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El doctor Cabeza pasará a dirigir los deportes en la Cadena SER para intentar disputar la audiencia a José María García de la Cadena ANTENA 3 RADIO

Caída del Doctor Cabeza de la presidencia del Atlético de Madrid, el club pasará a estar regido por una gestora presidida por Cotorruelo

HECHOS

  • El 13.01.1982 el presidente del Atlético de Madrid, Doctor Alfonso Cabeza fue suspendido como presidente por decisión de la Real Federación Española de Fútbol
  • El 21.05.1982, tras cuatro meses suspendidos el Doctor Cabeza dimitió como presidente del Atlético de Madrid.

La principal característica del breve mandato del Dr. Alfonso Cabeza al frente del club Atlético de Madrid fueron sus formas y sus malas relaciones con el Presidente de la Real Federación Española de Fútbol, D. Pablo Porta.

14 - Enero - 1982

Calderon, en la sombra

Julián García Candau

Los jugadores del Atlético de Madrid están preocupados por su futuro. Conocedores de la situación catastrófica por la que atraviesan las finanzas de la entidad, comenzaron durante las fiestas navideñas a establecer contactos con personas que, en un futuro próximo, podrían desear la dirección del club. Los jugadores han preguntado en concreto si es cierto que Vicente Calderón puede estar interesado en volver a la presidencia, en el caso de que Alfonso Cabeza dimita o se sienta incapaz de resolver los problemas planteados.La gestión fue protagonizada por un jugador, cuyo nombre no puedo revelar, que personalmente ha perdido la fe en su presidente. Los profésionales del Atlético están preocupados por el destino del club, de cara a la próxima temporada. Entienden que no se les podrán satisfacer las cantidades que figuran en sus contratos y no ven salida al tema. No quieren ver al Atlético convertido en un Getafé.

Los jugadores están dispuestos a sacrificarse por el club. También ellos quieren ayudar, pero desean que se les hable claro y que no se incum.plan las promesas, A algunos les ha dolido profundamente que su banco les haya devuelto sin cobrar los cheques entregados por el club. Si no hay dinero prefieren la verdad al engaño.

Vicente Calderón no se ha desentendido totalmente del Atlético. Por el rriomento está realizando maniobras de aproximación. Una de las primeras conversaciones que ha mantenido ha sido con Luis Aragonés. Vicente Calderón parece que confia de nuevo en los hombres serios de la casa, que no siempre fueron tratados adecuadamente.

22 - Mayo - 1982

La dimisión del doctor

Gilera

El ingenio de Vital Aza en ‘el rey que rabió” creó un coro de doctores que puso música Chapí sobre la letra ‘si el perro está rabioso o no lo está’. Y la conclusión era: “Todo, menos dimisión”. En España no dimite nadie de los cargos. Ni aún de los que son honoríficos, como los del fútbol en las presidencias de clubs y Federaciones. El cargo tiene algo que cautiva y sobre el que se hace la personalidad del individuo, especialmente los cargos públicos. Ministros que durante un largo periodo de tiempo se acostumbraban a viajar con escolta, al dejar de ser ministros no sabían andar solos por la calle, les faltaba ya la naturalidad del peatón anónimo. Sin embargo, se ha producido una dimisión: la del doctor Cabeza, que ha dejado la presidencia del Club Atlético de Madrid.

El popular doctor y sancionado presidente había declarado hacía algún tiempo a sus compañeros de Junta directiva que estaba dispuesto a dimitir si le liberaban de un aval de equis millones que había suscrito”. Como esto no lo podían hacer los miembros de la Junta. Cabeza seguía al frente del club. Sin embargo, cuando un presidente dice que ‘se va si le aceptan una condición’, es que empieza a irse, que está deseando irse y que si no se va lo echan. En los cargos hay que estar sobre seguro. Cuando se está en falso es como si al sentarse a presidir una junta le fallara el sillón y se cayera. Las caídas son siempre cómicas, hasta las que producen lesión de huesos o fibras.

En un comentario sobre el tema quedaba escrito en esta misma columna hace unos días que el doctor Cabeza podía resistir en la presidencia del Atlético cualquier sanción federativa, pero lo que no podría resistir sería la sanción moral de los socios o de las peñas rojiblancas. Los presidentes temen cuando están en el placo oficial del estadio que unos cuantos socios o abonados o hinchas del club se dirijan a ellos y les abucheen. Esta clase de acusación pública es temible y no se resiste. Las peñas del Atlético, algunas en su última reunión, se enfadaron por la ausencia del doctor y acordaron un voto de censura que equivale al gesto descarado del público en el estadio.

La Comisión gestora creada para convocar elecciones a la presidencia del club ha sido el empujón definitivo del doctor. Si Cabeza no se hubiera apartado del club para dedicarse a otras misiones ajenas a aquella por la que los socios le otorgaron su confianza, habría seguido al frente del club porque la imagen del doctor Cabeza fue buena, simpática, popularísima. Él, como los suicidas, puede poner un letrero en la poltrona presidencial del club, que diga: “No se culpe a nadie de mi muerte”. Se ha suicidado deportivamente él solito.

Gilera

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