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El Gobierno de Artur Mas denuncia una campaña del Estado contra ellos, pero se ve obligado a destituir a Josep Antoni Rosell por su detención

Redada contra el 3% de Convergencia: Detenidos los ex tesoreros Andreu Viloca y Daniel Osàcar

HECHOS

El 21.10.2015  y el 23.10.2015 la Guardia Civil arrestó a un grupo de personas vinculadas a Convergencia Democrática de Catalunya y la fundación CatDem.

LOS PRINCIPALES ARRESTADOS:

Andreu_Viloca D. Andreu Viloca, tesorero de Convergencia Democrática de Catalunya bajo la confianza de D. Artur Mas reemplazando a D. Danier Osacar.

Daniel_Osacar D. Daniel Osàcar, anterior tesorero de Convergencia Democrática de Catalunya, bajo la confianza de la familia Pujol, dimitió  al ser implicado en el caso Palau. Ahora ha sido detenido e imputado en el caso 3%.

JosepAntoniRosell D. Josep Antoni Rosell que ocupaba el cargo de director de Infraestructures.cat en el Gobierno de la Generalitat, que ha sido detenido. Tras su arresto el Gobierno ha anunciado su destitución.

TauleCopisa  El empresario D. Xavier Tauler Ferrer, directivo de Copisa, que ya estaba imputado por el caso de la familia del Sr. Pujol acusado de pagar comisiones a D. Jordi Pujol Ferrusola, ahora ha vuelto a ser detenido.

22 - Octubre - 2015

El sistema estaba corrupto

Javier Chicote

La última fase de la operación Petrum ha significado un enorme paso para acreditar que el 3 por ciento que denunció Pasqual Maragall era sistémico en Convergència y en las administraciones que controla. ABC publicó en septiembre cómo varias empresas donaban a la fundación de CDC, CatDem, y, seguido, recibían jugosas adjudicaciones públicas, entre ellas hasta el mantenimiento de las comisarías de los Mossos D´Esquadra. La documentación intervenida por la Guardia Civil acredita que existe una relación causa-efecto entre las aportaciones de las empresas y los contratos recibidos. Además, ya no solo hablamos de las donaciones a la fundación, sino también de pagos al partido. Varios empresarios han reconocido a este diario, con la condición del anonimato, que para trabajar en obra pública en Cataluña había que pasar por caja. Se paga a Convergencia, se paga a dirigentes, se contrata a Pujol Ferrusola para dudosas y millonarias ‘asesorías’… Todo para poder participar en el baile al son de la música del Palau. Artur Mas no se salió ayer del guión: otra vez envuelto en la bandera para denunciar una presunta conspiración del Estado contra Cataluña. Habría que recordarle que la denuncia de una exconcejal de ERC, y que la investigación corre a cargo de la misma Fiscalía Anticorrupción y la misma Guardia Civil que han metido en la cárcel a Francisco Granados, un hombre que lo fue casi todo en el PP de Madrid.

22 - Octubre - 2016

Lo que esconde una bandera

Victoria Prego

Esto se agranda y se agrava con los días, pero el todavía presidente de la Generalitat no parece darse por enterado de que el escándalo le golpea a él directamente y ha optado por endosar a los niveles inferiores de la Administración catalana la responsabilidad de los numerosos delitos que se puedan demostrar y que ahora mismo todavía no alcanzan más que la categoría de indicios, pero indicios de una verosimilitud tal que han llevado ya a la cárcel a varios responsables de su partido y a otros asociados en la fechoría.

En un intento que ya resulta patético, el señor Mas insiste en presentarse como víctima de una operación política organizada por las oscuras fuerzas del Estado en la que participarían el Gobierno, la Fiscalía, la Guardia Civil y la Policía Nacional, todos a una, contra él y contra el ‘procés’ que él insiste en seguir encabezando como si no estuviera pasando nada.

Artur Mas no, Artur Mas pretende convencer a la ciudadanía catalana -y lo terrible es que lo consiga- de que la actuación de la Justicia contra su partido es deliberada y hecha a la medida para impedir que él siga al frente de la cada vez más embarrada operación independentista.

El espectáculo de unas fuerzas políticas empeñadas en sacar adelante, como sea y en las condiciones que sea, ese intento de separación de España y saliendo a dar la cara por el partido y por el líder responsables de una gigantesca red de corrupción es tremendo. Especialmente cuando el portavoz de ERC -una de cuyas militantes denunció en su día el primer caso de corrupción en un Ayuntamiento, a partir del cual el juez ha tirado del hilo hasta llegar aquí- sale a defender a Mas y sólo puede recurrir al gesto, tan democrático, dice él, de querer dar una explicación de toda esta madeja en el Parlament. Y ya de paso añadir que esto, con la independencia se quita.

24 - Octubre - 2015

La casa por el tejado

Marius Carol

Mientras la policía trajinaba en la sede de CDC, se anunciaba un principio de acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP para hacer una declaración rupturista en el Parlament. Es indudable que en la filtración había voluntad de contraprogramación: al mal tiempo, buena cara, y ante la complicación judicial, simplificación política. Todo parece un cierto despropósito, es como una partida en un tablero donde unos juegan a damas y otros a ajedrez. El resultado nunca es una victoria de unos sobre otros, el final es simplemente la confusión. O el lío, que le gusta decir a Rajoy.

El calendario político está tan saturado de elecciones, de hojas de ruta y de fechas históricas, que cualquier cosa que ocurre es un obstáculo para algo. La operación judicial del juez de El Vendrell ha llegado en un momento político complicado, cuando todos los momentos son complicados. A la negociación imposible entre Junts pel Sí y la CUP, sólo le faltaba una investigación en CDC, en la que se ha detenido a los dos últimos tesoreros y un alto cargo, acusados de la financiación irregular del partido. La noticia ha cogido a sus líderes arremangados y sin corbata para convencer a los anticapitalistas en camiseta de que deben darles su apoyo. Sólo faltaba este nubarrón a la borrasca. ERC, que es pareja de conveniencia más que de convencimiento de CDC, está callada, pero los republicanos empiezan a pensar en fórmulas imaginativas para ir menos juntos a las próximas generales.

En este contexto, sabiendo que difícilmente la CUP dará luz verde a la elección de Artur Mas como presidente a tenor de cómo van las negociaciones, y conociendo que todos empiezan a temer que vamos a unas nuevas elecciones autonómicas en marzo, hacer declaraciones rupturistas para proclamar “un Estado catalán independiente en forma de república” es empezar la casa por el tejado. O, si se prefiere, es un brindis al sol cuando da la sombra.

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