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"La voz no es igual. Cada palabra suya destroza la ilusión"

Miquelarena arremete contra el doblaje de películas al castellano: “Ante una película doblada, se sienten ganas de volver al cine mudo”

HECHOS

El 27.03.1935 D. Jacinto Miquelarena publicó el artículo “Ejecución de Betty Boop”.

LOS ARGUMENTOS DE MIQUELARENA:

 “La voz grave y espectral de Greta Garbo quedo convertido en berbiquí con el doblaje castellano (…) pierde todo su encanto original y resulta catastrófica. El doblaje llega a mecanizar la acción y a hacerla ortopédica (…) No se trata de letreros hablados; se trata de calidades de voz, de inflexiones de voz, hasta de silencios de voz, que no pueden ser trasladados a otro clima idiomático”.

 “Las cintas de dibujos son cintas de sonidos dibujados. Sustituir las voces originales, es seguir torpemente los dibujos y hasta ridiculizarlos, cuando son los dibujos los que en el film original se mueven a la voz de mando de la voz que llevan dentro. (…) Betty Boop tiene la voz más graciosa del siglo. Se asegura que no es una niña ni una mujer la que suministraba voz a la creación de Max Fleisher, sino una gata amaestrada y educada. Convertir a Betty Boop en una emisora de letreros y traducir esos letreros es un crimen. Betty Boop no ha sido respetada”.

 

El Análisis

De acuerdo, Don Jacinto, ¿Y los niños?

JF Lamata

En principio nada que discrepar de las palabras del Sr. Miquelarena. Y los primeros que tendrían que estar de acuerdo con él serían los propios actores de doblaje, salvo aquellos que tengan la ceguera propia de los endiosados o acomplejados (que suelen ser los mismos) son precisamente aquellos que se ganan la vida con su voz los primeros en entender el valor de la voz original que ha usado el artista, ya sea Greta Garbo o Mae Questel, que así se llamaba la actriz que ponía voz a Betty Boop y también a Olivia en ‘Popeye’.

Pero ya que Don Jacinto señala abiertamente a los dibujos animados y no le falta razón al decir que en el original los dibujantes animan a raíz de la voz mientras que en los doblajes es la voz la que debe seguir a la animación, debería quizá tener en cuenta que los dibujos están dirigidos a un público muy particular: los niños. Seguramente Max Fleisher y Mae Questel hubieran deseado que todos los niños supieran inglés para disfrutar de la Betty Boop original. Por desgracia no es así, no lo es ni hoy, ni lo era en 1935. Y, aunque el Sr. Miquelarena no lo comparta, fue el doblaje lo que permitió a niños – incluidos quien esto suscriben – poder disfrutar de Betty Boop y su ‘pupu-piruuu’.

J. F. Lamata & Federico García

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