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Tras perder durante unos meses el control, la familia Valdés recuperó la titularidad de la popular revista social

Guerra de accionistas de la revista del corazón DIEZ MINUTOS

HECHOS

Durante el año 1985 se produjo un pleito por la titularidad de las acciones de la empresa editora de la revista DIEZ MINUTOS.

 D. Javier Osborne, hasta ese momento director de la revista DIEZ MINUTOS entre el bando que encabezaba la familia fundadora, Valdés, y el grupo que encabezaba D. Salustiano del Campo, renunció a su cargo ante la crisis causada por al guerra de accionistas y pasó a trabajar para la revista ¡HOLA! de la familia Sánchez Juncó en calidad de Director Adjunto.

15 - Septiembre - 1985

La crisis

DIARIO16

La crisis

Precisamente ahora, DIEZ MINUTOS está a punto de salir de la más grave crisis de toda su historia. Un consejo de administración que se celebrará en fechas próximas sentará de nuevo las condiciones que siempre existieron en la casa. El diez por ciento de acciones compradas por Salustiano del Campo, que habían provocado importantes fisuras en la empresa, a las cuales no es ajena la marcha del antiguo director, están a punto de regresar a las manos de la familia Valdés, fundadora de la sociedad.

Por otra parte, LECTURAS y SEMANA, las otras dos grandes publicaciones dedicadas a tratar los temas del ‘corazón’, no han experimentado cambios sustanciales en sus tiradas ni en sus redacciones.

LECTURAS imprimía en febrero de 1984, 564.449 ejemplares de tirada útil. SEMANA por su parte, hacía salir de tus rotativas cercanas a la estación de Príncipe Pío, de Madrid, en agosto de 1984, la cantidad de 456.393 ejemplares de tirada útil.

 

28 - Mayo - 1985

Salustiano del Campo, nuevo hombre fuerte de la revista del corazón DIEZ MINUTOS

José F. Beaumont

El periodista y catedrático de Sociología de la Universidad Complutense Salustiano del Campo ha pasado a ser el nuevo hombre fuerte del grupo editor de las revistas Diez Minutos y El Europeo, al haber obtenido, junto con otro accionista, Pedro Mateache, el apoyo y control del 53% de las acciones de la empresa editora, Gráficas Espejo, que hasta ahora estaban controladas por la familia Valdés. Los cambios de la propiedad no van a suponer, según los nuevos dueños, cambios en la línea y en el personal de las publicaciones, pero se va a abrir la actividad de la empresa hacia otros proyectos de comunicación.

El día 14 del pasado mes de marzo Los accionistas Salustiano del Campo y Pedro Mateache comunicaron al consejo de administración de la empresa que habían conseguido el control del 53% de las acciones y que, por tanto, la composición de dicho consejo debería adaptarse a la nueva mayoría. En consecuencia, exigieron la dimisión del consejero delegado, Joaquín Valdés, y del director gerente, Rafael Ruiz Jarabo. El grupo de la familia Valdés dominaba en estos momentos el 43% de las acciones.Aunque todavía no ha concluido el período de negociaciones para formalizar el traspaso de poderes, que supondrá el abandono del control de la empresa por parte del grupo de Joaquín Valdés, fundador y presidente de esta sociedad, se da como seguro que en los primeros días del próximo mes de junio ocuparán sus cargos de consejeros delegados Salustiano del Campo (para ediciones y publicaciones) y Juan Herranz (para administración).

‘Remodelación sorprendente

En medios periodísticos ha sorprendido esta remodelación de la propiedad en una de las escasas empresas periodísticas españolas que no registran los efectos de la crisis económica. Este fenómeno, unido a la estrecha amistad de Salustiano del Campo con el líder de Alianza Popular, Manuel Fraga, y a la detenida visita que había realizado previamente a la redacción y talleres de Diez Minutos Carlos Mendo, encargado de sacar adelante el proyecto de periódico conservador La Tribuna, hizo pensar en estos mismos círculos en la posibilidad de que estuviera detrás una operación de control de medios de Prensa ligada a determinados miembros del principal partido de la oposición.Salustiano del Campo, que dirigió EEuropeo en 1983, coincidiendo prácticamente con la firma de una columna diaria en Ya, precisamente en la etapa más derechizada de este periódico, ha negado “rotundamente” que exista relación con Alianza Popular. “Me encuentro en esta operación a título personal y con mi propio dinero. No ha habido incorporación de nuevo capital o nuevos accionistas, sino simplemente una alineación distinta del capital. Me parecería una locura unir una empresa que va bien con una definición política”. Respecto a su relación con Fraga, Salustiano del Campo dice que le une con él una personal amistad desde hace 25 años, “pero esto no me lleva a participar en sus postulados políticos ni en su partido. La amistad personal no significa identificación política”.

Por su parte, Carlos Mendo, militante de AP y ex secretario general adjunto de medios de comunicación de este partido, ha explicado que su visita a las instalaciones de Diez Minutos y El Europeo obedeció a una invitación del presidente fundador, Joaquín Valdés. Añadió que desconocía los cambios de acciones en esta empresa y aseguró que no tenía conocimiento de ninguna operación que implicara a Alianza Popular en este tema. Carlos Mendo se encuentra, según propias declaraciones, en la etapa de captación de capital y preparación del proyecto de periódico La Tribuna, que podría aparecer el próximo año.

