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En la serie para 'Movistar' titulada "Déjate Llevar" que pretende tener un claro feminista

La directora Leticia Dolera, icono feminista, prescinde de Aina Clotet como actriz por informar que estaba embarazada

HECHOS

El 20 de noviembre la actriz Dña. Aina Clotet hizo público un comunicado sobre su relación con la serie ‘Déjate Llevar’ que dirigía la también actriz Dña. Leticia Dolera.

El 30 de septiembre la actriz Dña. Aina Clotet que, en teoría, estaba a punto de comenzar el rodaje de la serie feminista “Déjate Llevar”, retuiteó un mensaje en el que se hablaba de un despido hace 29 años de una actriz por quedarse embarazada. A partir de ahí se dispararon los rumores de si ella había sido apartada de la serie por quedarse embarazada, siendo algo extraño por ser la directora, Dña. Leticia Dolera, una activista feminista, además de actriz protagonista.

 El 8 de octubre de 2018 el rumor saltaba a las redes sociales, aunque no sería hasta el 13 de noviembre cuando un periódico digital, EL ESPAÑOL, se hacía eco del rumor.

El 16 de noviembre era Dña. Leticia Dolera quien entraba en la polémica con una entrevista a D. Davir Ruiz para la edición web de ELLE, en la que reconocía que se había producido el relevo de la actriz por su embarazo, asegurando que había hecho todo lo posible para impedirlo.

La versión de la Sra. Dolera no gustó a la Sra. Clotet que, tras haber guardado silencio, decidió mandar un comunicado desmintiendo en parte lo dicho por la Sra. Dolera.

20 Noviembre 2018

Comunicado de Aina Clotet

Aina Clotet

Durante los últimos meses, muchos periodistas han contactado conmigo para conocer el motivo por el cual la serie “Déjate llevar”, creada, dirigida y protagonizada por Leticia Dolera, había decidido sustituirme y si eso tenía alguna relación con mi embarazo. A pesar de la insistencia de varios medios, siempre he tenido claro que no quería hacer ninguna declaración. En primer lugar, porque la situación me había causado mucho estrés y quería proteger mi estado gestacional. En segundo lugar, porque no quería que mis posibles declaraciones se percibiesen como un ataque a Leticia ni al proyecto. Y en tercer lugar, porque quería canalizar esta dura experiencia en buscar soluciones para evitar que las actrices embarazadas puedan sufrir la desprotección legal en la que yo me he encontrado.

Sin embargo, pese a mi silencio, la semana pasada varios medios de comunicación publicaron declaraciones de Leticia que me resultaron sorprendentes, y he considerado oportuno hacer públicas algunas de las circunstancias que rodearon mi salida de la producción.

A finales de junio fui seleccionada para interpretar un personaje protagonista de la serie. El rodaje estaba previsto desde mediados de septiembre a finales de noviembre y mi personaje tenía unas 25 sesiones de trabajo, lo cual suponía la mitad del tiempo de la filmación. A principios de julio, descubro que estoy embarazada de cuatro semanas. Conozco perfectamente las características del personaje y decido comunicar la noticia inmediatamente a la directora, con la voluntad de ayudar a la producción y para que se puedan plantear la organización del rodaje teniendo en cuenta mi estado.

En mi anterior embarazo tuve que renunciar a proyectos profesionales porque, en esa ocasión, coincidían con un momento muy avanzado de mi gestación por lo que ni me planteé poder participar en ellos. Pero esta vez, empezaba a rodar estando de poco más de 3 meses y medio (no entre 4 o 6 meses, como se ha publicado), por lo que entendí que, con una planificación adaptada, podría rodar la mayoría de mis escenas antes de que mi embarazo fuese perceptible. Si llegado el momento en que mi embarazo fuese visible, quedaran escenas pendientes de rodar, entendía que se podría recurrir a cualquiera de las técnicas que utilizamos de forma habitual en estas circunstancias, como adaptar el vestuario, ajustar planos de cámara, sugerir que el personaje, que ya es madre de dos niñas, no necesita tener un vientre completamente plano, usar dobles de desnudo puntuales, etc. Y así lo propuse. Entiendo que dicha adaptación suponía un esfuerzo para todo el equipo pero, como en el sector audiovisual es habitual adaptarse a todo tipo de imprevistos, asumí que la producción de una serie marcadamente feminista y que plantea la dificultad de ser mujer y madre en esta sociedad, consideraría todas las opciones para no excluirme solo por estar embarazada.

