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Dávila cuestionó que el estado de salud de la madre del político fuera tan grave como para que este se ausentara del Congreso poco antes de que se conociera el fallecimiento de esta

El tertuliano Carlos Dávila (RNE) critica a Rodríguez Zapatero por ausentarse de un debate por la muerte de su madre

HECHOS

  • A finales de octubre de 2000 el Partido Socialista Obrero Español expresó su rechazo a las palabras del periodista D. Carlos Dávila durante una tertulia en RADIO NACIONAL DE ESPAÑA sobre el secretario general del PSOE, D. José Luis Rodríguez Zapatero.

30 - Octubre - 2000

DE CARLOS DÁVILA Y DE SUS PALMEROS

EL SIGLO

Leo en EL PAÍS (25-10-2000) que el PSOE aceptó las disculpas de Carlos Dávila. Este periodista había puesto en duda que las auténticas razones de la ausencia de José Luis Rodríguez Zapatero en el debate de los Presupuestos Generales del Estado obedecieran a la gravísima enfermedad de la madre del secretario general del PSOE. Dávila había arremetido contra el líder socialista durante la tertulia matutina de RNE. Hubo protestas; González Ferrari, director general de RTVE, se esforzó en defender a Dávila ante la comisión de control parlamentario del ente; el interesado farfulló excusas a través de los micrófonos de la radio pública del Estado, y el portavoz socialista, Máximo Díaz-Cano, aceptó el desagravio, aunque reprochaba al periodista su incapacidad para distinguir ‘entre la crítica política y la descalificación personal’.

¿Ignora acaso Díaz-Cano que esa incapacidad de Dávila, que él ha resaltado, no es algo excepcional en su conducta profesional, sino que constituye una de las características más sobresalientes del personaje? Carlos Dávila, desde hace muchos años, ha hecho de la agresividad verbal y de la demagogia argumental su principal arma dialéctica. Embiste – a menudo con ataques ad hominem – contra todo aquel que no comparta sus fervores desbordantes hacia el Partido Popular. Cornea sin piedad a cuantos no participan del ardor guerrero en pro del liberalismo que supuestamente defiende. Enfurece cando observa el más mínimo atisbo de vasquismo, galleguismo o catalanismo. Pierde el cremus – si lo tuviera – cuando advierte, o cree advertir, comprensión o simplemente simpatía respecto al socialismo.

Carlos Dávila combatió el reformismo socialdemócrata aplicado al ámbito de la sanidad por el ministro Ernest Lluch. Eran los primeros tiempos del Gobierno de Felipe González. La campaña impulsada por poderosos lectores de la industria vinculada a la sanidad, y, naturalmente, por la casta más privilegiada del sector, estuvo diseñada mediáticamente por Pedro Arriola y por Carlos Dávila. Descolló en aquel inicial acoso, de notoria duradera, le honorable doctor Ramiro Rivera – quien fuera condenado judicialmente años más tarde – dirigente de la Alianza Popular de la época, en la actualidad rehabilitado por la ministra Celia Villalobos, la cual lo ha nombrado asesor de su Ministerio. Conviene no perder de vista que Arriola es marido de Villalobos, aparte de asesor directísimo de José María Aznar, asesor de la CEOE y de la Telefónica, al menor a lo largo del mandato de Juan Villalonga.

Carlos Dávila, asimismo, protagonizaba un programa de radio llamado ‘La Espuela’, más bien infumable, que compartía, entre otros, con Ramón Pi. ‘La Espuela’ estuvo en antena gracias a la CADENA IBÉRICA, entonces propiedad de la familia Fontán, una vez que Polanco se hiciera con el control de la SER. Cadena Ibérica ahora es RADIO ESPAÑA, en manos de Luis María Anson – vía Azcárraga, México – y adquirida recientemente por el Grupo Planeta, pues los méritos que procura acumular Lara Bosch, cada día que transcurre son más y más relevantes. Por cierto, sabemos que Ana Rosa Quintana llamó, poco después de que fuera descubierto su plagio, a Ana Botella, pidiéndole perdón por los trastornos que el asunto pudiera reportar a la Primera / Segunda Dama, que tan gentilmente accedió a presentar Sabor de Hiel, siempre dispuesta, por otra parte, a proteger – cual princesa renacentista – toda manifestación de las artes y las letras, incluso las copiadas. No sabemos, sin embargo, si lo propio habrá hecho Lara Bosch en su calidad de máximo responsable de Editorial Planeta. Un consejo: cuidado con Botella.