Publicaciones rentables

Los nuevos propietarios de Diez Minutos aseguran que la operación responde a la necesidad de “renovar y fortalecer lo que ya existe, que marcha bien”, aunque no han especificado en qué va a consistir dicha renovación. “Esta empresa debería tener una mayor presencia en el mundo de la comunicación y superar la rutina”, han dicho las mismas fuentes, que han puesto como ejemplo de esta última actitud el hecho de que no haya solicitado ninguna emisora cuando podía haberlo hecho, como otras empresas del sector privado.La empresa Editorial Gráficas Espejo imprime, además de la revista del corazón Diez Minutos (que tiene una difusión media de 422.025 ejemplares, según el último control de la OJD de 1983), El Europeo (con una difusión de 12.184 en el mismo período) y un anuario (Anuario Español y Americano del Gran Mundo). A la rentabilidad que produce el conjunto de estas publicaciones, especialmente Diez Minutos, que funciona con el esquema clásico de las revistas del corazón -pocos redactores propios y fuertes inversiones en la compra de reportajes exclusivos-, hay que añadir la ventaja de poseer dos edificios equipados con maquinaria propia, capaz de tirar más publicaciones de las que actualmente imprime.

28 - Octubre - 1985

Disputas de DIEZ MINUTOS

CAMBIO16

La popular revista del corazón DIEZ MINUTOS está sin dueño. Dos grupos de accionistas se pelean por la mayoría del capital y será la juez Manuela Carmena quien decida.

Ambiciones y despechos aderezan los últimos meses de historia de Gráficas Espejo, empresa periodística editora de las revistas DIEZ MINUTOS, una de las de mayor éxito en su sector, y EL EUROPEO. Dos grupos de accionistas pujan por el control mayoritario de la sociedad. Por un lado, la familia Valdés, fundadora de la empresa hace más de cuarenta años. De otra parte, Pedro Mateache, avezado financiero, experto en lídes de compraventa de acciones, que hace dos años se hizo con el control de la empresa en detrimento de los Valdés, sus anteriores dueños.

Todo comenzó a finales de 1983, cuando Carlos Biosca, antiguo accionista que había ido vendiendo ahogado por la falta de dinero, decidió deshacerse de lo último que le quedaba de Gráficas Espejo: un 16% del total de acciones. Mateache, alentado por otra accionista, el catedrático de Sociología Salustiano del Campo, decidió dar, junto a un grupo de fieles, un golpe de mano – poner encima de la mesa más dinero que Valdés – que les diese el control de Gráficas Espejo. Dicho y hecho.

Los compradores – Pedro Mateache, Salustiano del Campo, Juan Herranz, Pedro Royo y Ángel Pérez de Leza; en total, un 53% del paquete accionarial – pactaron sindicar sus acciones para asegurarse el futuro control de la sociedad sin ningún tipo de sobresaltos. Por medio de la sindicación se comprometieron entre ellos a no vender a terceros ajenos al pacto.

Salustino del Campo y Pedro Mateache habían visto cumplido de esta forma un mismo objetivo, aunque cada uno con fines diferentes. El resto de sindicados eran meras comparsas, y en el caso de Juan Herranz, un testaferro de Mateache. Del Campo se aseguraba un puesto en el consejo de Administración de Gráficas Espejo, un cargo ejecutivo y un jugoso y millonario sueldo, y Mateache, una posición mayritaria que le dejaba manos libres para decidir sobre el destino de Gráficas Espejo.

Mateache aterrizó en la empresa hace más de quince años, al conseguir del entonces su socio, Domingo López, ex presidente del Banco de Valladolid, un 10% del paquete accionarial de Espejo como recompensa a los servicios prestados. Mateache llegó al Valladolid con una buena cartera de antiguos clientes del Banco Constinental, su antiguo banco, después de que como consejero director general del mismo propiciase su venta al Banco de Santander. Por su parte, Del Campo había conseguido sus títulos de socio de Espejo tras realizar pequeñas y paulatinas compras desde que en 1972 tomó contacto con la empresa.

El destino, que había unido a Mateache y a Del Campo, los separó meses más tarde. El catedrático se sintió engañado al descubrir que Mateache estaba en tratos para vender la empresa.

Del Campo, despechado, decidió vengarse y puso a la venta su 10% de acciones. Nadie mejor que los Valdés, deseosos de retormar la mayoría, para atender sus pretensiones, aunque fuese a precio de oro. Como así fue. Tras denunciar el pacto de sindicación ante notario, Del Campo fue cesado de su cargo de director general de Gráficas Espejo en el tablón de anuncios de la empresa. No sería el único represaliado. Las sanciones alcanzaron a los fieles de Valdés. Mateache no daba validez a la compraventa.

La pasada junta ordinaria de la sociedad, celebrada el pasado mes de junio, dos grupos de accionistas se disputaban la representación de la mayoría del capital. Ni en ésta, ni en una posterior junta extraordinaria que no llegó a celebrarse se sacaron cosas en claro.

Ahora será Manuel Carmena, juez de primera instancia de Madrid, quien decida sobre el futuro de Gráficas Espejo. En su mano está la decisión de convocar judicialmente a las partes a una nueva junta de accionistas para dilucidar definitivamente de quién es la propiedad de la mayoría del capital en dicha empresa.

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