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Los dos Coroneles serían condenados en Consejo de Guerra a 12 años de prisión

Encarcelados el Coronel Luis Muñoz y el Coronel Jesús Crespo Cuspinera por planificar un nuevo intento de Golpe de Estado

HECHOS

El 2.10.1982 fueron detenidos los coroneles Luis Muñoz y Jesús Crespo Cuspineda acusados de planificar un nuevo intento de Golpe de Estado.

La prensa bautiza la intentona como “El Golpe de los Coroneles”, que parecía contar con el visto bueno del encarcelado general Jaime Milans del Bosch, cabecilla del 23-F.

coroneles3 Iban a aprovechar la Jornada de Reflexión para tomar el Palacio de la Zarzuela, la Moncloa y el resto de puntos vitales, incluyendo las Capitanías Generales Militares. El plan incluía los detalles de horario, en la que tomarían todos los puntos vitales de Madrid. Los comandos golpistas estaban dispuestos a utilizar las armas y, al contrario que el 23-F, estaban dispuestos a matar si era necesario.

EL GOBIERNO UCD TRASLADA A MILANS DEL BOSCH DE SU PRISIÓN MILITAR AL SABER QUE ESTABA AL TANTO

MilansdelBoschcoroneles El General Jaime Milans del Bosch es trasladado del Cuartel Militar en el que estaba arrestado y será trasladado a un castillo militar donde no pueda mantener contactos con otros golpistas.

Así iba ser el golpe

Pedro Rodríguez

1982

El golpe del 27-O es, un poco, el juego de las muñecas rusas: vas abriendo una y hay otra, dentro y así. Nunca he sido, ni seré, un periodista amarillo y jamás escribiré una línea que mortifique al Ejército constitucional de mi patria, pero todo indica que el director del golpe era el coronel Muñoz, que, en las investigaciones, podría salir el nombre de algún general y que hay trama civil: financiación y financieros. El 27-O conecta con el 23-F a través de la extrema derecha más derecha y tenía una finalidad subsidiaria: liberar a Milans. Lo sabíamos todos: Milans es un mito profesional. Nadie quería ver como acabababa sus días en cautiverio. Queramos o no, los prisioneros del 23-F son una bombra en nuestro futuro.

El PSOE: Aterriza como puedas

Estremece, pero es así: el 27-O se monta, básicamente para impedir el poder socialista. Los conjurados manejan, en todo momento, un documento, interno del PSOE: es su proyecto de reorganización de las fuerzas armadas Los golpistas se llaman Proyecto socialista de depuración del Ejército. Yo no sé si el documento es verdad o no, pero si yo fuera Felipe, me preocuparía comprobar como tiene de minado, en filtraciones, su partido.

09 - Octubre - 1982

La información del golpe

EL PAÍS (Editorialista: Javier Pradera)

Sería absurdo no reconocer la perplejidad que envuelve a la opinión pública ante las noticias, escasas y confusas, que se publican sobre la última intentona de golpe de Estado, conocida con las siglas de MN y que ha dado con los huesos en la cárcel de dos coroneles y un teniente coronel. Una reconstrucción objetiva de los hechos nos lleva a entender que la conspiración deshecha -o aparentemente deshecha, pues ahora se dice que sólo se ha descubierto parte del plan- era la más seria y grave de cuantas se han intentado. Pensaban los golpistas operar en todas las capitanías generales, tomar Madrid, neutralizar la Zarzuela y la Moncloa, y si el ministro del Interior dice bien, no se descartaban acciones sangrientas. El dramatismo con el que se toman las primeras decisiones -reuniones con el presidente del Gobierno durante toda la noche, detenciones policiales de mañana- coincide con los anuncios que desde el principio se hacen: habrá más detenidos, arrestos y destituciones en el Ejército. Y eso se hace público por miembros del Gobierno, que destacan lo mismo la habilidad de los servicios de información que la. gravedad de la conspiración.Algunas reacciones, sin embargo, comienzan a chocar. El presidente de la JUJEM viaja a Estados Unidos, y el del Gobierno pasa el fin de semana en Galicia, donde es objeto de un homenaje. La sensación de tensión es así mínima y las autoridades no se comportan preocupadamente en público. No se refuerza la vigilancia de los edificios objetivo de los golpistas, no se reúne aún la Diputación Permanente del Congreso, no se detiene a nadie más, no se destituye a ninguno… Y sin embargo cuentan que el golpe necesitaba más de doscientos implicados para llevarse a cabo, que tenía fecha y hora de ejecución y que las listas de conspirados y de víctimas estaban ya elaboradas.

