El secuestro es conocido por los terroristas como 'Operación Cromo'

Los terroristas del GRAPO secuestran al presidente del Consejo de Estado y destacado franquista, Antonio María de Oriol Urquijo

HECHOS

El 11 de diciembre de 1976 un comunicado firmado por la banda terrorista GRAPO anunciaba que habían secuestado al ex presidente del Consejo de Estado, D. Antonio María de Oriol y Urquijo.

Opinion_Oriol Hechos: El 11 de Diciembre de 1976 (en pleno referéndum por la reforma) se produjó un secuestro consternador: Antonio María de Oriol, consejero del reino y presidente del Consejo de Estado había sido hecho prisionero por un grupo revolucionario antifascista primero de octubre (ultra-izquierda) que amenazaba con matarle si no se liberaba a los asesinos de Melitón Manzanas (Izco de la Iglesia, Onaindia, Dorronsoro), a los de Carrero Blanco (Pérez Beotegui, Múgica Arregui), la Calle Correo (Eva Forest) y también al terrorista Sánchez Casas.

Réplica de EL PAÍS

El terrorismo implicó a EL PAÍS cuando la banda terrorista de ultraizquierda GRAPO le usó para emitir sus comunicados. El más desolador era el que reivindicaba el secuestro de don Antonio María de Oriol en plena víspera del referendum, no era un secuestrado cualquiera. El Sr. Oriol era presidente del Consejo de Estado y ex ministro franquista. Había justificado el “NO” a la Reforma del Gobierno del Suárez en un artículo que publicó en el ABC, “El fin que pretenden algunos NO”. Los terroristas, además, anunciaban que si el Gobierno no liberaba a 14 terroristas presos (entre ellos los asesinos  del  inspector  Manzanas,  los  detenidos por el asesinato del almirante Carrero Blanco y la responsable de la matanza de la calle Correo) la carta terminaba diciendo “La seguridad de Oriol depende del Gobierno. Estamos dispuestos a todo”. ¿Por qué el GRAPO había elegido a EL PAÍS para hacer público su comunicado? Quizás porque los GRAPO consideraban el referendum como una farsa, actitud a la que el diario daba cobertura. La redacción de EL PAÍS no ignoraba que muchos podían considerar al GRAPO afín a EL PAÍS, por ello publican al día siguiente una carta a los secuestradores:

Ignoramos las razones por las que EL PAÍS ha sido utilizado para la entrega de mensajes. Pero esa circunstancia nos obligan, con la vida de un hombre en juego, a dirigir a nuestros anónimos el siguiente mensaje

1-       Nuestra firme convicción de que toda vida humana es sagrada, cualquiera que sea la ideología

2-       Su muerte podría ser el pretexto buscado por esas minorías que desean ensangrentar de nuevo España para proteger sus interes (EL PAÍS, 13-12-1976)

Por su parte el periódico ABC de D. José Luis Cebrián Boné y D. Torcuato Luca de Tena Brunet culpó al comunismo del secuestro del Sr. Oriol, lo que le valió un reproche de DIARIO16, el periódico de D. Ricardo Utrilla y D. Juan Tomás de Salas.

EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, ADOLFO SUÁREZ, COMPARECE EN TVE AL CONOCER EL SECUESTRO

EL MINISTRO MARTÍN VILLA PLANTEA EN TVE LA POSIBILIDAD DE QUE ORIOL Y URQUIJO SEA ASESINADO

12 - Diciembre - 1976

El secuestro de Oriol

EL PAÍS (Director: Juan Luis Cebrián)

Por encima del dolor y la preocupación que un hecho como el del secuestro del señor Oriol suscita, deben hacerse algunas reflexiones políticas en torno a las consecuencias -ya que todavía son oscuras las causas- de esta acción abominable.Nunca la extrema izquierda ha colaborado mejor con la extrema derecha que en el día de ayer. Como lo hizo cuando asesinó ETA a un alcalde vasco el día que se votaba en las Cortes la reforma del Código Penal, o en ocasión del asesinato del señor Araluce en San Sebastián. Lo mismo podría decirse de la oleada de bombas en la madrugada del pasado 18 de julio. Todo parece una confabulación para demostrar -entre otras cosas- que la democracia es peor que lo que había, que hay más desórdenes públicos y más violencia.

Se olvidan quienes argumentan así de dos cosas. La primera, que esto no es la democracia, sino un estado previo de tolerancia. La segunda, que la dictadura, con, todo su poder represivo, no logró evitar el asesinato del presidente Carrero, los numerosos secuestros llevados a cabo por ETA. el atentado de la calle del Correo y los sucesos todavía poco explicados del Capitán Arenas. Para no hablar de lo sucedido en Montejurra, durante el mandato del presidente Arias.

