Después de criticar la suspensión de pagos en público el director fue 'suspendido' de su cargo llevando a este a ordenar el bloqueo de la redacción

El periódico EL PENSAMIENTO NAVARRO bloqueado por el enfrentamiento entre el director y el Consejo de Administración

HECHOS

Entre el 23.12.1980 y el 3.01.1981 no se publicaron ejemplares del periódico EL PENSAMIENTO NAVARRO.

El Consejo de Administración de Editorial Navarra, SA, editora de EL PENSAMIENTO NAVARRO estaba formada por el político carlista D. Juan Sáenz Díez, jefe de la Comunión Tradicionalista, como presidente del consejo, el carlista D. Nemesio Cortés Izal, como secretario, y el Sr.  Jiménez Fuentes, vinculado a Fuerza Nueva, que anunciaron el 5 de diciembre de 1980 que por motivos económicos debían entrar en suspensión de pagos.

Esa decisión fue publicada abiertamente por el director de EL PENSAMIENTO NAVARRO, D. Enrique Sanz. Ante sus críticas, el Consejo de Administración le ‘suspendió de empleo y sueldo’. Decisión ante la cuál, sorprendentemente, el director suspendido ordenó a la redacción que el rotativo dejara de publicarse, cosa que ocurrió, permaneciendo el periódico bloqueado durante semana y media hasta que volvió a salir a principios de enero con D. José Luis Larrión como director.

14 - Diciembre - 1980

¡Hasta luego!

Enrique Sanz

Uno, que ha procurado ser honesto con lo que escribe, sujeto a la norma de pura ética profesional, está obligado a seguir siendo honesto con el lector que nos lee.

Así, como si fuera una pesadilla, lo que otros periódicos y agencias daban como un hecho hace ya días, se ha producido el viernes pasado. Nuestro Consejo de Administración presento en el Juzgado la suspensión de pagos.

En sí, no tendría que significar nada. Es un mecanismo legal y el Consejo tiene derecho ejercitarlo. Pero si en sí no tendría que significar nada sospechamos que pudiera ser el principio del fin. Uno tenía la esperanza de que el Consejo iba a ser un poco más paciente, y esperaría hasta el próximo día 19 que se celebra Junta General, para escuchar a los accionistas antes de tomar tan grave decisión. Así, a los accionistas se les presenta un hecho consumado.

A uno, como les decía al principio, y como les he repetido en cientos de contrapuntos, le gusta ir con la verdad por delante, también con la honestidad y con la ética. Las tinieblas y el oscurantismo no conducen nada más que al caos: ahí tienen la política de la democracia.

Como el tema planteado es un caso de conciencia – de moral más que de legalidades – uno se despide de ustedes hasta que se resuelva, queridos lectores.

Elias

16 - Diciembre - 1980

Nota del Consejo de Administración

Consejo (Secretario: Nemesio Cortés Izal)

El 5 de diciembre anterior, en este periódico publicamos una nota explicativa, razonada y breve de los motivos esenciales para presentar la suspensión de pagos de esta empresa, así como el perjuicio de los empleados, accionistas y de este mismo consejo, ante inevitable e insoslayable acuerdo.

Anteayer, en un Contrapunto de la primera página del periódico, se dice que tal acuerdo de suspensión debiera haber sido tomado en la Junta General de Accionistas, convocada para los días 19/20 próximos, pues – dice el Contrapunto – al anticiparse el Consejo a esta decisión de la Junta ‘se les prensa’ (la suspensión) a los accionistas como un hecho consumado y éste – sigue diciendo el firmante del ‘Contrapunto’ – “es un tema más de moral que de legalidades.

Consciente de las graves implicaciones de esa unilateral e infundada interpretación, este Consejo hace nuevamente constar, para conocimiento de empleados, accionistas y lectores.

1º Que las Juntas Generales de ‘Editorial Navarra, S. A.’ especialmente en los dos últimos años, respaldan, con radical unanimidad, la gestión del Consejo de Administración, especial y expresamente en cuanto a la suspensión de pagos, contemplada como muy probable desde entonces. Por lo tanto, ni se presenta a los accionistas de la empresa un hecho consumado ni este hecho era ignorado por ellos, sino, al contrario, respaldado por las Juntas, habiéndose adoptado el acuerdo del Consejo de presentación de la suspensión de pagos en virtud de sus propias facultades como de las que, reiteradamente fueron delegadas en Juntas Generales anteriores. Libros de Actas de éstas y del Consejo – se dijo ya en la nota del día 5 – están a disposición de todos’. En los libros consta, tanto la unánime decisión de las Juntas y del Consejo  – se dijo ya en la nota del día 5 – están a disposición de todos. En los libros consta, tanto la unánime decisión de las Juntas y del Consejo, como los esfuerzos constantes de éste para salvaguardar la continuidad del periódico, dentro de su irrenunciable ideología – que tenemos por depósito sagrado – y de ‘conservar los puestos de trabajo de todas las personas que tan abnegadamente sacan a luz diaria EL PENSAMIENTO NAVARRO.

