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El periodista sería condenado en junio del año 2013 a indemnizar con 5.000 euros al instructor

El juez Pedraz se querella contra el director de LA GACETA, Carlos Dávila que le llamó ‘cabrón’ por liberar a un etarra

HECHOS

El juez de Instrucción de la Audiencia Nacional, D. Santiago Pedraz, se querelló contra el director del diario LA GACETA, D. Carlos Dávila, por calificarle de ‘cabrón’ en la tertulia ‘El Gato al Agua’ de INTERECONOMÍA-TV el 19.07.2011.

El hecho de que, a petición del presentador del programa, D. Antonio Jiménez, el Sr. Dávila retirara el insulto, no impidió que el juez demandara al director del periódico LA GACETA.


16 - Junio - 2013

Tal como somos

Víctor-M. Amela

Un tribunal condena a Carlos Dávila por llamar ‘cabrón’ a un juez en la tertulia ‘El Gato al Agua’ de INTERECONOMÍA TV, y lo aplaudo: hay que acotar la falta de creatividad en el insulto, y lo mejor e la vía judicial y penal, que forzará a los periodistas más agresivos a hallar registros más sofisticados ¡bien! “El curriculum de esa ministra cabe en el pico de una servilleta”, (el diputado tal) “no da palo al agua, es un manta”, tal y como nos cuenta Alfonso Merlos en su noticiario de 13TV, resulta más ocurrente y divertido, más televisivo que el híspido ‘cabrón’ que plantea una vía monótona y fatigosa que el señor juez ha hecho muy bien en condenar.

El jefe de ETA no es terrorista

Carlos Dávila

Confieso que el asco que me produjo aquel episodio todavía lo tengo incrustado en la glotis, entre otras cosas porque, dos años después, aún tuve que soportar otra decisión judicial desfavorable, igualmente sorprendente; para mí, un auténtico oprobio. También producto de una intervención mía en una tertulia: esta vez televisiva: El Gato al Agua. Sucedió que un jueves (el jueves era el día fijado para mis intervenciones) se había conocido una noticia sobrecogedora: el juez Pedraz, megaestrella de la Audiencia Nacional, sucesor en ademanes y ambición de Baltasar Garzón, había decretado la liberación.

Pedraz liberó al jefe de los asesinos el mismo y desdichado día en que intervine en El Gato al Agua, el verdadero, el que dirigía Antonio Jiménez, no el que aún sigue emitiéndose, casi en la clandestinidad, desde los residuos de Intereconomía.

El criminal había asesinado sin piedad a un pariente mío y era el responsable de las continuas amenazas de ETA que sufrí más de quince años. Se me fue la irritación a la boca, obsequié con una diatriba en forma de ‘taco’ al susodicho juez y éste, sin reparar en que rápidamente pedí excusas por la demasía encargó a un abogado destroye la interposición, nada menos que de una querella criminal contra mí por calumnias con publicidad. A Pedraz no le deseo ningún mal de los que él quiso para mí, sencillamente desdeño sus actos como magistrado y le desprecio profundamente como persona. A él y a su letrado, Gonzalo de Aranda y Antón.

Se salieron sólo parcialmente con la suya: el juez me condenó a 5.000 euros, costas a mi cargo durante dos años que se me hicieron larguísimos, sufrí el estigma de los antecedentes penales sobre mi cabeza.

A Pedraz no le guardo odio, o por lo menos, no un odio de revancha, sólo tengo para él una memoria de infinito rechazo. No me quiero reencontrar con él ni siquiera en una calle de Santander, aunque pensándolo bien, ésa supondría una gran oportunidad para mí, la oportunidad que nunca tendrán las víctimas de Iñaki de Rentería. El hermano de una de ellas me escribió ese teto cuando conoció la sentencia que me condenaba: “Que Dios le perdone, yo no tengo por qué”. Pues eso.

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