El diario EL PAÍS (de PRISA) había asegurado que la campaña mediática contra los Pujol obedecía a una conjura policial que usaba informaciones falsas

EL MUNDO y LA GACETA acusan al Grupo PRISA de defender a la familia Pujol por tener negocios comunes con ellos

HECHOS

  • El 23.12.2012 el diario EL PAÍS denunció que había ‘juego sucio’ en la campaña mediática contra la familia Pujol. El día 26.12.2012 los diarios EL MUNDO y LA GACETA acusaron al Grupo PRISA (propiedad del diario EL PAÍS) de mantener negocios con la familia Pujol.

El diario EL PAÍS (del Grupo PRISA que dirigía D. Juan Luis Cebrián) dirigido por D. Javier Moreno y D. José Manuel Romero aseguró en portada que las informaciones contra la familia Pujol (la familia del fundador de Convergencia: D. Jordi Pujol), eran fruto de una campaña mediática orquestada por policías que actuaban al margen de la ley usando información no contrastada.

Los diarios EL MUNDO, de D. Pedro J. Ramírez y LA GACETA, de D. José Javier Esparza, respondiendo acusando al unísono al Grupo PRISA de haber adoptado esa posición por los negocios que mantenía con D. Oleguer Pujol Ferrusola, hijo de D. Jordi Pujol.

23 - Diciembre - 2012

JUEGO SUCIO

Editorial (Director: Javier Moreno)

Un grupo de policías que actúa desde el anonimato y aparentemente sin el control de los responsables del Ministerio del Interior se está dedicando, fuera de los cauces reglamentarios, a prácticas destinadas a desprestigiar a la clase política que gobierna en Cataluña y que se ha embarcado en la aventura independentista. La estrategia de estos agentes consiste en elaborar y difundir informes que nadie parece haber pedido, sin firma y sin destinatario, y con el único objeto de su publicación por determinados medios. Aprovechando investigaciones judiciales en marcha, mezclan datos ciertos con otros sin contrastar, o directamente falsos, que proceden de fuentes anónimas. En esos informes se ataca no solo al Gobierno catalán sino también a jueces, fiscales y periodistas supuestamente afines a los dirigentes de esa comunidad. Así, se atribuye al presidente Artur Mas el desvío a Suiza de dinero del cobro de comisiones ilegales o se deslizan acusaciones de blanqueo y evasión fiscal contra directivos de los principales periódicos que se publican en Cataluña.

El primer episodio de estas prácticas fuera de la legalidad estalló en plena campaña electoral catalana, con un documento que llevaba membrete de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) y que el jefe policial de este departamento consideró falso al no estar elaborado por ninguno de sus agentes. Ese documento, que el juez ha incorporado al sumario del caso Palau como un anónimo sin validez, arremetía contra Mas y el ex presidente Jordi Pujol con informaciones de supuestos confidentes que los autores del documento ni siquiera habían interrogado. En alguno de los anónimos que siguen fabricándose y circulando por las redacciones hay errores de bulto sobre los que se construyen acusaciones sin pruebas contra Mas y otros políticos.

En uno de los capítulos negros de este serial, el fiscal general del Estado tuvo que salir al paso de una chusca maniobra policial. Dos jefes de unidades que poco o nada tenían que ver con la corrupción política visitaron al fiscal anticorrupción del caso Palau para pedirle que les encomendara la investigación y que les apoyara para lograr sendas órdenes de registro de la sede de Convèrgencia y de la vivienda del extesorero de este partido. Tomaron esta iniciativa sin que el policía competente, el jefe de la UDEF, supiera nada. Lógicamente, el fiscal anticorrupción se negó a ello y puso el caso en manos de sus superiores. El fiscal general del Estado consideró “irregular” la maniobra.

El Gobierno catalán y la coalición que lo apoya, CiU, sin duda tienen un problema con la corrupción. Hay dos sumarios abiertos por tramas ilegales para robar dinero público en los que están implicados, y en algún caso imputados, dirigentes de Convèrgencia Democràtica de Cataluña. La justicia debe llegar hasta el final. Pero esto no puede ser excusa para que circulen supuestos informes policiales anónimos convertidos en arma arrojadiza. El afán rupturista de parte de la clase dirigente catalana debe tener una respuesta política que parta de las instituciones, no de las cloacas del Estado.

