Estaba protagonizado por Jorge Roelas (Marcial en 'Médico de Familia')

Fracaso de TVE con la serie ‘El Botones Sacarino’ supuestamente basada en el cómic de Ibañez aunque de escasa similitud real

HECHOS

En diciembre de 2000 TVE emitió la serie ‘El Botones Sacarino’

EL DURO LISTÓN QUE SE PUSO JOSÉ ANTONIO ESCRIVÁ

El director de cine D. José Antonio Escrivá se puso un listón muy alto con el proyecto de ‘El Botones Sacarino’, “esta será la prueba que demostrara si soy producto de mi padre o no”, en referencia al productor y director D. Vicente Escrivá. El Sr. Escrivá había logrado cierta popularidad como director de ‘Manos a la obra’ hasta que un cambio de propiedad de la productora de aquella serie le llevó a romper con aquel espacio con duras acusaciones: “Más que Manos a la obra” querían hacer “Manos a la pasta”.

28 - Diciembre - 2000

El otro Sacarino

Encarna Jiménez

Es cosa extraordinaria asistir a un nacimiento estas Navidades. La pequeña pantalla no sólo se está recreando en mantener la misma programación de la última década, en franco deterioro, sino que, por no incluir a nadie nuevo, ni siquiera ha prodigado la imagen del recién nacido en Belén. Demasiado joven. Por eso, hay que saludar en estos días de parrilla envejecida el estreno de una serie largamente anunciada: El botones Sacarino, aunque los resultados de la iniciativa no sean como para lanzar cohetes al aire.Hace 20 años, el auténtico Sacarino, el personaje de tebeo creado por el gran dibujante Ibáñez, quedó parado en su mundo de papel. Esta semana, en la tele se ha encarnado otro Sacarino en el cuerpo regordete de Jorge Roelas, que le debe el nombre y el traje al originario, pero que ya no se alimenta sólo de imaginación y tinta. Los seguidores del primer Sacarino, salvo que hayan tenido algo que ver con la producción de los 13 capítulos que integran la serie, no creo que vayan a sentirse demasiado satisfechos, pues, visto el primer episodio, las esencias del dibujo se han disipado y las leyes de la televisión, que son implacables, sobre todo con la audiencia, han definido un producto que, por otro lado, tiene ciertas dificultades para ser clasificado en los formatos habituales de la ficción televisiva.Esa rareza parece que ha puesto en guardia a TVE que, el día del estreno, emitió la primera entrega, de una hora de duración, sin cortes publicitarios. Teniendo en cuenta lo que vale un minuto estos días en prime time en la cadena pública, habrá que pensar que en TVE había tanto respeto a la integridad de la obra como miedo a que la gente perdiera el hilo y huyeran en desbandada hacia otras ofertas. Y es que en esta serie se da la paradoja de que hay cierto amor por el mundo del cómic y el reconocimiento de sus derechos a Ibáñez, pero la serie está tan saturada de color, olor, acción, follón, onomatopeyas, tintes, decorados, personajes, historias, idas y venidas, que resulta traicionera y de difícil digestión. El primer episodio tenía tantos ingredientes que hubieran bastado 35 minutos para que el espectador se diera por bien servido y, de paso, se aclararía un panorama en el que hay elementos correctos, otros curiosos y algunos de mérito en perfecto desorden.No parece que, al cabo, tenga sentido una serie en la que se mezclan españolísimos personajes como el representado por José Luis López Vázquez con pedazos de Arizona baby, el ritmo de El príncipe de Bel Air, la interpretación de Alaska y el cameo de Lolita. El despiste de la audiencia puede ser morrocotudo.

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