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Guillermo Luca de Tena denuncia la traición del 'ingrato' Anson en una carta a EL MUNDO

Nace el periódico LA RAZÓN fundado por Luis María Anson con el apoyo de Asensio (Grupo Zeta), ante la indignación del diario ABC

HECHOS

El 5.11.1998 salió a los quioscos un nuevo periódico, LA RAZÓN, cuyo presidente sería D. Luis María Anson, y su accionista mayoritario el Grupo Zeta de D. Antonio Asensio.

El fracaso de Televisa España

A pesar de que tras su retirada de la dirección de ABC, D. Luis María Anson seguía en nómina de Prensa Española, donde ocupaba los cargos de consejero y director del ABC Cultural, sus planes de futuro estaban en Televisa España, la empresa mexicana cuyo representante en España era D. Luis María Anson desde el verano de 1996 (aunque no ocupara la presidencia hasta junio de 1997). Televisa España había invertido en medios de comunicación españoles como RADIO ESPAÑA o, en especial VÍA DIGITAL. Podía ser la vía a partir de la cual se constituyera una plataforma de derecha mediática que el Sr. Anson esperaba a encabezar. De momento el Sr. Anson había reunido a un plantel de periodistas con la idea de que realizaran programas periodísticos de éxito en la televisión que estaba planificando.

Pero en abril de 1997 el Sr. Emilio Azcárraga Milmo, amo y señor de Televisa había fallecido. Y su hijo y sucesor, Emilio Azcárraga Jean, tras unos meses de análisis, optó por renunciar a la expansión que había intentado su padre. Por tanto el Sr. Anson se encontró sin grupo de comunicación y con un considerable plantel de periodistas. Según aseguró el Sr. Anson a LaHemeroteca del Buitre, fueron estos los que le convencieron de que pusiera en marcha un nuevo periódico, así nacía el proyecto de crear LA RAZÓN.

El vespertino que pasó a ser matutino

D. Luis María Anson quiso entonces proponer a la empresa a la que aún estaba vinculado, Prensa Española, presidida por D. Guillermo Luca de Tena, la creación de un nuevo periódico vespertino LA RAZÓN, para usar así la misma maquinaria que se usaba para imprimir el ABC. Así, el diario ABC sería el ‘periódico de la mañana’ de Prensa Española y LA RAZÓN el ‘periódico de la tarde’ de Prensa Española. La respuesta del D. Guillermo Luca de Tena fue un ‘no’ rotundo, argumentando que un periódico de la tarde no tendría nada que hacer. El Sr. Anson no se tomó demasiado bien aquel rechazo: el 26.06.1998 el periodista rompía todo vínculo con Prensa Española dimitiendo como consejero de la editora y como presidente del ABC Cultural.

D. Guillermo Luca de Tena explica a J. F. Lamata su ruptura con D. Luis María Anson:

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jose_frade D. José Frade

Ese mismo día se hizo público que el Sr. Anson sacaría adelante su periódico vespertino, el empresario y productor audiovisual, D. José Frade (accionista por aquel entonces de ANTENA 3 TV) aceptaba poner el dinero para que el equipo del Sr. Anson pusiera en marcha el nuevo periódico LA RAZÓN y su empresa editora:  Audiovisual Española. Desde ABC y Prensa Española se miraba con sobervia la gestación de un proyecto al que no veían ninguna posibilidad de que saliera adelante.

asensio_foto_oficial D. Antonio Asensio

Pero el aliado clave que conseguiría D. Luis María Anson sería ni más ni menos que el presidente del Grupo Zeta D. Antonio Asensio – en una negociación en la se señaló a D. Rafael Ansón como figura clave – a pesar del alineamiento de la mayoría de sus publicaciones (INTERVIÚ, EL PERIÓDICO…) con el PSOE, el Sr. Asensio veía en el Sr. Anson la posibilidad de hacer real su deseo de tener un periódico en Madrid, aunque fuese de derechas. Por ello aceptó sumarse al lanzamiento de LA RAZÓN. Pero lo que el Sr. Asensio quería era un diario matutino, por lo que el proyecto LA RAZÓN dejó de ser un periódico vespertino para nacer el 5.11.1998 como periódico de la mañana compitiendo directamente con el diario LA RAZÓN y encima más barato. Con todo ello el ABC y Prensa Española se encontraban ante el mayor reto de toda su historia. Un problema al que el recién elegido presidente de Prensa Española, D. Nemesio Fernández Cuesta Luca de Tena, no supo bien reaccionar. En lo que se refiere a D. Guillermo Luca de Tena, mantendría su enemistad con D. Luis María Anson hasta el final de su vida, y viceversa.

titular_vilarazon D. Joaquín Vila sería el primer director de LA RAZÓN. Había sido un destacado colaborador del Sr. Anson en ABC y en Televisa, por lo que quedó claro que el máximo poder ejecutivo en LA RAZÓN lo tendría D. Luis María Anson como ‘Presidente’ del periódico.

