El grupo renuncia a su cabecera más antigua aunque mantiene sus dos principales publicaciones diarias de referencia EL PERIÓDICO de Catalunya y el deportivo SPORT

El Grupo Zeta cierra sus revistas INTERVIÚ y TIEMPO poniendo fin a un símbolo en la historia de las publicaciones españolas

HECHOS

El 9.01.2018 se hizo público el cierre de las revistas INTERVIÚ y TIEMPO de Hoy.

08 - Enero - 2018

Interviú: la muerte de una revista

José Sanclemente

Detrás de Interviú había mucho talento y muchas horas de debates entre los profesionales de la comunicación. Los consejos de redacción los presidía el propio Asensio que marcaba su impronta, pero dejaba absoluta libertad a los periodistas

Ando a primera hora de la tarde por el centro de Barcelona en busca de un quiosco de prensa donde comprar los últimos números que se publicarán de las revistas Interviú y Tiempo. Según ha comunicado el Grupo Zeta dejan de editarse por falta de ventas y de rentabilidad. No tengo suerte, dos quioscos están cerrados y el tercero, en la Plaza de Urquinaona, no las tiene, de hecho no tiene muchas publicaciones impresas y la mayoría son extranjeras; al parecer le es más rentable venderle a los turistas los souvenirs que cuelgan de las estanterías donde antes exhibían diarios y revistas.

Interviú fue el origen de Grupo Zeta, la revista emblemática que sirvió de palanca para que el editor Antonio Asensio, fallecido en 2001, impulsara un grupo mediático compuesto por decenas de revistas, periódicos regionales y hasta una televisión, Antena 3, que tuvo que vender a Telefónica presionado por el Gobierno de Aznar.

Interviú fue la revista madre que albergó en su vientre otras publicaciones, entre ellas el suplemento político Tiempo que alumbró en el kiosco al cabo de unos meses y que ahora se muere al mismo tiempo que la madre.

Interviú llegó a vender a los pocos meses de nacer, en 1976, cerca de un millón de ejemplares en cuya portada aparecía un desnudo de la actriz Marisol fotografiada por el gran César Lucas, pero durante años su circulación no bajó del medio millón. Era una buena razón para utilizar el cuaderno central de la revista para difundir los contenidos de índole política bajo la cabecera Tiempo y hacerla crecer hasta que se ganara su puesto en el quiosco.

Detrás de Interviú había mucho talento y muchas horas de debates entre los profesionales de la comunicación. Los consejos de redacción los presidía el propio Asensio que marcaba su impronta, pero dejaba absoluta libertad a los periodistas. No había más censura que los contenidos que no fueran verídicos y el apoyo a los periodistas frente a las presiones del poder fue total e indiscutible por parte del editor.

A Asensio se le criticó hasta llamarle pornógrafo por aprovechar el llamado “destape” de mujeres desnudas en las portadas de la revista en una época en la que la democracia y la libertad de expresión eran muy débiles, pero muchos lectores valoraron también el “destape” informativo que Interviú aportó a una España que, con la dictadura, había carecido de la más elemental libertad de información.

Interviú fue secuestrada varias veces por orden gubernamental, la ultraderecha llegó a quemar kioscos cuando Xavier Vinader publicó informaciones comprometidas sobre los GAL que acabaron en una condena a prisión que le obligó a exiliarse.

No todo se hacía bien, se cometieron muchos errores, pero detrás de Interviú había uno de los mejores equipos de investigación periodística al que el editor dotó de todos los medios posibles. Contrató a los mejores de entonces, recuerdo las crónicas de Manolo Vázquez Montalbán, los artículos de Paco Umbral y Raúl del Pozo, las investigaciones de Antonio Rubio y Manolo Cerdán, el humor de Perich y tantos y tantos que pasaron por sus páginas de distintas ideologías y opinión.

En fin, parece que los quioscos siguen sin abrir. Me he dado otra vuelta y mantienen la persiana bajada, quizás están cerrados para siempre. Eso puede haber influido en la desaparición de Interviú, eso y que la gente ya no busca en el papel lo que puede encontrar en los digitales. No lo sé, pero seguro que también hay otras razones. Se me ocurre que antes había un editor que se interesaba por su oficio, que buscaba a los mejores y que innovaba frente a los cambios y costumbres de la sociedad. Interviú se muere sola, abandonada por los millones de lectores de otra época, pero también por no tener un editor que la haya querido salvar desde hace años. Una pena.

