de la Generalitat Valenciana, presidido por D. Alberto Fabra (del Partido Popular) anunció el fin de emisiones de CANAL 9 y la disolución de RTVV.

Los periodistas y empleados de CANAL 9 reaccionaron con indignación ante el cierre de la televisión pública valenciana. Una de los testimonios que más rápido se difundió fue el texto titulado ‘Mis Mentiras en CANAL 9’ de Dña. Iolanda Marmol. El texto fue difundido desde twitter, pero pronto fue replicado por la mayoría de grandes diarios progresistas: EL PAÍS, EL PERIÓDICO de Catalunya, HUFFINGTON o EL PLURAL.

‘MIS MENTIRAS EN CANAL 9’

marmol

Recuerdo cuando nos exigían grabar a Eduardo Zaplana de su perfil bueno. Y la oda que me encargaron sobre él cuando dejó la presidencia de la Generalitat Valenciana para ser ministro. También recuerdo la bronca y los gritos que me dedicaron cuando en ese video de retrospectiva Zaplana aparecía en una imagen con la tránsfuga que le había permitido hacerse con la alcaldía de Benidorm.

Recuerdo poco después, cuando de ser el Elegido, paso a ser en inmombrable. Cómo nos prohibieron que apareciera en los planos. Cómo buscaba perífrasis absurdas cuando no podía nombrarle en mis directos en los leones, a pesar de ser el portavoz del PP en el Congreso. Cuando Camps impuso su ley en Canal 9. Cuando nos dieron la orden de dejar de llamarle Francesc para que fuese llamado Francisco, coincidiendo con la época en que se postulaba como posible sucesor de Rajoy. Cuando trataron de prohibirme que contase que Zaplana dejaba su escaño en el Congreso. Cuando me prohibieron decir que Zapatero había anunciado el cheque-bebé, como si de este modo los valencianos no fuesen a conocer la noticia. Cuando escribías ‘fracaso estrepitoso’ y te lo cambiaban por ‘éxito discreto’. Cuando nos desplegaron para loar las maravillas de Terra Mítica en su inauguración y no podíamos decir que no había ni una sombra. Cuando me reñían porque me salía el acento catalán ‘y eso molesta a los blaveros’.

También recuerdo cómo corría el cava en las plantas de dirección de CANAL 9 en Burjassot las noches electorales de mayorías del PP, mientras que los redactores comíamos bocatas de salami. Cuando se pagaban directos millonarios para que Camps saliese hablando en directo en pleno Amazonas. Y los millones de veces en las que no me dejaron poner declaraciones de la oposición. O de cualquier ciudadano que criticase al PP, o a la Generalitat. Y recuerdo también cuando nos prohibieron decir ‘recortes’. Tampoco pude decir que miles de manifestantes gritaban contra el gobierno. Los manifestantes no ‘colapsaban’el Paseo del Prado, la manifestación ‘transcurría por’. Y no poníamos pancartas explícitas contra Rajoy, ni contra el PP. Y fueron tantas, tantas, que un día empiezas a sentir vergüenza de trabajar para ellos. Ahora se termina. Injustamente. Pero lo ganaron a pulso.

Iolanda Marmol

El texto sería replicado por la periodista Dña. Anna Grau, antigua trabajadora en TV3, televisión pública catalana o el periódico independentista AVUI. También el director de EL PERIÓDICO de Catalunya, D. Enric Hernández, hizo un artículo comparando CANAL 9 con TV3, aunque en su caso para resaltar supuestas diferencias.

08 - Noviembre - 2013

CANAL 9 y TV3: cinco diferencias

Enric Hernández

CANAL 9 abrió la puerta al castellano y apostó por la telebasura de 'Tómbola', en pugna con las teles privadas pero sin que ello le brindara el liderazgo en audiencia. TV3 prefirió jugar la baza de una producción propia de calidad sin por ello perder la batalla del share.