Según el diario EL MUNDO (5.11.1998) “altos responsables de ABC han presionado a proveedores, impresores y banqueros para que no dieran ningún tipo de facilidad a la salida de LA RAZÓN”. El diario EL MUNDO dedicó un amplio espacio a informar el nacimiento del nuevo diario LA RAZÓN, quizá como agradecimiento al espacio que dedicó en su día el Sr. Anson cuando estaba al frente de ABC para informar del nacimiento de EL MUNDO.

Así pues los accionistas de referencia de  Audiovisual Española, empresa editora de LA RAZÓN en el momento de su aparición eran el Grupo Zeta (25% de las acciones), D. José Frade (25% de las acciones), D. Ramiro Garza (10%), D. Enrique Cerezo (10%) y D. Rafael Anson (10%). Aunque se sabía que D. Luis Maria Anson y hombre de confianza, D. Mauricio Casal, tendrían la mayoría indirectamente. Aquel reparto accionarial se mantendría hasta el año 2000 en que se produciría un cambio accionarial con la salida del Grupo Zeta y la entrada del Grupo Planeta.

EL SALUDO DE EL MUNDO A LA RAZÓN ENFURECEN A ABC

titular_primerarazonmundo El diario EL MUNDO dirigido por D. Pedro J. Ramírez saludó efusivamente el nacimiento del diario LA RAZÓN, comparó su salida como escisión de ABC con la suya propia como escisión de DIARIO16, elogiando las escisiones que salían de las ‘viejas empresas periodísticas’ y acusaba a ABC de haber sido ingrato con el Sr. Anson. Aquel ‘saludo’ desató una furibunda carta del ex presidente de Prensa Española y presidente de honor de ABC, D. Guillermo Luca de Tena, que cargó contra el Sr. Anson, aunque sin citar su nombre.

CÉSAR LUMBRERAS DEJA EL MUNDO Y SE PASA A LA RAZÓN:

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05 - Noviembre - 1998

Bienvenidos al siglo XXI

Editorial (Director: Pedro J. Ramírez)

Aunque la acreditada trayectoria de su fundador permite suponer que LA RAZÓN será un periódico ideológicamente muy distante del nuestro, EL MUNDO recibe hoy con una afectuosa y sincera bienvenida a los profesionales que protagonizan este nuevo proyecto editorial. Sabemos muy bien lo difícil y arriesgado -también lo meritorio y atractivo- que es lanzar un diario a la calle. EL MUNDO, que no en vano se apellida DEL SIGLO XXI, ha sido pionero en la innovación -ahí quedan sus más recientes aportaciones-, ha contribuido decisivamente a la regeneración de la democracia española y se ha convertido en referencia de los sectores progresistas de la sociedad que no han transigido con el crimen de Estado o la corrupción. En los albores del año 2000 parece natural que en otros ámbitos ideológicos se produzca una renovación equivalente. Durante década y media Luis María Anson fue como director de ABC el portavoz más articulado de la derecha conservadora, del sentimiento monárquico y de un tradicionalismo cristiano del que siempre se jacta. También fue el artífice de la resurrección del diario. Que él y sus colaboradores se hayan visto en la necesidad de fundar uno nuevo dice poco acerca de la capacidad de las viejas empresas para reconocer y recompensar el talento. Quienes salen ganando en todo caso son los lectores y, muy en particular, los de esa concreta sensibilidad. Cada voz nueva que se incorpora al quiosco incrementa y enriquece el pluralismo y mejora la calidad de vida democrática. Al margen de los recelos que suscita alguno de sus principales accionistas, eso es algo que desde ahora hay que agradecer rotundamente a los compañeros de LA RAZÓN. Buena suerte.

13 - Noviembre - 1998

Precisiones del Presidente de honor del ABC

Guillermo Luca de Tena

Querido Pedro J.:

El jueves pasado, y bajo el título ‘Bienvenidos al siglo XXI’, publicaba EL MUNDO, sin firma y como tal atribuible al propio periódico, un suelto en el que se hacía eco generoso de la aparición de LA RAZÓN, cuya lectura me obliga a ponerte estas líneas.

Me parece perfecto que le desees toda la suerte del mundo a la nueva publicación, pero me deja estupefacto que, conociéndome como me conoces y sabiendo cómo es esta Casa -no en vano hiciste en ella tus primeras armas como periodista-, hayas prestado alas a unas insidias, a unas falsedades desde la cruz a la fecha, cuyo origen todos sabemos a quién cabe atribuir.