09 - Enero - 2018

OBITUARIO DE 'INTERVIÚ' Y 'TIEMPO' (1976-2018)

J. F. Lamata

La muerte de las revistas ‘Interviú’ y ‘Tiempo’ pone de manifiesto el fin de la etapa de los ‘semanarios de influencia’, y ningún otro semanario tuvo tanta como la que llegó a tener ‘Interviú’.

La revista ‘trasgresora’: filoetarras y antisistema

El 22 de mayo de 1976 cuando aún faltaba un año para las primeras elecciones democráticas un joven editor de Barcelona, Antonio Asensio, de una familia dedicada a negocios de imprenta, saltó al sector editorial creando su editorial ‘Zeta’ y su revista progresista ‘Interviú’. El diseño se lo había hecho el periodista Manuel Martín Ferrand. “Me encargó una publicación de tetas y política”, recordó el veterano periodista en su última entrevista para Periodista Digital.

Pero no fue Martín Ferrand el primer director sino el comunista Antonio Álvarez Solís, que posteriormente evolucionaría a tertuliano pro-batasuno (ha figurado en candidaturas abertzaLes). Aunque algunos miembros de aquella primera redacción aseguran que nunca ejerció como tal, pero que se le puso por tener carnet de periodista. ‘Tiempo’ era la sección política de ‘Interviú’ que acabaría separándose para ser una revista independiente propia.

En esa primera etapa ‘Interviú’ ejerció como revista progre-gamberra y trasgresora, que publicaba todo lo que el resto no se atrevía a publicar, aunque no siempre fuera del todo veraz, por lo que muchos miembros de la publicación tuvieron que pasar por los juzgados y la revista afronto secuestros judiciales.

El entonces vicepresidente del Gobierno, Fernando Abril Martorell (UCD) llegó a acusar a la revista de ser una de las tres publicaciones de la Transición que convertían a España “en un vertedero”.

Aquella ‘Interviú’ se especializó pronto en acusar de todo tipo de crímenes – que incluían desde el espionaje hasta el asesinato – a políticos de derecha, ya fueran de la UCD o de Alianza Popular, así como a militares o jefes policiales, mientras que mantenía una posición más suave hacia los terroristas.

Fue célebre la tribuna en ABC del Jefe del Estado Mayor, General Cassinello contra la actitud de la revista en el tema terrorista. Los periodistas de investigación estrella de aquella ‘Interviú’ tenían una marcada línea de extrema izquierda anti-policia entre los que podía destacarse a Ricardo Cid Cañaveral (que pasaría varias veces por prisión), José Luis Merino (que sería despedido de ‘Interviú’ tras una condena que les obligó a costear una gran indemnización) y Xavier Vinader, que sería quien llegó más lejos al huir de España tras ser condenado a siete años por inducción al asesinato.

Vinader señaló como líderes fascistas a dos ciudadanos de Baracaldo, señalando su ubicación y su domicilio y causando que ambos fueran inmediatamente asesinados por ETA en el que fue el episodio más negro de la historia de la revista, tras la cual Asensio se comprometió a moderar la publicación.

La revista ‘felipista’

Aunque siguió publicando reportajes de interés, el nivel ‘gamberro’ de ‘Interviú’ desde mediados de los años ochenta se redujo en parte porque Asensio quería que el Grupo Zeta fuera una gran medio de comunicación que pudiera medirse de igual a igual con el Grupo PRISA en Madrid, el Grupo Godó en Barcelona e incluso con el Grupo Correo (Vocento) por la pugna de la prensa regional.

Para esas luchas necesitaba una tele y, por tanto, el favor del Gobierno de Felipe González, de ahí que ‘Interviú’ fuera un medio de apoyo al felipismo en los procesos de 1986. Pablo Sebastián dimitió como director de ‘Interviú’ molesto por aquel apoyo, “Asensio me dijo que quería editoriales a favor”, reconoció Sebastián en una entrevista Periodista Digital.

