Críticas en la derecha mediática a que un partido abiertamente anti-español como ERC entre en el gobierno de la comunidad autónoma

Pasqüal Maragall (PSC) forma un gobierno tripartido en Catalunya presidido por él y con consejeros de ERC e Iniciativa per Catalunya

HECHOS

El 19.12.2003 D. Pasqüal Maragall tomó posesión como presidente de la Generalitat de Catalunya.

carod_rovira D. Josep Lluis Carod Rovira (ERC) será el ‘consejero-jefe’ del Gobierno y hombre fuerte del gobierno catalán.

joan_saura_2006 D. Joan Saura (ICV) será el consejero de Interior, con o cuál estará al mando de los mossos.

26 - Septiembre - 2003

Esquerra Republicana

Luis María Anson

Hace diez o doce años los principales dirigentes socialistas estaban de acuerdo en reformar la ley electoral para ayuntamientos y comunidades autónomas con el fin de evitar la proliferación de partidos nacionalistas, de oportunistas de la bisagra, de coacciones ejercidas por grupos minoritarios. De Gaulle había previsto en Francia lo que ha ocurrido en los últimos años en Andalucía, Cantabria, Asturias, Aragón, incluso Madrid. Lo que está a punto de ocurrir en Cataluña.

Esquerra Republicana puede convertirse en el árbitro de la política catalana por encima de los partidos mayoritarios. Los medios de comunicación de Pujol, por un lado, la educación manipulada, por otro, han hecho crecer a Esquerra por encima de lo que hubiera sido normal. La fractura generacional ha beneficiado también a este grupo radical.

De Gaulle estableció en Francia que en ayuntamientos y regiones gobernarse el partido con más votación. La fórmula no puede ser más sencilla y es aplicable en España. En unos sitios saldría más favorecido el PSOE y en otros el PP. Pero se habrían evitado los grupos bisagras, algunos de ellos de un oportunismo deleznable. Populares y socialistas no supieron hacer a tiempo una reforma dictada por el sentido común. Y estamos a punto de que se cree un problema grave porque Esquerra Republicana pedirá el oro y el moro para dar el gobierno del a Generalidad a uno u otro partido, suponiendo que no exija incluso, la presidencia del ejecutivo catalán con la misma desfachatez con que el extinto CDS se encaramó a la alcaldía de Madrid pasando por encima del mayoritario Álvarez del Manzano, pero en el caso de ERC con un mar de fondo de reivindicaciones que producen estremecimiento.

19 - Enero - 2004

Pascualingrado

Jaime Campmany

Este Maragall de nuestros pecados socialistas quiere convertir a Cataluña en Stalingrado. Apenas se ha visto sentado en el sillón del palacio de San Jaume, ha comenzado la peregrinación hacia la Momia, que ahora no sé dónde la tienen, y hacia el «socialismo real», que ahora sobrevive en la Cuba castrista de los chaperos y las jineteras y en poco más. Maragall viene de los socialistas prediluvianos, de los cromañones del socialismo. De antes todavía: es el socialista «erectus».
«Socialismo es libertad», decían entonces los socialistas, que acababan de dejar el hacha de silex y habían inventado la rueda. El eslogan era muy necesario. Hacía falta pregonar que habían bajado de la pared del despacho el retrato de don Carlos Marx y acababan de abrazar la socialdemocracia. O sea, que habían abandonado el entusiasmo por la dictadura del proletariado y lo habían cambiado por la exaltación de la urna. Bien es verdad que el socialismo y la libertad siempre se han tomado el chocolate de espaldas. Las libertades individuales, la libertad de empresa, la libertad de mercado o la libertad de prensa nunca han sido reivindicaciones sagradas del socialismo, al que siempre le sale por algún lado su pecado de origen, su carácter beligerante contra la doctrina liberal.
Ahora, las relaciones del socialismo con la libertad andaban razonablemente tranquilas. Alguna vez, desde luego, asoman los socialistas su pata de estatalismo y dirigismo. Ah, pero ahora aparece Maragall en la cumbre de la Generalitat, y de Cataluña nos llega un socialismo tribal y primitivo. Vamos a Pascualingrado. Maragall lleva ya ensartados una buena cantidad de disparates, pero el último es formidable. Manda huevos. O te collons, si preferimos la otra lengua. No quiere que los padres elijan la educación que se dé a los hijos, si en castellano o en catalán. O sea, que a los párvulos hay que enseñarles las matracas y la historia en la lengua que decida Pasqual Maragall. Aquí, catalán para todos y los hermanos, a cobrar.
Y además el Honorable razona el rechazo. Dice que eso sería un retroceso. Que el Estado, la Comunidad, el Ayuntamiento o cualquier otra institución política imponga en cual de las lenguas oficiales se ha de impartir la enseñanza en las escuelas es, en el pensamiento maragaliano, una señal de progreso. Que esa lengua la elijan y la señalen los padres, es un retroceso que no se comprende.
Maragall no se ha enterado de que hace años se derrumbó el Muro de Berlín. Recuerdo haber asistido en un viaje a Leningrado, en pleno estalinismo, a una conferencia sobre el sistema educativo soviético. El conferenciante explicaba las excelencias de aquel sistema. Un oyente quiso saber si cada estudiante elegía libremente su carrera, sin otras cortapisas que las originadas por sus calificaciones. No, no. Naturalmente, el conferenciante explicó que eso sería un «retroceso». El Estado señalaba a cada alumno la materia de estudio según la necesidad de profesiones que tuviera la sociedad. Coño, a lo mejor aquel conferenciante era un maestro de Maragall.
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