Boris Yelstin mantiene todos los poderes hasta que se celebren unas elecciones presidenciales en las que medirá sus fuerzas con Ziuganov

Elecciones legislativas Rusia 1995 – Los comunistas de Ziugánov logran ser primera fuerza parlamentaria, pero no podrán gobernan

HECHOS

El 19.12.1995 se conocieron los resultados provisionales de las elecciones legislativas.

19 - Diciembre - 1993

Los resultados preliminares dan a comunistas y nacionalistas más de la mitad de la Duma

Pilar Bonet

Las elecciones de Rusia son un voto de censura a la política del Gobierno de Víktor Chernomirdin, que debería dimitir si tuviera sentido de la responsabilidad, dijo ayer el triunfante líder del Partido Comunista (PC), Guennadi Ziugánov. Los datos preliminares parciales, contando los distritos que se adjudican por sistema mayoritario y los que se reparten por sistema proporcional, indicaban que el conjunto de la oposición comunista y nacionalista podría obtener más del 50% de los 450 escaños de la Duma Estatal (Cámara baja), aunque no alcanzaría los dos tercios necesarios para neutralizar al presidente.

Respaldado por un 21,9% de los votos contados, Ziugánov, que en su calidad de jefe de la fracción comunista de la Duma Estatal saliente apoyó en tres ocasiones la moción de censura al Gobiemo durante los dos últimos años, se permitió ayer dar consejos sobre los altos funcionarios que, en su opinión, deberían cesar inmediatamente, por ser objeto de “rechazo generalizado” en Rusia. Se trata del ministro de Exteriores, Andréi Kózirev, además de dos primeros vicejefes del Gobierno, Anatoli Chubáis, responsable del programa de privatizaciones, y Serguéi Shajrái, uno de los ideólogos de la desintegración de la URSS.La política exterior de Kózirev, dijo Ziugánov, ha hecho que Rusia no tenga hoy ni un solo aliado exterior. En lo que se refiere a la revisión de las privatizaciones, el líder comunista fue precavido y se mostró partidario de “un enfoque equilibrado” y de examinar la efectividad de las operaciones ya realizadas. Ziugánov reiteró su intención de formar una amplia coalición popular-patriótica en la Duma.

Los dirigentes comunistas decidirán durante los primeros diez días de enero qué condiciones presentan al jefe del Gobierno o si proponen su propio gabinete ministerial. La estrategia de Ziugánov, como la de otros políticos que aspiran a la presidencia de Rusia, se orienta hacia las elecciones del próximo 16 de junio y es de prever que su línea durante los próximos meses se subordinará a ese fin.

Competencia del presidente

El sistema político previsto por la Constitución de 1993 es de corte presidencialista y no establece vinculación entre los resultados electorales y la formación del Gobierno, una competencia que depende del presidente. Yeltsin puede por lo tanto actuar como le parezca bien en relación a Chernomirdin.Los últimos datos divulgados ayer, que correspondían a las 17 horas de Moscú, tenían en cuenta algo más de 26 millones de votos (de 68 millones emitidos) y procedían de 65 regiones del país. El índice de participación general era de un 64% del censo.

De las 43 formaciones que competían por los 225 escaños repartidos por sistema proporcional, sólo cuatro se habían clasificado ayer con porcentajes superiores al 5% del censo, lo exigido para tener representación parlamentaria. El Partido Comunista iba en cabeza ampliamente destacado con un 21,9% de los votos, seguido del partido de Vladímir Zhirinovski, con un 11,1 %. Venían después Nuestra Casa es Rusia, con el 9,6%, y el bloque reformista Yábloko, con un 8,4%. Por debajo del listón del 5%, pero rozándolo, estaba la Opción Democrática de Rusia, con el 4,8%; Mujeres de Rusia con un 4,5%; el Congreso de las Comunidades Rusas, de carácter nacionalista moderado, con un 4,3%, y el. partido de la Autogestión de los Trabajadores del cirujano ocular Sviatoslav Fiódorov con un 4,1 %.

Los cuatro bloques clasificados tienen la vista puesta en las formaciones que todavía podrían superar el listón de cara a reforzar sus posiciones. Este reforzamiento también dependerá de los 225 escaños que se adjudicaban por sistema mayoritario en circunscripciones regionales de una sola vuelta. Anoche se conocían los datos preliminares de un total de 211, de los cuales 83 habían sido ganados por independientes, una categoría que sirve de pantalla a gente muy diversa, desde el ministro de Exteriores Andréi Kózirev, un ex colega de Yegor Gaidar, hasta el nacionalista Alexandr Nevzórov.

En los distritos uninominales, seguían después los comunistas que habían obtenido 54 escaños; el Partido Agrario, con 22 escaños; Nuestra Casa es Rusia con 12; Yábloko con 10; el Poder para el Pueblo del ex ministro soviético Nikolái Rizhkov, con 8 diputados; la formación Opción Democrática de Rusia, también con 8, y el Congreso de las Comunidades Rusas, con 5, además de otros grupos con representaciones aún menores.