Dice textualmente EL MUNDO: «Que él y sus colaboradores se hayan visto en la necesidad de fundar uno nuevo (la referencia es a LA RAZÓN) dice poco acerca de la capacidad de las viejas empresas para reconocer y recompensar el talento». Fin de la cita.

Pues bien, no se puede decir un mayor cúmulo de falacias en una sola frase. Ni «él», ni los que tú llamas «sus» colaboradores y que sólo eran miembros de la Redacción de ABC, nada menos pero nada más, se han visto en «la necesidad» de fundar un nuevo periódico. Nadie, ni por activa ni por pasiva les ha obligado a nada. En uso de su perfectísimo derecho, todos se fueron de ABC porque así lo han querido.

Te haré un poco de historia, porque creo que necesitas saber urgentemente el desarrollo de lo que pasó. Cuando a mediados de 1996 el director de ABC me comunicó su deseo de dejar su puesto, yo fui el primer sorprendido por su decisión. Cuando, tras el verano, trascendió la noticia -y no fui yo, desde luego, quien la pregonó a los cuatro vientos para hacerla pública- el interesado volvió a verme para pedirme una extraña «moratoria» a su marcha y mi anuencia para compaginar su presidencia de Televisa en España con la dirección de ABC, volví a aceptar su requerimiento, cerrando los ojos a la incongruencia que significaba compartir al máximo representante del periódico con otra empresa en la que no teníamos arte ni parte, como si se tratara de un trabajador eventual a tiempo parcial. Cuando, por fin, y otra vez por propia iniciativa suya, decidió cerrar definitivamente su etapa como director de ABC -eso sí, subrayando, con la mano en el corazón, que jamás volvería a dirigir ningún periódico- me plegué nuevamente a sus deseos.

¿Dónde está, pues, la «necesidad» de fundar un nuevo periódico? Se fue de ABC porque quiso y cuando quiso; fundó un nuevo periódico porque le dio la gana. Nadie le empujó a nada. Sencillamente.

En cuanto a la incapacidad de las viejas empresas -y dejando al margen todo lo que de peyorativo lleva implícito el adjetivo- para reconocer y recompensar el talento, atribuir esa actitud a Prensa Española y a ABC sólo puede ser fruto de la mala fe o de la ignorancia. Lo primero no tiene remedio, pero lo segundo sí, y eso es lo que por último quiero aclararte.

Han sido incontables las veces, tú lo sabes bien y él también, que no sólo en privado sino especialmente en público, he reconocido explícitamente el talento del que fue director de ABC durante 15 años y le he expresado nuestro agradecimiento por su dedicación y entrega durante ese tiempo. Y en cuanto a recompensarle ¿te parece poca recompensa entregarle una generosa indemnización, que legalmente no le correspondía, concederle la Dirección del ABC Cultural con un sustancioso sueldo mensual por venir una vez a la semana, y, como colofón, hacerle miembro del Consejo de Administración de Prensa Española, amén de otras gabelas que no quiero ni mencionar?

Esta es la verdadera historia de una ingratitud -no nuestra, desde luego- que culminó con una carta en la que el «personaje» me comunicaba, sin apelación, su dimisión de todas estas gangas y sinecuras para fundar un nuevo periódico, eso sí, subrayaba, «que no hará la competencia a ABC porque va a ser vespertino», mientras ya se estaba moviendo para salir por la mañana, intentando copiar miméticamente a ABC y dejar en cuadro a una Redacción que, gracias a su profesionalidad, respondió a sus cantos de sirena bastante menos unánimemente de lo que él se imaginaba. Y a propósito de la salida de las personas que le siguieron, no se produjo en «un clima altamente traumático» como gratuitamente se apunta en la información de la página 38 de EL MUNDO.

En fin, Pedro J., me he extendido más de lo que hubiera querido, pero mi disgusto reconocerás que está justificado. Me ha dolido la actitud de EL MUNDO para conmigo y para con ABC, bastante diferente de la que ABC, y ahí están las hemerotecas, demostró aún no hace mucho tiempo, cuando por un quítame allá esos vídeos, se intentó crucificarte injusta e ignominiosamente ante la opinión pública.