Aunque Zeta no logró su deseada tele en un primer intento de 1989, lo logró en una reválida de 1992 e indudablemente las revista ‘Interviú’ y ‘Tiempo’ en determinados momentos fueron un gran apoyo para el felipismo, negándose a publicar casos como ‘Juan Guerra’ o Filesa, o dando todo su apoyo al felipismo en el juicio del caso GAL donde ‘Interviú’ y ‘Tiempo’ fueron las dos publicaciones que más respaldaron a José Barrionuevo y a Rafael Vera en aquel proceso (de hecho ambos serían columnistas de las mismas, incluso durante su estancia en prisión).

En aquella época el director de ‘Interviú’ era Agustín Valladolid, que había sido jefe de prensa del ministerio de Interior durante el felipismo. Las clave de su nombramiento la explicó su antecesor en la dirección de ‘Interviú’, José Cavero, en otra entrevista en Periodista Digital: “Me llama Asensio y me dice que tiene que sustituirme porque le debemos muchos favores a Agustín y él quiere ser director Tiempo o de Interviú” (lo llegaría a ser de ambas).

El periodista estrella de aquella ‘Interviú’ felipista fue Santiago Belloch, principal defensor de que el caso GAL era una campaña política orquestada por el PP, IU, Garzón y sus periodistas afines. El mayor éxito de Belloch – el ejemplar más vendido de ‘Tiempo’ – lograr que el ex director de ABC, Luis María Anson, reconociera que él y los suyos hicieron campaña mediática contra Felipe González (algo que podía deducir cualquier que les hubiera leído por aquella época) y usar esas declaraciones, amplificadas a lo bestia por PRISA y Zeta, como si aquellos artículos de ABC y El Mundo contra Felipe hubieran sido una súper-conspiración a lo 23-F que deslegitimaba el triunfo del PP en 1996.

Aquella campaña de Zeta y PRISA funcionó ‘tan bien’, que el PP sacó mayoría absoluta en 2000. Para ese momento, ya sin tele, las deudas económicas eran fuertes por lo que ‘Interviú’ y ‘Tiempo’ optaron por dejar de estar tan identificados políticamente, aunque no dejaría de ser una ‘revista progre’.

Una revista comercial con los ojos puestos en la tele

En ‘Interviú’ se publicaron grandes reportajes, qué duda cabe (durante la etapa de Manuel Cerdán se destapó el ‘caso Gürtel’) y también hubo destacados columnistas, desde figuras comunistas como Vázquez Montalbán hasta exfranquistas conversos como Emilio Romero o Pedro Rodríguez, pero ningún columna o reportaje podrá igualar la popularidad de sus fotos, pues todos los paparazzis sabían que las fotos elegantes eran para ‘¡Hola!’, pero las osadas eran para vendérselas a ‘Interviú’.

El pubis de Marta Chávarri, Lecquio y Mar Flores encamados, el desnudo de Ana Obregón o el top-less de Claudia Schiffer – que Antonio Catalán Deus logró sacarle en un barco – han sido los grandes éxitos de tirada de la revista. Claro que junto a ‘robados’ auténticos como el de Elsa Pataky, estaban los ‘robados falsos’, es decir, cuando se presentaba como ‘robado’ lo que había sido pactados (como los de Isabel Pantoja o Lola Flores) y algunos bajo la amenaza de publicar fotos peores si no accedían a un ‘posado’ cómo le hicieron a Marta Sánchez. ¡Cuántos famosos llegaron a tener pavor a ‘Interviú’ como receptor de las fotos de los paparazzis!

‘Interviú’ comprendió que los personajes de la tele eran un filón. Son reseñables sus batallitas contra Ana Rosa Quintana, resuelta con una entrevista de esta a la publicación, o contra Andreu Buenafuente, que acusó desde su programa a la revista de mentir sobre su sueldo. Por las portadas de la revista de Zeta empezaron a desfilar los frikis de turno desde Yola Berrocal hasta Olvido Hormigo pasando por toda la factoría de ‘Gran Hermano’, en cuya primera edición ‘Interviú’ tuvo una influencia brutal al difundir las ocupaciones alternativas de algunas de las concursantes.