Amigos residentes en Madrid pero ajenos al pensamiento único allí imperante me preguntan por qué la prensa catalana presta tanta atención a la demolición de CANAL 9 pero renuncia a diseccionar sus similitudes con TV3. Pese a las buenas intenciones de quienes la formulan, la pregunta parte del desconocimiento -nadie en Madrid sigue las teles autonómicas- y de una idea preconcebida: la manipulación informativa, el sesgo ideológico y el derroche han sido parejos en todos los «terceros canales», que es como definen a estas cadenas en la Villa y Corte. En respuesta a esta legítima inquietud, he aquí (solo) cinco diferencias. Hay más.

1.- TV3 nació en 1984 para reequilibrar lingüísticamente una oferta audiovisual en la que el catalán tenía una presencia marginal, y que con la posterior irrupción de las privadas hubiera sido directamente irrisoria. Cinco años más tarde, el socialismo valenciano concibió CANAL 9 como dique de contención frente al pancatalanismo, y más tarde el PP lo convirtió en punta de lanza del blaverismo. Conjurada la amenaza, la muralla catódica carecía de utilidad.

2.- CANAL 9 abrió la puerta al castellano y apostó por la telebasura de ‘Tómbola’, en pugna con las teles privadas pero sin que ello le brindara el liderazgo en audiencia. TV3 prefirió jugar la baza de una producción propia de calidad y proximidad, sin por ello perder la batalla del share.

3.- Si el socialista Joan Lerma gobernó con puño de hierro CANAL 9, Eduardo Zaplana (PP) dobló la apuesta de la propaganda informativa, mientras la redacción de TV3 conquistaba una envidiable autonomía editorial compatible con unos salarios ahora sujetos a discusión.

4.- La puerta giratoria entre el PP y CANAL 9 no se limitó a los cargos políticos; también afectó al reparto de prebendas y comisiones, como refleja el sumario del caso Gürtel. Las productoras que copan la programación de TV3 carecen de (nítidas) vinculaciones partidistas.

5.- La deuda de CANAL 9 asciende a 1.200 millones; la de TV3, a 7,5.

Intereses ocultos

Dicho esto, el riesgo de que se utilice TV3 en beneficio de los intereses ocultos de grupos privados no está, ni de lejos, conjurado. Atentos.

Enric Hernández

08 - Noviembre - 2013

Mis "mentiras" en AVUI, TV3...

Anna Grau

Si me retrotraigo a mis tiempos de reportera política en el diario AVUI también tengo la tira que contar. Cómo no existía España, sino "el Estado español" -hubo quien escribió con desparpajo sobre "los ríos del Estado español"- mientras la palabra "país" se reservaba exclusivamente para Cataluña.

Sigo con menos interés del que debiera el cierre de CANAL 9. De repente un dato sacude mi apatía: sale esta periodista de la difunta cadena, Iolanda Màrmol leo que se llama, aireando trapos sucios informativos y contando cómo la obligaban a “mentir” primero para ensalzar a Eduardo Zaplana, después para ignorarlo olímpicamente cuando cayó en desgracia. Habla de tomas trucadas para desinflar o inflar manifestaciones, según convenía a los jerifaltes de turno, de ruidosas celebraciones de las victorias electorales del PP a base de champán, de eufemismos impuestos… en una palabra, de propaganda pura y dura.

Es muy guapa esta chica, según veo en las fotos. ¿Es además una tipa valiente, una Snowden a la valenciana? Que conste que no la comparo con Snowden para hacerle un favor. Personalmente pienso que ese personaje es un caradura importante. Se tira años trabajando para la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, que ya ha quedado claro que no se dedica precisamente a pasar el rosario. Participa de lleno y desde el minuto uno en toda clase de vigilancias ilegales. Y un buen día descubre de repente que no puede con su ética ni con su alma y se chiva de todo el mundo. Aunque Snowden tenga razón, lo más seguro es que esta no haya pesado tanto como tener sus razones. Por lo mismo que la famosa garganta profunda del Watergate se animó a cantar no por amor a la verdad, sino porque no le habían hecho director del FBI tras la muerte de Hoover.

Yo lo que me pregunto es por qué Iolanda Màrmol nos cuenta todo esto ahora, cuando CANAL 9 chapa, y por qué no nos lo contó mucho antes previa dimisión fulminante de aquel trabajo desinformativo que tanto asco le daba. ¿Que todo el mundo tiene que vivir, ganarse un jornal, etc? Seguro. En eso confía el sistema para seguir tal cual. Yo sólo digo que a mí las denuncias de esta señorita me inspirarían mucha más confianza (y respeto) de haberlas hecho en otro momento y por otros motivos.