Guillermo Luca de Tena

13 - Noviembre - 1998

Una aclaración y una disculpa

Editorial (Director: Pedro J. Ramírez)

La argumentada queja del presidente de honor de ABC que hoy reproducimos no puede dejarnos indiferentes en EL MUNDO. Tanto por la limpia y meritoria trayectoria de Guillermo Luca de Tena como gran empresario periodístico de la transición, como por el malestar que involuntariamente hemos causado. Al recibir, efectivamente de forma «generosa», a un nuevo periódico nuestro comentario era fruto ante todo de un espontáneo -y tal vez ingenuo- paralelismo con nuestra propia experiencia cuando hace nueve años lanzamos EL MUNDO. Al referirnos a la empresa editora de ABC en términos que han podido ser interpretados como ofensivos, quizá nos dejamos llevar por una injusta extrapolación del subconsciente. Cada uno habla de la feria según le ha ido en ella, pero cada peripecia profesional es diferente de la anterior. Además, el señor Luca de Tena aporta elementos de juicio que en ese momento desconocíamos. No era nuestra intención agredir a nadie, pero si el resultado ha sido ese, queremos pedir públicas disculpas -nobleza obliga- al señor Luca de Tena y a los compañeros de ABC. Que nunca una sincera bienvenida -que en todo caso reiteramos- pueda ser interpretada como una carambola dirigida contra nadie.

06 - Noviembre - 1998

Ánimo, Anson

Eduardo Haro Tecglen

Un periodista desea siempre que haya más periódicos: por la apertura de puestos de trabajo y porque la única aproximación a la libertad de prensa es la pluralidad. Me hace raro que Luis María Anson cree un periódico que se llame LA RAZÓN, porque estuvo siempre del lado del tropismo, del instinto, de la vehemencia; pero hace tiempo que hace de arrepentido, y éste es un buen país para quien se confiesa. Hizo su autocrítica de la conspiración, y declara su periódico laico, ajeno a cualquier partido, moderado: lejos del amarillismo y del insulto. Vaya cambio. Bienvenido sea al campo del periodismo decente. Si es que puede contenerse, porque luego, como al lobo de Gubia, la vida le puede volver a hacer malo y devolverte los ojos del miedo, las fauces del mal.

En principio se ha dejado atrás a algunos de los más sucios de sus guerreros: una quinta columna dentro de un ABC que no acaba de limpiarse la cara, aunque tenga ahora la sonriente y grata de Catalina Luca de Tena y la seria y formal de Giménez Alemán. Ay, no pueden con la herencia. Necesitan tiempo.

El primer número de LA RAZÓN está, eso sí, bastante mal. Es casi una tradición. Recuerdo el primer número de este periódico con espanto; pero tardó solamente días en coger su aspecto neoclásico, su dignidad, su seriedad, su limpieza; aunque le costó más de un año desprenderse de sus rémoras. Deseo que le pase lo mismo a LA RAZÓN y que sus jovencísimos redactores se formalicen y que Luis María Anson no pierda esta condición de converso hacia la democracia que manifiesta ahora. La tuvo en su niñez, incluso estuvo dado al comunismo chino. Pero después sintió el ramalazo de la extrema derecha que, para quien es proclive, puede ser muy fuerte. Y enriquecedor.

Se abren buenas expectativas. Deseo que se cumplan; todo el daño que me ha hecho ha estado de sobra compensado por el espectáculo de la insensatez y de periodismo circense de sus portadas, de sus sueltos: me dio siempre la medida de mi lógica, la sensación de estar en el lado bueno. Después de todo, el daño me lo siguen haciendo desde el mismo sitio donde él no está. Quiero que el peiródico le salga según declara en su manifiesto inicial, en sus declaraciones en la televisión; quiero que al fin, a los 64 años, entre en la edad de razón y dé un buen diario más a la pluralidad. Aunque se venda poco, aunque sea al cuarto de la ciudad; y con un precio ridículo (el papel vale más ¿por qué?).

Haro Tecglen

El Análisis

ANSON QUIERE SER PEDRO J. RAMÍREZ

JF Lamata

El libre mercado es una lucha… ¿alguien puede ser tan ingenuo para pensar que el ex director de ABC, Sr. Anson, ignoraba cuál era su mercado? LA RAZÓN era un periódico de derecha conservadora, democrático y monárquico, y además matutino. Es decir, un periódico que tenía exactamente las mismas características que el ABC. Por tanto, era impensable que su aparición no fuera entendido como una agresión de ABC, porque cada lector que lograra LA RAZÓN, era un lector menos para ABC, en una situación sólo comparable a la que sufrió DIARIO16 con la aparición de EL MUNDO de su ex director, D. Pedro J. Ramírez en 1989.

La aventura de EL MUNDO acabó con la destrucción de DIARIO16. ¿Podía la aventura de LA RAZÓN lograr la destrucción de ABC? Si ese era su objetivo no lo lodró, pero sí consiguió demostrar que LA RAZÓN tenía suficiente fuerza como para aguantar décadas, en contra de las teorías que lanzaban desde ABC de que aquello no duraría ni dos días. La convivencia en Madrid de dos periódicos para el mismo espectro de lectores se mantendría durante dos décadas de fuerte guerra.

J. F. Lamata

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