La artista esperó una semana antes de conceder una entrevista a ¡HOLA! negando lo contado por el YA

Rosa Villacastín publica en la portada del YA el bulo de que la ex Miss Universo Amparo Muñoz está a punto de morir por SIDA

HECHOS

  • El 14.01.1990 el diario YA informó que ‘El SIDA había puesto a Amparo Muñoz al borde de la muerte’, y volvía a reiterar la información el 16.01.1990, ambas notas firmadas por Dña. Rosa Villacastín y D. Carlos Aguilera.

Dña. Rosa Villacastín habla con J. F. Lamata sobre su información sobre el SIDA de Dña. Rosa Villacastín:

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Amparo Muñoz vendió a ¡HOLA! la entrevista exclusiva en la que desmentía la noticia del YA.

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La portada de TRIBUNA acabó en pleito

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La revista TRIBUNA publicó en portada el titular ‘El SIDA de Amparo Muñoz’ en aquel enero de 1990. Que causaría una demanda de la Miss Universo contra el director de la revista, D. Julián Lago. Lo extraño es que, aunque la portada fue publicada en 1990, la Sra. Muñoz no demandaría al Sr. Lago hasta 1994. Y, entre medias, en 1993 Dña. Amparo Muñoz aceptaría participar en un programa de televisión (‘La Máquina de la Verdad’ de TELECINCO) para negar que hubiera tenido SIDA y, precisamente ese programa, estuvo dirigido por D. Julián Lago.

Amparo Muñoz alude a Rosa Villacastín en TELECINCO (junio 1993) – 

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17 - Enero - 1990

Amparo Muñoz ni está en el Clínico, ni se encuentra en estado terminal, ni tiene Sida

ABC (Director: Luis María Anson)

Los periodistas Rosa Villacastín y Carlos Aguilera, del diario YA, han sido sorprendidos, sin duda, en su buena fe y han difundido una información en gran parte falsa y que puede dañar gravemente a Amparo Muñoz. ABC se hizo eco brevemente de lo publicado en YA, citando la fuente, y es cierto que la actriz ha estado enferma y lesionada como consecuencia de que dos individuos la maltrataron en su domicilio el pasado verano. Pero ni Amparo Muñoz está ingresada en el Hospital Clínico, ni se está muriendo, ni tiene SIDA. Todo eso aseguraba ayer por segunda vez YA y todo eso es falso. Un redactor de ABC mantuvo una conversación personal con Amparo Muñoz ayer en Málaga, donde se encuentra con su compañero actual, Víctor Rubio. Redactores de la agencia Freelance entrevistaron a la actriz y el semanario ¡HOLA!, la más prestigiosa y seria de las revistas de su especialidad, publicará el próximo jueves el reportaje. Amparo Muñoz se propone someterse en Madrid a los análisis clínicos correspondientes avalados por una institución oficial y, tras ellos, los abogados de la actriz procederán contra quienes difundieron la especie del SIDA.

15 - Enero - 1990

La bella que nunca estío

Francisco Umbral

Es una belleza sin identidad, que a las Miss Mundo las prefieren así, impersonales, para que gusten a todos. Y esta falta de identidad, de carácter, que le restaba secreto a su limpia hermosura, uno cree que se correspondía también, inevitablemente, con una desidentificación interior que la llevó a la búsqueda urgente y contínua de su persona y hasta de su personaje. Esta sensación daba a quienes la tratamos poco o mucho. Amores, drogas, amantes, fama, cine, moda, revistas, matrimonio, dinero (falta de), éxitos y fracasos, viajes y velocidades, apariciones y desapariciones, su tardanza o su presencia y, finalmente, la sombra mortal y oro del SIDA, que dicen los periódicos y revistas, no sé. Todo se explica, para uno, incluso linealmente (en su zigzag frívolo y patético), por esta búsqueda de Amparo que hacía y hace la Muñoz. Un alma corriente como su nombre, necesitada de las sucesivas, falsas y vicarias suplencias del cine, los alcoholes, la droga, el sexo y la imagen multicroma, hebdomadaria y lisa que nos devuelven las revistas. Una imagen que ella vendía con tanta facilidad, quizá porque sabía que ésa tampoco era ella, Amparo Muñoz. La bella que nunca existió. ¿Huía de la que no era -la Amparo/Marketing/Muñoz- o buscaba a la que tampoco era?. Hasta los más grandes -Rimbaud, por ejemplo- han perseguido la videncia de sí mismos a través de ladroga, el sexo o el homosexo. Si la bella entre las bellas, Rita Hayworth, perdió la identidad por una enfermedad famosa y negra, Amparo, ay, quizá es que no la tuvo nunca. Ella no quería ser el tonto wildeano que jamás se repone de un éxito. Todos necesitamos reconocernos un día en la obra, la alucinación o la muerte. Amparo, la bella que nunca existió (de ahí su interpretación en Tocata y fuga de Lolita), por impersonal o por huidiza, buscaba espejos como una madrastra de Blancanieves que a la vez fuese Blancanieves. Y quizá ha encontrado el espejo dorado y negro de la muerte, el venidero espejo decisivo y de bulto. Qué coraje delgado, qué desorden diurno, qué biografía populosa de hombres y ciudades, por conseguir que dijese algo un nombre que no dice nada, Amparo Muñoz. Hasta el silencio dominical en una cama del Clínico, donde quizá el dolor y su valeroso miedo le dan por fin su identidad, que no es sino el eterno desamparo de Amparo. Siempre la respetaremos por su quebradiza y obstinada voluntad de encontrarse. ¿Y ahora una aseada reflexión sobre la plaga milenarista de los famosos? No, por favor, un respeto.