Hemos dicho muchas veces que la violencia y el terrorismo no tienen ideología. No por ser de derechas o de izquierdas es menos condenable la acción de las bandas armadas sobre nuestro suelo. Y hemos dicho, y repetimos, que tan responsable es quien comete un delito como quien lo alienta o quien empuja a la venganza desde las páginas de los periódicos, incitando a la sublevación.

El terrorismo es un mal de nuestro tiempo. No por eso vamos a conformarnos de que exista. Y son precisas, desde luego, todas las acciones punitivas, policiales y judiciales precisas para acabar con él. ¿Bastará, no obstante. la experiencia de que el fusilamiento de cuatro activistas hace poco más de un año no ha logrado frenar el radicalismo de la violencia? La única manera de poner un coto al terrorismo es extirpando las causas y los ambientes que puedan ser su caldo de cultivo. Son medidas políticas Y venimos repitiendo desde hace días que las adoptadas en el País Vasco ni han sido suficientes ni suficientemente certeras. Eso no justifica para nada las acciones terroristas. Pero pone de relieve un principio de ética y de praxis política que no debe ser olvidado nunca más. Combatir al terrorismo con el terrorismo, como alguien sugirió hace meses, es convertir al Estado en delincuente y llevarle a su propia aniquilación.

Por lo demás, no conviene hacer historias de Rocambole, pero es demasiada coincidencia que cada vez que se prepara una medida política de alcance liberalizador, la ultraderecha encuentra pretextos valiosos para incitar a la rebelión contra el Estado. No dudamos que el brazo ejecutor de estos hechos es una organización de la izquierda más radical. Pero cabe preguntarse quién le da las armas y el dinero, y quién planea las cosas de manera que siempre se beneficien los «ultras» del otro signo.

Si hemos dicho que la violencia no tiene ideología, cualquier ideología sirve a la hora de decidirse a cometer un acto criminal.

12 - Diciembre - 1976

Pedimos serenidad a España toda y fortaleza al Gobierno

ABC (Director: José Luis Cebrián Boné)

Demasiada coincidencia como para que quepa entender como casual la brutalidad suma del secuestro de don Antonio María de Oriol y la rocambolesca irrupción, el pasado viernes, de Santiago Carrillo en el escenario de la política española. La helada crueldad a punta de metralleta como forma de discrepancia, y la falacia como dialéctica, convergen sobre un solo objetivo: quebrar el puente por el que el pueblo español se dispone a transitar en pos de la democracia.

Si Carrillo disparó con toda la compacta artillería de un sofisma típico de la doctrina marxista contra la participación popular en el referéndum posulando la abstención, el comando terrorista que ha secuestrado a Oriol pretende el fracaso de la reforma política provocando un reflejo de miedo suceptible de formalizarse en crecimiento de votos negativos.

La facción comunista de Carrillo bate el terreno potencialmente ocupado por quienes aspiran a una libertad lo más amplia y profunda posible; por eso postula tan enfáticamente la llamada abstención activa. Y ese mismo comunismo desde formas y aparatos de actuación diversos (una sola estrategia servida por distintas tácticas, distintas y aparentemente contrapuestas) busca enervar los noes de quienes desean seguridad y paz.

Se trata, pues, de otro modo de manipular la tenaza de la distorsión política. De llevar hasta sus últimas consecuencias una dialéctica a la que, por imperativos morales, no acceden, con su misma conciencia, las fuerzas conservadores y democráticas. Los comunistas – da igual que vendna democracia o que practiquen las más heladas y crueles formas de terrorismo – se sienten exonerados de toda responsabilidad moral, porque la ética suya se disuelve en los imperativos de una supuesta razón histórica, de las propias claves dogmáticas que articulan la religión marxista-leninista.

La importancia del objetivo que pretenden cubrir (cortar el paso de los españoles a la democracia) explica la naturaleza mayor, máxima, de los recursos aplicados: el viernes, la ‘operación Pimpinela’, de Santaigo Carrillo; el sábado, ayer mismo, el secuestro de un vasco ejemplar, por tan español.

El blanco de la tácica comunista de Carrillo ha sido y es la acumulación del mayor número posible de abstenciones; el propósito del terrosimo que ha tomado como rehén a don Antonio María de Oriol, no es otro que el generar decisivos porcentajes de respuestas negativas. Un torpedo, por tanto, contra el ala izquierda del electorado; otro contra el ala derecha. Objetivo único: que la nave de la reforma no llegue a puerto.

Que la nave de la reforma no llegue a puerto por la razón sencilla y obvio de que los comunistas no quieren la democracia; por el hecho de que les repugnan las libertades propuestas. Si en el tiempo pasado a los comunistas les cupo argüir que su repudio tenía como única causa el vértice y las instituciones del franquismo en este tiempo que estamos – de inmediatas vísperas del referendum – el sí del pueblo español a la reforma, a la democracia y a las libertades habrá de ser la descalificación definitiva a las pretensiones de los comunistas.

