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El Barça anunció el 28 de abril que denunciaba al entrenador del Real Madrid ante la Comisión de Control y Disciplina de la UEFA, por insinuar que detrás del triunfo del Barça 'estaban el Sr. Villar o Unicef'

Guerra de declaraciones entre los entrenadores del Real Madrid, José Mourinho y el F. C. Barcelona, Josep Guardiola

HECHOS

El 27.04.2011 D. Josep Guardiola (Barça) realizó unas declaraciones criticando a D. Josep Mourinho (Real Madrid) y sus medios de comunicación afines. El 28.04.2011 el Sr. Mourinho realizó otras declaraciones insinuando trampas en el Barça.

audiencaPuntoPelota Los derbys disparan la audiencia de ‘Punto Pelota’ de INTERECONOMÍA TV en Madrid y en Catalunya.

Sr. Guardiola, entrenador del Fútbol Club Barcelona: “Si él me ha llamado Pep, yo le llamo José. (…) José, te regalo la Champions de la sala de prensa. Aquí eres el puto jefe, el puto amo. (…) José prefiere creer a los amigos de Florentino y a la ‘central lechera’ antes que a mí”.

Sr. Mourinho, entrenador del Real Madrid: “Yo tengo dos Champions que gané con esfuerzo y Guaridola tiene una que a mí me daría vergüenza haber ganado de esa forma. ¿Por qué expulsan a Pepe, Motta, Van Persie? ¿Por qué no pitan los cuatro penaltis al Chelsea. ¿Por qué no ganan con su poder futbolístico? ¿Por qué? No sé si es el poder que el Barça tiene por Unicef o porque el Sr. Villar manda mucho en la UEFA…”

27 - Abril - 2011

Guardiola entra en el terreno de Mou

Alfredo Relaño

Me cuentan que los jugadores del Barça aplaudieron a Guardiola cuando se volvió a juntar con ellos, tras la conferencia de prensa. Antes, Mourinho se había regocijado suficientemente de las quejas arbitrales de Guardiola. Éste decidió no callarse y entró en el terreno de Mourinho, yendo un poco más allá, con alguna palabra soez “es el puto amo, le doy la Champions de fuera del campo”, rebautizando a la prensa de Madrid como ‘central lechera’ y anunciando con énfasis que pareció infantil que llamaba Jose a Mourinho “porque él me ha llamado Pep”. Fue una versión nueva de Guardiola.

En definitiva, Guardiola se ‘mourinhizó’. Visto el provecho que su colega estaba sacando de su desliz del pasado sábado, decidió pasar al ataque a fin de recuperar la iniciativa. Para muchos madridistas se ha quitado la careta, cosa que estaban deseando; bastantes barcelonistas prudentes lo habrán visto con desagrado; pero el culé radical se lo agradecerá: su alegato es una sacudida que puede cambiar la deriva pesimista en que estaba entrando el Barça. En la guerra y el amor todos los medios son buenos ¿no? Y en fútbol también, por lo que vemos, y más ante estos acontecimientos que vivimos.

Por lo demás, no puede negar que dijo lo que dijo el sábado ni evitar la impresión de que la UEFA fue sensible a su inquietud. Respecto a la prensa de Madrid, Mourinho nos acusa de desear la victoria del Barça y Guardiola nos moteja de ‘central lechera’. Los dos nos echan a los ultras encima, cada cual a los propios. Eso les aproxima, igual que los malos modos, recién estrenados por Guardiola. En fin, todo esto durará hasta las nueve menos cuarto, hora del partido. “Cuando sale el toro, todo el mundo se sienta”, dicen los taurinos. Cuando ruede el balón será la hora de los jugadores.

