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La revista publicó, gracias a la espionaje, un accidente de rodilla del príncipe Guilermo, y también accedió a conversaciones de políticos como Tessa Howell y famosos como Eile Mepherson

Scotland Yard destapa un escándalo de espionaje a la Familia Real británica por la revista News of the World

HECHOS

El 8.08.2006 fue detenido el corresponsal de la Casa Real de News of the World, Clive Goodman por acceder a escuchas telefónicas en la residencia oficial del Príncipe Carlos.

OTROS PROTAGONISTAS:

andy_coulson Andy Coulson dimitió como director de la revista News of the Worlds ante el escándalo. Pasaría a trabajar para el Partido Conservador.

murdochbeck Rupert Murdoch, propietario de News Corporation, el editor de News of the World, ordenó pagar 1.6 millones de euros a los afectados por los espionajes, incluidos Tessa Howell y Elle Mcpherson, para poner fin al caso.

20 - Agosto - 2006

EL AS DE LOS TELÉFONOS PINCHADOS

Fernando Mas

Ojo con enviar un mensaje picante a través del móvil! ¡Cuidado con grabar en el buzón de voz de su amante un susurro sugerente! ¡Piense dos veces antes de comentar algún dato comprometido a través de la línea telefónica! Al menos en el Reino Unido, las mejores exclusivas de los últimos tiempos parecen haber sido aportadas inconscientemente por sus propios protagonistas, confiados en la intimidad inviolable, ja, de su teléfono. Al otro lado de la línea, sin embargo, periodistas-espía esperan, leen, oyen y escriben. Como siempre, pero más sofisticado. ¡Lo que se podría pagar en España por una conversación privada de estas que aquí se destapan todos los días no está escrito!

Clive Goodman, el todopoderoso cronista real del News of the World, se las vio el miércoles con la justicia después de que el 8 de agosto Scotland Yard le pusiera las esposas y se lo llevara detenido. Acusación: conspirar para piratear comunicaciones privadas.Su escritorio en Wapping (sede del periódico), fue registrado minuciosamente. La posible condena: dos años de cárcel y multa.Por lo pronto, suspendido de empleo y sueldo en el periódico del magnate Rupert Murdoch.

A Clive, un tipo de pelo de punta y papada prominente, lo pillaron fisgoneando la vida del príncipe Carlos y Camilla Parker-Bowles, hoy su esposa y antes su amante. «Me gustaría ser su támpax», le decía el heredero a quien, a comienzos de los 90, era su amor imposible. Fíjense, entonces ya se escudriñaban las llamadas privadas. Quién sabe si el periodista no tenía preparado también todo un arsenal sobre William, hijo de Diana, otra víctima del periodismo amarillo.

La investigación de Scotland Yard comenzó cuando los servicios de seguridad de la residencia oficial del Príncipe de Gales detectaron interferencias en las líneas del palacio. Las pesquisas se aceleraron porque parte de la conversación entre un periodista de la cadena ITV y los asesores del príncipe William se publicó en las páginas del NoW. El respetable reportero Goodman se había convertido en realidad en un espía. Con la ayuda de Glenn Mulcaire, un investigador privado al que antes le había dado por el fútbol, se había puesto las botas desde el 1 de enero de 2005 hasta el 8 de agosto pasado, cuando la policía le cortó el rollo.

Nada más fácil para obtener la información que adquirir los gadgets adecuados (material prohibido en el Reino Unido) y esperar a oír, por ejemplo, el diálogo entre Beckham y Rebecca Loos y publicar una portada. Nada mejor que aguardar a que David Blunkett, el que fuera ministro del Interior de Blair, llamara a Kimberley Quinn, la ejecutiva de Spectator, y liarlos con el fin de vender ejemplares como rosquillas.

Hugh Grant y su chica, Jemima Khan, estaban, dicen, en la agenda de Goodman. Y Keira Knightley, la actriz de Piratas del Caribe.Sugerente. Y el periodista John Leslie, al que un día su propio teléfono le fue infiel y no le dejó introducir el número pin de seguridad. Su representante contaba esta semana en varios medios el último grito en espionaje: «Te llaman y, haciéndose pasar por alguien de una compañía de telecomunicaciones, te piden el pin para una verificación». Listo, el teléfono es la puerta de acceso a la intimidad de los famosos. «Ésta es la fuente de información de muchas de las historias».

James Whitaker, ex miembro de la redacción del Daily Mirror especializado con Goodman en la familia real, confesaba estos días: «Lo que se oye cada vez más es que los periodistas, sobre todo en los tabloides que se publican los domingos, utilizan agentes privados y empresas de seguridad para que les hagan el trabajo y luego copian lo que les dicen». El problema de Goodman es que a él lo han pillado y a otros 250 periodistas, no. Es el número de reporteros que, según The Independent, se dedica al espionaje de famosos, políticos, royals y otros personajes que pueden entregar en bandeja una buena portada. Este comportamiento tiene su explicación en la caída de ventas de las publicaciones sensacionalistas.News of the World ha perdido un 5,92% de sus ventas entre julio de 2005 y julio de 2006. Pese a ello, cada domingo vende 3,7 millones de ejemplares. En el mismo periodo, The Sun ha caído un 4,07%, pero cada día lo compran 3,4 millones. People, un 13,86%.

Es por eso que cualquier historia con famoso se cotiza a precio de oro. El miércoles, The Sun publicaba en su portada, bajo el título Dirty Harry (Harry el sucio), fotos del hijo del príncipe con la cara desencajada (es lo de menos) y sus manos en los pechos de una jovencita (es lo de más). El periódico ponía al príncipe en un aprieto: tendrá que dar explicaciones a su novia… Pero no: la gran exclusiva era de hace tres años. Las fotos, que se tomaron en 2003, se vendieron como actuales. El tabloide se disculpó al día siguiente… Dirty Sun.

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