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‘La Gloriosa’: Una revolución española de monárquicos liberales derriba a la Reina de Isabel II y paraliza la dinastía Borbón

HECHOS

El 28.09.1968 la Reina de España, Isabel II, fue depuesta.

JUICIO A DOÑA ISABEL DE BORBÓN

EL IMPARCIAL (Editor: Eduardo Gasset y Artime)

28-09-1868

No pretendemos insultar a doña Isabel de Borbón, último individuo de la casa de los Borbones, como Carlos II el Hechizado fue el último rey de la casa de Austria. Es verdad que por ella nos consumimos en el destierro: es verdad que por ella vemos caído y afeado el noble pueblo en que nacimos, y en que están enterradas las cenizas de nuestros mayores: es verdad que por ella hemos oído el disparo alevoso que mataba a nuestros hermanos: es verdad que por ella hemos visto oído clamar a las víctimas y crujir huesos, y husmear sangre, y nublarse el sol: porque la sangre humana empeña la luz: es verdad que por ella hemos oído el grito horrible de una mujer que cayó sin sentido en el suelo, al escuchar que una voz le decía: “La hijo ha sido fusilado” todo esto es verdad, y sin embargo, procuraremos contener nuestro enojo, para que no se diga que faltamos al miramiento que todo hombre bien nacido debe a una señora. Es verdad, también, que podría decirse que cuando una señora no se acuerda de lo que la señora se debe a sí misma, cuando una señora mancilla la honra de una nación, cuando una señora pierde a un pueblo, ese pueblo tiene el deber imprescindible de aproximarse a ella y decirla: “mujer ¿Qué haces?”. Y a pasarse todo, hemos resuelto no ser sañudos con la actos reina de España, por lo mismo que es tan criminal. El juez equitativo no debe ensañarse con el reo. Basta hacerle presente su delito y leerle el fallo; sobre todo, leerle el fallo.

Isabel de Borbón, vamos a cuentas; pero para ajustar esas cuentas, que son una gran deuda de tu pasado: de tu presente y de tu porvenir, nos has de presentarste ataviada con tus galas lascivas. ¡Basta de festines! ¡Basta de delirios! ¡Basta de fiebre! Comparezca vestida de negro. Vestidos negros comparecen hoy ante la historia, Luis XVI, Carlos X, Napoleón, Fernando VII tu padre y Carlos el faccioso, tu tío. Isabel de Borbón, en los paplos reyes no todo es reinar. Isabel de Borbón, los españoles pueden pasar sin ti: pueden pasar también sin tu raza. ¿Qué eres tú, que es tu raza sin los españoles? Isabel de Borbón, ¿Has comprendido que diez y seis millones de criaturas han visto la luz para que ta las asesinas y las deshonres?

Isabel de Borbón, ¿has comprendido que ese Dios que te niega la ciencia y la virtud, y una virtud que es virtud y ciencia, o una ciencia que es ciencia y virtud y que el cristiano llama caridad, ¿has comprendido que ese Dios que te niega la caridad (y no puede negarse más a una mujer que es madre), ha podido darte el señorío absoluto de diez y deis millones de criaturas? Isabel de Borbón acude vestida de negro y atiende.

Tú has creído, sin duda, que los liberales fueron asesinados y que tú has quedado sana y salva. ¡Ah, no! Isabel de Borbón, la tierra está más cerca del cielo; está más cerca de la tierra. Isabel de Borbón, la ley humana llega más abajo y más arriba. Isabel de Borbón, que firmaste la sentencia del hijo de la madre española, firmaste tu sentencia y la de los suyos.

Isabel de Borbón, la que no perdona al hijo de otra madre, no tiene el derecho de pedir perdón para su hijo. Y he aquí como por medio de estos arcanos adorables, creación misteriosa y sublime que tú nos comprendes y que está infinitivamente más alta que los tronos, se cumple en el mundo la verdad divina de que el primer ahorcado no es el ahorcado, sino el que ahorca.

