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Un artículo de su representante causó una respuesta del director de esa entidad

Muere el actor español Aldo Sambrell tras denunciar sentirse olvidado por AISGE (Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión)

HECHOS

El 10.07.2010 falleció D. Aldo Sambrell

Sambrell, solo ante el peligro

José Portolés (Representante y biógrafo de Sambrell)

¿Qué cinéfilo no recuerda al actor español Aldo Sambrell? El malo más malo del cine patrio e internacional. La mirada más aterradora y despiadada del cine de género durante décadas.

Partenaire durante años de los más grandes (Clint Eastwood, Kirk Douglas, Orson Welles, Sean Connery, Yul Brynner, Raquel Welch, Charles Bronson, Henry Fonda, Claudia Cardinale, Charlton Heston y cientos de etcéteras) a las órdenes de los no menos inolvidables Sergio Leone, George Cukor, Richard Fleischer, Joaquín Romero Marchent, José María Forqué, Mario Camus, J. L. Thomson y otros muchos etcéteras. Incluso el realizador John Milius le dedicó particularmente (véanse los créditos finales) su inolvidable Conan el bárbaro, en la que también participó.

Protagonista a las órdenes de Corbucci con Fernando Rey de secundario y Álvaro de Luna como figurante. Presencia estelar con Jackie Chan. Actor (con mayúsculas) de carácter para Gonzalo Suárez junto a Carmen Sevilla. Personalmente seleccionado por Antonio Gala para prestar su imponente presencia a El Empecinado. Una carrera marcada por la envidia del resto de la industria española.

Don Alfredo Sánchez Brell, Aldo Sambrell, hoy agoniza solo, abandonado, olvidado en el Hospital General de Alicante. ¿Para eso sirve AISGE (Artistas Intérpretes, Sociedad de Gestión)? ¿Quiénes somos realmente los malos?

José Portolés

12 - Junio - 2010

Sobre la atención a Aldo Sambrell

AISGE

En relación con la carta que el jueves publicaba en su periódico don José Portolés, desde Alicante, en torno al actor Aldo Sambrell, me gustaría realizar una serie de precisiones. En AISGE -la entidad de gestión de los actores, dobladores, bailarines y directores de escena españoles- conocemos con detalle el historial de Sambrell y le profesamos una gran admiración y ayuda, tal vez desconocida por el señor Portolés. De hecho, en nuestra revista de difusión cultural (AISGE actúa) le dedicamos en otoño de 2006, antes de que cayera enfermo, un extenso reportaje bajo el título El malo de la película, en el que el propio actor repasaba toda su trayectoria (más de 200 películas), rememoraba su amistad con Clint Eastwood o Burt Reynolds y se permitía confesiones como ésta: «Yo, en el fondo, soy un sentimental. Lloro cuando hay que llorar. Y no olvide un pequeño detalle: ¡soy del Atleti!».

El área asistencial de la Fundación AISGE ha estado ayudando económicamente a Aldo Sambrell mediante un complemento a su pensión de jubilación durante cerca de una década. Y no sólo a él; también a su mujer, por ser actriz y socia de esta entidad.

Además, uno de nuestros trabajadores sociales contactó recientemente con el señor Portolés para explicarle que AISGE seguirá respaldando económicamente a Sambrell para procurarle atención especializada en su domicilio o para facilitarle el ingreso en un centro especializado, según resulte más idóneo.

En consecuencia, asegurar que AISGE «se olvida» de Sambrell constituye una afirmación injusta y muy alejada de la realidad. Junto a seguir prestándole la ayuda que precise, lo que más deseamos desde AISGE es su pronta recuperación y que vuelva a visitarnos, pues somos muchos los que le echamos de menos.

Abel Martín. Director general de AISGE.

10 - Julio - 2010

Entrañable villano en el cine

Javier Membra

Desde que el pasado mes de junio se supo del ingreso de Aldo Sambrell en el Hospital General de Alicante tras sufrir tres microinfartos cerebrales, los tributos a este entrañable intérprete de la edad de oro de las coproducciones internacionales rodadas en España -también lo fue del cine italiano de géneros- se han sucedido en los blogs y demás medios digitales cinéfilos.

