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El escándalo saltó durante la campaña electoral: un empresario corrompido acusaba a Blanco de aceptar sobornos

El Tribunal Supremo investiga por posible corrupción al ministro José Blanco que al final queda libre de cargos

HECHOS

El 3.11.2011 el Tribunal Supremo registró un escrito en el juzgado de Instrucción de Lugo con diligencias que citaban al ministro de Fomento y portavoz del Gobierno D. José Blanco.

EL CASO CAMPEÓN EN LAS PORTADAS DE EL MUNDO

caso_Campeon Con el apodo de ‘caso Campeón’, el diario EL MUNDO fue el que más eco dio a las acusaciones del Sr. Dorribo contra D. José Blanco.

05 - Octubre - 2011

Blanco, como Camps, debe dimitir por su imprudencia

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

LA OPERACIÓN Campeón ha desvelado una presunta trama de corrupción en las subvenciones públicas, investigada por una juez de Lugo, en la que un empresario ha implicado al ministro de Fomento, a un ex conselleiro del BNG y a un diputado del PP quien, por cierto, dimitió ayer. Jorge Dorribo, amigo de un primo de José Blanco, ha declarado ante la juez que entregó al ministro 400.000 euros en metálico y facturas infladas a través de ese familiar. El interesado negó las acusaciones y anunció que se querellará contra el empresario.

Sin embargo, los detalles que hoy revela EL MUNDO introducen elementos adicionales de sospechas sobre la conducta del titular de Fomento y portavoz del Gobierno. Blanco citó a Dorribo en una gasolinera de Lugo -antes de participar en un encuentro con empresarios- y le hizo subir a su coche oficial para hablar de las ayudas que el industrial farmacéutico había solicitado al Ministerio de Sanidad.

El ministro admite el encuentro en la gasolinera de Guitiriz, pero niega que hiciera gestiones ante la ministra Pajín, tal y como le había pedido su interlocutor. Es ciertamente inaudito que un ministro del Gobierno cite a una persona en una gasolinera para hablar en el coche de subvenciones públicas.

No podemos saber quién dice la verdad, si el empresario o el ministro, por lo que la presunción de inocencia del portavoz está intacta desde el punto de vista penal. Será la juez quien tendrá que decidir si eleva el asunto al Supremo por la implicación de un miembro del Gobierno, una vez que lo que afecta al ex conselleiro y al dimitido parlamentario del PP ha recalado en el Tribunal Superior de Justicia de Galicia.

Sin embargo, ya sólo citar a un empresario en una gasolinera para hablar de ayudas públicas porque se lo pide un primo suyo es una conducta imprudente y atolondrada que merece una exigencia de dimisión. Pero es que además hay otras circunstancias que le emplazan a ello. La primera es la dimisión ayer mismo del parlamentario autonómico del PP Pablo Cobián -a quien el empresario asegura que también dio dinero-. Cobián renunció de forma preventiva a su escaño a pesar de declararse inocente con el fin de no perjudicar a su partido. La segunda tiene que ver con el listón ético, político y moral que el propio vicesecretario del PSOE estableció a propósito del caso Gürtel, que llegó a considerar «una marea negra de corrupción» que salpica a Galicia y a todas las comunidades del PP.

La situación política en la que se encuentra Blanco es muy parecida a la que afrontó Francisco Camps cuando trascendió su relación con El Bigotes. Huelga decir que el vicesecretario del PSOE exigió en el minuto uno la dimisión del entonces presidente valenciano. En aquel momento dijimos que la responsabilidad penal sobre el asunto de los trajes correspondía establecerla a los tribunales, aunque por su imprudencia y atolondramiento al entablar una estrecha relación con una persona que resultó ser parte de una trama de corrupción, Camps debía dimitir. Ahora decimos exactamente lo mismo de José Blanco, el gran inquisidor ahora obligado a medirse por el mismo rasero que aplicó a sus adversarios.

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