Se refería a 'La Otra Crónica' como mierda por su campaña contra ellos a partir de su vinculación al empresario López Madrid

Iñaki Gil y Jaime Peñafiel arremeten contra la Reina Letizia por filtrarse un guasap en el que descalificaba a su suplemento ‘LOC’

HECHOS

D. Iñaki Gil, director adjunto del diario EL MUNDO y D. Jaime Peñafiel publicaron sendas cartas abiertas a la Reina Dña. Letizia Ortiz.

09 - Marzo - 2016

Soy el jefe de "la mierda de LOC" y espero, Majestad, que siga leyéndonos

Iñaki Gil

Carta abierta a Su Majestad la Reina de España del director adjunto de EL MUNDO, Iñaki Gil.

Estimada Señora:

Permítame que me dirija a Usted con el tratamiento que como Reina de España merece. Además, no gozo del favor de pertenecer a su círculo de amistades como para llamarla simplemente Letizia, menos aún para apocoparla en Ltzia. Y, en ningún caso, osaría dirigirme a usted como “compi yogui”. Porque no hago yoga. Y porque no soy su compañero. Ni su colega.

Me alegra conocer, Señora, que se encuentra Usted entre los más de seis millones de personas que leen cada mes La Otra Crónica en el sitio web elmundo.es. Quizá también se encuentre Usted entre los miles de lectores que disfrutan cada sábado del suplemento en papel del diario EL MUNDO o, como persona de su tiempo, se lo baje a su tableta desde Orbyt.

Respeto, por supuesto, su opinión sobre nuestro trabajo. Nosotros también opinamos sobre Usted. Aunque nunca hemos llegado a escribir de ninguna prenda que usted vista, de ningún comentario suyo, de ningún mohín que es “una mierda”. Cierto es que su desprecio fue un mensaje privado. Incluso habiendo difundido su comentario eldiario.es y siendo reproducido por numerosas páginas web no espero de Usted una nota de disculpa. Quizá una aclaración. Al menos, un ‘whatsapp’.

A mi juicio, las disculpas son lo de menos. Son gajes del oficio, del mío digo, no del suyo. Un rifirrafe entre periodistas. Lo de más es lo que sigue en su desafortunado mensaje a Javier López Madrid, empresario, consejero delegado del Grupo Villar Mir, al que la Fiscalía le pide un año y medio por apropiación indebida en el caso de las tarjetas black de Caja Madrid. Sorprende que, cinco días después de conocerse la lista de beneficiarios del plástico opaco, usted se solidarice con él. Contrasta esta actitud con la salida fulminante de la Casa Real de otro beneficiario de las dádivas negras de la caja rescatada, Rafael Spottorno, consejero privado de su esposo, el Rey Felipe VI, que fue apartado del cargo.

En esos cinco días, ¿nadie a su servicio llamó al señor López para preguntarle si era verdad la acusación y qué pensaba hacer? ¿Acaso no fueron informados? ¿No dieron credibilidad a una noticia que la propia Caja confirmó? Porque su mensaje parece dar a entender que usted se enteró por LOC de los problemas de su compañero de yoga: “Te escribí cuando salió el artículo de lo de las tarjetas en la mierda de LOC y ya sabes lo que pienso Javier. Sabemos quién eres, sabes quiénes somos. Nos conocemos, nos queremos, nos respetamos. Lo demás, merde. Un beso compi yogui (‘miss you!!!’)”

¿Sabemos quién eres? Pues, Señora, espero que no. Que su augusto marido y Usted no conocieran las andanzas del señor López, al que un juez ha interrogado para saber si financió con 1,8 millones de euros de dinero negro al PP en el marco de la ‘operación Púnica’. Espero que tampoco estuvieran al corriente de las tormentosas relaciones de su compañero de yoga con la doctora Pinto, que darían para algún capítulo castizo y sombrío a lo Grey.

Confío en que, ahora que se conocen mejor y, pese a la vieja amistad del señor López Madrid con su esposo, que se retrotrae a sus tiempos de compañeros de colegio en Los Rosales, ya no se quieran tanto y se respeten lo justo. Y que el presunto no sea invitado a su mesa. Lo demás, efectivamente, ‘merde’. Me sorprende en todo caso la imprudencia de Usted, Señora, y de su marido al intercambiarse mensajes, más prudentes, cierto, los de Don Felipe. Acaso no conoce su Majestad que este tipo de comunicaciones están expuestas a la indiscreción de cualquiera, empezando por el receptor y siguiendo por cualquier servicio exterior. O no tiene noticia de que los correos de la canciller Angela Merkel fueron leídos por los americanos.

Es cierto que cualquiera tiende a confiarse hablando o chateando con sus amigos y creo que esos comentarios pertenecen al dominio de lo privado. Pero una Reina no puede dejar de comportarse como tal ni un segundo. Ni permitirse confidencias que puedan perjudicar la reputación de discreción de la institución. Ni confianzas de “compi yogui” con alguien que se ha demostrado poco de fiar. Ni escribir de forma despreciativa de una publicación. De humanos es errar y de sabios, rectificar. Por eso, todos los compañeros del diario EL MUNDO y muy especialmente los que hacemos La Otra Crónica, no esperamos sus disculpas. Nos basta con que nos permita seguir haciendo libremente nuestro trabajo, que fue el suyo, y con que nos siga leyendo.