29 - Abril - 2011

Mourinho lo está 'mourinhizando' todo

Alfredo Relaño

Viendo anteanoche el partido me dio por pensar en los planes de Florentino cuando llegó, en su proyecto galáctico, y en lo que ahora hay. Un equipo que se plantó atrás para esperar al Barça, con la hierba alta y sin regar en busca de un 0-0 que diera paso a un improbable 1-1 en la vuelta. Un equipo que sufrió una expulsión a la que su entrenador se agarró como un clavo ardiendo para salirse por la gatera. Se hizo expulsar, no propició una reacción del equipo como la que se dio hace diez días en el partido de Liga y en la conferencia de prensa se dio por eliminado y lanzó su alegato incendiario.

Conste que considero la expulsión desmedida y decisiva y que pienso que llueve sobre muy mojado. Ya saben, villarato y todo eso. Y que tengo a Mourinho por un gran entrenador. Pero ahora está en off-side. Me parece que su ego no se ha repuesto del 5-0, ni siquiera con la victoria en la Copa. Me parece que su forma de ser y expresarse lo radicaliza todo. El madridismo se va dividiendo en dos frentes: los que le respaldan a muerte (mayoría en el estadio) y los que van espantándose cada vez más con sus maneras. Y esa forma de esperar al Barça en el Bernabéu en dos partidos consecutivos no le ayuda.

Florentino sabrá, pero desde luego lo que vemos (y está viendo el planeta entero) no es lo que soñó, lo que esperábamos, lo que prometió. Lo que estamos viendo es una ‘mourinhización’ del ambiente y un Madrid metido progresivamente más y más en el papel de malo, sintiéndose incomprendido, convertido en sospechoso, ensalzando una y otra vez por comparación al Barça, que se ha reservado el papel de bueno y consigue que sus defectos no se vean. Florentino se jugó por Mourinho y está en ese viaje, pero sólo saldrá bien parado si es capaz de controlarle. Y cuanto antes empiece, mejor.

29 - Abril - 2011

Mourinho lo pagará caro y el Madrid hace trampas

Josep María Casanovas

GUERRA ABIERTA. Jamás podíamos imaginar que esto acabaría en una guerra abierta, Barça y Madrid enfrentados como nunca fuera del césped. Una disputa agria y peligrosa que en nada beneficia al fútbol español y que puede ocasionar daños colaterales a la Roja. Y el mayor culpable es Mourinho que a lo largo de la temporada con una inconsciencia que bordeaba la temeridad ha ido alimentando el fuego de la polémica con declaraciones envenenadas hasta que al final ha encendido la mecha con gasolina. El rosario de provocaciones, infamias y maldades del portugués ha contado con el beneplácito del club que le paga, por lo que el Real Madrid es cómplice también de una situación que amenaza con salirse de madre. Bien hizo Guardiola desmontando la farsa y bien hace el Barça llevando el caso al Tribunal de Control y Disciplina de la UEFA para salvaguardar el prestigio y honor del club.

PIERDEN LOS NERVIOS Y LA ETICA Hasta el 6 de mayo no se reunirá la UEFA para tratar un caso complicado. Recordemos los hechos, el organismo europeo expedientó de oficio al entrenador del Madrid por sus declaraciones inapropiadas. Horas después, la directiva de Rosell en reunión extraordinaria denuncia al técnico luso por unas declaraciones que consideran del todo intolerables. Y por último Florentino ejerce el derecho al pataleo denunciando al Barça por conducta antideportiva de sus jugadores simulando lesiones. Lo nunca visto. Hasta han llegado a manipular las imágenes de televisión para que parezca que Alves no tocó a Pepe y mandan este trucaje a la UEFA y lo cuelgan en su web. Esto es hacer trampas. Algo parecido a cuando en Madrid modificaron una fotografía para parecer que era fuera juego de Messi. Están perdiendo los nervios y la ética.

SANCIÓN EJEMPLAR. Ahora lo más importante es enfriar el partido de vuelta. Al Barça le interesa que solo se hable de fútbol. Mourinho forzará todo lo contrario, buscará la polémica y el escándalo para ver si el equipo de Guardiola cae en la trampa. Entre tanto los rumores que llegan de Suiza apuntan que el portugués, como reincidente, puede recibir una sanción ejemplar. Se habla de un mínimo de cuatro partidos, la UEFA lo tiene fichado ya que consideran que su comportamiento antideportivo con repetidas declaraciones fuera de lugar hacen un gran daño a la imagen del fútbol. De momento, tregua de 48 horas para la jornada liguera de este fin de semana que puede servir para acercar más al Barça al título de Liga.

