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ETA asesina a los policías Bonifacio Martín Hernando y Juan Envit Luna con una bomba en Sangüesa

HECHOS

El 30.05.2003 murieron asesinados D. Bonifacio Martín Hernando y D. Julián Envit Luna.

31 - Mayo - 2003

ETA en Sangüesa

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

Los policías nacionales Bonifacio Martín y Julián Envit fueron asesinados ayer, y su compañero Ramón Rodríguez, gravemente mutilado, en un atentado de ETA en Sangüesa (Navarra) en el que otras tres personas resultaron heridas. Los terroristas ejecutaron así la amenaza que contenía uno de sus últimos comunicados, en el que daban cuenta de que en un debate interno reciente habían decidido rechazar la propuesta de abandonar la violencia. El argumento era que a los vascos no se les ha permitido expresar su voluntad, lo que convierte en legítima e inevitable la lucha armada.

Sin embargo, lo único seguro es que la inmensa mayoría de los vascos, nacionalistas o no, y no digamos de los navarros, rechaza el empleo de la violencia y quiere que ETA desaparezca. Así lo han reiterado los electores, incluyendo los de Sangüesa, uno de los pocos municipios en que compareció una agrupación de electores próxima a Batasuna. Obtuvo 240 votos, casi los mismos que Euskal Herritarrok en 1999; los partidos constitucionalistas que ETA ha declarado objetivo militar, UPN y PSOE, tuvieron cerca de 2.000, el 69%.

En las últimas semanas se ha venido produciendo un recrudecimiento de los actos de intimidación de las bandas de acoso, y es probable que el incomprensible robo de 300 pistolas de un camión alemán, a su paso por la región francesa de Las Landas, sea también obra de ETA. Seguramente, no tardarán en aparecer voces que digan que esta ofensiva prueba la inutilidad de la ilegalización del brazo político; que ni es legítimo asesinar a policías que renuevan el DNI por los pueblos, ni lo es prohibir ideas. Pero no son ideas lo que han prohibido los jueces -hay más partidos independentistas que nunca-, sino la vinculación con una banda terrorista. Las razones de Batasuna para mantener esa dependencia son cada vez más pueriles. Ayer mismo, uno de sus parlamentarios dijo en la Cámara vasca que no hay “violencia mayor que negar la existencia de Euskal Herria”.

Portavoces de todo el arco democrático reiteraron ayer que la prioridad debe ser acabar con el terrorismo. Ese objetivo pasa por deslegitimar las falacias en cuyo nombre mata ETA. Es una responsabilidad que corresponde sobre todo a quienes dicen compartir sus fines, aunque no sus métodos. Pero tal responsabilidad es incompatible con mensajes como el de que la prohibición de las candidaturas herederas de Batasuna supone “la muerte civil de decenas de miles de vascos”; evitando mencionar, como si fuera un detalle sin importancia, que el motivo de la prohibición ha sido la pertenencia a un entramado que, entre otras cosas, se dedica a asesinar a sus rivales políticos, y que los muertos reales caen siempre del mismo lado: el de quienes defienden la legalidad democrática.

31 - Mayo - 2003

ETA concluye 'su debate' con dos nuevos asesinatos

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

ETA concluía su último comunicado señalando que haría saber pronto a la opinión pública el resultado de su «debate» interno. No ha tardado en cumplir su compromiso: la banda terrorista reapareció ayer en Sangüesa (Navarra) con el asesinato de dos agentes de la Policía Nacional, desplazados a esa localidad. Siempre ocurre lo mismo: los procesos de reflexión de ETA terminan con la huida hacia adelante de los más intransigentes, que impulsan a la banda a una espiral de violencia sin retorno.

La circunstancia más llamativa de este atentado es que los terroristas adosaron a plena luz del día una bomba en los bajos del coche de los agentes, aparcado en una plaza en el centro de Sangüesa.Hacía casi cuatro meses que ETA no actuaba, por lo que se había especulado con la posibilidad de una tregua tácita. Se había escrito incluso que existía un pacto secreto entre el PNV y la banda, por el que ésta aceptaba un alto el fuego a cambio del avance en la vía soberanista que impulsan Arzalluz e Ibarretxe.

Pero la realidad es que nada ha cambiado en ETA. La banda sigue creyendo que la construcción nacional de Euskadi sólo es posible con el derramamiento de sangre y una estrategia de permanente intimidación a los vascos no nacionalistas.

Con Batasuna fuera de la ley y sin representación en municipios que gobernaba o hacía sentir su influencia, ETA se ha quedado más aislada que nunca. Ya sólo le queda el empleo del terror para conseguir unos fines que cada día están más lejanos.

Ello convierte en especialmente importante la lucha policial contra la banda, que ha sufrido durísimos golpes en el último año y medio. A pesar de ello, ETA conserva todavía una estimable capacidad operativa, como demostró ayer en Francia al robar 301 pistolas de la marca Walther en dos camiones que transportaban armas a una empresa de Gernika.

La sustracción se produjo presumiblemente mientras los conductores dormían en un hotel de Las Landas. Los camiones estaban aparcados sin vigilancia, por lo que los etarras -que disponían de información precisa del itinerario- pudieron llevarse con enorme facilidad varias cajas de pistolas.

Visto lo sucedido, parece increíble que se puedan transportar armas de un país a otro sin protección policial. El Gobierno de París debería dar una explicación de lo sucedido. No es la primera vez que ETA se aprovecha de una negligencia policial en suelo francés. Hace tres años, la banda robó ocho toneladas de explosivos en Bretaña, que todavía está utilizando. La bomba de ayer estaba fabricada probablemente con ese material.

Pero ETA no debe hacerse ilusión alguna porque esas 301 pistolas no van a ser suficientes para amedrentar al Estado de Derecho, que ha acabado por acorralar política y policialmente a esta banda criminal.

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