Interior ha evidenciado una sorprendente incapacidad para frenar este escándalo, agravada por el aliento que los infundios han recibido de las más altas instancias del Gobierno. Pese a que abrió hace mes y medio una investigación interna para conocer el origen del montaje atribuido a la UDEF, todavía está por conocerse algo al respecto. Episodios como estos empañan el trabajo policial y restan credibilidad a investigaciones que deben sustentar importantes causas penales. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el director general de la Policía, Ignacio Cosidó, deben investigar lo sucedido y depurar responsabilidades para evitar que en su departamento cundan prácticas más propias de regímenes autoritarios.

26 - Diciembre - 2012

¿DEBE LA POLICÍA DEJAR DE INVESTIGAR A LOS PUJOL PORQUE HAGAN NEGOCIOS CON PRISA?

Editorial (Director: Pedro J. Ramírez)

«¿Por qué protege PRISA a los políticos corruptos que intentan destruir España?», nos preguntábamos el lunes. A la vez EL PAÍS clamaba porque la Policía estuviera investigando el origen del abultado patrimonio de la familia Pujol en México y Argentina sin que mediara un mandato judicial. El SUP, principal sindicato policial, difundió a continuación una nota denunciando que EL PAÍS propugnaba «una doble vara de medir» para dar trato de favor a los políticos sospechosos de corrupción «o la absoluta ineficacia de la Policía». Es obvio que sin investigaciones previas nunca se podrían facilitar a los jueces indicios suficientes para abrir sumarios. Hoy aportamos un importante elemento de juicio a este debate. Uno de los hijos de Pujol -Oleguer- controla, vía Luxemburgo, la empresa que ha proporcionado 242 millones de plusvalías a PRISA desde el paraíso fiscal de Guernsey al comprar sus inmuebles y convertirse en su casero. Parece raro que EL PAÍS no haya informado de ello a sus lectores pues no faltará algún malpensado que crea que esa venta y esta renta han engrasado también la impunidad de la cúpula de CiU y algún que otro seminario «Cataluña-España».

27 - Diciembre - 2012

LA PARTIDA DE LA PORRA

Editorial (Director: Javier Moreno)

La hilarante información que la misma prensa cavernícola, ilustra bien a las claras sobre las calidades profesionales y el alineamiento con la extrema derecha del periódico propiedad de la editorial italiana Rizzoli.

La publicación de informes anónimos por parte de algunos policías respecto a delitos y prácticas de corrupción llevadas a cabo supuestamente por políticos nacionalistas enlodó la campaña electoral de los recientes comicios en Cataluña. El hecho de que los informes no estuvieran firmados por nadie, aunque lucieran un sello oficial de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF); la aclaración de los jueces encargados de instruir las causas de referencia (casos Palau e ITV), en el sentido de que ellos no habían encargado dichas investigaciones y de que no se incorporarán a la instrucción; la agitación orquestada por parte de la prensa de la caverna (véanse las ediciones de LA GACETA y EL MUNDO de ayer), y la irrupción extemporánea del Sindicato Unificado de Policía (SUP) pronunciándose al respecto, permiten suponer, entre otras cosas, que el control de los cuerpos de seguridad por parte de los responsables políticos es en gran medida inexistente. O lo que sería peor: que es absoluto y se emplea con fines partidistas, sin respeto al ordenamiento legal y con desprecio al amparo judicial efectivo que la Constitución garantiza a todo ciudadano.

Este periódico ha publicado en días pasados un resumen de cinco documentos policiales anónimos que denuncian presuntas corrupciones de la familia Pujol y del actual presidente de la Generalitat. Ni uno solo de esos documentos, que constituyen una amalgama curiosa entre datos ciertos y conocidos, pertenecientes a antiguos sumarios, otros relativos a los dos casos ya citados, y numerosas especulaciones sin prueba documental, ha sido avalado por autoridad judicial o política alguna. Pero el Sindicato Unificado de Policía, en una nota respuesta a las informaciones publicadas por EL PAÍS, ha salido en defensa de la necesidad de llevar a cabo investigaciones policiales sin tutela judicial, so peligro, según los sindicalistas, de que aumente considerablemente el número de delitos.