Fallecido el sábado, Sambrell fue un auténtico jornalero de la gloria del spaghetti western. Junto con su amigo Clint Eastwood, a quien retó en tantas ocasiones con su mirada inclemente, fue uno de los pocos actores que intervinieron en las tres entregas de la Trilogía del dólar de Sergio Leone: Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965) y El bueno, el feo y el malo (1966).

Gringo o soldado mexicano, facineroso o comanchero, esbirro o forajido, Sambrell fue uno de los grandes villanos que galoparon por el desierto de Tabernas, en el mítico y despiadado Oeste almeriense. «Bajo mi barba se esconde, principalmente, una buena persona. A pesar de mi aspecto soy un romántico», solía puntualizar respecto a su mala catadura.

La filmografía de Sambrell, que abarca casi 200 títulos, le valió entre otros galardones el Premio Internazionale Fontana di Roma.

Sambrell nació en el madrileño barrio de Vallecas el 23 de febrero de 1937, con el nombre de Alfredo Sánchez Brell. Su padre era un militar republicano que tuvo que exiliarse a México acabada la Guerra Civil. Antes de ir a reunirse con él en 1950, el futuro actor, como tantos niños de su época, quedó prendado del western, gracias a aquellas películas proyectadas en las pantallas madrileñas.

Ya instalado en México, Sambrell estudió Arte Dramático, declamación y canto, dándose a conocer como cantante de cabaret y actor de teatro. Aventurero como alguno de sus personajes, tras una temporada en Suecia, donde amplió sus estudios de interpretación, regresó a México y se hizo futbolista. Integró el equipo titular del Puebla con el nombre de Madrileño Sánchez y jugó con ellos en la Primera División de aquel país. De vuelta a España en 1959, militó alguna temporada en el Rayo Vallecano.

Sambrell no debutaría en el cine hasta 1961, cuando se puso bajo las órdenes de Nicholas Ray en Rey de reyes. Tras un pequeño papel en Atraco a las tres (José María Forqué, 1963) y otro en Cleopatra (Joseph L. Mankiewicz, 1963) se inició en el spaghetti western con una de las primeras muestras de tan querido género, El sabor de la venganza (1963), que dirigió el español Joaquín Luis Romero Marchent. Tanto con los hermanos Romero Marchent como con Sergio Leone -quien llegaría a ser el padrino del hijo de Sambrell- el actor se afianzó como uno de los grandes malotes del Oeste almeriense.

Muy probablemente, su mejor creación fue el Cuchillo de La muerte tenía un precio, pero raro fue el spaghetti western o el western estadounidense rodado en España que no contara con el vallecano en su reparto.

Más aún, rara fue la película extranjera de género rodada en España que no incluyese a Sambrell entre sus actores. 100 rifles (Tom Gries, 1969) o Una ciudad llamada Bastarda (Robert Parrish, 1971) sólo son dos de los títulos norteamericanos del antiguo futbolista.

En Almería aún se recuerdan las madrugadas que, allá por el año 75, pasó Sambrell en compañía de Sean Connery. Ambos actores coincidieron en el rodaje de El viento y el león, de John Millius.

Cuando nuestro país dejó de ser el plató internacional que era, Aldo Sambrell creó su propia productora, Abrell, y se inició en la realización con títulos como El hombre del Grande Río (1982).

Curiosamente, siguió siendo reclamado con cierta regularidad por realizadores italianos, mexicanos, colombianos y estadounidenses para rodar en aquellos países.

Casado desde 1964 con la modelo Cándida López, tras su última aparición en una entrega de El comisario, emitida en 2007, llegaron los tiempos difíciles.

Recientemente, en estas mismas páginas, algunos de sus admiradores elevaron sus protestas por el olvido en que había caído Sambrell. Los responsables de AISGE -la entidad de gestión de los actores, dobladores, bailarines y directores de escena españoles- explicaron que desde hacía una década se estaba ayudando económicamente a Sambrell mediante un complemento a su pensión de jubilación.

Aldo Sambrell, actor, nació el 23 de febrero de 1937 en Madrid, y falleció el 10 de julio de 2010 en Alicante.

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