El primer ahorcado es el verdugo. El primer ahorcado en la horca de los liberales españoles serás tú. ¿Quieres hacer la prueba de que es cierto lo que decimos? Enciérrate sola en un aposento de tu palacio; recógete

Isabel de Borbón, ¿con qué fia no das el espectáculo burlesco de estas mojigangas? ¿Lo haces con el fin de llamar a Narvaez, después de las Matanzas del 10 de abril, y gritarla furiosa: “¿Para cuando guardas la artillería?’. Isabel de Borbón, oye: no satisfecha con los asesinatos cometidos hasta en criaturas de nueve años, muertas por la espalda (¿No te acuerdas ya? Por la espalda; ¡parece imposible que seas madre!), no satisfecha con saber que una joven esposa se había vuelto loca de dolor, querías barrer a los estudiantes con la metralla de los cañones. Isabel de Borbón, ten una memoria; si se pudiera reunir toda la sangre liberal que por ti se ha vertido en España. España se convertiría en un inmenso río de sangre. Reina ingrata, di: ¿No te bastaba ese río de sangre que por ti vertió el pueblo liberal contra D. Carlos, para que ´tu seas hoy primer carlista?

Reina ingrata, di. ¿No era bastante a saciar tu sed el espectro horrible de tantos liberales vendidos y sacrificados impíamente en todas épocas, porque parece que la raza borbónica no tiene manera de adorar, ni de creer, ni de servir a Dios más que exterminando a los liberales? Reina ingrata, di: ¿No ves aquel espectro? ¿No oyes muchos gemids? Pero no: tú no oyes, no sientes, ni ves. Madre que no escucha a otra madre, no tiene oídos en sus oídos, ni ojos en sus ojos. Es madre de hierro es una extraña que no tiene entraña. ¡Pero todo se paga Isabel de Borbón!

Y si no abandonas un trono que manchas, si no abandonas a un pueblo a quien pierdes, no te llamaremos mujer pérfida, ni reina aleve, ni esposa adúltera, pero ara que se abran nuestras carnes, tendremos que llamarte: cruel. Isabel de Borbón, no confies en cuarteles ni en torres blindadas, que al fin y al cabo no son otra cosa que inútiles extremos de un despotismo desesperado.

Huye de España, Isabel de Borbón. Vete a donde están los hijos del Execioso don Carlos, ya que tú eres más facciosa que todos ellos. ¿Te llama el país en que has nacido? Tú eres extranjera en tu propia nación: España no es la patria del que asesina. ¿TE llama el reinar? Tú no eres ya la reina de los españoles.

CONCIUDADANOS

EL IMPARCIAL (Editor: Eduardo Gasset y Artime)

30-09-1868

En el momento en que el grito triunfante de la libertad conmueve, la redacción de EL IMPARCIAL que bajo la opresión de leyes inicuas ha combatido, sin desaliento, y con firme esperanza, a los naturales enemigos de nuestra patria, cree un deber dirigirnos su voz, no estinguida por las mordazas de bárbaras leyes.

Ya somos libres, conciudadanos. El pueblo y el ejército español han mostrado con un vigoroso esfuerzo que merecían serlo, y lo han sido. Les ha bastado solo intentarlo, para que un edificio secular manchado de crímenes, rodase en escombros.

Desde hoy entra España en una era de libertad que la sabia y leal iniciativa del Gobierno que vosotros mismos os deis, la obediencia, que jamás negaréis al cumplimiento de las leyes emanadas de vuestra libérrima voluntad, y la unión y patriotismo de todos, sabrán hacer eterna.

En estos momentos en que la mano de la libertad rasgando el fúnebre paño que cubría a nuestra desgraciada patria, nos la muestra desde Cádiz la Pirineo bañada en júbilo, el corazón parece ahogarse en un mar de inexplicables emociones, y lágrimas de gozo brotan de los ojos asombrados aún de los recientes escándalos que han hecho alzarse a nuestra patria como a un solo hombre.

Ciudadanos: esperad en esa digna actitud que ha espantado a la reacción aun antes de sentir el golpe. La patria está salvada: España es de los españoles: no el patrimonio de una familia, ni el botín de una banda de cinco políticos.

Conciudadanos, grabad mentalmente esta fecha en vuestro corazón. Ella debe ser la de la redención de España. ¡29 de septiembre! ¡tú eres un día destinado por Dios para marcar en la historia de España grandes y trascendentes sucesos!

¡El 29 de septiembre de 1833 muere Fernando VII, el 29 de septiembre de 1868 muere su dinastía!

El 29 de septiembre es, repetimos, la pidera cronológica que va marcando a través de los años la regeneración de un gran pueblo. Es una fecha sagrada.

Españoles: ¡Abajo los Borbones! ¡Viva la libertad! ¡Viva la soberanía nacional!

La redacción de EL IMPARCIAL

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