Se esfuma la construcción de 15.000 viviendas y desaparecen los 20.000 millones de pesetas invertidos por los que esperaban vivir en ellas

Quiebra de PSV: La promotora social de viviendas entra en suspensión de pagos dejando tirado a los que invirtieron sus ahorros

HECHOS

El 23.12.1993 la IGS – Promotora Social de Viviendas se declaró en suspensión de pagos.

EL DIRIGENTE SINDICAL CARLOS SOTOS: PRINCIPAL RESPONSABLE DEL FRACASO DE LA PSV

PSV_IGS

RESPONSABILIDAD DEL SINDICATO UGT DE NICOLÁS REDONDO, PATROCINADOR DE LA PSV

NicolasRedondoPSVNicolasRedondo_Estafador D. Nicolás Redondo, Secretario General del sindicato socialista Unión General de Trabajadores (UGT), que habían avalado el proyecto de la PSV.

24 - Diciembre - 1993

Predicar y dar trigo

Jesús Cacho

Tenía razón Nicolás Redondo cuando, durante las pasadas vacaciones de verano, se lamentaba en su casa de Laredo de su triste condición como secretario general dimisionario de UGT: «¡Tiene cojones, el año que me voy a jubilar voy a dejar a los cooperativistas de PSV sin dinero y sin piso!». La experiencia empresarial de UGT terminó ayer como el rosario de la aurora, cuando un juez decidió tirar por la calle de en medio de la quiebra de IGS, cabecera del grupo empresarial del sindicato. El corolario demagógico que del episodio extraerá más de un empresario español resulta obvio. Nunca como ahora se puso de manifiesto aquel refrán castellano de que una cosa es predicar y otra dar trigo. La quiebra, levantada «in extremis», de IGS es, si me apuran, un episodio menor comparado con la situación de los miles de cooperativistas de PSV. Su situación es especialmente dramática. No sólo han perdido su piso y seguramente su dinero: han perdido también su fe. Fe en un proyecto; fe en un sindicato de clase; fe en una ideología, la socialista, cuya causa cabe pensar que la inmensa mayoría de ellos abrazaron ante las urnas. Ellos lo han perdido casi todo. La situación de Redondo no puede ser más desairada. Oirle «exigir» la intervención del Gobierno para sacarle las castañas del fuego a la UGT, produce asombro y consternación. ¿Tendremos que pagar entre todos los desvaríos de UGT, como si de una república bananera se tratara? Cabe imaginar al Gobierno, especialmente a su vicepresidenteespía, que ha dispuesto de información confidencial sobre la situación de la cooperativa, debatiéndose en un doble y contradictorio sentimiento: por un lado, frotándose las manos al ver al sindicato sumido en tamaño embrollo un mes antes del 27-N; por otro, alarmado ante las consecuencias de un escándalo que acabará por salpicar a toda la familia socialista. Insistir sobre la responsabilidad de Redondo «in vigilando», resulta obvio. Y no será porque el líder sindical no disponía de elementos de juicio para conocer el paño que se guarda en el arca de Carlos Sotos y compañía. Su propio yerno, Iñaki López, fue puesto en la calle, en Unial, por decisión personal del sudodicho. ¿Por qué Redondo, a quien por su trayectoria hay que suponer desligado de cualquier espurio interés personal, no ha desenmascarado a los culpables? Ese es uno de los grandes misterios de esta tragicomedia, que sólo tiene una respuesta: Porque UGT se ha estado financiando -y no me refiero al crédito de 800 millones concedido por Unial- con los recursos generados por el entramado IGSPSV. Sólo eso explica que sigamos sin saber las cifras exactas del drama. La abrumadora evidencia de las denuncias formuladas contra Carlos Sotos obliga a pesar que el inefable «factótum» de IGS-PSV tiene perfectamente bien trincadas las fidelidades del resto de los jerarcas de la UGT que le han acompañado en la aventura: empezando por el «renovador» Paulino Barrabés, también encartado en el asunto Enatcar, y siguiendo por Sebastián Reyna, el enigmático hombre de los dineros del sindicato, por Apolinar Rodríguez y demás familia. Por increíble que parezca, Sotos ha estado concediendo entrevistas en periódicos y canales de televisión, como si de una madura estrella de Hollywood se tratara. La inmensa mayoría de los cooperativistas de PSV estará de acuerdo en exigirle que, a partir de ahora, las pintorescas explicaciones que en los últimos meses ha ido desgranando aquí y allá, las realice ante un juez, a quien debería explicar con todo detalle el destino de los 80.000 millones de pesetas aportados por los cooperativistas, así como el origen de su fortuna personal.

