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El ministro de Defensa, Rodríguez Sahagún, anuncia que el periódico del Grupo16 podría ser sancionado

Miguel Ángel Aguilar (DIARIO16) asegura que se ha producido una intentona golpista liderada por Torres Rojas, el Gobierno lo niega

HECHOS

En la edición de la tarde del DIARIO16 del 26 de enero de 1980 aseguraba que el cese del General Torres Rojas al frente de la DAC (Brunete) se producía para desarticular un intento de golpe de Estado del citado general.

El 26 de enero de 1980, en medio de una brutal escalada terrorista, se produjo nueva bomba periodísta cuando DIARIO16 aseguró en su portada que acaba de producirse una intentona golpista que hubiera estado encabezada el General Torres Rojas y que por eso este había sido cesado al frente de División Acorazada de Brunete. El Gobierno desmitió inmediatamente la información.

Si a algunos ya les pareció exagerada la publicidad dada por EL PAÍS a “La Operación Galaxia” ¿Qué no iba a parecer la supuesta intentona Torres Rojas?.  La ‘Operación Galaxia’ fue presentada como un inminente alzamiento contra la democracia, pero de acuerdo a la sentencia del consejo de Guerra fue una mera “charla de café en la que se propuso una conspiración”. Aunque en esa ocasión al menos fueron procesados los militares: el coronel Tejero y el comandante Sáenz de Ynestrillas.

Pero con la historia del General Torres Rojas la única persona procesada fue el director de DIARIO16, don Miguel Ángel Aguilar, por negarse a dar el nombre de la fuente que le había dado esa información acogiéndose al “secreto profesional”.

A parte del proceso, el Sr. Aguilar tuvo que soportar que varios periodistas le criticaran por “alarmismo” sobre supuestos golpe de Estado imaginarios, entre ellos EL PERIÓDICO de Cataluña de don Antonio Franco que incluso publicó una entrevista al general Torres Rojas, dando la impresión de que el hombre no era ningún golpista. En la entrevista el militar finalizaba diciendo al periodista: “En cuanto vayamos de maniobras te vienes con nosotros, para que veas que el Ejército está abierto y es cordial con todos”.

Todo parecía indicar que los de DIARIO16  se habían precipitado al acusar al General Torres Rojas. Un año después, se produciría el intento de golpe del 23-F y el General Torres Rojas estaría entre los implicados. Para el Sr. Aguilar, los hechos habrían dejado a cada uno  en su sitio.

Consultado por La Hemeroteca del Buitre, el Sr. Aguilar era claro al recordar ese momento: “En lugar de coger a Torres Rojas y encausarlo, me encausaron a mí. Fue uno de los momentos más graves por los que atravesé”, recuerda, En vez de tirar del hilo que les hubiera llevado al 23-F le permitieron que siguiera conspirando y a mí me metieron un Consejo de Guerra”. 


JUAN TOMÁS DE SALAS PIDE A AGUILAR QUE DIMITA

La situación para la editora de DIARIO16, el Grupo16, era complicado, teniendo en cuenta que el Gobierno, a través de la Unión de Centro Democrático, era accionista de referencia del la editora del periódico Información y Prensa, que era lo que había ayudado a que se diera credibilidad a la noticia. Ahora el Gobierno, en boca del ministro de Defensa, D. Agustín Rodríguez Sahagún amenazaba con sancionar al periódico del que era accionista. Por ello el presidente del Grupo16 D. Juan Tomás de Salas solicitó al Sr. Aguilar que dimitiera, algo a lo que este se negó:

“Eso era un viernes [25 de enero], el sábado tuve que comparecer ante el juzgado militar y el lunes apareció el presidente [del Grupo16] Juan Tomás de Salas para pedirme que dimitiera. Yo le dije que no iba a dimitir, porque sería confesar por adelantado mi culpabilidad, pero que tenía una solución sencillísima: destituirme. Él titubeó porque pensó que eso le dejaba en mala situación, dejo pasar un poco de tiempo”.

