El Rey: "La justicia es igual para todos"

Estalla el ‘caso Noos’: El Duque de Palma, Iñaki Urdangarín imputado bajo la acusación de haberse apropiado de fondos públicos

HECHOS

El 28.12.2011 el Duque de Palma, D. Iñaki Urdangarín, fue imputado en la investigación del ‘caso Noos’ por el juez de la Audiencia de Mallorca, José Castro.

EL REY MANDA UN MENSAJE CLARO: “LA JUSTICIA ES IGUAL PARA TODOS”

rey_2011 En su discurso de año nuevo del día 31.12.2011 el jefe del Estado, el Rey Juan Carlos I, suegro del Duque de Palma, lanzó un mensaje muy claro con respecto a este ‘La Justicia es igual para todos’, dando a entender que la Casa del Rey no protegería al Sr. Urdangarín.

EL EX PRESIDENTE DE BALEARES, JAUME MATAS, JUSTIFICA SU TRATO DE FAVOR A URDANGARÍN: “¡ES EL DUQUE DE PALMA!”

13 - Diciembre - 2011

La Corona debe predicar con el ejemplo

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

EL PASO dado por Don Juan Carlos de borrar de la agenda oficial de la Familia Real a Iñaki Urdangarin da la razón a quienes hemos venido reclamando explicaciones y la adopción de medidas que frenaran el deterioro que la investigación judicial al duque de Palma está causando a la imagen de la Corona. La institución no podía permanecer impasible mientras se veía salpicada un día sí y otro también por un asunto que acabará, con toda probabilidad, con la imputación del duque de Palma con la entrada del nuevo año.

Urdangarin es inocente mientras no se demuestre lo contrario y deberá ser un tribunal el que, llegado el caso, determine si ha cometido delito. Ahora bien, supone estar fuera de la realidad pensar que los graves indicios que le señalan por presunta apropiación de caudales públicos pudieran no tener repercusión ni consecuencias. Esos indicios surgen de las investigaciones del juez, de la Policía, de la Fiscalía Anticorrupción y de la Agencia Tributaria, no de los medios de comunicación.

El duque de Palma se equivocó, primero, al tardar tanto en responder a la avalancha de noticias comprometedoras relacionadas con sus actividades profesionales. Debería haber sido consciente de que, más allá de su persona, el caso estaba erosionando la imagen de toda la Familia Real. Pero se equivocó también al reaccionar como lo hizo el sábado, con un comunicado nocturno en el que se eximía de toda responsabilidad, descartaba tomar decisiones y acusaba a la prensa de la situación.

La respuesta de ayer de la Casa del Rey demuestra que el primero que no está satisfecho con la forma de proceder de Urdangarin es el propio Monarca. Cuando sólo horas después de su sorprendente comunicado la Zarzuela decide sacarle de la agenda oficial está corrigiéndole y está dejando clara su disconformidad. Todo indica que Don Juan Carlos esperaba que su yerno hubiera tenido el gesto de dar un paso a un lado y que, al no hacerlo, ha decidido pasar él a la acción.

Pero quizá lo más sorprendente es lo explícito que fue el jefe de la Casa del Rey cuando calificó de «no ejemplar» la conducta de Urdangarin. Es evidente que, al pronunciarse así, Rafael Spottorno habla por boca de Don Juan Carlos. Se trata de un golpe de autoridad del Rey que tiene trascendencia en los dos tableros en los que se dirime esta partida. El primero, y más importante, es el de la opinión pública. Don Juan Carlos se toma en serio el problema y, para restañar la herida abierta en la institución, la noticia de que Urdangarin ha sido apartado de los actos oficiales se acompañó ayer de otro anuncio: el del inicio de una etapa de «austeridad» y «transparencia». Así, la Casa del Rey informará a partir de ahora de cómo distribuye su presupuesto, algo que hemos venido reclamando en estas páginas de manera recurrente. La decisión demuestra que el Monarca parece dispuesto ahora a elevar su nivel de autoexigencia en este punto.

El mensaje de Don Juan Carlos también tiene una lectura de puertas adentro. No ha pasado inadvertida la visita que la semana pasada, en plena polémica por el escándalo, hizo Doña Sofía al domicilio familiar de los duques de Palma en Washington. Al apartar ahora a Urdangarin, el Rey subraya que sigue siendo él quien marca el rumbo y que no respalda el comportamiento de su yerno.

Al no estar sujeta a la voluntad popular, la Corona, que ha prestado grandes servicios a nuestro país, sólo puede extraer la autoridad y obtener el reconocimiento de los ciudadanos con un comportamiento modélico. Por eso, al margen de cómo acabe el caso Urdangarin y dejando a un lado las cuestiones jurídicas, hace bien el Rey al apelar a la ejemplaridad y en comprometerse a aplicar esa receta. Ese es el camino.

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