2º Que no se trata aquí de ‘moral, ni de legalidades’. Este Consejo, tanto moral como legalmente – si tal fuere el caso – respaldado por las Juntas de accionistas de la empresa editorial, ha tomado una decisión clara y rotunda: ante la pasividad económica de cuantos ideológicamente pudieron y debieron ayudar a convertir en realidad los proyectos del Consejo para potencia ra la empresa, no ha tenido más solución a la vista que proceder a solicitar la suspensión de pagos de realidad legal insoslayable.

Reafirmamos, dentro de unas posibilidades cada vez más limitadas, nuestro propósito de continuar la defensa de los principios tradicionales navarros y españoles – y ante todo cristianos – en este mismo periódico. Pero quede claro, una vez más que esta empresa editora ha procedido siempre con una honestidad y ética – puestas en entredicho por el firmante de ‘Contrapunto’ – muy lejos de uno principios de esta democracia.

El consejo

18 - Diciembre - 1980

Ética, honestidad y el trabajo

Enrique Sanz Martín

El Director de una publicación, como ciudadano de un Estado social y democrático de Derecho – como reza en nuestra Constitución, también tiene la facultad de ejercitar sus derechos, en este caso su derecho a réplica, que las leyes confieren. Y así lo hace.

Cuando acepté ese cargo, el de Director, lo hice convencido de una cosa: Iba a entregarme de lleno a esta humilde profesión, la de periodista, al servicio del pueblo navarro. No al servilismo de ningún interés. Toda mi vida, 40 años, he sido consecuente con mis convicciones, y aboga, por nada o a cambio de nada, no iba a dejar de serlo.

Mi trabajo – donde la verdad y la ética son básicas – ha estado expuesto cada día, a lo largo de 18 meses que llevo al frente de la publicación. La ética, la verdad aunque duela, la honestidad y sobre todo la claridad han sido mi lema, y seguirá siendo, aunque no esté de moda y no sea compartido por muchos. Y por eso, hoy mismo puedo seguir firmando la carta que escribí a los lectores el primer día del desempeño de esta función, sin sonrojarme, sin ocultar mi cara. Entonces y ahora les vuelvo a decir:

Queridos lectores:

El periodismo – ventana abierta al latir, al sentir de los hombres – entraña siempre una grave responsabilidad que asumimos los profesionales que hemos hecho de este oficio un servicio. Nuestra primera preocupación es conocer, llegar al fondo de los temas que tratamos. Conocer al hombre y su entorno. Calar honde en su sentimiento y en su intención. Vivir, en definitiva, las inquietudes, los anhelos, las esperanzas, los deseos de superación, los entusiasmos, las intranquilidades, los desasosiegos de la gran familia humano. Captando esa vida, la segunda preocupación del profesional es saber cómo contando, cómo decirlo, como escribirlo… para que esa vida la vea reflejada el hombre y le sirva, le sea útil para proseguir en su lucha, tranquilizar su desasosiego, llenar de fe su desaliento, de esperanza su desesperanza, y de amor la falta de caridad que nos hostiga día a día en un mundo cada vez más alto de valores, que nos ahoga en el materialismo.

Quiero sentir Navarra por todos mis poros. Quiero conocer Navarra en lo más recóndito de su alma. Porque, trovadores de hoy, tenemos esa grave responsabilidad de dar testimonio de nuestro tiempo. Me confiaron el timón de este gran barco que es EL PENSAMIENTO NAVARRO. Su singladura ha sido larga, cerca de ochenta años navegando por la Historia de Navarra, contando la peripecia de cada día, alentando en su editorial para hacer posible una Navarra cada día más fortalecida. Se me ha confiado la dirección de este barco, y a él aportaremos nuestro entusiasmo, nuestra vocación de servicio – que no de servilismo – nuestra plena dedicación, para hacer posible un periódico nuevo. Nuestras páginas recogerán el devenir de cada día de esta entrañable provincia española. Patearemos Pamplona en busca del a noticia, pero también con igual o mayo entusiasmo Tudela, Tafalla, Alsasua, Aoiz, Olite, Sanguesa, Estella, Leyre, Ansosin, Cabanillas, Arboniés, Etayo, Azpiroz, Arizaleta, Lecumberri… por citar unos pocos cuando quisiéramos reseñar todos nuestros pueblos. De Norte a Sur, de Este a Oeste, pasearemos por nuestros montes y valles para ahondar en la vida y costumbres de nuestros hombres recios del campo. Nuestro espíritu de servicio a este pueblo navarro estará siempre inspirado en la Fe. Esa Fe que nos aglutina a todos en la cúspide de la Iglesia. Nuestro espíritu de servicio a Navarra estará alentado en un deseo enorme de contemplar a España desde nuestro navarrismo. Abarcar nuestras vivencias a las vivencias de las otras regiones que conforman el mosaico de la piel de toro.