El despido del Sr. Aguilar no se produciría hasta el mes de mayo de ese mismo año.

26 - Enero - 1980

No más golpes, por favor

Editorial (Director: Antonio Franco)

Llegó a afirmarse en letras de molde que 'una intentona militar ha sido abortada en Madrid'. Hay desapego democrático de algunos mandos. Pero, de ello a pensar en el peligro permanente de un golpismo irremediable, hay un abismo.

El cese del general que mandaba la División Acorazada Brunete disparó ayer el rumor, la especulación y hasta el miedo. Incluso llegó a afirmarse en letras de molde que ‘una intentona militar ha sido abortada en Madrid’.

Al ver estas cosas, al comprobar estos espasmos de inseguridad política, al ciudadano español le gustaría ser inglés, vivir en una Inglaterra que también tiene Monarquía, Ejército y Democracia, y saber que los tanques no van a interrumpirle el té de las cinco, porque su cínica ocupación es hacer maniobras.

Aquí, desgraciadamente, no es lo mismo. Aquí, ni se toma el té de las cinco, ni todo el mundo tiene aquella británica seguridad imperturbable en las instituciones. Por eso, un simple cese, una medida disciplinaria, un relevo o un cambio de funciones pueden revestirse con el manto de la conspiración, la asonada o el coup de force.

En el fondo, y pese a los claros avances democráticos de estos años, subyace en el país el temor atávico al caballo de Pavía, como lo esgrimió en su momento Alfonso Guerra. Ni todos acaban de creer que Pavía haya muerto, ni todos están seguros de que su caballo haya olvidado el camino a las Cortes.

Ese clima de desconfianza, de recelo permanente, tiene explicaciones. La primera es que el Ejército y el país ha vivido más divorciados de lo que una retórica de ocasión ha querido que se entreviera. Y los modos, las maneras y el talante del Ejército han de evolucionar al ritmo que evoluciona la sociedad a la que debe proteger. La presencia de un civil al frente del Ministerio del Ejército es ya un paso en esa dirección. La desmilitarización de funciones y servicios producto de una hipertrofia castrense en nuestra historia inmediata, otra.

La segunda de las razones de recelo es el desapego democrático de algunos mandos. Pero, de ello a pensar en el peligro permanente de un golpismo irremediable, hay un abismo.

01 - Febrero - 1980

La calesera y el espadín

Jaime Campmany

Contaba DIARIO16 que el general Torres Rojas, jefe de la División Acorazada había sufrido alguna veleidad conspiratoria, algo así como un síndrome primorriverista, y que por eso le habían quitado el mando de la División Acorazada y le habían enviado a Galicia a velocidad de cohete espacial.

(…) El último susto en materia de espadines nos los dio don Miguel Ángel Aguilar con ese anuncio de asonada que puso en la primera página de DIARIO16. Si la noticia nos la hubieran dado en INFORMACIONES, habríamos podido pensar que era cosa de don Emilio Romero, que no sabe ya como meter en cintura a la Moncloa, o un truco de don Sebastián Auger. ¡Vaya por Dios – podríamos pensar los malpensados – ya quiere don Sebastián Auger arreglar el problema por las bravas! Pero no. Ha sido cosa de DIARIO16, donde, según cuentan los enterados de las bambalinas y entrebastidores de la política menuda, tiene una alta participación el partido de UCD, o alguien que le anda muy cerca. Y entonces, uno no entiende nada, como le sucede casi siempre, por otra parte. Contaba DIARIO16 que el general Torres Rojas, jefe de la División Acorazada – seguramente aquella misma que en pleno franquismo sacaba el general Pérez Viñeta a pasear a la avenida del Generalísimo, hoy Castellana, en forma de referéndum definitivo – había sufrido alguna veleidad conspiratoria, algo así como un síndrome primorriverista, y que por eso le habían quitado el mando de la División Acorazada y le habían enviado a Galicia a velocidad de cohete espacial. Porque no me parece que esté muy claro que a un jefe militar sorprendido en trance de conspiración pronunciamiento o golpe de Estado, le tengan que destinar a un lugar donde pueda tener a su mando no una división, sino cinco divisiones. (…)