El lunes pasado pedíamos desde estas mismas páginas información. Hoy nos gustaría poder exigirla. La opinión pública tiene derecho a saber que las diferentes versiones sobre lo sucedido proceden todas de fuentes oficiales, en su mayor parte de miembros del Gobierno con responsabilidades en la desarticulación del golpe. Lo que el Gobierno ha filtrado de los documentos incautados al coronel Muñoz no sólo no aclara las cosas, sino que las hace aún más oscuras. No se deduce de los documentos que el cabecilla fuera Milans, pero Milans es trasladado con toda urgencia. Se prometen más detenciones, pero las detenciones no llegan. A los procesados se les perseguía desde hace meses; pero no se dice cuántos. No se explica qué pruebas de culpabilidad se han esgrimido contra los hermanos Crespo, en cuyas casas no se intervino papel alguno. Y todo se mueve en una vaporosa nube de amenazas que permite desplazar a segundo término las preocupaciones de la campaña electoral y tenernos a todos el alma en vilo con la fe suficiente en que la gracia sacramental del Gobierno nos salvará también esta vez.

Los indicios son de que una conspiración enormemente vasta y dura se estaba preparando contra el régimen. Es probable que esa conspiración se haya urdido desde las celdas de los condenados por rebelión militar en el juicio del 23-F. Lo peligroso de la benignidad de trato concedida a estos reos no le ha podido sorprender al Gobierno. Y no podemos ni imaginar que éste piense que con la detención de tres jefes y la aireación de sus planes los núcleos centrales de la conspiración hayan sido desarticulados. Lo que tenemos que preguntarnos entonces es si de ahora en adelante nuestra fe debe ser ciega o tenemos los españoles derecho a conocer nuestros propios peligros y a defendernos de ellos.

16 - Noviembre - 1982

Me niego a 'comprender'

Agustín Rodríguez Sahagún

Ambos hechos han tenido en común un mismo objetivo y la elección del momento de su ejecución en fechas particularmente sensibles -jornada de reflexión del período electoral, en el primer caso; y transmisión de poderes al nuevo Gobierno socialista, en el segundo-. El objetivo que, por diferentes caminos, se buscaba, no era otro que la interrupción del proceso democrático, bien por la ejecución de un acto de rebelión militar, bien por la incitación al mismo mediante la previa provocación al estamento castrense.Si no hubiera toda una secuencia anterior de concomitancias e identidades entre golpismo y terrorismo, estos dos últimos sucesos a que nos referimos dejarían suficientemente explícita esta similitud, no sólo en lo criminal, sino en lo antidemocrático, de ambos.

Tan es así, que nuestro Rey, en su mensaje a los líderes políticos, en fecha anterior a las elecciones, urgió a las fuerzas políticas y sociales de la nación a cerrar filas, por encima de las legítimas diferencias ideológicas, frente a estos dos auténticos enemigos de la nación española.

Efectivamente, con independencia de las diferencias entre los planteamientos de uno y otro, los intentos de terrorismo y golpismo coinciden en sus fines: desenganchar al pueblo español de sus ilusiones de libertad, acelerar las tensiones latentes que puedan existir en la sociedad, generando reacciones que modifiquen las pautas normales de comportamiento de las personas provocando enfrentamientos, multiplicando fobias y filias que en ondas sucesivas pasen de un grupo a otro hasta llegar a quebrar las posibilidades de convivencia en paz y libertad, y pretender destruir nuestra democracia.