Somos conscientes de que nuestra labor no sería posible si el pueblo navarro no participara también en este empeño. El empeño de crear vida, con solución de futuro. El momento histórico que nos está tocando vivir, del que somos protagonistas, es irrepetible, y por consecuencia irreparable en nuestras decisiones. Por esto, otro de nuestros empeños, es y será poner toda nuestra vocación y profesionalidad para hacer un periódico informador y confortador. Hacer un periódico nuevo en cuanto a la forma, pero conservando siempre la fuerza telúrica de los valores esenciales que nos caracterizan.

Los rectores de esta empresa replican a Elías imputándole cosas que no dijo. Como por ejemplo: “En un Contrapunto se dice que tal acuerdo de suspensión debería haber sido tomaro en la Junta General de Accionistas”. Elías decía textualmente: “Uno tenía la esperanza de que el Consejo iba a ser un poco más paciente y esperaría hasta el próximo día 19, que se celebra la Junta General, para escuchar a los accionistas antes de que tomen tan grave decisión” (el haber presentado ya ante el juzgado la suspensión de pagos). Elía no decía esto a homos de pajas, y, por supuesto, no era interpretar unilateral ni infundadamente algo tan real como era una suspensión de pagos presentada el día 12 por el Consejo en total contradicción con el único punto a tratar en la Junta General convocada por el mismo, publicada por este periódico, y que dice textualmente: “Único: Ratificación, en su caso, del acuerdo del Consejo de Administración de la Sociedad de fecha 25 de noviembre de 1980 autorizando la presentación de la solicitud de suspensión de pagos de ‘Editorial Navarra, S. A.’.

Huelga todo comentario.

03 - Enero - 1981

Nota del Consejo de Administración de Editorial Navarra S. A.

Consejo (Secretario: Nemesio Cortés Izal)

La interrupción en la diaria publicación de nuestro periódico ha suscitado comentarios en el ámbito nacional. Y conflictos en el ámbito del a empresa editora. Ni unos ni otros han sido debidos a la voluntad de este Consejo, sino bien al contrario.

Las gestiones del Consejo  en este sentido, se han visto interrumpidas por la actitud de la Dirección del periódico, cuyo enfrentamiento al organismo rector de la empresa editora y a los accionistas de ésta, está ocasionado muy graves perjuicios a todos: empresa en su totalidad, compuesta por los socios, por la propia Dirección y por los trabajadores. Los esfuerzos hechos por vías personales y legales no dieron resultado para haber mantenido la salida de la publicación en los días pasados.

De nuevo decimos aquí, que las actas de las Juntas, en que consta la completa información de todas las cuestiones planteadas a la empresa en los últimos años, se hallan a disposición de todos los directamente afectados por la suspensión de pagos. Y que ni por la insólita y unilateral decisión del Director de interrumpir la publicación de EL PENSAMIENTO NAVARRO se va a quebrar la decisión de las juntas. Al tomar en las manos ‘su poder’ se quiebra también la línea ideológica que se debió mantener por el Director y que la empresa editora intenta salvar y fomentar por todos los medios a su alcance.

Medios que, ahora, después de tal decisión, se van a ver seriamente amenazados.

Si EL PENSAMIENTO NAVARRO ha de cesar – siquiera sea temporalmente – debe de hacerlo con la bandera en alto de su lema de ‘Dios, Patria y Rey’ y con un contenido que le haga honor, no con noticias desinformadoras.

Quede, pues, bien claro, lo que ya es evidente: este Consejo por los acuerdos de sus Juntas Generales que debe forzosamente ejecutar, no tolerará tergiversación alguna del ideario tradicionalista. Sólo manteniéndolo firme se hace evidente que EL PENSAMIENTO NAVARRO haya de poder subsistir fiel a su historial, para seguir manteniendo lo que en Navarra y en España es el ideario de la única Tradición.

Tal es la voluntad claramente expresada por los accionistas y en su nombre de este consejo.

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