Dos días después de comunicar la noticia, la directora me informa telefónicamente que no cree que puedan contar conmigo porque hay un problema con la póliza del seguro, que establece un coste altísimo para cubrir cualquier problema derivado del embarazo y que además ven complicado cambiar el plan de rodaje.

Inmediatamente después, me llega que ya han abierto casting para mi personaje. Contacto con ellos y me comunican que es únicamente por si no consiguen solucionar el problema del seguro. Ante mi sorpresa con esta problemática, mi representante y yo nos asesoramos con distintas asociaciones como CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales), AISGE (Artistas intérpretes sociedad de gestión) y ARAE (Asociación de representantes de actores españoles). También hablamos con varios productores y directores que habían rodado con actrices embarazadas y descubrimos que, efectivamente, los precios de las pólizas de seguro que cubren riesgos asociados al embarazo son elevados y que, ante estas situaciones, no existe un standard y depende de la voluntad de cada producción asumir la contratación de actrices embarazadas, como ya ha ocurrido en numerosas ocasiones.

Mi representante y yo pedimos una reunión con el productor y la directora. En ella proponemos de nuevo todas las posibilidades de adaptación de planificación y artísticas anteriormente mencionadas pero Leticia sigue sin ver factible disimular mi embarazo en la última fase de grabación, argumentando que el personaje tiene escenas de cama. Dado que mi interés y compromiso con esta serie era absoluto y entendiendo que parte del problema residía en un motivo económico (cambiar el plan de rodaje puede suponer un aumento presupuestario), puse a disposición mi salario para cubrir cualquier coste adicional que mi embarazo pudiese suponer a la producción. En esa misma reunión preguntamos si Movistar+, como plataforma que encargó el proyecto, estaba al corriente de la situación y nos responden que no. Solicitamos que se les informe y acordamos que así lo harían.

Días más tarde, en mi séptima semana de gestación y cuando todavía quedaban dos meses para que el rodaje empezara, el productor me transmite que, definitivamente, es legal y artísticamente inasumible mi presencia en la serie.

Leticia, en compensación, me planteó la posibilidad de interpretar un personaje capitular que decidí rechazar, no por el hecho de ser un personaje menor, como se ha dado a entender públicamente, sino por la gran sensación de desprotección que había sentido durante todo el proceso.

A finales de julio, mi representante y yo solicitamos una reunión con los directivos de Movistar+, que finalmente tuvo lugar el 17 de septiembre, justo el día en que se iniciaba el rodaje de la serie. En esta reunión expusimos todos los hechos acontecidos. El equipo de Movistar+ nos trasladó que no tenían conocimiento alguno de la problemática existente con la póliza del seguro para embarazadas, ni de ninguno de los problemas económicos y de planificación esgrimidos por la productora para apartarme de la serie. Añadieron que, de haberlo sabido, hubieran volcado toda su voluntad para intentar evitar que esta situación ocurriera.

Soy plenamente consciente de la enorme presión que conlleva dirigir y producir un proyecto como este. Pero por otra parte creo que es necesario mostrar la otra cara de la moneda, la de la presión que tiene la mujer que se queda embarazada y tiene que decidir si esconde su embarazo para conservar el trabajo o lo explica para favorecer la organización del mismo, arriesgándose a perderlo. Yo opté por decirlo por lealtad al proyecto y perdí un trabajo importante para mí, así como otro trabajo que rechacé por formar parte de este.

Creo, fervientemente, que ninguna mujer debería verse en la necesidad de ocultar algo así para proteger su carrera profesional y siento que es compromiso de todas y todos luchar por una sociedad justa y equitativa, que no reduzca las oportunidades de las mujeres en momentos tan cruciales como el embarazo o la maternidad.

05 Diciembre 2018

Comunicado de Leticia Dolera

Leticia Dolera

Hola,

Como sabéis, soy la directora de la serie Déjate Llevar, producción que decidió no contratar a la actriz Aina Clotet por no encajar en el perfil del personaje protagonista para el que fue seleccionada en un primer momento.

He tardado dos semanas en escribir estas líneas porque me encontraba en la recta final del rodaje y porque estos han sido días duros para mí y para mi familia.