29 - Abril - 2011

La dimisión de Mourinho

Lluis Mascaró

Sumergido durante 48 horas en las profundidades de la caverna mediática (conocida ahora también como ‘central lechera’) he podido comprobar cómo el madridismo ha pasado de la euforia a la decepción sin solución de continuidad gracias a los dos golpes mortales asestados por Guardiola y Messi. La propaganda de los altavoces del `nacional madridismo¿ habían convertido estos cuatro clásicos de Liga, Copa y Champions en la batalla final contra el dominio del Barça. Estaban empeñados en demostrar que había llegado el reiteradamente anunciado `fin de ciclo¿ barcelonista, pregonado por los amigos periodistas de Florentino Pérez, apostados en sus particulares búnqueres ‘puntopeloteros’. Y se habían lanzado, desesperadamente, en brazos de Mourinho, al que habían adoptado como su particular anticristo blaugrana. El técnico portugués, acostumbrado a ganar títulos a cualquier precio, era el último clavo ardiendo al que podían agarrarse para intentar frenar la imparable racha triunfal culé. Lo que no podían ni sospechar es que Mourinho acabaría fagocitando al Madrid, hasta convertirlo en un equipo pequeño, vulgar y protestón, alejado del supuesto señorío blanco.

Perdida la Liga, humillado el Madrid en el Camp Nou con una dolorosa manita, el madridismo apostaba fuerte por la Copa del Rey y la Champions. El 1-1 del primer clásico en el Bernabéu fue celebrado como una victoria, cuando en realidad aquella noche el Madrid certificaba su defunción liguera. Al menos, pensaban los merengues, el Barça no nos ha ganado. Y eso representaba su particular triunfo después de cinco derrotas consecutivas a manos de Guardiola. Con ese empate se rearmaron moralmente para el segundo capítulo de la serie, en Mestalla. La victoria en la final de la Copa debía suponer el punto de inflexión. El principio del fin de la ‘era Barça’ y el principio del principio de la ‘era Madrid’. Los blancos celebraron esa Copa como si se tratara de la Décima, sin darse cuenta de que era un título menor, el tercero en importancia. Un ‘chupito’, como yo les dije a mis colegas Siro López, Tomás Roncero y Fredéric Hermel, apóstoles del ‘nacional madridismo’. Se autoconvencieron de que esa Copa menor en valor futbolístico pero de gran trascendencia mediática iba a cambiar la historia. Y se equivocaron.

El tercer asalto iba a ser el definitivo. En el Bernabéu, en la ida de las semifinales de la Champions. El escenario predilecto de Mourinho. Todo estaba preparado para certificar el ‘fin de ciclo’. Pero el Barça no lo iba a permitir. Y asestó dos golpes de gracia que dejaron KO al Madrid. Primero fue Guardiola, con su genial rueda de prensa previa al partido. Pep dio el puñetazo encima de la mesa que muchos culés reclamábamos desde hace diez meses. Se arremangó y entró en el fango. Con contundencia pero con estilo. Y dejó sin argumentos dialécticos a Mourinho, al mismo tiempo que insuflaba moral a sus jugadores y a todo el entorno blaugrana, ciertamente decaído tras la derrota en Mestalla y ante la evidencia de que el Barça llegaba a este tramo final y decisivo de la temporada muy justito de fuerzas y de efectivos. Guardiola hizo lo que debe hacer un líder y sus jugadores, evidentemente, se lo agradecieron. Y se lo reconocieron.