12 - Marzo - 2016

Carta abierta a doña Letizia a propósito de la 'mierda'

Jaime Peñafiel

No sé como encabezar esta carta. Lo correcto sería “Señora” pero me acabo de enterar, por uno de los chats a tu amigo Javier López Madrid, que estás harta de que se dirijan a ti continuamente con ese tratamiento. A lo mejor, lo que te gustaría es Majestad pero, como diría María Dolores Pradera, ya no se estila. Y menos se va a estilar si lo que está por venir… viene. “Compi”, tampoco. Porque como te ha dicho Iñaki Gil, director de esta “mierda” de LOC, en la carta publicada el pasado jueves, “no soy ni compañero ni colega”.

Según un artículo de Eduardo Haro Tecglen, el 18 de diciembre de 2003 en El País, al referirse a ti, escribió: “La nueva persona real es una proletaria y viene de la nada o peor, del periodismo”. Llevaba razón. Por ello, de quien menos te puedes fiar es de la “mierda” de la profesión que conoces muy bien por haberla ejercido. Una profesión tan poco corporativa y caínita ella. ¡Si supieras cuántos ex compañeros dicen de ti lo contrario de lo que escriben!

Cierto es que fuimos “compis” cuando tú eras corresponsal de ABC en la localidad madrileña de Rivas-Vaciamadrid, enviando diariamente crónicas locales. ¡Vaya imaginación la tuya! Uno de tus primeros artículos en el diario La Nueva España de Oviedo, donde realizabas prácticas, fue ¡oh casualidad! sobre la proliferación de… las tarjetas de crédito en España. Después fuiste enviada especial del diario de Luis María Ansón a la cabalgata de los Reyes Magos y en el desastre del Prestige cuando ya trabajabas en TVE. Lo de corresponsal de guerra en Irak, que figura en tu biografía, no fue tal, sino un viaje en el mes de abril de 2003, organizado por el Ministerio de Defensa para llevar material sanitario en el buque Galicia al puerto iraquí de Um Qasar. En esta ocasión fueron muchos los periodistas invitados. Tú en representación de TVE. De aquel viaje, que duró 15 días, queda tu fotografía cubierta con un chador durante una visita a una mezquita. Sobre tu estancia en el Galicia, en el que viviste una apasionada y apasionante aventura viajera, mejor no escribir. Tu currículo profesional, nada que ver con el de los periodistas que trabajan y han trabajado no solo en la “mierda” de LOC sino en EL MUNDO. Tú, difícilmente, con el tuyo hubieras podido.

Te conozco demasiado

No ha sido necesario este chat para conocer cómo las gastas. Tampoco el libro de tu primo David Rocasolano Adiós princesa (Foca 2013). O lo que Jim Russo (tú y yo sabemos de quién hablamos) cuenta en el libro de Antonio Montero Paparazzi Confidencial (Foca 2015). Personalmente conocí tu carácter el 11 de mayo de 2004, cuando nos encontramos, por primera vez, en el cóctel en el Ayuntamiento, tras la entrega, al entonces príncipe Felipe, de la Medalla de Honor de Madrid. El alcalde Ruiz Gallardón fue testigo. El querido compañero José Apezarena recogía en su documentado libro Felipe y Letizia, la conquista del trono (La Esfera) el diálogo entre tú y yo:

-“Mírame a los ojos, ¿tu crees que estoy triste?”-me disparaste sin venir a cuento.

-“Yo no he dicho nunca que estés triste”, te contesté desconcertado, “pero estás enfadada conmigo”.

-“No estoy enfadada”.

-“Pero me estás regañando”.

-“Sólo te digo que deberías llamar a la Casa Real para confirmar las informaciones cada vez que quieras publicar algo”.

¡Toma ya!, lección de periodismo que me diste. Y todavía no se había casado. Como recordarás, prometimos vernos con más frecuencia. Pero habían de pasar 10 años para que tú y yo nos reencontráramos en la cena en el Hotel Palace, con motivo del XXV aniversario de la fundación de esta “mierda” de periódico. Como soy educado, me acerqué, tendiéndote la mano. Me miraste con la agresividad que tú sabes cuando quieres herir. Pero correspondiste al saludo, mientras yo te recordaba: “Letizia, hace 10 años que no nos vemos”. No hubo más. Testigo ¡oh casualidad! Iñaki Gil, el director de esta “mierda” de LOC y autor de la carta a la que ya me he referido.

Mierda en dos idiomas

De tus chats a Javier López Madrid, me sorprende la palabra “mierda” en dos idiomas distintos en menos de 240 caracteres y las palabras “estilo bolero” (que ha dicho alguien) a tu amigo. Me vas a permitir que las apostille:

-“Sabes lo que pienso” (miedo das).

-“Sabemos quién eres” (un presunto).

-“Sabes quiénes somos” (unos imprudentes).

-“Nos conocemos” (tal para cual).

-“Nos respetamos” (ninguno sois dignos de serlo).

Por último. ¿Cómo puede Jaime Alfonsín, “el mudito” Jefe de la Casa de Su Majestad, declarar que, después de estallar el escándalo de las tarjetas black, tú y Felipe rompísteis la amistad con López Madrid? Se olvida que el primer correo tuyo dice textualmente: “Te escribí cuando salió el artículo de lo de las tarjetas en la “mierda” de LOC y ya sabes lo que pienso, Javier”. No quisiera recordar aquí las palabras que tu real suegro dijo de ti: “Letizia es una chica muy lista”. Aunque lo eres y mucho, a veces haces un gratuito esfuerzo para no demostrarlo. Como en esta ocasión, señora mía. ¡Con perdón!

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