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Su hermano, Aleix Estadella, es otro destacadísimo actor doblaje

Muere Jordi Estadella, que fuera presentador del ‘Un, Dos, Tres’ en TVE y la voz del dibujo Inspector Gadget en España

HECHOS

El 30.04.2010 falleció D. Jordi Estadella.

01 - Mayo - 2010

La mejor voz del 'Un, dos, tres...'

Javier Memba

Por más que el telespectador le recuerde conduciendo la última etapa de Un, dos, tres… Responda otra vez (1991-1993), junto a Miriam Díaz-Aroca, Jordi Estadella siempre prefirió la radio. Según declaró en una de sus últimas entrevistas, para él la pequeña pantalla era como una «amante, complicada y difícil» en tanto que la radio era como una novia «fiel y amante». Y en efecto fue así, en la antena radiofónica dio comienzo y tuvo su fin la carrera de este polifacético periodista que también fue doblador y gastrónomo.

Nacido en Barcelona en 1948, sus dos primeras vocaciones, el doblaje y la gastronomía, se le despertaron en el internado de los salesianos donde curso sus primeros estudios. Coincidió en aquel centro con el también doblador y presentador Constantino Romero, con quien la trayectoria vital de Estadella habría de registrar tantas concomitancias. Lector en el refectorio del colegio, fue entonces cuando descubrió el poder y el magnetismo de su voz. «Cuando leía con intención pasajes emotivos, o con suspense, podía oír cómo iba disminuyendo el ruido de los cubiertos en los platos, hasta desaparecer; y cómo retornaba el ataque de los tenedores cuando la tensión se resolvía». En cuanto a su propia comida, al ser anterior a la de sus compañeros, era mejor y más abundante. Ése fue el origen de su inquietud por la buena mesa.

Aunque estudió radiofonía, siempre creyó que lo esencial lo aprendió en los salesianos. Tras iniciarse profesionalmente en 1975, sus comienzos en la antena radiofónica fueron en Radio Juventud, donde dio vida a través de su voz a personajes como Tato Ganduxer y Tito B. Diagonal. Este último, ya entrados los años 80, le llevó a integrar El estado de la nación, la célebre tertulia de Luis del Olmo en Protagonistas.

A la televisión llegó de la mano de otro gran amante de la buena mesa, Manuel Vázquez Montalbán, autor del espacio Piano bar de la televisión autonómica catalana. Fue en 1985. Tiempo después, aún en TV3, sustituyó a José María Bachs al frente de Filiprim. El salto a la antena nacional lo dio en 1990 como conductor de No te rías que es peor, empleó que le ocupó hasta que fue reclamado por Narciso Ibáñez Serrador para hacerse cargo del concurso de más larga trayectoria de la antena española: Un, dos, tres, responda otra vez.

Paralelamente, su dilatada actividad como doblador, cuyos comienzos se remontan 1977, le había llevado a poner voz a intérpretes como Peter Sellers y a personajes como el oso Yogui o el inspector Gadget, de las célebres series de dibujos animados. Al igual que al comandante imperial Nemet de El imperio contraataca (Irvin Kershner, 1980) o al Cort Romney de Prêt-à-Porter (Robert Altman, 1994). Pero el Jordi Estadella que recuerda el telespectador es el conductor de espacios televisivos. De 1994 a 1995 presentó en La 2 Esto no es lo que parece, en el que se alternaban los debates y las entrevistas. Reclamado de nuevo por Ibáñez Serrador, se hizo cargo de la conducción de El semáforo, donde coincidió con Marlène Mourreau y Asunción Embuena. Ya inmerso en la antena en el boom de los programas de zapping, el periodista barcelonés comenzó a presentar Perdona nuestros pecados junto a Inma del Moral, pero un problema de derechos de las imágenes dio al traste con la emisión.

Recibió el nuevo siglo presentando Audacia, un nuevo concurso en TVE. Acabado éste, sólo habría de volver a la antena nacional como jurado de concursos como Empieza el espectáculo (2006), en La Primera o como concursante el mismo en Pasapalabra, en la antena privada. Como amante de la buena mesa se dio a conocer en el verano de 2003 dentro de la muestra Cocinas de la Diversidad, incluida entre las distintas propuestas del Forum Universal de las Culturas de Barcelona. «Ya nadie es una estrella como fueron los presentadores de otros tiempos», estimaba. «Hoy los famosillos aparecen y desaparecen con la misma velocidad que los programas basura. Nadie es famoso». Y en las emisoras de catalanas habría de conducir sus últimos programas. Buen hijo de su ciudad natal, siempre fue para él un orgullo residir en la popular barriada de Les Corts, donde se instaló en 1975 y hacía vida de barrio. «Me gusta mucho porque es un pueblo, con todo lo bueno de los pueblos, pero en medio de una gran ciudad».

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