El partido del miércoles estaba cargado de una tensión emocional sin precedentes. El Bernabéu clamaba venganza. Mourinho buscaba un 0-0 que le permitiera llegar al Camp Nou en busca de la sorpresa. Y Guardiola efectuó las variaciones necesarias en su estilo para superar el agobio del planteamiento ultradefensivo del Madrid. Lo que sucedió en el partido lo vimos todos: solo un equipo salió a ganar y acabó ganando. Con merecimiento. Incluso con brillantez. Y eso provocó la ‘dimisión’ de Mourinho. El técnico portugués se autoexpulsó en el campo y se hizo el hara-kiri en la rueda de prensa posterior. Incapaz de frenar al Barça, ni por lo civil ni por lo criminal, decidió huir de la batalla como un cobarde. Y buscó excusas patéticas que son el primer paso hacia su salida del Madrid.

Mourinho ha perdido el ‘encanto’ que tenía entre las huestes madridistas. Ni siquiera sus jugadores se lo creen. Ellos, que habían luchado como gladiadores para defender el ideario de su jefe porque éste les había asegurado la victoria final, ya le critican abiertamente. Incluso su estrella, Cristiano Ronaldo, lo hizo en público: “No me gusta jugar así, pero tengo que adaptarme a lo que me piden”. Mourinho ha fracasado. Y con él, Florentino Pérez. La continuidad del entrenador portugués en el banquillo del Madrid se antoja difícil. Casi imposible. Ni él ni el madridismo pueden soportar otra temporada como la actual. Demasiada tensión. Demasiado esfuerzo emocional. Demasiada guerra sucia. La estrategia podía mantenerse porque se presumía la victoria. Pero ahora que se ha perdido ya no tiene sentido continuar por el mismo camino de la manipulación, las mentiras y los lamentos. El Madrid aceptaba ser un equipo pequeño durante diez meses para volver a ser grande. Pero el Madrid no puede seguir siendo eternamente un equipo pequeño, con un fútbol vulgar y con el entorno absolutamente crispado. La ‘era Mourinho’ ha tocado a su fin.

28 - Abril - 2009

Jaque Mate de Leo y… Stark

José Damián González

EL nuevo duelo en OK Corral lo ganaron el antifútbol, el miedo, el pánico en el cuerpo, la tensión. Todo eso derivó en un exceso de broncas, demasiado líos por momentos más propios de macarretes de barrios que de futbolistas profesionales. Mou no fue esta vez el rey táctico de la Copa, sino que volvió a dibujar al Numancia, a su Inter, catenaccio en casa para irritación supongo de Di Stéfano. Pep mantuvo su apuesta por el control y la posesión del balón, pero sin saber todavía cómo atacarle al nuevo Real, cómo hurgar entre las defensivas líneas de su enemigo.

Pepe, cuya entrada a Alves se hubiese merecido el color amarillo. Así que ya tenemos otra vez al Madrid acabando con diez frente al Barça, 0-2 de Leo, la borrica de brincos. Jaque mate… de Stark.

Mourinho no se adornó tácticamente esta vez con el brillante juego de ajedrez que planteó en Mestalla, donde fue con todo su repertorio (repliegue, presión arriba, cortes rápidos de la circulación culé y velocidad a la contra), sino que clonó el sistema amarrete, numantino: todo recluidos muy atrás, ordenaditos en 30 metros, amurallados en Numancia y desesperando al mismísimo Cristiano, que vio cómo jugando así ni él ni sus colegas iban a oler el balón. Eso y actores irritables e irritantes de teatro como Pedro tras un choque con Arbeloa, que estuvo en todas las escenas. Un drama antifutbolístico que desembocó en tragedia con la trifulca y en el posible KO blanco en este primer asalto cuando el peor árbitro de la Bundesliga echó a Pepe de manera infumable.