Sorprende la asiduidad con que portavoces del SUP aparecen en los medios de comunicación informando sobre el desarrollo de operaciones e investigaciones de sus miembros. Los dirigentes del sindicato no tienen legitimación para convertirse en portavoces policiales, ni mucho menos para polemizar con la opinión pública sobre cuestiones sometidas a la instrucción judicial. Ante el silencio ominoso del director general del cuerpo, el protagonismo de quienes defienden solo intereses gremiales a la hora de pronunciarse sobre cuestiones que afectan a los derechos y garantías constitucionales de los ciudadanos resultaría chusco si no generara una considerable alarma social. La que corresponde al hecho palpable de que existen fuerzas policiales que operan en la sombra ajenas a todo control y de las que ninguna autoridad sale fiadora.

La hilarante información que la misma prensa cavernícola, con sospechosa coincidencia en sus datos, publicaba ayer en el sentido de que lo difundido por EL PAÍS estaba inspirado por la relación comercial de su editora con una empresa presidida por Oleguer Pujol, hijo del expresidente Jordi Pujol, ilustra bien a las claras sobre las calidades profesionales y el alineamiento con la extrema derecha del periódico propiedad de la editorial italiana Rizzoli.

La información respecto a la venta de inmuebles de PRISA a la empresa Longshore fue comunicada en su día a la Comisión Nacional del Mercado de Valores y no se necesita que Mortadelo y Filemón investiguen nada al respecto. El grupo PRISA publicó además una nota de prensa hace más de cuatro años (julio de 2008) en la que informaba de las transacciones y señalaba que habían supuesto unas plusvalías de 227 millones, que iban a ser destinadas a la amortización de la deuda. Los intentos de relacionar la línea editorial de un diario con la militancia política de su casero quedarán, por lo demás, inscritos con todos los honores en la antología de las filtraciones chapuceras.

Corrupción

La corrupción política es un hecho que ha adquirido una gravedad inusitada en los últimos años y es de reconocer la brillante actividad de jueces y fiscales a la hora de perseguir a estos delincuentes de cuello blanco que se pretendían impunes por ejercer el poder. Desde el antiguo presidente de Baleares y exministro del Gobierno de Aznar, Jaume Matas, al yerno del jefe del Estado, una variedad de personajes de todos los colores y militancias políticas viene calentando el banquillo de los acusados, imputados como están de graves delitos económicos.

No es el partido del Gobierno el más capacitado moralmente para impartir lecciones al respecto, y en cualquier caso debe dejarse a los tribunales esta tarea, en la que la acción policial es clave si se lleva a cabo con profesionalidad, respeto a la ley y toda clase de garantías procesales al respecto. Si las autoridades consideran que el presidente de la Generalitat o cualquier otro político nacionalista son sospechosos de delitos, su obligación es comunicarlo a la fiscalía. Por lo demás deben poner orden en el Ministerio del Interior, impidiendo la difusión de informes fabulados de los que nadie se siente responsable, pero que difaman gravemente a las personas y agitan las pasiones políticas en tema tan delicado y trascendente como el proceso secesionista que se está viviendo en una comunidad de la relevancia de Cataluña.

Para quienes defendemos la unidad de España desde un convencimiento racional y moderno, frente a intentos independentistas que fragmentan la solidaridad entre los ciudadanos, es desesperante contemplar la resurrección del patrioterismo cavernícola. Este no solo amenaza con agravar las disensiones y debilitar aún más la cohesión territorial. Constituye en sí un enemigo de la democracia al utilizar, como todo argumento ante los nacionalistas, el recurso a la partida de la porra. Pues en eso acaba convirtiéndose cualquier policía del mundo si no se somete a la ley.

28 - Diciembre - 2012

¿MERCENARIOS EN LA LEGIÓN EXTRANJERA DE LOS 'ESCAMOTS'?