En el primer lustro de los años treinta, los comunistas corroyeron la precaria legitimidad democrática de la República, desplazando al socialismo español fuera de las pautas en que se consolidaron las democracias europeas; durante la guerra civil española, amparados en la preponderancia que les confería la intervención soviética – de la que fueron ductilísimos agentes – fueron también verdugos de las otras izquierdas; en la posguerra y el el mismo tiempo de la paz actuaron como motores y catalizadores de cuantas campañas pudieron organizarse en el exterior para daño del bien común de los españoles. Y ahora, cuando se acerca el compás decisivo de la transición, actúan con falacia y metralleta contra el entendimiento y el ánimo del electorado.

Ante este reto – combinado de sutileza y barbarie – que el comunismo hace a los españoles nosotros, que ayer denunciábamos los embustes de Santiago Carrillo, condenamos hoy el secuestro del presidente del Consejo de Estado, y pedimos serenidad para evitar la caída en la trampa del paso atrás.

La libertad es la más alta legitimación de que los españoles ahora pueden disponer para exigir, como nosotros exigimos, el ejercicio puntual y enérgico de la autoridad. Creemos que el sí en el referendum es la expresión más directa y completa de la asunción del futuro.

Este periódico también, que ayer pedía explicaciones al Gobierno sobre las circunstancias que han concurrido en la comparecencia de Santiago Carrillo, hoy, aun manteniendo la misma postura, expresa su más cabal adhesión a los términos del comunicado en el que el Gobierno manifiesta su firme voluntad de que actos como el secuestro de don Antonio María de Oriol no desvíen ni saquen de cauce el proceso político español.

Concluyendo:

El comunismo ha desatado ya en todos los frentes la guerra contra el referéndum y contra la aprobación de la ley para la reforma política.

El secuestro de Antonio María de Oriol forma parte principalísima de la estrategia comunista contra el sí.

EL terrorismo condenable siempre – como siempre lo condenó ABC desde su fundación – lo es hoy, además, por cuanto sirve a una maniobra contra la libertad de los españoles.

La serenidad es en estas horas una forma urgente y necesaria de patriotismo. Y la fortaleza en el Gobierno, una exigencia perentoria a la que este periódico ofrece su apoyo total.

13 - Diciembre - 1976

El ABC y la responsabilidad

DIARIO16 (Editor: Juan Tomás de Salas)

Eso es un diario serio, señores. Eso es rigor y serenidad. Eso es servir al país y a la democracia. Eso es periodismo de altura y tradición. Gracias, don Torcuato.

Son de admirar los poderosos medios con que cuenta ABC para identificar tan rápida y exactamente a los autores de un secuestro. Sobran policías, jueces y fiscales. ¿Investigar, procesar, juzgar y condenar? ¡Para qué! Llamad a ABC.

“El secuestro de don Antonio María de Oriol forma parte principalísima de la estrategia comunista contra el sí”.

Ya está, no hay que seguir buscando. Los agentes de Torcuato Luca de Tena, infiltrados en el comité central del PCE, han levantado la liebre.

Claro que la cosa no esté tan clara. Porque, líneas arriba del editorial del domingo que incluye la revelación se lee: “El comando terrorista que ha secuestrado a Oriol pretende el fracaso de la reforma política provocando un reflejo de miedo suceptible de formalizarse en crecimiento de los votos negativos” y también “el blanco de la táctica comunista de Carrillo ha sido y es la acumulación del mayor número posible de abstenciones…”. ¿En qué quedamos? ¿Bodegón o barbería? O el señor Luca de Tena es agente de la KGB, lo que explicaría su perfecto conocimiento de una sutilísima estrategia, o debería darse cuenta de que los españoles de hoy, incluidos los lectores de ABC, son ya lo bastante mayores como para no tragarse todo tipo de uclebras y menos las fabricadas con tal tosquedad. El Sr. Luca de Tena cose con hilo muy grueso. Se le ven las puntadas.

Y debería darse cuenta, junto con Radio Nacional y Televisión Española , que tanto han venteado el abecedesco editorial del domingo, del peligro que entrañan tales torpezas en la España de hoy. Que no hay mejores fabricantes de comunistas y de violencia que los necios provistos de altavoz. Con anticomunistas así, no le hacen falta servicios de propaganda al Partido Comunista, ni a España enemigos exteriores.

Si el ABC pide serenidad a España toda y fortaleza el Gobierno, lo menos que le puede pedir al ABC es lo que en tantas ocasiones anteriores demostró: un mínimo de responsabilidad.

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