Se han dicho muchas cosas sobre mí, pero me ha dolido especialmente ver cómo se usaba esta situación para intentar desacreditar al movimiento feminista, tan necesario en nuestra sociedad, o para cuestionar mi compromiso de varios años con el mismo.

Hace casi cuatro años empecé a escribir un proyecto de serie sobre tres mujeres. Conseguí que varias personas creyeran en él y quisieran producirlo (yo no soy productora ni empresaria) y entre abril y mayo de este año abrimos un proceso de casting. A finales de junio, comunicamos a la actriz Aina Clotet que era la seleccionada para uno de los papeles protagonistas.

Días después, cuando todavía no le habíamos pasado los guiones ni habíamos hecho ningún ensayo, Aina nos dijo que estaba embarazada. A los dos días la llamé para decirle que, pese a que veía muy difícil que pudiera encarnar el personaje de Cristina estando embarazada de cuatro, cinco y seis meses durante el rodaje, íbamos a dar todos los pasos para valorar en profundidad si podíamos adaptarlo todo a su nueva situación. Y así lo hicimos durante las dos semanas siguientes.

Paralelamente, el productor le comunicó el problema que estaba teniendo con el seguro y la falta de cobertura que esto suponía cuando se trataba de actrices protagonistas embarazadas. En ese momento, los tres juntos hablamos de buscar soluciones al respecto e incluso aunar fuerzas para denunciarlo, pues nos parecía y nos sigue pareciendo, una discriminación.

Lamento que nuestra falta de entendimiento durante todo este proceso y no haber sabido acompañar mejor a Aina como ella necesitaba, nos haya llevado a esta situación de tensión y exposición pública.

Como ha habido tantas voces opinando sobre el tema sin conocer los pormenores del proyecto, voy a extenderme en compartir lo que se valoró durante dos semanas desde distintos departamentos de esta producción y las razones por las cuales, aunque nos doliera, Aina no podía encarnar este personaje.

1/ El personaje. Cristina toma la píldora anticonceptiva porque no quiere quedarse embarazada. Durante la serie reconecta con su sexualidad y su cuerpo. Se viste y se mueve de una determinada manera. Tiene varias escenas de sexo y muestra su cuerpo desnudo en varias ocasiones.

La profesión de intérprete conlleva una relación muy concreta con el cuerpo, es un handicap al que nos enfrentamos todas. No hablo de mostrar cuerpos normativos, evidentemente, sino de que con el cuerpo también construimos nuestros personajes. Hay muchos ejemplos de transformaciones físicas de actores o actrices para interpretar determinados personajes y eso es porque nuestro cuerpo también cuenta la historia. En este caso, un embarazo era algo totalmente opuesto al personaje de Cristina.

2/ El estilo narrativo. El estilo visual y narrativo de la serie, cámara en mano y buscando el realismo, nos impedía utilizar una doble de cuerpo. Tampoco veíamos posible rodar una serie entera de 8 capítulos de 30 minutos y rodada toda en escenarios naturales (que no en plató), usando sólo planos cortos. Tampoco podíamos recurrir a los planos cortos sólo en las escenas de una de las tres protagonistas (distinto sería si fuera un papel secundario), pues el lenguaje visual de una serie debe tener coherencia en su conjunto.

3/ No era posible un plan de rodaje alternativo. Esta serie se rueda en 62 localizaciones naturales, con 94 actrices y actores. Adaptar, mover y encajar el plan de rodaje a las escenas de una actriz no era factible. Malograba el trabajo ya realizado del equipo de arte y producción, que estaba incorporado al proyecto desde hacía meses, pero sobre todo, implicaba la no contratación de 4 actores ya confirmados.

4/ Imposibilidad de retrasar o adelantar el rodaje de un proyecto ya en marcha. No podíamos retrasar el rodaje medio año para que Aina diera a luz. Eso implicaba que más de cien personas perdieran su empleo.

Tampoco es verdad que pudiéramos adelantar todo el rodaje o rodar antes algunas de sus escenas, de hecho, para los tiempos de una serie, ya estábamos con el calendario muy ajustado.

5/ No podía ofrecerle otro protagonista, pero sí un personaje mucho más corto. Es cierto que el personaje que interpreto yo misma vive un embarazo durante la serie. Nunca se abrió casting para ese papel. Es un personaje que escribí durante más de tres años pensando en mí. Toca temas que me afectan directamente a nivel emocional. Y como autora quería expresar a través de este personaje mis propios miedos, inquietudes y defectos.