Y esta vez el Barça no perdonó en superioridad y Messi cazó dos goles que le dejan abiertas las puertas de Wembley. Aunque once contra once el escudo del Madrid pesa mucho…

28 - Abril - 2009

Al Madrid le destrozó Stark

Siro López

Pregutnar eso es una obviedad. Hasta el más acérrimo de los culés, excepción hecha con Quim Domenech, Carme Barceló y compañía, se dio cuenta del robo, atraco, hurto, guindada, chorizada, trinque, asalto, expolio, o cualquier acepción que ustedes quieran utilizar para adjetivar lo que el miércoles aconteció en el Santiago Bernabéu. Por si mi compañero de columna aún no entiende, lo que le quiero decir, se lo diré en el idioma de Josep Pla: “¡fue un rubitori! Que traducido al idioma de Cervantes es lo mismo que he dicho en este párrafo con profusión de adjetivos.

Contestando a la pregunta que encabeza todo esto, y de ahí que hable de obviedad, los que nieguen que el árbitro influyó en el partido imagino que son los mismos que no quisieron ver los cuatro penaltis que Ovrebo no pitó a favor del Chelsea. Si, aquel noruego que regaló una final de Champions al Barça, y, de rebtoe, los tres chupitos que llegaron después. Total: seis Copas, algunas de las cuales nunca habrían estado en las vitrinas culés de no mediar la actuación de un vikingo que, a estas horas debe estar disfrutando de la insignia de oro y brillantes del club azulgrana.

Aunque Helenio Herrera decía que se jugaba mejor con diez que con 11, es evidente la injustificada expulsión de Pepe marcó el desarrollo del partido. Después de una primera parte cobardona de los dos equipos, el Madrid se había ido arriba, el Barça volvía a mostrar sus deficientes físicas y todo hacía pensar que el choque podía caer hacía el bando local. Si no fue así, hay que apuntárselo en el haber a un alemán fanático de Messi y que me imagino que a estas horas debe tener en la cabecera de su cama una camiseta blaugrana con el número diez y la serigrafía de que ‘eres el puto amo’. Es el justo regalo al trabajo de aliño que realizó en el Santiago Bernabeú.

29 - Abril - 2009

El único que destrozó fue Messi

Quim Domenech

Lo que condiciona un partido, de entrada, es el planteamiento táctico y la calidad de los futbolistas. Esto último, en el caso del Real Madrid, está fuera de toda duda. Pero, en cambio la forma de jugar del equipo de las nueve Copas de Europa en su estadio dejó mucho que desear.

Quizá las explicaciones deban empezar por ahí. En los últimos duelos has regalado el balón al rival y lo has querido recuperar esperando sus fallos o aplicándote con dureza, al límite del reglamento. Y cuando estás al filo de la navaja puedes acabar cortándote. Y sí, la roja es discutible – aunque para mó bien mostrada – pero también Pepe podría haberse ahorrado esa entrada con los tacos por delante, que pudo lesionar de gravedad a Alves. Cuando entregas el balón al rival y le esperas más allá de la línea del medio campo, sin presión alguna, estás expuesto a que en un arrebato de desesperación se te vaya la cabeza. Y eso le ocurrió al portugués.

Que quede bien claro, lo que decidió el partido fue el planteamiento de Mourinho y, sobre todo, la genalidad del mundo. Messi sí es determinante, te decanta un partido y una eliminatoria, Seguramente, sin Messi y aunque el Madrid hubiera estado con 10 el partido hubiera finalizado con empate a cero.

Los lamentos siempre llegan cuando pierdes. El madridismo intenta buscar culpables externos para no hacer autocrítica. Ya lo dijo el maestro Carrasco, el único robo que hubo en el Santiago Bernabéu fue el del balón. Siro, cada vez cuesta más que el madridismo crea vuestras excusas. Los auténticos amantes del fútbol miran más allá de una decisión arbitral, aunque quizá eso no interesa.

En fin, puestos a citar a Albert Einstein, me quedo con la siguiente frase: “Tendremos el destino que nos hayamos merecido”.