Con la victoria del PP en las urnas Carlos Dávila alcanzó la gloria y el dinero. Fue contratado por RNE, donde su voz resuena mañana y noche. Lo fue también por TVE, donde dirige y presenta el programa Tercer Grado, otra tribuna considerable barra libre para canalizar sus filias y fobias. Y presta además sus valiosos servicios en la televisión del Reino de Zaplana, amén de su cotidiana presencia en el ABC: desde Anson a Zarzalejos. Dávila ejerce en la corte aznarista de más papista que el Papa. Incluso donde todavía es desconocida – por inexistente – o, mejor dicho, vetada, como acaso en RTVE, Dávila rebasa por lo general a la mayoría de sus colegas opinadores, ese ‘grupo de palmeros’ que se dedica a elogiar al PP, conforme la descriptiva y didáctica definición acuñada por Joaquín Leguina. Todos los palmeros, con Dávila a la cabea, “defienden a capa y espada, faca y navaja, lo que tiene que defender y el dinero que ganan”, precisó Leguina.

Desde los tiempos de la caverna franquista, nunca RTVE había atravesado una etapa tan bochornosa como la presente. El pluralismo ni está ni se le espera. Los escasos periodistas discrepantes en la RTVE de Aznar y de las JONS recuerdan, a lo sumo a aquellos pintorescos procuradores en Cortes por el tercio familiar, palomas cándidas, en relación a los halcones procedentes de los Cuarenta de Ayete o del Movimiento Nacional en Estado puro. Dávila capitanea a los halcones de hogaño y hasta en ocasiones conspira a fin de eliminar de Prado del Rey a los tibios o, llanamente traidores. Ha hallado en César Alonso de los Ríos – tránsfuga de los años socialistas – un eficaz y entusiasta colaborador. Alonso de los Ríos exhibe como mayor virtud – en RNE y en ABC – la fe de los conversos. En la transición, Alonso de los Ríos dirigió la revista LA CALLE. Ahora, algunos rumores apuntan que el antiguo comunista y el luego colaborador de Solana y de la Expo pudiera ser nombrado responsable de opinión de ABC. ¡Quién te ha visto y quién te ve!

Pero este PSOE – tan benevolente, tan plácido, tan dispuesto a la prudencia – ha aceptado las disculpas de Dávila. Rodríguez Zapatero tienen a la bondad y la misericordia, lo que resulta, desde luego, encomiable. Sucede que en ocasiones recuerda más a Santa Teresa de Calcuta que al líder de la oposición de izquierdas. En el fondo, es verdad, Dávila no es más que una anécdota. No obstante, refleja el problema de raíz de RTVE en la presente etapa. Lo fichó Ridruejo, la amazona. Lo mantuvieron López-Amor, Cabanillas y González Ferrari. La raíz, pues,  se llama Aznar. Ni Miguel Ángel Rodríguez, ni Piqué, no Cascos, no Rajoy: Aznar.

Proclama Arzallus que Aznar controla más o menos el 80% de los medios de comunicación en España. Aparquemos, por un instante, el sangriento contencioso etarra y olvidémonos también de las excesivas procacidades y provocaciones del jefe del nacionalismo vasco. Centrémonos en la aseveración transitoria. ¿Es cierta la afirmación de Arzallus? ¿Se trata de una nueva exageración destinada a la polémica y a alimentar la batalla contra el PP? Yo tengo para mí que, en este punto, Arzallus no falsea para nada la realidad.