Con el tiempo aprendí a ni venderme ni rasgarme las vestiduras, es imposible suscribir al 100% todo lo que se publica en un medio de comunicación. Se trata de preservar dignamente tu parcela de responsabilidad

Yo si me retrotraigo a mis tiempos de reportera política en el diario AVUI también tengo la tira que contar. Cómo no existía España, sino “el Estado español” -hubo quien escribió con desparpajo sobre “los ríos del Estado español”- mientras la palabra “país” se reservaba exclusivamente para Cataluña. Como la crisis de CDC en los 90 simplemente no la dimos, y una bronca monumental entre Miquel Roca y Jordi Pujol ante la plana mayor del partido llegó a titularse con no poco aplomo: “La totalidad de la ejecutiva se pronuncia a favor del retorno de Miquel Roca a la Secretaría general”. Sin mencionar que le empujaban a volver a hostias, claro.

Más recientemente, sólo hacía falta ir a una tertulia en TV3 para incurrir en un curso acelerado de antropología. Te llamaban para “cantarte” los temas. Primer tema: “España nos roba”. Segundo tema: “La independencia, más cerca que nunca”. Tercero: “El catalán, lengua perseguida”. Esto último era lo más gracioso porque, según llegabas a los estudios de TV3 todo el mundo, recepcionista, maquilladora, personal de vestuario, etc, te hablaba en un risueño castellano esquitxat de catalanismos. Había que llegar al plató para entrar en la anhelada burbuja monolingüe, para flotar con escafandra en una Cataluña sin mezcla, un poco como Sandra Bullock en Gravity.

Yo con el tiempo aprendí a ni venderme ni rasgarme las vestiduras. Aprendí que es imposible suscribir al 100% todo lo que se emite o se publica en un medio de comunicación en el que trabajas. Entonces se trata de preservar dignamente tu parcela de responsabilidad. Yo cuando escribía en el AVUI me hacía responsable de lo que firmaba yo, no por ejemplo el animal de Salvador Sostres. Ahora que firmo en el diario ABC tampoco comulgo al 100% con todo lo que se les ocurre a todos y cada uno de los columnistas de la casa. Pero debo decir que allí aún a nadie le ha dado por tratar de obligarme descaradamente a mentir o a dejarme censurar un artículo entero como sí me pasó en su día con el ARA, que por eso me largué de allí. Que conste que me fui porque quise y no porque me hubieran echado o dejado de pagar los artículos.

Todo periodista transita continuamente una cuerda floja muy delicada, donde tiene que decidir en qué transige y en qué no, cuánta razón de la que cree que tiene está dispuesto a poner en cuarentena o a negociar. Bienvenidos los que muy de tarde en tarde se plantan y regeneran. Bienvenidos también los que aguantan al pie del cañón mejorando el oficio, a menudo mientras les dispara hasta el pianista del burdel. Pero que no nos cuenten una de indios ni los de arriba… ni los de abajo. Ya vale de vender la burra de que los de enfrente están todos asquerosamente politizados y los míos son todos independientes. ¿Y los Reyes Magos no son los padres, sino Ernesto Sáenz de Buruaga y Ana Pastor?

Anna Grau

06 - Noviembre - 2013

Decisión valiente tras la pésima gestión de Canal 9

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

HORAS DESPUÉS de que el Tribunal Superior de Justicia de Valencia anulara el ERE de la televisión autonómica, el presidente de la Generalitat anunció el cierre de Canal Nou, después de 24 años de emisión. Alberto Fabra es el primer mandatario autonómico que se atreve a tomar una decisión tan drástica como prescindir de su cadena pública de televisión, algo que levanta mucha polémica, pero que es coherente con la política fiscal de recorte del gasto público y con lo que ha defendido siempre el PP. Los argumentos de la Generalitat para cerrar Canal Nou son poco discutibles. Fabra se encontró al llegar al Gobierno valenciano con una televisión pública de 1.700 trabajadores que tenía una deuda acumulada de 1.200 millones de euros. En un escenario de ajustes durísimos de servicios públicos como la Sanidad o la dependencia, mantener un mastodóntico aparato de propaganda política –no otra cosa son las autonómicas– resultaba una inmoralidad.

