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La sentencia condenó a ambas, a Dell´Atte por abofetear a Patiño y a Patiño por pegar una patada a Dell´Atte

La modelo Antonia Dell´Atte y la periodista María Patiño se demandan mutuamente tras una pelea física pública

HECHOS

El 30.09.2004 el diario LA RAZÓN y el 3.12.2004 el diario EL MUNDO recogieron una pelea pública entre Dña. Antonia Dell´Atte y Dña. María Patiño que acabaría en los tribunales.

En el Casino bético de Andalucía Dña. Antonia Dell´Atte propinó una bofetada a la periodista Dña. María Patiño.

El relato de la propia Sra. Patiño apareció en una columna de D. Jesús Mariñas en el diario LA RAZÓN:

Estábamos cenando y hasta nuestra mesa caían bolas de miga lanzadas desde otra, donde se sentaba Antonia. Vi que era una provocación, pero no entré al trapo. En los postres, fui al baño y me quedé encerrada sin saber por qué, aunque luego me explicaron – porque fueron testigos de su maniobra – que Antonia me había seguido. Encerrada, oí como me llamaba ‘Pitufa’ – ella, que profesionalmente es grande, no todo es físico – mierda y basura, algo que corroboró la madre del alcalde sevillano, que también andaba desahogándose. Fue la única que me apoyó después del incidente posterior, porque en el baile siguieron las indirectas. Hasta que se acercó, repitió lo de ‘Pitufa’ y me dio una bofetada en la mejilla que todavía me escuece de sorpresa y humallación”. (Dña. María Patiño, 30.11.2004)

El origen de la confrontación estaba en en el programa ‘¿Dónde Estás Corazón?’ de ANTENA 3 TV del que la Sra. Patiño era comentarista estrella, esta aseguraba que la Sra. Dell´Atte estaba ‘mintiendo’ en relación a una supuesta sentencia condenatoria a su ex marido, el conde Lecquio.

La Sra. Dell´Atte y la Sra. Patiño no se verían las caras hasta tres años y medio después y, precisamente, en el plató de ‘¿Dónde Estás Corazón?’.

30 - Noviembre - 2004

Antonia Dell´Atte abofeteó a María Patiño durante una fiesta de Sevilla

Jesús Mariñas

Más que agresión manual, que la hubo sobre la galaica mejilla de la combativa periodista, fue un pateo. María Patiño fue coceada por la italiana, esa que igual agrede verbalmente. No se para en barras y se cree con patente de corso, algo muy de su patria. Actuó como un potro desbocado – bueno, no minimicemos, pero la comparación viene bien con lo que sigue – como si lo hubiera urdido teatralmente Luis Escobar, quien, conservador de buenas maneras padecía un patatús de haber estado en la cita doblemente esquina – la ferial y sus consecuencias – celebrada este fin de semana en Sevilla. Todas al galope, como Carmen Martínez Bordiú, quien asombró por su óptima relación pública con Federici, ya excluido de sus sentimientos. Tomás Terry desveló a sus íntimos que la madre de Luis Alfonso había cobrado ocho millones por esta reaparición en pleno tercer divorcio oficial. Continúan compartiendo casa en Cazalla, porque Carmen para él fue lo que la noche triste en el caso de Hernán Cortés: el también italiano quemó por ella naves, ataduras, raíces y cualquier ligazón profesional o económica.

A lo que íbamos. Coceaba la torta en público, un coceamiento imposible de ocultar porque fue realizado en el Casino bético, como remate a la convocatoria ecuestre en la que no sólo había auténtica raza andaluza, sino también caballerías de importación: mulas, jamelgos, y percherones incluids. Sarah Glattsein, con un transparente colorido, fue la más jacarandosa, tan abierta de pecho. Ahora entienden la chaladura de mi fratello Larrañaga, tan semental, opuesto al comportamiento de la extranjera que no hace honor a su tierra. María Patiño, todavía encorajinada por la afrenta pública me lo cuenta. Fue una humillación que exige desagravio. No son formas, modos ni maneras. Fue algo injustificable incluso en su censurable encapotamiento:

  • Estábamos cenando y hasta nuestra mesa caídan bolas de miga lanzadas desde otra, donde se sentaba Antonia. Vi que era una provocación, pero no entré al trapo. En los postres, fui al baño y me quedé encerrada sin saber por qué, aunque luego me explicaron – porque fueron testigos de su maniobra – que Antonia me había seguido. Encerrada, oí como me llamaba ‘Pitufa’ – ella, que frofesionalmente es grande, no todo es físico -, mierda y basura, algo que me corroboró la madre del alcalde sevillano, que también andaba desahogándose. Fue la única que me apoyó después del incidente posterior, porque en el baile siguieron las indirectas. Hasta que se acercó, repitió lo de Pitufa y me dio una bofetada que todavía me escuece de sorpresa y humillación.

En plena danza jaracandosa, pocos se dieron cuenta de la afrenta a quien se había atrevido a contar toda la verdad de sus mentiras sobre la supuesta sentencia condenatoria de Lecquio. Otros aseguran, sin embargo, que mientras bailaba, María le soltó un ‘¡déjame en paz, que no quiero líos!’. De ahí el desahogo contundente del percherón extranjero, posiblemente contagiado del ambiente de trápala en el que se efectuó la ofensa. Como para no invitarla nunca más. “Meigas fora”, que decimos en Galicia. Pues eso.

03 - Diciembre - 2004

Un escándalo tras otro

Carlos García-Calvo

Los escándalos más sonados de esta semana que prometen traer cola, han sido en primer lugar la sonora bofetada propinada por Antonia Dell Atte a la cronista televisiva María Patiño en uno de los festejos del Sicab sevillano. Tenemos de este tema para rato y lenguas anabolenas aseguran que la fogosa brindísima le ha pedido a su amigo Giorgio Armani que le diseñe un vestuario completo para sus apariciones en los diversos y múltiples juzgados donde deberá comparecer para defender su honor.

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