El Partido Popular Valenciano y su líder, Alberto Fabra, habían solicitado su dimisión ante la mala imagen que daba su condición de imputada por corrupción

Sonia Castedo dimite como alcaldesa de Alicante siete meses después de renunciar a su acta en las Cortes valencianas

HECHOS

El 23.12.2014 Dña. Sonia Castedo anunció por su cuenta de Internet su dimisión como alcaldesa de Alicante.

24 - Diciembre - 2014

El PP acierta al sacar de la Alcaldía de Alicante a la imputada Sonia Castedo

EL MUNDO (Director: Casimiro García-Abadillo)

CON LA DIMISIÓN forzada de la alcaldesa de Alicante, el PP cierra uno de los capítulos que lo asociaban directamente a la corrupción. Aunque Sonia Castedo trató ayer de presentar su marcha como una decisión personal, lo cierto es que ha sido forzada a irse por Alberto Fabra, presidente de los populares valencianos. La hasta ayer alcaldesa está imputada en dos causas por supuestas irregularidades urbanísticas que habrían beneficiado enormemente al empresario Enrique Ortiz. Resulta escandaloso que en los últimos Presupuestos que Castedo ha firmado, uno de cada cinco euros del gasto municipal vaya a ir a parar a manos de ese empresario. Más aún después de que hayan trascendido a la opinión pública las conversaciones de complicidad entre ambos que recogió la UDEF y que han sido incorporadas al sumario.

Habría sido deseable que Castedo se hubiera ido antes, pero la realidad es que Fabra, que se comprometió a tener las listas libres de imputados y que ha ido sacando poco a poco de las instituciones a todos aquellos que aparecían implicados en casos de corrupción, no ha contado con toda la colaboración exigible por parte de Génova. El líder valenciano llevaba dos meses presionando a la alcaldesa para que abandonase el cargo antes de acabar el año, consciente de que no podía llegar a las elecciones municipales y autonómicas de mayo con ese lastre. Él ha conseguido por fin su objetivo y el PP podrá ahora trabajar para elegir y promocionar al nuevo cabeza de lista en Alicante.

La operación no ha sido sencilla porque Castedo se había atrincherado en su cargo. Lejos de dar explicaciones, adujo por toda defensa que era víctima de la prensa, y particularmente de EL MUNDO. Su situación era insostenible desde cualquier punto de vista y la sociedad alicantina ha acabado por fin comprendiendo que no podía tener al frente de la ciudad a alguien bajo sospecha de delitos como el tráfico de influencias, la prevaricación y el cohecho.

Al sacrificar a Sonia Castedo en Alicante, una de las plazas emblemáticas del PP, los populares cumplen con su obligación y, aun cuando debieran haber actuado antes, pueden presentar esa baza como un gesto de coherencia con su apuesta por la regeneración democrática.

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