22 - Enero - 1990

Elogio del DIEZ MINUTOS

Almudena Grandes

AHORA que los medios de comunicación nos bombardean tan inmisericordemente con la plaga de SIDA que se ceba en la cultura, justo es que yo, haciendo honor a mi condición de miembro -porque miembra queda francamente feo- fundador del Club Radical de Agitación Social (CRAS), hable ahora de otra plaga bien distinta: la epidemia de ictericia que asola las redacciones de los medios de comunicación españoles de un tiempo a esta parte. Que conste que yo también estoy de acuerdo en que la tarea fundamental de un informador es contar las cosas, y lo de menos, la forma de contarlas, aunque a veces, muchas veces últimamente, me quede helada ante la falta de pudor que exhiben determinados linces -hienas, mejor- a quien sus propios colegas alaban a menudo por un arrojo y una valentía que mi madre llamaría sencillamente mal gusto. Pero lo que me pone verdaderamente- enferma en toda esta cuestión no es el carácter de la información en sí misma, sino los arrebatos exculpatorios que afloran a los editoriales de las más diversas publicaciones justamente en el número siguiente a aquel que les ha permitido triplicar la tirada en una semana. Es entonces cuando todos están de acuerdo: la culpa la tiene el DIEZ MINUTOS. ¡Pobre «Diez Minutos»! En virtud de esta cruel ictericia que, de los semanarios de menor tirada a los diarios de difusión nacional, le debe estar restando lectores por momentos, se le cuelgan además un montón de cadáveres de los que nunca fue responsable. Porque una cosa es enseñar a la Chávarri en Viena y otra bien distinta enseñarla sin bragas. Una cosa es sacarle fotos con teleobjetivo a un cantante, un príncipe o una actriz, y otra es publicar que Amparo Muñoz se está muriendo del maldito SIDA. Y aún hay más diferencias. El DIEZ MINUTOS tira la piedra con la mano abierta, y cuando se columpia, reconoce que se ha columpiado y punto. De la que muchos consideran hipotética, y yo tajantemente radical, frivolización de la sociedad española contemporánea, quien menos culpa tiene es el DIEZ MINUTOS. Ellos ya hacían lo mismo que ahora cuando nosotros nos proponíamos darle la vuelta al mundo.

El Análisis

FALSEDAD RENTABLE

JF Lamata

Que Dña. Rosa Villacastín metió la pata al informar de que Dña. Amparo Muñoz estaba al borde de la muerte por SIDA es algo difícilmente discutible, por el hecho de que la Sra. Muñoz no murió por SIDA. Pero también merece la pena analizar la actitud de la Sra. Muñoz, que en vez de negar de inmediato la información esperó varios días y no porque estuviera muy ocupada, sino, según confesión propia en años posteriores, para que aumentara el interés por el tema y así poder pedir más dinero a la revista ¡HOLA! por la citada entrevista.

En todo caso, la gran tragedia de la Sra. Muñoz no fue ni el SIDA, ni los bulos, sino algo de mucha más difícil solución: las drogas.

J. F. Lamata

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