El Gobierno valenciano intentó reestructurar Canal Nou mediante un ERE que afectaba a 1.200 trabajadores con el fin de mantener el servicio público. El expediente estuvo mal planteado al cambiarse de forma aleatoria los criterios para seleccionar a los empleados afectados. Así, los sindicatos lo recurrieron y el Tribunal Superior les dio ayer la razón en una sentencia muy dura que obligaba a la readmisión de todos los trabajadores. Según la Generalitat, la aplicación de este fallo supondría 72 millones de euros en personal en los Presupuestos del próximo año, un gasto que Fabra asegura no poder asumir. Es cierto, como aseguran los trabajadores, que ellos son las víctimas de una situación que no han creado. Los sucesivos gobiernos valencianos –del PP– son los responsables de una gestión catastrófica, que ha inflado la plantilla hasta extremos escandalosos. Pero no es menos cierto que alguien tenía que pinchar una burbuja que engulle recursos públicos necesarios para servicios básicos. En este contexto de crisis, ningún medio de comunicación –ni público ni privado– puede permitirse el lujo de perder tantos millones al año. También se argumenta que la comunidad tiene su propia lengua y que debe contar con un canal público para difundir la cultura valenciana. Pero para eso no es necesario un gigante como Canal Nou. Ese papel podría jugarlo un medio privado, incluso con una subvención pública obviamente muy limitada.

Es evidente que la mejor solución hubiera sido adelgazar la estructura de la televisión, pero el fallo del tribunal superior prácticamente no le dejaba a Fabra otra alternativa que el cierre. No obstante, el presidente valenciano ha asumido una decisión valiente que ayer mismo ya le granjeó críticas durísimas por parte de la oposición. Su ejemplo, sin embargo, debería servir al PP para retomar uno de sus antiguos compromisos electorales: privatizar las autonómicas allí donde gobiernan. Para ello el Gobierno de Rajoy cambió la ley de terceros canales, pero ahí siguen la televisión castellano-manchega, la TVG y Telemadrid. Esta última se redujo con un ERE, pero no ha sido privatizada.

El Análisis

¿LA CULPA DE 'TÓMBOLA'?

JF Lamata

El cierre de CANAL 9 después de que los tribunales tumbaran el ERE sería como para que los trabajadores que se salvaban del ERE se acordaran de toda la familia de los despedidos y los sindicalistas que impulsaron el pleito porque han conseguido que en vez de ser despedido un destacado grupo, lo fueran todos. No obstante, hay montones de EREs en multitud de empresas que son aprobadas por los tribunales, y el de CANAL 9 no lo fue, con lo cual antes habrá que exigir responsabilidades a los responsables de RTVV que hicieron ese ERE de manera tan defectuosa.

Tanta gente ha abierto el debate de si nos podemos permitir o no las televisiones autonómicas públicas que no merece la pena que HdB entre en él. De CANAL 9 lo que más me ha chocado son los ataques al programa ‘Tómbola’ por multitud de comentaristas. Un de ellos, D. Enric Hernández, del Grupo Zeta, diciendo que ‘Tómbola’ es telebasura y no tuvo éxito de audiencia. En lo primero no entro demasiado, porque es algo subjetivo, aunque me sorprende que diga que TV3 no emitió programas similares (debe ser que para el Sr. Hernández aquel programa de TV3 ‘Ja Hi Som, invitando a Yola Berrocal para que contara como se cepillaba al padre Apeles entra dentro de esa calidad que según el dire de EL PERIÓDICO no tenía nada que ver con ‘Tómbola’). Me inquita más su segunda afirmación, de que fue un fracaso en audiencia: es sencilla y llanamente falso. ‘Tómbola’ y sus discutibles contenidos fueron un éxito indiscutible de audiencia. No tengo interés en defender la ‘telebasura’, pero para atacarla no es necesario mentir, puesto que mentir, también podría interpretarse como ‘periodismo-basura’.

J. F. Lamata

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