Por ello es poco comprensible que voces, supuestamente responsables, se alcen comprendiendo fenómenos que, por lo que afectan a la estabilidad democrática de nuestra nación, son en ambos casos perniciosos y rechazables.

Ni existe razón, alguna, subjetiva u objetiva, para entender o comprender al terrorismo (y ahí está la expresa y terminante condena del Papa en su reciente visita a España), ni la puede haber paraentender o comprender al golpismo. Ni el primero puede justificarse, como falazmente lo hace ETA en sus comunicados, en la potencial amenaza que implica el segundo; ni éste, en la provocación que para el Estado y los míembros de las Fuerzas Armadas implican las acciones de aquélla, como argumentan algunos de sus comprensivos valedores.

Apoyo al Gobierno

Como ser humano, como ciudadano y como demócrata, rechazo absolutamente toda acción terrorista, como irracional, antihumana y totalitaria y me niego a toda comprensión de su fenomenología.

Por las mismas.razones, más el hecho de haber sido ministro de Defensa en algunos de los Gobiernos de Adolfo Suárez -lo que me ha permitido conocer y apreciar el espíritu de servicio y disciplina de los Ejércitos-, me niego también, con la misma rotundidad, a comprenderun golpismo que, no sólo atenta contra la legitimidad democrática y el ordenamiento constitucional, que los miembros de las Fuerzas Armadas están obligados a respetar y defender, sino que lo hace también”contra la convivencia pacífica de los españoles y contra la ímagen de servicio a los ciudadanos, a que nuestros Ejércitos tienen pleno derecho y de la que deben sentirse legítimamente orgullosos.

La sabiduría ancestral que encierran algunos de nuestros refranes, como el de “No hay peor sordo que el que no quiere oír”, podría aplicarse a quienes buscan demagógicamente los favores de determinados sectores minoritarios de algunas instituciones, no queriendo ver, o justificando cuando se producen, acciones recusables bajo cualquier punto de vista mínimamente democrático. No existe golpismo por el simple hecho de la provocación terrorista, aunque ello evidentemente favorezca un caldo de cultivo donde aquél puede buscar adeptos, sino que existe porque en nuestra sociedad y en el seno de algunos de sus grupos, pervive una minoría de personas que estáncontra el sistema. Y están en contra porque no creen en el o porque éste no les permite mantener sus privilegios; hecho que no sería grave si esta oposición la ejercieran por procedímientos democráticos.

Lo que no es de recibo es que esta minoría -me refiero al irrelevante grupúsculo golpista dentro del Ejército- aproveche la exclusividad de la fuerza que la sociedad ha deposítado en su confianza, en un uso partidista contra la misma sociedad otorgante. Esto es lo que hace particularmente grave el delito de rebelión milítar y es ofender a la calidad de nuestros hombres de armas, pretender que unos atentados a sus mejores representantes, tremendamente dolorosos y sensibles para todos, puedan torcer su sentido del. deber respecto a sus responsabilidades constitucionales.

El problema radica en hacer desaparecer ambas minorías, la terrorista y la golpista, con todos los medios de que dispone el Estado, por antidemocráticas y antiespañolas, para garantizar la pacífica convivencia de la inmensa mayoría de nuestros conciudadanos. Este es el reto que ante sí tiene el nuevo Gobierno socialista, que contará para hacerle frente, con el apoyo de la multitud de españoles, que como yo, se niegan a comprender que nadie pueda manipular símbolos, conceptos, valores e instituciones de todos en contra dé nuestra libertad, la democracia y España.

Agustín Rodríguez Sahagún es ex ministro y diputado del CDS por Ávila

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