Los humoristas de la COPE Miner y Echevarría (Grupo Risa) engañan al presidente electo de Bolivia, Evo Morales

HECHOS

  • El 22 y el 23 de diciembre de 2005 el Gobierno y el PSOE pidieron a la COPE que se disculpara por su llamar al presidente electo de Bolivia, Evo Morales, haciéndose pasar por D. José Luis Rodríguez Zapatero.

22 - Diciembre - 2005

Un camino peligroso

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

Los espacios radiofónicos de la Cope que han suscitado un dictamen adverso del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) son un muestrario, ni siquiera exhaustivo, de lo que nunca debe hacer un medio de comunicación: mentir, denigrar, atizar el odio entre los ciudadanos. Nada de esto está protegido por el artículo 20 de la Constitución Española, que consagra el derecho fundamental a la libertad de expresión. La Conferencia Episcopal española, como propietaria de la cadena, tiene una grave responsabilidad en esta deriva de algunos de sus programas.

Por si faltaban pruebas de su irresponsabilidad, la cadena de emisoras se regodeó ayer durante todo el día con la emisión de un diálogo entre el presidente electo de Bolivia, Evo Morales, y un humorista que se hacía pasar por el presidente Zapatero. En vez de envanecerse por la gamberrada y transmitirla una y otra vez, deberían disculparse ante los presidentes de Bolivia y de España y ante los oyentes.

El CAC ha emitido su dictamen 24 horas después de que el Parlamento catalán ampliara sus competencias, de forma que este organismo tendrá en el futuro un papel decisivo en la concesión de licencias y en la vigilancia y sanción por incumplimiento de las condiciones de concesión de una frecuencia radiofónica. Este organismo emanado del Parlamento juzgará sobre la veracidad de las informaciones o sobre las fronteras entre información y opinión. Lo hace de hecho en un dictamen en el que, citando una amplia jurisprudencia del Tribunal Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, concluye que la Cope ha vulnerado los límites constitucionales al ejercicio legítimo de la libertad de información.

El prolijo dictamen del CAC incluye un amplio catálogo de excesos, pero no creemos que un órgano de estas características, emanado del Parlamento, por independiente que se proclame, pueda ser el árbitro que juzgue y sancione a los medios en materia de información. Siempre hemos sostenido que los periodistas estamos sometidos a la ley, que la libertad de expresión no ampara todo, pero el control de legalidad deben realizarlo los tribunales. El camino emprendido por el Parlamento catalán al dotar de tan amplias capacidades al CAC es extremadamente preocupante y peligroso.

23 - Diciembre - 2005

Una reacción muy excesiva para una broma desafortunada

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

Este diario siempre ha rechazado el género de las inocentadas; la credibilidad de un medio serio puede verse mermada por los malentendidos que aquéllas generan, y precisamente por eso nunca hemos publicado una. Cuestión diferente es cuando son los humoristas de un programa cuyo contenido es siempre una farsa en la que se suplantan voces de personajes públicos los que realizan la broma. Este es el caso de la llamada telefónica que el Grupo Risa de la Cope realizó al recién electo Evo Morales. Ni siquiera es un género novedoso, aunque sí lo era para ese programa, utilizar las imitaciones de voces para llamar a un tercero, en ocasiones un mandatario extranjero, como ocurrió hace algún tiempo con Chávez y Castro sin que nadie en España pusiera el grito en el cielo. En este sentido, la parodia de Zapatero realizada por la Cope, guste o no, es admisible, y la única objeción es que, una vez consumada, sus autores deberían haber advertido a Evo Morales de la broma de la que había sido objeto y pedirle disculpas.No haberlo hecho así sin duda consituye un error, pero de una magnitud que no justifica la sobrerreacción que está protagonizando el Gobierno, aprovechando con fruición el incidente en una campaña contra la cadena privada que cuenta ya con demasiados episodios.Exagerado resulta que el ministro de Exteriores haya convocado al nuncio del Vaticano para exigirle «medidas» cuando la Cope ya había emitido un comunicado pidiendo disculpas al Gobierno boliviano. E igualmente chocante parece que el número dos de la Embajada de aquel país, sin haber expresado una queja previa, saliese de su reunión con Moratinos diciendo que tal comunicado es insuficiente y exigiendo a la Cope disculpas «de magnitud mundial». Si el Gobierno insiste en magnificar este asunto, va a ser él quien incurra en la parodia de sí mismo.

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