Quim Domenech

29 - Abril - 2009

UEFA, cueva de paniaguados

Carlos Dávila

La UEFA es una cueva de paniaguados. El Madrid, incluso antes que Mourinho, ha desafiado a esta tropa de ganapanes y lo está pagando caro. Florentino Pérez, que sabe bien cuanto hay que cortejar al Gobierno de turno para comerse un saci empresarial en España, no ha aplicado curiosamente la misma fórmula con los jetas ‘uefos’. Este verano se trajo un gladiator que reta a los leones carnívoros (hay que ver cómo se ponen de jamón cada vez que vienen por esos pagos) y los felinos se están vengando utilizando a sujetos como Stark, que en la Bundesliga no arbitrarían ni en las campas del Rhin. La UEFA atiza al Real en el tafanario de Mourinho y la guerra ha comenzado. Aquí la sangre va a correr por todos los lados, sobre todo por la Rojigualda, o sea, por la selección.

30 - Abril - 2009

La UEFA y la guerra

José Damián González

El atentado al reglamento que cometió el tal Stark, el peor árbitro de la Bundesliga, echando a Pepe por una entrada fuerte, pero en la que no toca a Alves y que, por tnato, más que roja iría del rosa al amarillo, ha levantado en armas al madridismo. Una reacción comprensible: no se puede romper una semifinal de Champions dejando a un equipo con diez por una arbitrariedad así. Otra cosa es que no me convenciese el ejercicio de prudencia táctico excesivo de Mou en el Bernabéu, tan distinto al de la final de Copa en Mestalla con ese brillante despliegue defensa-ataque y la presión arriba y no tal abajo.

Tampoco jugó un pimiento el Barça, dicho sea de paso, hasta que el talento de Messi explotó contra diez acabando el destrozo blanco iniciado por el árbitro alemán. Lo de las ruedecitas de prensa de Starsky y Hutch (Pep y Mou) ha sido como apagar un fuego con gasolina. Ya avisé ayer de que estas cosas la UEFA no las perdona, aunque los palos no los suele repartir precisamente con equilibrio. Me da que a Mou le va a caer un puro. Eso sí, a Stark igual le regalan una caja de habanos. Aunque lo peor es la guerra total desatada ayer entre los dos grandes. Nada bueno con Monsieur Platini en el ajo…

José Damián González

30 - Abril - 2009

En legítima defensa

Carme Barceló

No habían transcurrido ni dos minutos del esperpento – en formato de rueda de prensa – del señor José Mourinho cuando escribí en mi Twitter que el club blaugrana tenía que responder de inmediato. Guardiola ya se había pronunciado más que suficiente 24 horas antes en el mismo escenario del crimen y Rosell debía tomar cartas en el asunto. El presidente del Barça, que ya ha sido criticado por los de siempre por no saltar a la yugular del portugués es el mismo Santiago Bernabéu, abogo por la prudencia. Saber contar hasta 10 es una de las virtudes que debe adornar a un cargo de tanta responsabilidad. Sandro esperó, se reunió con su Junta y denunció ante la UEFA a Mou. Aunque esta ya había hecho lo propio, el Barça debía defenderse ante unas inaceptables acusaciones en las que incluso, el señor José osaba mentar a Unicef.

Motivos y porqués – adverbio repetido hasta la saciedad por el entrenador merengue – para la denuncia los hay y muchos. Mouinrho pone en tela de juicio una Champions blaugrana que dice le hubiera dado vergüenza de dar esta por perdida ante todo el madridismo, o de ordenar a sus jugadores lanzarse encima de un árbitro desde el minuto uno. El Barça ha dicho ‘hasta aquí hemos llegado’ y va a defender la legitimidad de sus éxitos hasta el final. Un club que ha tenido que soportar cagómetros, villaratos, cangüelos, fines de ciclo y presuntas acusaciones de dopaje tiene que actuar. Porque es intolerable.

Esto es una campaña en su contra en toda regla con una imagen de marca, el señor José Mourinho, y una mano que mece la cuna con complacencia y complicidad. Pero han acusado al bebé demasiado fuerte y se ha despertado gritando. Y eso molesta incluso a la familia, que es blanca y, por obra y gracia de Mou, poco radiante.

Carme Barceló

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