La impresión generalizada es que las elecciones parlamentarias rusas han discurrido con normalidad.

Un ortodoxo adversario de Gorbachov

El tesón y la calma son dos de las cualidades características del líder comunista Guennadi Ziugánov, un hombre de 51 años sin gran carisma, que, en sus ademanes suaves, conserva aún las huellas de sus orígenes como hijo aplicado de una familia de maestros rurales del interior de Rusia.Fiel a la tradición, Ziugánov comenzó también como maestro rural. Hizo carrera en las Juventudes Comunistas y, en 1983, llegó a Moscú para trabajar en la sección de Propaganda del Comité Central del Partido Comunista de la URSS. En esta institución, de 1989 a 1990, fue jefe de la sección de Ideología y uno de los adversarios intemos a la política de reformas Mijaíl Gorbachov. En 1990, al fundarse el Partido Comunista Ruso, se convirtió en uno de los dirigentes de esta formación ortodoxa.

Ziugánov, que adoptó posiciones nacional-patrióticas, ha criticado tanto a Gorbachov, a quien hubiera querido echar como jefe del PCUS, y al ideólogo de la perestroika, Alexandr YákovIev. En julio de 1991, firmó junto con otros nacionalistas una carta abierta considerada como el manifiesto ideológico de los golpistas de agosto de 1991. En el otoño de 1993, en vísperas del cañoneo del Parlamento, Ziugánov intervino en la televisión para advertir contra las provocaciones.

19 - Diciembre - 1995

Mala senda rusa Otros

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

Ganar, lo que se dice ganar, no ha ganado nadie, dada la extrema división del voto. Pero, si acaso, las elecciones a la Duma rusa celebradas el domingo pasado las han ganado los comunistas. No los ex comunistas reconvertidos del centro y el este de Europa que ganan unas legislativas tras otras después de haber hecho profesión de fe socialdemócrata, sino los comunistas de toda la vida, los que enarbolan a Lenin y apenas disimulan a Stalin. En todo caso, comunistas añorantes del imperio soviético que consideran que renacerá por imperativo histórico. ¿Cambia esto las cosas en la política rusa? No demasiado.El partido comunista de Guennadi Ziugánov ha ganado con algo más del 20% de los sufragios, seguido muy de lejos, con cifras que oscilan entre el 11% y el 8%; por los ultranacionalistas de Zhirinovski; los centristas del actual jefe de Gobierno, Chernomirdin, y el grupo Yábloko, del liberal-demócrata Yavlinski. En el borde del 5%, cota mínima para entrar en el Parlamento, se bambolean los liberal-reformistas de Gaidar y el difuso movimiento Mujeres de Rusia. La Cámara así resultante no será muy distinta de la actual. Y si nos apuntamos a esa aritmética que tiende a amalgamar comunistas y nacionalistas veremos que el bloque de éstos va a ser sensiblemente igual al de la Cámara saliente.

El presidente Yeltsin, que se apoya sobre todo en la Constitución fuertemente presidencialista, no va a tener dificultades para mantener el curso de la reforma. Di ciembre no ha sido decisivo, y lo que hacen unos y otros es prepararse para las presidenciales de junio. El presidente tendrá que reconstruir su Gobierno con o sin Chemomirdin, pero es seguro que no cederá un ápice dé poder a la Duma ni a Ziugánov.

El comunismo ruso en el poder podría frenar el curso de la reforma, pero difícilmente podrá volver atrás e imponer la dictadura del partido único dé la que procede. El sovietismo no volverá, porque sistema de libertades y sovietismo son incompatibles, y la inmensa mayoría de la población no desea esa vuelta atrás y se opondría a la misma. Este voto comunista es una llamada a paliar las penalidades de la marcha hacia adelante, no un clamor a la marcha atrás.

Estas elecciones han sido, en definitiva, una especie de primarias, en las que ha votado. cerca del 65% de los electores, con un alza de más de diez puntos sobre 1993, lo que revela un sano electoralismo. Yeltsin sólo aclarará la situación si tiene salud y fuerza política para afrontar las presidenciales. Tendrá que aliarse con Yablinski, Gaidar y alguno más. En el campo nacionalista estarán Zhirinovski, Ziugánov y el general Lébed, que salió elegido con claridad en las elecciones directas de distrito que cubrían la mitad de los 450 escaños, mientras que la otra mitad se atribuía por listas de partido.

Estas elecciones, en resumen, no cambian gran cosa. Sólo advierten algo que se auguraba. Que Rusia tiene miedo al futuro. Que este miedo se traduce en rechazo a los occidentalismos de una reforma rápida hacia la economía de mercado y que se refuerza la amenaza de una Rusia hostil a Occidente.

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