Jaime Campmany

07 - Enero - 1977

Azaña y la Academia

DIARIO16 (Director: Miguel Ángel Aguilar)

Azaña adquirió el hábito de decir que había librado a dos generales de caer en la tentación. Así solía comentar su decisión del 21 de febrero de 1936 de destinar a Franco a Canarias y a Goded a Baleares. La frase se le ocurrió unos días antes de esa otra que ayer recordaba el editorial de EL PAÍS sobre las acacias y la capacidad de arraigo de las tonterías en la Villa y Corte. Capacidad que no sería legítimo argüir para desvalorizar la amplia difusión alcanzada por el colega de la calle Miguel Yuste.

Es significativa la coincidencia de la frase de Azaña arriba citada con las declaraciones de Enrique Múgica, diputado socialista y ex presidente de la Comisión de Defensa del Congreso, al citado colega tituladas precisamente ‘Hay que evitar que las tentaciones se conviertan en tentativas”.

Múgica, interrogado sobre la supuesta intentona militar referida el viernes por DIARIO16, respondió que el PSOE, a través de diversas fuentes, había tenido conocimiento de esta situación’ y recomendó para conseguir el propósito enunciado en el título transcrito ‘el buen funcionamiento de los servicios de información’. Aquí es donde todos los autores coinciden en señalar el fallo de Azaña, que nunca logró una aproximación cordial a las Fuerzas Armadas desde su puesto de ministro de la Guerra.

Hoy, nuevos datos y precisiones permiten recuperar el perfil de los hechos, despojados de gangas y extrapolaciones, ajenas a las informaciones publicadas por DIARIO16.

Antes de todo, el diccionario de la Real Academia Española en su última edición permite establecer la propiedad de los términos empleados en el titular de nuestra edición del viernes por la tarde. La voz intentona aparece registrada en la segunda columna de la página 753 con esta definición: “Intento temerario, y especialmente si se ha frustrado”.

En Melilla fue arrestado el capitán Tormo, que relató a sus compañeros de guarnición un plan militar consistente en la toma del palacio de la Moncloa por la Brigada Paracaidista y el control de Madrid por la División Acorazada de Brunete.

El Análisis

¿PERO HUBO O NO HUBO INTENTONA GOLPISTA DE TORRES ROJAS EN 1980?

JF Lamata

No quedaron bien los periódicos – singularmente EL PERIÓDICO de Catalunya, que le hizo una entrevista, casi de publireportaje – que insistieron entonces en que el Sr. Aguilar había metido la pata y que el General Torres Rojas era un perfecto demócrata. No quedaron muy bien porque al producirse la intentona golpista del 23 de Febrero de 1981, resultó que el General Torres Rojas estaba implicado en el tema, por lo que sería detenido y condenado.

Pero, por poner las cosas en su sitio, el hecho de que el 23 de Febrero de 1981 se produjera una intentona Golpista en la que estuvo implicado el General Torres Rojas no acaba de confirmar que el citado militar fuera un golpista patológico y ya hubiera participado en una intentona en enero de 1980 del que ni siquiera se conocieron bien suficientes detalles para acreditar si hubo o no intento de golpe aquel enero. La historia publicada por el Sr. Aguilar en la tarde del 26 de enero de 1980 implicaba que el Gobierno Suárez había relevado al Sr. Torres rojas de la DAC para parar un golpe de Estado. ¿Pero si era un conspirador… no debería el Gobierno haberlo arrestado, en  vez de nombrarle Gobernador Militar de La Coruña? No cuadra.

J. F. Lamata

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