Editorial (Director: Pedro J. Ramírez)

No podemos entender las descalificaciones y los insultos de EL PAÍS ayer hacia nuestro periódico por publicar algo que el diario de PRISA corrobora que es cierto punto por punto: que vendió tres edificios a la inmobiliaria de Oleguer Pujol con unas plusvalías de 227 millones de euros. Gracias a nuestra información, sus lectores y oyentes han podido enterarse de un hecho relevante que desconocían, aunque sea cierto que EL PAÍS comunicó la operación a la CNMV -lo cual era una exigencia legal por cotizar PRISA en Bolsa- y que informó escuetamente en sus páginas, omitiendo que Oleguer Pujol era el principal accionista de la empresa compradora. Ahora ya lo identifican como su «casero». Algo ha ganado la transparencia en este envite.

En el colmo de la manipulación, EL PAÍS se jacta falsamente de haber descubierto el caso de las ITV cuando fue EL MUNDO el primero que reveló su existencia al hilo de la investigación del caso Campeón, que el periódico de PRISA se cansó de denostar. Igualmente se vanagloria de haber publicado informaciones sobre el caso Palau, que generó un gran escándalo que centró la atención de la prensa nacional. Eso se llama hacer de la necesidad virtud.

Y después de atribuirse unos méritos de los que carece, intenta descalificar el informe borrador de la Udef -identificado minuciosamente por Asuntos Internos en su contenido y estructura- como si fuera un documento anónimo sin valor alguno.

EL PAÍS nos reprocha haber dado crédito a ese informe pero a la vez se ufana de «haber publicado un resumen de cinco documentos policiales anónimos que denuncian presuntas corrupciones de la familia Pujol». ¿Por qué incurren en lo que ellos nos reprochan falsamente? La explicación es muy sencilla: se trata de una operación preventiva de control de daños, no vaya a ser que en esos informes haya algo cierto.

El diario de PRISA cae en el exceso de inventar una imaginaria «partida de la porra» -que eran los agitadores que sacudían a los periodistas en tiempos de Amadeo de Saboya- dentro de la Policía. Más bien eso les cuadra a los jerifaltes de EL PAÍS, que arremeten también contra los mossos y los agentes que se sienten «españoles», lo cual consideran al parecer motivo de oprobio. Tampoco se libra de sus descalificaciones el SUP, que ayer hizo un comunicado en el que afirma que EL PAÍS exige sanciones contra los «policías decentes» con el propósito de que en Cataluña «puedan seguir campando a sus anchas los corruptos». ¿Tendrá algo que ver con ello la inmensa plusvalía que le proporcionó su recien descubierto «casero»?

Su furibunda y desmedida reacción tiene una explicación: presentar las revelaciones de EL MUNDO como parte de una guerra de medios. Pero la única guerra que libra este periódico es contra la corrupción que encubre EL PAÍS.

A quienes hablan de la existencia de esa «partida de la porra» les podríamos tachar de mercenarios de la legión extranjera de los escamots del Estat Catalá, que sembraban el terror bajo la protección del nacionalismo. Pero no vamos a hacerlo porque lo único que cuenta es la elocuencia de los hechos.

OLEGUER PUJOL

OleguerPujolFerrusola  La empresa propietaria de las instalaciones del Grupo PRISA había sido propiedad de D. Oleguer Pujol.

El Análisis

CASUALIDADES NO CREIBLES

JF Lamata

La portada de EL PAÍS acusando a oscuros policías de conspirar contra el Sr. Pujol, sin duda dio oxígeno al victimismo de CiU de presentarse como una ‘víctima’ de los oscuros aparatos del Estado. Realmente que, “casualmente”, en medio de las elecciones catalanas EL MUNDO empezara a descubrir una serie de chanchullos convergentes era todo menos ‘casual’. Era evidente que alguien les estaba filtrando cosas. Que EL MUNDO y LA GACETA descubran exactamente a la vez una vinculación entre PRISA y los Pujol tampoco parece ‘casual’, más bien que alguien desde arriba quiso facilitar el dato a los periódicos como represalia a EL PAÍS.

No obstante, las intencionalidades son secundarias ante el hecho, lo primario: Si PRISA hubiera explicado desde el principio su vinculación de negocios con los Pujol, en vez de ocultarla, se hubiera evitado el golpe de efecto que suponía la revelación de algo que, como tuvieron que reconocer, era verdad.

J. F. Lamata

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