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El Fútbol Club Barcelona volvió a obtener la victoria de la liga, pero no quiso celebrarlo al coincidir con un atentado terrorista

La segunda derrota consecutiva del Real Madrid en Tenerife sentencia el final de la era imbatible de la Quinta del Buitre

HECHOS

El 21.06.1993 el Fútbol Club Barcelona se consolidó como ganador de la liga 1992-1993.

22 - Junio - 1993

Una Liga con broche de oro y diamantes

Alejandro Sopeña

Esta vez sí que hay que descubrirse ante los hombres del fútbol. Hombres que se jugaban el esfuerzo de un año. Hombres con la tensión a flor de piel. Hombres que acabaron con el ánimo hundido por la derrota o el corazón exultante por la victoria. Hombres, al fin y al cabo, que sienten y padecen. Que están expuesto a la indignación. Que son susceptibles de desbordarse.

Todos ellos han dado un maravilloso ejemplo.

El gesto de Barcelona, al supeditar su júbilo al sufrimiento de los demás es, sin duda, uno de los más bonitos que se recuerdan. Y en otra dimensión, quizá menos trascendente, azulgranas y blancos se han hecho acreedores  la mayor ovación de la temporada.

Unos por haber felicitado en contra del previsible y otrora habitual regodero. Otros, por haber realizado un derroche de deportividad y no haber cargado las tintas sobre el árbitro. Ellos saben, como es evidente, que se tragó tres clarísimos penaltis a su favor. Pero ni una palabra. Ni una censura. Han asumido la derrota como propia y han cambiado la rabieta por el admirable silencio.

Madrid y Barça – felicidades – han puesto diamantes al broche de oro de esta Liga.

Alejandro Sopeña

21 - Junio - 1993

Todos los días un plátano

Julián García Candau

En Barcelona ya no es necesaria la campaña publicitaria para promover la venta del popular producto canario; los jugadores del Barça están dispuestos a recomendar ´gratis et amore lo de todos los días un plátano por lo menos’. El Real Madrid no tiene otro recurso que ir a llorar a los Paúles, castizo muro de las lamentaciones. El Madrid mereció ganar la Liga del año pasado y la perdió. El Barcelona, que hogaño ha hecho más méritos en el conjunto de la campaña, se ha proclamado vencedor. La suerte de los campeones, esta vez, ha sido para quien la buscó desde el principio.

El Madrid no tuvo ninguna fortuna el año pasado porque regaló dos de los goles del Tenerife.

Ayer tampoco la tuvo. Sólo en el primer tiempo Zamorano desperdició tres ocasiones de gol y el árbitro se abstuvo de pitar algún penalti (en plural). Al Madrid siempre se le ha supuesto el favor arbitral, pero hace un año no lo encontró en García de Loza y esta vez tampoco se lo concedió Gracia Redondo.

El final de Liga había sido equívoco. El Madrid llevaba sin perder desde el 19 de diciembre y el Barcelona, en las jornadas precedentes, parecía desfondado. La eliminatoria de Copa acabó por crear un mayor convencimiento de supuesta superioridad madridista. Pero ocurrió que el Madrid tropezó en la misma piedra. Esta vez no fue como el año pasado, porque fue el Tenerife el que se adelantó con dos goles.

Ningún jugador del Madrid creía en la víspera que pudiera repetirse la historia. Todos los del Barcelona soñaban con que les pasaran por delante la misma película. Y así sucedió, aunque las secuencias fueran diferentes. El final feliz sí era el mismo.

Al Real Madrid le volvió a fallar el carácter para dar el do de pecho. Los jugadores del Real Madrid, tras los cinco títulos consecutivos de Liga conquistados, no han sido capaces de ganar ningún otro importante. Los mismos que han perdido los torneos continentales han malversado tres ligas seguidas. Cada vez se notan más las ausencias de quienes ya no están en el equipo. Ayer, una vez más, el Madrid dio la sensación de que es Buyo y diez más.

Julián García Candau

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