28 - Diciembre - 1993

El fiasco de PSV

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

La indignación que sienten las 20.000 familias de trabajadores que confiaron sus ahorros al grupo PSV-UGT está más que justificada. Para quienes durante años han aportado sus ahorros a una cooperativa garantizada por el mayor sindicato del país, la revelación de que éstos han desaparecido supone una catástrofe doméstica y un drama existencial. Para UGT es un desastre de primera magnitud que pone en peligro su credibilidad y capacidad de acción como uno de los dos puntales del movimiento sindical y organización fundamental para el diálogo social en España. Es éste, por tanto, un desastre para todo el país del que nadie puede alegrarse.Con la suspensión de pagos de la gestora IGS y de PSV después se evitará que el grupo acabe en quiebra y liquidación. Ha sido posible gracias a la decisión de UGT de poner todos sus bienes a disposición de la cooperativa. Esto debería garantizar la construcción de las viviendas y despejar finalmente todas las dudas y responsabilidades sobre las causas del fracaso. Hoy ya está claro que se acumula un sinfín de insólitos errores de gestión empresarial con una administración irresponsable de recursos ajenos.

La lista de despropósitos -y sin duda abusos- en los que se ha incurrido agota prácticamente todos los descritos en los manuales sobre mala gestión, o irresponsabilidad. Un proyecto faraónico, una expansión disparatada, descontrol en la gestión y en el gasto, trasvase irregular de fondos de una actividad a otra, fuga hacia adelante al percibirse los primeros problemas, empleo para operaciones especulativas de beneficios hipotéticos aún no generados y, aún peor si cabe, ocultamiento sistemático de la situación real, que ha impedido la enmienda cuando todavía eran posibles soluciones no traumáticas.

La responsabilidad deben compartirla el gestor, Carlos Sotos, y UGT, que son titulares del 53% y 47%, respectivamente, de la sociedad anónima que gestiona el grupo. Pero hay más responsabilidades. El programa de construcción de viviendas fue espoleado desde el Gobierno y muchas alcaldías socialistas proporcionaron suelo público barato a la cooperativa, lo que las hacía responsables de cierta tutela sobre la gestión.

Lo que fue un proyecto idealista de transformar el viejo modelo de sindicalismo reivindicativo en una organización moderna, volcada a prestar servicios a sus afiliados, ha culminado en un grave perjuicio para los asociados y -quién lo duda- para UGT. Poco consuelo es que un sindicalismo tan arraigado y de gran tradición en este tipo de servicios sociales a sus afiliados como el alemán ya se estrelló en un proyecto de similares características y aún mayor, la Neue Heimat.

En más de una ocasión, los gerentes de PSV han esgrimido dificultades como el boicoteo de promotores y bancos para justificar el retraso de sus compromisos. Nadie debe sorprenderse de que empresas de un sector determinado se resistan a la entrada de nuevos competidores, sobre todo si éstos cuentan con apoyos de la Administración y un sindicato.

El carácter faraónico del proyecto quedó bien patente con la iniciativa emblemática del grupo, la Esfera Armilar, que hubo de abandonarse después de haberse malgastado en ella 2.800 millones. El ritmo de la expansión alocada estaba fuera de toda lógica empresarial. En un plazo de cuatro años, la plantilla del grupo pasó de 3 a 600 empleados.

Ha sido habitual en el grupo el trasvase de fondos de una entidad a otra. La más sangrante de las irregularidades ha sido el empleo de fondos de IGS, sociedad hipotecaria, para afrontar gastos en el negocio de la construcción. Otra irresponsabilidad increíble está en la especulación con suelo privado a la espera de su recalificación.

El Gobierno ha acudido en ayuda del grupo instrumentando créditos a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO), primero 8.000 millones y después 1.200 millones de pesetas, para dar liquidez a las sociedades. La UGT ha adoptado finalmente una decisión responsable, la única que ya podía tomar: poner a disposición todos sus bienes patrimoniales para salvar la cooperativa. No es frecuente ver a propietarios ofrecer sus bienes como compensación de las pérdidas ocasionadas por los fracasos de sus negocios.

El fiasco de PSV no debe llevar a cuestionar el modelo de economía social. En España hay ejemplos de buen hacer empresarial en el sector cooperativo, como es el caso de Mondragón o de los programas de, viviendas de Comisiones Obreras. Porque el sindicato moderno debe aspirar precisamente a la prestación de servicios y a no ser mero cuadro de agitación reivindicativa. Con calidad, seriedad y transparencia.

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