Y es que la libertad de prensa y de expresión, con el PP, se encuentra en preocupante regresión. La derecha española, la de toda la vida, cuando censura es que censura de verdad. Siempre lo ha hecho. Ahora, también.

31 - Octubre - 2000

Maldad política

Gérard Braquessac

omparecencia de Zapatero en el debate de Presupuestos, he recordado un programa que dirige el citado señor en La 2 de TVE y que, lejos de ser un espacio de entrevistas para conocer un personaje en su cotidianidad, constituye un acto propagandístico a favor del Gobierno o de sus componentes. En realidad, tropecé con este espacio que no conocía y que despertó mi interés, pues me gustan los debates y las entrevistas. En él, el entrevistado, compañero de profesión del fiscal Luis Portero, nos recordaba la trayectoria humana del jurista asesinado por ETA. En un momento dado, Dávila le preguntó si el fiscal Portero había recibido amenazas meses atrás, a lo que el entrevistado contestó que había habido serios indicios de ello. Pero a continuación, y sin que viniera a cuento, Dávila inquirió si en la época del caso Juan Guerra y del de PER también había sufrido Portero algún tipo de amenazas. Esta última pregunta me incomodó fuertemente, ya que la equiparación de posibles tentativas de presión sobre el fiscal asesinado en los casos citados con las perpetuadas probablemente por ETA me pareció de una maldad política sin precedentes. Me molestó sobre todo por la impresión que podían recibir los telespectadores de esta manipulación informativa -hecha, por cierto, en un canal público- por un presentador que no dudó, consciente o inconscientemente, en poner en el mismo cesto dos hechos que no tienen nada en común, con un objetivo claro de denigrar, aunque sin citarlo, al partido socialista. Estuve pensando en este hallazgo con inquietud durante unos días, olvidándolo poco tiempo después, sobre todo al ver que el partido de la oposición no había hecho ningún signo de protesta, pero al saltar la noticia en la cadena SER sobre los comentarios de Dávila en RADIO NACIONAL, tuve muchas ganas de escribir esta carta. Reciban un saludo cordial y mi enhorabuena por la labor informativa que desempeña su periódico.-

Gérard Braquessac

12 - Noviembre - 2000

Ruido sin nueces

Javier Pérez Royo

Hace unas semanas, inmediatamente antes de que fuera a producirse el debate sobre el proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado para 2001, los dirigentes del PP y todos sus medios de comunicación atacaron con saña al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, por no ser el portavoz de los socialistas en dicho debate. Se le llegó a insultar incluso gravemente por parte del periodista Carlos Dávila en RNE, poniendo en duda que fuera la grave enfermedad de su madre la que mantenía a Rodríguez Zapatero fuera del pleno del Congreso de los Diputados el día que tuvo lugar el debate de la enmienda a la totalidad presentada por el grupo parlamentario socialista. Poco menos se nos venía a decir que la renuncia del secretario general socialista a participar en dicho debate suponía la ruptura de no se sabe muy bien que regla no escrita, pero vinculante, de nuestro sistema parlamentario, que ponía, en todo caso, en entredicho la aptitud de Rodríguez Zapatero para ser el líder de la oposición.Donde las dan las toman, dice el refrán. Y esta semana hemos tenido ocasión de comprobar en Andalucía el valor de la sabiduría popular que los refranes expresan. Presentados los Presupuestos de la comunidad autónoma y llegado el momento de su debate parlamentario, el PP ha decidido que no sea su presidenta regional y candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Teófila Martínez, la portavoz de su partido en el debate, sino que ocupe dicho lugar el secretario general, Antonio Sanz. En esta ocasión han sido los dirigentes regionales socialistas los que han criticado la decisión del grupo parlamentario popular en unos términos similares a los utilizados por los dirigentes nacionales del PP hace unas semanas.

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