Pero con todo las ‘revistas de influencia’ cada vez tenían menos influencia y, en el caso de ‘Interviú’ además debía responder al ‘cambio de mentalidad’ con respecto a los destapes y el exhibicionismo.

Si a principios de los ochenta que un periodista tipo Paco Umbral o Raúl del Pozo – ambos destacados columnistas de ‘Interviú’ en sus inicios – hablaran de los atributos físicos de una mujer, era visto como algo trasgresor, osado, que sólo indignaba a curas y puritanos. Algo, a fin de cuentas ‘progre’.

En 2017 la cosa ha cambiado mucho, cualquier periodista que osara escribir sobre los atributos físicos de una mujer sonaría ‘rancio’ y ‘casposo’ y en absoluto podría presumir de ‘progre’… Por tanto… con la mentalidad actual… ¿cómo podían Jesús Maraña o Alberto Pozas – por señalar dos de los de últimos directores de ‘Interviú’ – presumir de ‘progres’ con una revista que explotaba el físico de mujeres en su portada?

En toda su historia la revista Zeta sólo tuvo una vez a una mujer a su frente, Teresa Viejo, aunque al menos tuvo una, en toda la prensa de Madrid el marcador de mujeres en puestos de dirección está a cero.

Interviú y Tiempo desaparecen pues dejando tras de sí una historia de luces y sombras pero, por encima de todo, contradicciones. Eso sí, sin que nadie le quite el mérito de ser la revista más importante (por difusión) de la España democrática a partir de la llegada de la democracia.

09 - Enero - 2018

Un milagro periodístico plural

Antonio Álvarez Solís

Acababa de dejar La Vanguardia por un problema ideológico. Había sonado para dirigir este periódico, pero una carta de Manuel Fraga al conde de Godó lo impidió. El dueño no quería que me marchara pero yo lo tenía decidido. Incluso me dio un cheque de dos millones de pesetas que no acepté: yo había dimitido, no había sido despedido.

Entonces Antonio Asensio decidió montar Interviú y me ofreció la dirección. Él quería sacar desnudos y a mí me interesaba la política, así que llegamos a lo que podríamos denominar el Acuerdo del 25%. Habría cuatro partes de contenidos que siempre serían respetadas: política, sucesos, sexo y otras cosas.

La revista triunfó desde su lanzamiento en la primavera de 1976. Vendíamos 970.000 ejemplares y yo ganaba un millón de pesetas al mes. Su éxito hizo que el New York Times nos dedicara un artículo a cuatro columnas. Éramos la publicación con menor índice de devolución de ejemplares sin vender en kioskos del mundo, lo que provocó que varias universidades norteamericanas quisieran estudiar un fenómeno editorial semejante que surgía en un país recién salido de una dictadura.

En los dos años que estuve como director acudía una media de dos veces por semana al juzgado. Nuestros reportajes destaparon muchos escándalos y una vez hasta fui secuestrado por la policía por culpa de una información muy peligrosa relacionada con el cuerpo que sin publicar puse en manos del presidente Suárez en Moncloa.

Fue una época intensa, las tramas negras italianas planearon asesinarme. Me advirtió del peligro un coronel de la Guardia Civil, que me ofreció una pistola para protegerme, pero no la acepté. Además, fui denunciado por publicar un poema religioso homoerótico que había sido un escándalo en Inglaterra. Creo que soy el único periodista español denunciado por blasfemia. De todo el material que sacamos, para mí lo más importante fue la publicación de un complot golpista de militares en Valencia.

En cuanto a los famosos desnudos de la revista, fue tal su popularidad que en la redacción a veces había colas de chicas que querían ser chicas Interviú. Yo no quería saber nada de ese tema, que era responsabilidad del fotógrafo César Lucas, y una vez pasé un momento de apuro porque una se coló en mi despacho y se destapó.

Cuando salió la célebre portada de Marisol, ella me llamó molesta porque no esperaba semejante cobertura fotográfica. Lo cierto es que tras esa conversación nos hicimos amigos íntimos.

Para mí el éxito de la publicación se debe a su pluralidad. Escribía gente de todo tipo de ideologías, desde Emilio Romero a Vázquez Montalbán. Se podría decir que Interviúfue un milagro periodístico.

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