De todas formas, tampoco hubiera sido factible que lo hiciera Aina, yo no la veía en ese personaje y los personajes no son intercambiables de manera tan sencilla, hay razones artísticas detrás de cada elección de casting. Además, las escenas de una serie no se ruedan en orden cronológico y mi personaje no aparece embarazada durante la primera mitad de los capítulos.

Desde la producción le ofrecimos un personaje capitular, una aparición corta con algunas secuencias, que prefirió no hacer, cosa que entendí perfectamente.

6/ La imposibilidad de hacer FX. Aina nos propuso invertir su sueldo para costear el coste de post-producción de borrar su barriga de embarazada en los planos donde supuestamente aparecería. Eso no solucionaba todos los contratiempos explicados anteriormente. Dejando de lado que el coste no se cubriría ni de lejos con el sueldo de Aina y que esta no es una gran producción, la productora no se lo planteó porque no le parecía ético (ni legal) que una actriz trabajase sin cobrar en este proyecto.

Además, rodar con efectos especiales a una protagonista en una serie de corte realista tenía condicionantes de tipo creativo, conlleva una complejidad técnica contraria al estilo de rodaje del proyecto (con movimientos de cámara e improvisaciones de los actores) y por lo tanto implicaba cambiar el estilo y diseño de la serie.

En todo este asunto sí cometimos un error de comunicación. Ante el riesgo de no encontrar ninguna solución para que Aina pudiera estar en la serie, en paralelo se activó un proceso de casting alternativo. Se le iba a comunicar a Aina enseguida, pero una tercera persona se nos adelantó. Fue una cuestión de horas. Tanto yo como el productor de la serie le pedimos disculpas en su momento, por teléfono y en persona. Aprovecho para volver a hacerlo, esta vez públicamente. Entiendo la tristeza que esta noticia le causó y me hago cargo de su decepción.

Se han tomado muchas decisiones feministas en esta serie, tanto a nivel de contenido como en la composición del equipo. Lamento mucho que en este caso no lográsemos, pese a intentarlo, una solución ideal para todas las implicadas. Darnos cuenta de que no podíamos contar con Aina para interpretar el papel de Cris fue algo difícil de asumir para mí y para el equipo.

En este equipo, donde somos una gran mayoría de mujeres, tenemos claro que no se puede discriminar a ninguna mujer por una cuestión de género y/o embarazo. En España se producen muchos despidos por este motivo y es una injusticia social muy grave.

En esta producción ha habido cinco mujeres embarazadas. Dos de ellas son actrices que aparecen en la serie estando embarazadas de cinco y ocho meses. Otras dos de estas cinco mujeres fueron contratadas estando su embarazo ya avanzado, sabiendo que tendrían a su bebé en mitad de la producción y asumiendo la contratación de otras dos personas para sustituirlas. El sobrecoste que ello implicaba no fue nunca un problema, faltaría más. Y cuando alguna de ellas lo necesitó puntualmente, cambiamos horarios y nos adaptamos. No pretendo mostrar esto como un acto heroico, lo vivimos en su día con absoluta normalidad, pero lamentablemente no sucede así siempre.

Por último creo, que podemos ver todo esto como una oportunidad para hacer una reflexión colectiva, constructiva, rigurosa y valiente entre profesionales del sector sobre como la maternidad afecta a todas las mujeres de la industria, no solo a las actrices, que en la mayoría de los casos no tienen contratos fijos y son contratadas de forma temporal y que por lo tanto se encuentran en una situación de vulnerabilidad. También valorando la especificidad de las actrices, donde la vulnerabilidad se agrava dado que nuestro cuerpo es nuestra herramienta de trabajo, así como abrir un diálogo con las aseguradoras respecto a las dificultades de asegurar actrices embarazadas.

Podemos abrazar estas reflexiones en los foros adecuados, junto con asociaciones como Cima, Dones Visuals, el Sindicato de Actores, el sindicato Tace, Proa, la Unión de Cineastas, etc.. y decidir colectivamente hacia dónde queremos caminar.

Atentamente,

Leticia Dolera.

¿DOBLE RASERO?

 Dña. Leticia Dolera había criticado en twitter a hombres que habían prescindido de mujeres por quedarse embarazadas.

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